El informe incluye un análisis
de las recientes tendencias en la desigualdad de ingresos de los hogares y del
papel que desempeñan los salarios en estas tendencias.
nuevatribuna.es
| 05 Diciembre 2014 - 13:34 h.
El
crecimiento mundial de salarios se estanca por debajo de las tasas anteriores a
la crisis
La nueva
edición del Informe mundial sobre salarios de
la OIT advierte sobre el estancamiento de los salarios en
muchos países e identifica el mercado laboral como un factor que
impulsa las desigualdades.
El
crecimiento mundial de los salarios se redujo a 2 por ciento en 2013, comparado con 2,2 por ciento en
2012, y aún no se ha restablecido a los niveles anteriores a la crisis
de alrededor de 3 por ciento. En el grupo de economías desarrolladas, el
salario real se mostró estático en 2012 y 2013, y creció en un 0,1 por
ciento y en un 0,2 por ciento, respectivamente. En algunos casos –como los de España,
Grecia, Irlanda, Italia, Japón y Reino Unido–, el nivel del salario medio real en
2013 fue inferior al de 2007, señala el Informe Mundial sobre
Salarios 2014/2015 de la OIT.
“Esto ha
incidido en el rendimiento económico general, ocasionando una depresión de la
demanda de los hogares en la mayoría de estas economías y aumentando el riesgo
de una deflación en la Eurozona”
“En
los últimos dos años, el crecimiento de los salarios se redujo hasta llegar
casi a cero en las economías desarrolladas en su conjunto, con verdaderas
disminuciones en determinados países”, declaró Sandra Polaski, Directora
General Adjunta para Políticas de la OIT. “Esto ha incidido en el
rendimiento económico general, ocasionando una depresión de la demanda de los
hogares en la mayoría de estas economías y aumentando el riesgo de una
deflación en la Eurozona”, ha agregado.
El
crecimiento de la productividad supera el crecimiento de los salarios
La
productividad laboral –el valor
de bienes y servicios producidos por cada trabajador– sigue siendo superior
al crecimiento de los salarios en los países desarrollados, incluso en los
últimos años. Esto sigue una tendencia prolongada que se observa desde hace más
de dos décadas y que se detuvo ligeramente durante los dos primeros años de la
crisis financiera, 2008 y 2009.
El creciente
desajuste entre salarios y productividad se ha traducido en que una proporción cada vez menor del PIB es
destinada al trabajo, mientras que una proporción cada vez mayor va al capital,
sobre todo en las economías desarrolladas.
Esta
tendencia significa que los trabajadores y sus hogares están obteniendo una
parte más pequeña del crecimiento económico, mientras que los
propietarios del capital reciben mayores beneficios.
Las raíces
de las crecientes desigualdades
Esta
tendencia significa que los trabajadores y sus hogares están obteniendo una
parte más pequeña del crecimiento económico, mientras que los
propietarios del capital reciben mayores beneficios
El informe
incluye un análisis detallado de las recientes tendencias en la desigualdad de
ingresos de los hogares y del papel que desempeñan los salarios en estas
tendencias.
A diferencia
de España, que es el país donde más aumentó la desigualdad,
algunos de los países más afectados por la crisis han visto una reducción de la
desigualdad, como resultado de un "efecto de aplanamiento" general de
la crisis, lo que significa que los ingresos han caído más en las rentas más
alta que en los hogares de menores ingresos. En este sentido, la desigualdad
disminuyó en Rumanía y Portugal y se mantuvo casi sin cambios en Grecia.
Algunos países, como Dinamarca, los Países Bajos y Noruega,
han sido capaces de combinar un crecimiento de los ingreso de los hogares con
una reducción de las desigualdades en este período.
En las
economías desarrolladas, los salarios representan por lo general entre 70 y 80
por ciento del ingreso de los hogares donde hay al menos una persona en edad de
trabajar. “En muchos países, la desigualdad comienza en el mercado laboral, y
en particular en la distribución de los salarios y el empleo”, explicó Rosalia
Vazquez-Alvarez, especialista en econometría y en salarios de la OIT y una
de las autoras del informe. La reciente evolución de la desigualdad ha sido
mixta, pero en la mayoría de los países donde han aumentado las desigualdades,
como España, los cambios en los salarios y el empleo han sido el factor
dominante.
España y
Estados Unidos son los dos
país donde más aumentó la desigualdad si esta se mide comparando hogares en el
decil superior con hogares en el decil inferior, las variaciones de la
distribución salarial y las pérdidas de empleos determinaron el 90 por ciento
del incremento de la desigualdad en España. Por el contrario, donde la
desigualdad ha disminuido, como en Brasil, Argentina y la Federación
Rusa, mayores salarios y oportunidades de empleo han impulsado la reducción
de la desigualdad.
El informe
muestra que las mujeres, los migrantes y los trabajadores de la economía informal
están afectados por las diferencias salariales adversas que no pueden
explicarse a través de características individuales observables, como la
educación o la experiencia, que normalmente podrían explicar las diferencias
salariales entre los individuos. Estos desajustes salariales entre grupos
diferentes de trabajadores también contribuyen a la desigualdad en general.
“En muchos
países, la desigualdad comienza en el mercado laboral, y en particular en la
distribución de los salarios y el empleo”
El desafío
político
La
desigualdad puede resolverse mediante políticas que influyan directamente o
indirectamente en la distribución salarial, y mediante políticas fiscales que
redistribuyan los ingresos a través de la tributación y las
transferencias, políticas que a su vez no son necesariamente posibles ni
deseables. “El estancamiento de los salarios debe ser abordado como una
cuestión de justicia y de crecimiento económico”, ha señaldo Sandra
Polaski. “Y como la desigualdad general es sobre todo una consecuencia de la
desigualdad de salarios, es necesario adoptar políticas del mercado laboral
para enfrentarla.”
“Si bien los
mecanismos de redistribución fiscal, como los impuestos y las medidas de
protección social, son parte de la solución”, agregó, “no pueden soportar toda
la carga de subsanar la desigualdad. Una estrategia exhaustiva debería incluir
políticas sobre salario mínimo, fortalecimiento de la negociación colectiva,
eliminación de la discriminación contra los grupos vulnerables, así como
políticas impositivas progresivas y sistemas de protección social adecuados.”
El director
de la oficina de la OIT para España, Joaquín Nieto, ha observado que con
estos datos para favorecer la reactivación económica y la reducción de la
desigualdad, “la pregunta a hacerse no es si los salarios deben mejorar o no,
sino cuánto se puede permitir la economía española mejorarlos. Y para responder
a esta pregunta, es tanto como permita la mejora de la productividad”.
“También es
necesario ofrecer un mayor apoyo a las empresas de la economía real, sobre todo
a las pequeñas y medianas empresas, para permitirles crecer y generar empleos.
Muchos países pueden hacer mayores esfuerzos para hacer más accesible el
crédito y agilizar la creación de empresas”, ha afirmado Polaski.
Fuente: www.nuevatribuna.es


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