La generalización de la precariedad laboral está causando una degradación
de las condiciones de trabajo que termina por reflejarse en las estadísticas de
siniestralidad
nuevatribuna.es
| 05 Diciembre 2014 - 18:54 h.
Los datos
de siniestralidad laboral correspondientes al tercer trimestre de 2014, que
ha publicado en su web el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, continúan
mostrando el incremento de los accidentes de
trabajo. Preocupa la generalización de estos incrementos;
tanto en términos absolutos como relativos (índices de incidencia), y que afectan
a todos los sectores de la actividad.
El número
total de accidentes con baja en el tercer trimestre ha crecido un 5%
respecto al mismo periodo del año anterior, un 5,1 en jornada de trabajo y 3,9
in itinere. En el caso de accidentes mortales en jornada de trabajo se
experimentan aumentos del 2,1% en el conjunto de la actividad, del 56,4 en el
sector agrario y del 21,1 en la industria. El sector servicios experimenta una
reducción del -13,9% y la construcción se estabiliza con un descenso
del -2%.
Los datos de
siniestralidad laboral del tercer trimestre de 2014 mantienen la tendencia al
alza de los últimos meses y confirman el deterioro que está sufriendo la
prevención de riesgos laborales en las empresas españolas
En cuanto a
los índices de incidencia (indicador más fiable para medir la evolución de la
siniestralidad) se producen incrementos en el total de accidentes en todos
los sectores, destacando la construcción con un 7,5%. El índice de
incidencia de mortales se ha incrementado en un 0,7%, aunque destacan los
aumentos en el sector agrario (45,1%), en la industria (21,3%). Los
servicios vuelven a ser el único sector que se escapa de esta tendencia.
Como
denuncia el secretario de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO, Pedro J.
Linares, “la generalización de la precariedad laboral está causando una
degradación de las condiciones de trabajo en las empresas que finalmente
termina por reflejarse en las estadísticas de siniestralidad. El deterioro
progresivo de la salud y la seguridad de los trabajadores se encuentra al final
de la cadena de consecuencias desatada por las políticas de desregulación y
precarización y únicamente se podría romper con una apuesta por otro modelo de
producción no basado en el empleo precario y por unas políticas activas en
materia de prevención de riesgos laborales en las empresas, que en los últimos
años han reducido de manera drástica la inversión en este apartado de su
organización”.
Fuente: www.nuevatribuna.es

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