Artículos de Opinión | Francisco González Tejera |
18-02-2013 |
Ni un misero
pronunciamiento oficial, ni un escueto comunicado del gobierno español, sobre
el nuevo suicidio por desahucio en Córdoba el viernes 9 de febrero, esta vez de
Francisco, un joven de 36 años, casado y con una hija. El Partido Popular
pretende tapar un genocidio evidente generado por sus políticas de recortes
sociales. Las imágenes de este chico con todo un futuro por delante en un
documental, meses antes de lanzarse desde un cuarto piso, han recorrido el
mundo, allí se le veía con su niña, su padre, su compañera, desesperado por la
presión que sufría desde la banca pandillera, desde una judicatura entregada al
juego de la muerte, que está generando solo en el estado español una media de
15 a 20 suicidios diarios por razones económicas. Un dato estadístico que
asombra, pero que está evidentemente manipulado, ya que son muchas personas más
las que deciden quitarse la vida, que los medios de comunicación y el propio
gobierno ocultan para que no se sepa lo que realmente está pasando, como
millones de seres atrapados en la tela de araña del miedo y el chantaje,
deciden tirarse al vacío, envenenarse con un tarro de pastillas, cortarse las venas
o quemarse a lo bonzo.
Francisco,
nos contaba en este documental como había intentado meses antes cortarse el
cuello delante de la sede del Banco de Badajoz. Este humilde obrero con cara de
buena gente, decía que se arrepentía de ese intento de suicidio, que quería
demasiado a su niña, a su mujer, a toda su familia, para dejarles ese lastre de
conciencia, esa tristeza de por vida. Pero Francisco siguió agobiado,
recibiendo frías notificaciones de Hacienda, cartas amenazantes de esta entidad
bancaria, hasta que en medio de esa vorágine de presiones no pudo más y la
desesperación lo llevó quitarse la vida lanzándose al vacío.
Este nuevo y
alevoso crimen de estado, se suma a las cientos de miles de víctimas inducidas
por un régimen depredador y sin sentimientos, que condena a millones de
personas a la miseria y el hambre, a no tener más salida que la muerte para
escapar de la desesperación y las presiones de la usura, de una casta
político-empresarial que son conscientes de lo que hacen, que se alegran de que
nos matemos. “Uno menos”, dirán en sus lujosas cenas del confeti, el vino
gratis y los regalos caros entregados por empresas mafiosas. La idea es que
perdamos nuestra esperanza, la resistencia, que nos entreguemos sumisos a su
juego siniestro, con el objetivo de vencernos, que nos dejemos llevar por el
caudal sanguinario de sus actitudes criminales y abusos generalizados de poder.
La
inmolación de Francisco, resiente, al ser uno de sus miembros, la columna
vertebral de un movimiento ciudadano ejemplar. Stop Desahucios ya sabe bien
quienes son la gentuza responsable de estas defunciones, les vieron sus babosas
caras de hipócritas, sus medias sonrisas, sus trajes caros, sufriendo en su
intervención en el Congreso de los Diputados esta semana la censura y el ataque
de esta casta parasitaria, una banda organizada que vive del cuento de la
política.
Hasta el
propio PSOE, supuesta oposición al gobierno de la caverna, se ha manifestado en
contra de la dación en pago y no apoyará la Iniciativa Legislativa Popular con
más de un millón de firmas, convirtiéndose en los perfectos cómplices del
expolio y el reparto de poder, en un bipartidismo sin alternativas que arrastra
a todo un pueblo al caos y la barbarie.
Podrá
parecer fuerte lo que digo en este artículo, pero la muerte de Francisco
considero que es un asesinato en toda regla, que este hombre joven no merecía
que lo acosaran de esa forma, que lo amargaran a pesar de que entregó la casa
que había construido con sus propias manos a este banco. No se entiende que estos
sinvergüenzas millonarios, no tuvieran bastante con su propiedad con la que
podrán especular, sino que le exigieran 20.000 euros más, un dinero que este
compañero caido jamás hubiera podido recaudar, estando en el desempleo y con
una grave lesión laboral en su pierna.
No me
sorprende, aunque no deje de alucinarme, que quienes hasta hace poco se
movilizaban en las puertas de sus instituciones y empresas contra el terrorismo
de ETA, ahora no les quede dignidad para votar a favor de la justa propuesta de
Dación en Pago. Esta actitud de verdad terrorista y de lesa humanidad, al
provocar la muerte por suicidio de infinidad de personas desesperadas,
contrasta con sus extemporáneos llamamientos hace pocos años, a la concordia, a
la paz, a la no violencia, cuando esta organización armada cometía sus
atentados.
La vara de
medir no parece ser la misma. Su vergonzosa hipocresía sonroja a una
empobrecida ciudadanía ya sin límites para medir la inmensa pestilencia que
generan sus gobernantes, que flipa en colores viendo como estos sobrecogidos
líderes de la mierda viven a cuerpo de rey, pidiéndonos que trabajemos más por
mucho menos dinero, mientras ellos malgastan, despilfarran y se hacen con miles
de millones de dinero manchado de explotación y sangre obrera.
El corazón
de Francisco se olvidó de latir y trasmitir esperanza, ahora vive para siempre
en nuestro recuerdo, sus seres queridos y la gente que lo conoció más de cerca
estoy seguro que jamás lo olvidarán. El como otros y otras que tomaron esta
importante decisión nos alimentan el fragor de nuestra lucha, entregándonos sin
pedirnos nada su vida malgastada, para que no paremos hasta lograr la verdadera
justicia, la autentica democracia que de verdad esté al servicio del conjunto
del pueblo y no de unos pocos corruptos, responsables y culpables directos de
la muerte de quienes se ven forzados, forzadas a escapar de sus vidas y de las
presiones criminales.
Fuente: http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/2013/02/la-muerte-de-francisco-j-lema-no-fue-un.html

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