Artículos de
Opinión | Carlos Martínez (*) | 07-02-2013 |
Las
contradicciones de Rajoy, los vaivenes de la Cospedal, la mirada melancólica de
la vicepresidenta Soraya, la insistencia de “El País” y “El Mundo”, la solemne
cara dura y desvergüenza de Ana Mato. Todo ello y otras evidencias, tejen un
negro panorama en torno a un Gobierno, que se está manifestando como inútil
desastroso e ineficaz, excepto para reprimir las protestas populares, aplicar
recortes sociales y laminar derechos fundamentales.
También
digamos “mosquea” el silencio cómplice de CiU, el amagar y dar del PNV y la
timorata reacción de Rubalcaba, que pide dimisiones, pero no elecciones. Todos
ellos saben que su suerte y la del PP, es la misma. Esa es la explicación, esa
y que “la gran coalición” otea en el horizonte.
Me dicen
algunos, elecciones ¿Para qué? ¿Para que dimita el PP y gobierne el PSOE? Pero
si el PSOE está todavía peor que el PP en intención de voto ¡¡Por favor!! El
problema de sus nervios, es que ahora no tienen más recambio real que el pueblo
y sus organizaciones y movimientos y eso les da pánico. Pero ojo, también a
muchos progresistas les produce miedo. Es un momento de ser consecuentes,
inteligentes y valientes.
En mi
anterior artículo muchas personas creyeron ver que denunciaba una conspiración
contra Rajoy. Que ésta existe es evidente, si no se explican tantos datos,
silencios y contradicciones -nervios al fin y al cabo-. Pero la CONSPIRACIÓN
real, es contra las clases populares y la democracia. Algunos, los que manejan
el Estado Español, insisto, al margen de los partidos, pues operan e influyen
en todos las fuerzas sistémicas, en todo el espectro centro, centro-derecha, en
que incluyo el grupo de Rubalcaba ahora, Zapatero hasta hace poco y Felipe
González siempre.
Personas
poderosas que son, han sido, que manejan datos e informes, la banca y los
palcos de los campos de fútbol de la Villa y Corte, son las y los que de verdad
obligan a tomar decisiones, por supuesto conectados con los centros de poder
financiero y por tanto político, todavía más contundentes de Frankfurt, Londres
o Nueva York y lo hacen con la intención clara de ganar más dinero a costa
nuestra. Gracias entre otras cosas a la estafa de la llamada de forma muy
discutible “deuda de España”. También por dominar e imponer su forma de seguir
haciendo negocio y para ello, con una democracia puramente formal y
capitidisminuida, les sobra.
El PP, es el
partido de la derecha y la extrema derecha. Del cacicato provinciano y de las
clases medias católicas pre-conciliares, tan conservadoras como asustadas.
UPyD, el partido confusión, en ocasiones con un discurso eficaz, pero en el
fondo con más conexiones e ideas en común con la derecha de lo que parece. Es
la cara supuestamente amable y justiciera del españolismo más rancio y del
liberalismo más decidido así como del no cambio de régimen. Como mucho “su
limpieza”. Siempre han apoyado medidas neoliberales en economía.
El PSOE no
es consciente todavía de su gravísimo problema. Convertido en un partido sistémico
más y sin alternativas radicales, como son las que ahora hacen falta. El PSOE
además está atado por numerosas hipotecas con el régimen vigente del que es
parte fundamental y por tanto, por más guiños que haga ahora en la oposición a
sindicatos, desahuciados o paradas y parados, no es creíble ni lo va a ser. El
PSOE que ha gobernado durante decenios, sin modificar jamás la legislación
hipotecaria, ni impulsar una reforma bancaria, al revés, ha privatizado y
bancarizado las cajas de ahorros. Tampoco ha defendido jamás el patrimonio
público en sectores estratégicos como la energía y la industria pesada. Ha
privatizado, ha hecho recortes y a pesar de avances innegables en sanidad y
educación, así como en pensiones y en materia de derechos civiles e igualdad de
género, siendo cierto ésto, siempre ha practicado una macro-política económica
de derechas. No ha disminuido nunca el poder de la oligarquía financiera y del
ladrillo, que domina el Reino de España. Además ha sido, incluso ridículamente,
cortesano y dinástico.
Cuando la
representante de la PAH Ada Colau, en el Congreso, el martes 5 de Febrero,
criticó duramente a los partidos sistémicos por su pasividad ante la Banca y el
sufrimiento de los afectados en paro y exclusión, la portavoz del PSOE se
sorprendió y molestó, pues el grupo socioliberal había cedido su turno para
presentar la iniciativa legislativa popular. Esta señora, no entendió que la
ciudadanía activa y movilizada, no confía ya en ese partido, por más gracias
que haga. No son de fiar y su reciente pasado les avala, pero es que además, el
derecho cívico a la denuncia y las luchas sociales son las que han permitido
llegar al Congreso a pesar del PSOE la ILP contra la ley hipotecaria. La
democracia actualmente, donde de verdad se está defendiendo, es en la calle y
en las movilizaciones. Además si tan experta es la molesta diputada, ¿porqué no
iluminó con su sabiduría al Gobierno Zapatero? Por ejemplo.
Izquierda
Unida y la Izquierda Plural, si bien conectan con las luchas y están en ellas,
teniendo una larga trayectoria de oposición y numerosos de sus militantes están
en los movimientos sociales, sindicales y críticos -al igual que lo están
socialistas de izquierdas y antineoliberales- contemplo aún a riesgo de
equivocarme y tal no percibo, que están un poco perdidas en la maraña
institucional. Demasiado condicionados por el calendario parlamentario y
excesivamente confiados, -sé que no todos y todas-, por una subida en las
encuestas de intención de voto, que a pesar de todo son claramente insuficientes
para gobernar. Creo que por no hablar de SYRIZA, la amplia coalición de
izquierdas griega- que evidentemente, no son- se pueden mirar en espejos más
cercanos como el de Alternativa Galega de Esquerdas. Solo con una amplia
Coalición cívica y antineoliberal podremos acabar con esta situación y
gobernar. Gobernar, pues es lo que les hace falta a las clases populares.
Gobierno y proceso constituyente, para cambiar el régimen corrompido y corroído
que sufrimos.
Pero como
gobernar será muy duro, pues habrán muchos y poderosos enemigos y dificultades,
previamente hay que empoderar a las clases populares y trabajadoras y hacer del
común de las gentes la alternativa. Un gobierno de progreso en el estado
español: que audite la deuda y pida moratorias, nacionalice de verdad gran
parte de la banca y derogue las contrareformas laboral y de la sanidad, el
desempleo y las pensiones. Pera lo que deberá acometerse una profunda reforma
fiscal y muy progresiva entre otras medidas como imponer la Tasa Tobin. Pues
bien, ese gobierno o tiene un amplio respaldo popular y un elevado sistema de
participación y co-decisión ciudadana o los poderes neoliberales españoles y
europeos, lo harán fracasar en poco tiempo. Y esto a algunas personas de
izquierdas, también les pone nerviosos. Se nota. Es más cómodo, el modelo
andaluz, pero este, que por cierto no evita recortes y despidos públicos muy
duros, no es posible trasladarlo al Estado y de fracasar, como fracasaría al no
atreverse los socioliberales a enfrentarse a la contención artificialmente
impuesta del déficit, abriría las puertas al fascismo.
Por eso ante
la rotunda crisis política, moral, social y económica del régimen, no cabe más
alternativa que la convergencia. El encuentro urgente de las fuerzas sociales y
políticas, así como político-sociales, dispuestas a trabajar por la justicia,
la igualdad, la libertad y la democracia y ponerse a trabajar y elaborar ya un
programa común de las fuerzas populares de gobierno y cambiar esto, comenzando
por la jefatura del estado. También una estrategia de confluencia y alianza con
las fuerzas sociales y políticas de las izquierdas europeas. Sin olvidar un
giro en política exterior.
Eso es lo
que le pone nervioso al poder y al PP, que está posibilidad que existe, se dé.
Que logremos agruparnos, no para echarlos sino para cambiar. El dilema es
claro, o se está con las fuerzas y las componendas del Sistema o se está por el
cambio de régimen y esto, no se demuestra con palabras y apoyos, se demuestra
con hechos, con la práctica política y la conjunción de los de abajo.
Algunos
dirán este escribe esto y se queda tranquilo. No. Los y las que me conocen
saben que estoy trabajando activamente por lograr esa convergencia y por que
nos encontremos, arremanguemos y pongamos manos a la obra.
(*) Politólogo
y activista socio-politico

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