La
Santa Sede apostó muy pronto por los aliados, confió su patrimonio financiero a
Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial e incluso invirtió su dinero
en el esfuerzo bélico de Washington para derrotar a Adolf Hitler.
Internacional
| LA VANGUARDIA | 05-02-2013 |
Eso se
deduce de documentos recién descubiertos en los archivos nacionales británicos,
procedentes de los servicios secretos.
En el
Vaticano han tenido mucho interés en subrayar el hallazgo histórico porque
favorece la figura de Pío XII, un papa en proceso de beatificación, a pesar del
disgusto que eso provoca en algunos círculos, sobre todo en Israel y en la
comunidad judía global.
L’Osservatore
Romano se hizo eco el miércoles, en un largo artículo bajo el título de “Los
dólares del Papa contra Hitler”, del trabajo de Patricia M. McGoldrick en The
Historical Journal, de la Universidad de Cambridge. Rastreando los Archivos
Nacionales, McGoldrick descubrió que, desde el inicio de la Segunda Guerra
Mundial, el Vaticano realizó transferencias de ingentes cantidades de dinero,
títulos financieros y oro a Estados Unidos para ponerlos a salvo de los nazis.
La Santa Sede trató así de contar con fondos para seguir sosteniendo a la
Iglesia católica y a las instituciones asociadas a ella -como escuelas,
hospitales, etcétera- en las zonas ocupadas por las tropas hitlerianas. Estados
Unidos devino de este modo un refugio y la base para reconstruir la Iglesia en
el peor de los escenarios. Pío XII temió seriamente que Hitler, en sus ansias
de dominio total, no respetase ni al Vaticano.
La
Administración de Bienes de la Santa Sede (ASSS) tenía sus cuentas principales
en JP Morgan, mientras que el Instituto de Obras para la Religión (IOR)
trabajaba con el National City Bank de Nueva York. En menor medida se
transfirió también dinero a Gran Bretaña, a una filial de JP Morgan y a
Barclays Bank.
A estas
cuentas fueron a parar fondos de las diócesis, donativos de los fieles y de
instituciones religiosas de todo el mundo, así como los beneficios obtenidos
por acciones y otras inversiones. Según McGoldrick, “para aliviar a las
iglesias perseguidas durante la ocupación nazi, bajo la cual se cerraban o eran
confiscadas escuelas católicas, monasterios e iglesias, se suprimían organizaciones
juveniles y publicaciones católicas, y numerosos curas y religiosos eran
arrestados o internados en campos de concentración, el IOR mantenía una cuenta
específica ante el Chase National Bank de Nueva York”. Cuando el Gobierno
británico intentó bloquear una de esas cuentas bancarias, el Vaticano apeló
directamente al Gobierno de Washington, que le dio la razón. Los documentos
británicos dan detalles sobre cómo se financiaron acciones humanitarias
promovidas por Pío XII, como el envío de cargamentos de harina a Roma, en abril
de 1944 y el intento de importación de productos alimenticios desde Argentina y
España hacia Italia y Grecia.
Hay
constancia, asimismo, de que, a partir de 1939, el Vaticano invirtió mucho
dinero en bonos del Tesoro de EE.UU. y en acciones de grandes compañías de
interés estratégico y con gran protagonismo en la producción de armas y
munición, como United Steel Corporation, Dow Chemical, Westinghouse Electric,
Union Carbide, General Electric y Rolls Royce. McGoldrick habla en su estudio
de “un río de dinero del Vaticano” que contribuyó a la derrota de Hitler y del
Eje.
El mismo día
que apareció el artículo sobre Pío XII y los caudales enviados a Estados
Unidos, el director de L’Osservatore Romano, Gian Maria Vian, escribió un duro
texto contra el diario británico The Guardian por una reciente noticia -que
Vian considera sin fundamento alguno- que sostenía que el Vaticano había
levantado un vasto imperio inmobiliario internacional gracias a los millones
obtenidos de Benito Mussolini como consecuencia de los Pactos de Letrán (1929).
Las guerras
acaban, pero nunca lo hacen las hostilidades por la interpretación de la
historia

No hay comentarios:
Publicar un comentario