El Papa que ordenó silenciar los abusos sexuales a menores y persiguió la
Teología de la Liberación
Miércoles,
13 de febrero de 2013
Por
Cristóbal García Vera - Canarias-semanal.org
El inesperado anuncio de la renuncia del Papa Benedicto XVI ha dado lugar a una avalancha de declaraciones públicas positivas sobre su figura, e informaciones periodísticas benevolentes, con un inevitable denominador común: su absoluto desprecio a la verdad.
En las Islas, además de
ensalzar la decisión del Sumo Pontífice de la Iglesia Católica como una
supuesta muestra de "responsabilidad y valentía", la Diócesis
de Canarias manifestó que el pontificado de Benedicto XVI "ha
sido una continua bendición para los fieles y creemos que para toda la
humanidad". El obispo Francisco Cases, por su parte, se
declaró como un fiel discípulo del alemán. “Su pensamiento, sus obras, su
persona y sus lecturas, me han ido acompañando realmente durante toda mi
vida" – aseguró, reconociendo su "admiración por el magisterio
teológico" de Ratzinger. Ya fuera del Archipiélago, el Presidente de
la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, sostuvo
solemnemente que la aportación del recién dimitido es "probablemente
única en la historia de los papas y no fácilmente superable por ningún otro en
el futuro”.
Los reconocimientos, sin embargo,
no han llegado solamente, tal y como resultaba lógico esperar, del ámbito de la
propia Iglesia. Desde Angela Merkel a Barack Obama, pasando por
la Casa Real española, han sido muy pocas las instituciones, mandatarios
o políticos que se han resistido a dedicar palabras elogiosas a quien dejará su
cargo el próximo 28 de febbrero.
Pero, ¿quién es realmente este
hombre, al que todos parecen echar de menos incluso antes de que se haya
retirado al monasterio de clausura en el que ha decidido vivir la última etapa
de su vida?
DE LAS
JUVENTUDES HITLERIANAS Y LA "SANTA ALIANZA" CON REAGAN AL TRONO DE
PEDRO
Joseph
Ratzinger, militante de las Juventudes Hitlerianas
Aunque hoy casi nadie parece querer acordarse de ello, Benedicto XVI
inició su "militancia social", en las filas de las Juventudes
Hitlerianas en su Alemania natal. Al ser elegido como el Papa 265º, tras la
muerte de su sucesor Juan Pablo II, el Vaticano puso en marcha una
campaña de lavado de imagen con la que se pretendió disculpar este hecho,
aduciendo tanto la edad que entonces tenía Joseph Ratzinger como el
"contexto histórico" en el que se produjo. Lo cierto es, no obstante,
que con contexto histórico o sin él, la pertenencia a la organización de los
cachorros fascistas no era obligatoria, y no integrarse en la misma tampoco
acarreaba ningún tipo de represalia por parte del régimen nazi.
El episodio, con todo, podría
haberse considerado como un mero “pecado” de juventud si no fuera porque, a lo
largo de toda su vida adulta, Ratzinger continuó dando sobradas pruebas
de su ideología política ultraderechista. Fue destacado su papel, por ejemplo,
en la persecución sin cuartel de la Teología de la Liberación. Corriente
cristiana progresista nacida en América Latina, entre religiosos comprometidos
con las luchas populares de emancipación. Al frente de la Congregación para
la Doctrina de la Fe -la antigua Inquisición -, y como
principal colaborador de Karol Wojtyla, Ratzinger utilizó todo su
poder para apartar a los teólogos que habían decidido "echar su
suerte con los pobres de la Tierra" y acabar con su "subversiva"
influencia.
Eran los tiempos de la guerra sucia de la Administración Reagan en
Latinoamérica. Años en los que Juan Pablo II estableció una "Santa
Alianza" con el impulsor de la "Guerra de las Galaxias",
que permitió imponer en este subcontinente, a sangre y fuego, las políticas
neoliberales que arrasarían la región en las siguientes décadas. Joseph
Ratzinger, partícipe de este pacto entre las fuerzas del orden
capitalista, mantuvo un silencio cómplice ante las masacres que las
dictaduras auspiciadas por los EE.UU. estaban cometiendo para defenderlo.
En el año 2004, Ratzinger
aún tuvo la oportunidad de apoyar, indirectamente, la campaña de
George W. Bush, mediante una carta en la que pedía a los electores
católicos que no votasen por su oponente John Kerry, por la posición de
éste último en relación con el aborto. La última demostración de sus
inclinaciones políticas, sin embargo, la ofreció Benedicto XVI en junio
de 2011, al visitar la tumba y rendir homenaje al cardenal croata Alojzije
Stepinac. Un clérigo que, durante la II Guerra Mundial,
se puso voluntariamente al servicio del gobierno títere del poglavnik - Führer,
Caudillo - Ante Palevic y de las tropas hitlerianas, cuando éstas
invadieron Yugoslavia en 1941. Tras la derrota del régimen del poglavnik Palevic
y de los ocupantes nazis por los guerrilleros de Tito,
Stepinac fue enjuiciado por su colaboracionismo y condenado a 16 años de
prisión. Juan Pablo II terminaría beatificándolo.
RATZINGER ORDENÓ SILENCIAR LOS ABUSOS SEXUALES A
MENORES BAJO AMENAZA DE EXCOMUNIÓN
En 2010, el Vaticano aseguró
que se había desatado una campaña para desprestigiar a Benedicto XVI, a
raíz de los miles de casos de pederastia cometidos por sacerdotes que
habían comenzado a salir a la luz en Estados Unidos, México Irlanda
o Canadá varios años antes.
"Benedicto
XVI - aseguraron desde la "Santa
Sede" - es el pontífice que más ha hecho contra la pederastia en la
Iglesia". Ante el escándalo desatado internacionalmente, el propio Ratzinger
se vio obligado a pedir perdón públicamente "por los abusos sexuales
contra menores perpetrados por algunos sacerdotes".
"No comprendo cómo esto pudo suceder", aseguró con aparente pesar el Papa,
a los periodistas que le acompañaron en un viaje a México, donde el fundador de
los Legionarios de Cristo Marcial Maciel - un protegido de Juan Pablo
II, llevó a cabo estos abusos durante gran parte de su vida. Estaba
mintiendo, tal y como demuestran los documentos dados a conocer por el ex
sacerdote Alberto Athié y el investigador Fernando González.
Según consta en ellos, el Vaticano conoció la existencia de estos abusos al
menos desde el año 1956. El informe más importante que lo prueba es del
sacerdote carmelita Anastasio Ballestero. Se trata de una suerte de
resumen con toda la información sobre la actividad delictiva de Maciel. La
responsabilidad directa de Ratzinger en el ocultamiento y protección de
los delitos del fundador de Los Legionarios comienza en 1981, al hacerse
cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe: "Cuando surge la
denuncia formal ante esa congregación, en ese momento por oficio, se debería
haber atraído todas las informaciones que estaban en Roma" -
denunció Athié al diario La Jornada.
En 1998, algunos ex Legionarios de Cristo acudieron a presentar una
denuncia formal ante Ratzinger por estos crímenes. "El actual
Papa - añadió el ex sacerdote Alberto Athié a la publicación
mexicana- nunca respondió. Retuvo el proceso judicial, hasta que ya
definitivamente no le quedó otra que reducirlo al estado laical. Lo hizo para
proteger a Maciel y protegerse a sí mismo, porque iba a entrar al
cónclave".
Pero el caso de Marcial Maciel no constituye
ninguna excepción en el tratamiento de la Iglesia Católica de los
delitos de pederastia cometidos por sus sacerdotes alrededor de todo el Mundo.
La política oficial de la Iglesia a este respecto se encuentra reflejada en la
directiva “Crimen sollicitationis”, aprobada por Juan XXIII en 1962
para imponer la obligación de guardar silencio sobre estos abusos sexuales bajo
pena de excomunión. Este documento permanecía vigente cuando Joseph
Ratzinger fue nombrado prefecto de la Congregación para la Doctrina de
la Fe. Tras acceder al cargo, el futuro papa redactó un nuevo decreto que
consagraba los aspectos fundamentales de la antigua disposición.
Principalmente, la obligación de que las denuncias por abusos se presentaran
exclusivamente en Roma y la pena de excomunión para aquellas víctimas o
sacerdotes que se atrevieran a denunciar ante tribunales ordinarios o la
prensa.
El propio Ratzinger fue, en efecto,
quien ordenó silenciar los abusos a menores. A través de una carta que sería
recuperada posteriormente por el semanario The Observer, dio
instrucciones a todos los obispos sobre las medidas que debían disponer para
encubrir a los clérigos que realizan este tipo de prácticas
deleznables.
VÍDEOS: ABUSOS SEXUALES Y EL VATICANO


No hay comentarios:
Publicar un comentario