Artículos de
Opinión | por Antonio Gershenson | 07-02-2013 |
En Europa
hay problemas. Aunque todavía no está publicada toda la información, hay datos
por ejemplo de Alemania. Es el país más fuerte de Europa occidental en lo
económico, y su crecimiento anual en 2012 fue de 0.7 por ciento. Su crecimiento
del producto anual el año anterior, 2011, fue de 3.1 por ciento. O sea que el
año que termina creció poco menos de una cuarta parte que el anterior.
Así quedarán
los otros, que habían sido en 2011: 0.7 por ciento en Gran Bretaña, 1.7 en
Francia, y otros incluso cifras negativas, que el año recién terminado se
extendieron. España todavía era de cifras positivas en 2011: 0.7 por ciento,
pero ya para 2012 tuvo cifra negativa de menos 1.3 por ciento, con números
negativos en todos y cada uno de los trimestres. Sólo están peor Grecia y tal
vez Portugal.
En cambio,
China tuvo un repunte. Después de crecimientos cada trimestre más bajos, en el
último de 2012 aumentó. Claro, son porcentajes que ya quisiéramos hasta el peor
para nosotros. Después de su crecimiento más lento en el tercer trimestre: 7.4
por ciento, después de trimestres cada vez más lentos, en este último repuntó,
subió el ritmo a 7.9 por ciento. El indicador anual todavía fue más bajo para
China que en el año anterior, 7.8 por ciento.
El Fondo
Monetario Internacional (FMI) acaba de publicar pronósticos, sobre todo para
los años siguientes, 2013 y 2014. Para México prevé 3.5 para cada uno de estos
dos años. Para el año recién terminado, otras fuentes internacionales
económicas estiman alrededor de uno a 3.5 por ciento.
El FMI prevé
para los próximos dos años 3.5 y 4.0 para Brasil, cuyo promedio de los últimos
seis años (a falta de suficientes datos recientes) es de 3.6 por ciento. Para
Estados Unidos, el mismo FMI prevé para esos dos años 2 por ciento, y estima
para el recién terminado, "tres décimas de punto menos", o sea 1.7
por ciento.
No tenemos
aún cifras completas para el año pasado, pero por los datos anteriores algunos
otros países con mayor crecimiento, además de China y Brasil, son India,
Vietnam, Argentina, Mongolia, Rusia y también Indonesia.
Nuestro
trato comercial con el exterior no es, evidentemente, con los países de más
crecimiento. Europa occidental, nuestro segundo "cliente", está por
los suelos, y Estados Unidos tiene crecimiento lento, del que dependemos para
nuevas caídas. Los anuncios, por ejemplo, del futuro de Pemex, dependen también
principalmente de ese crecimiento. Además, tanto en Pemex como en la CFE,
dependen mucho de los monopolios españoles. Repsol tiene un ámbito
especialmente grande, más aún en el sector eléctrico.
Otro
elemento de dependencia, muy delicado, es la importación de gas natural, del
cual depende nuestra economía en varios sentidos. Varias industrias se han quedado
varias veces sin abasto de gas natural. Ahora, en vez de producir más, de
quemar menos gas, de contaminarlo menos, se impulsa la importación desde
Estados Unidos. Lo había impulsado ya la CFE, pero ahora también Pemex tiene
planeado un gran gasoducto desde la frontera con Estados Unidos hasta el centro
del país.
Ya hemos
mencionado los contratos de la CFE con empresas, sobre todo de Estados Unidos,
para construir gasoductos a los principales lugares mexicanos en el norte y con
el noreste. Llegan hasta Mazatlán en el Pacífico, y hasta Jiménez del lado del
Golfo. Tardarían buen número de años.
La reunión
del PRI de Nayarit agrega el planteamiento de una mayor inversión privada en
Pemex. Dice que es absurdo que estemos exportando crudo a Estados Unidos e
importando gasolina.
El problema
es que en esto está sumando las dos afirmaciones: la primera que es la de una
mayor inversión privada en Pemex, que las nuevas refinerías sean de empresas
trasnacionales.
También
repiten lo ya dicho por el PRI, que suban el IVA y se agregue a alimentos y
medicinas. A aumentar la miseria de los miserables, y a enriquecer a los
empresarios.
Ya dijimos
anteriormente que el PRI en 2008, cuando se discutían la nuevas leyes
petroleras, dijo que las refinerías debían ser de la nación. Y dijimos que
estaban tirando al suelo sus propios principios.
Antonio
Gershenson Tafelov, es catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de
México y columnista del periódico "La Jornada"
Fuente: La
Jornada

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