El ex socio del duque asegura tener 170
"bombas atómicas"
Lunes, 18 de
febrero de 2013
Por Ernesto
Gutiérrez - Canarias-Semanal.org
La comparecencia del ex
socio de Iñaki Urdangarín, Diego Torres, ante el juez José
Castro, encargado del Caso del Instituto Nóos, no ha decepcionado a
quiénes esperaban que éste aportara nuevas y jugosas informaciones.
Torres se reafirmó ante el juez en que la infanta
Cristina y la Casa Real "estaban al tanto" de todos
los negocios realizados en esta entidad. En relación a Cristina de Borbón,
recordó que tanto ella como el secretario de las infantas, Carlos
García Revenga, formaban parte de la directiva de Nóos y, como el
resto de sus miembros, "conocían todo lo que se hacía". Anteriormente,
el propio Torres había mostrado públicamente su enojo por el hecho de que
se hubiera imputado a su mujer y no a la infanta. “¡Pero si cenábamos
los matrimonios cada quince días para hablar de cómo iba todo en Nóos! Lo sabía
todo y se llevó el dinero”, - aseguró a su círculo más próximo. "No
sólo estaba al corriente de las operaciones de Nóos, sino que colaboró en
la captación de clientes y en el cobro de las deudas pendientes"-
aseguró.
El ex socio del yerno del Rey denunció
también ante el magistrado que "había recibido presiones del
abogado de Iñaki Urdangarín" para que asumiera toda la
responsabilidad de la gestión del Instituto. "A cambio de mi silencio -
dijo - me ofrecieron un trabajo asegurado y dijeron que no me faltaría de
nada".
HACIENDO NEGOCIOS EN LA RESIDENCIA DE LA
CASA REAL
Asimismo, Torres contó al juez Castro que La
Zarzuela - residencia de la Familia Real - fue el lugar donde se
fraguó, a mediados de 2004, el pacto para desarrollar la llamada Valencia
Summit. La primera de las cumbres turístico-deportivas que reportaron al
Instituto Nóos 5,8 millones de euros públicos. El acuerdo se produjo
-según la declaraciones realizadas en sede judicial - durante una entrevista
que él mismo y Urdangarín mantuvieron en la residencia de la Familia Real
con el entonces presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y con la
alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Tanto Camps como Barberá se
encontraban en la Zarzuela porque habían acudido a una cita con el
monarca.
CORREOS ELECTRÓNICOS QUE IMPLICARÍAN AL REY
No son las declaraciones efectuadas por Torres, con todo, las que dejan en
una situación más comprometida a la monarquía española. La verdadera campanada
la daba su abogado defensor, Manuel González Peeters, el 17 de
abril del pasado 2012, al presentar ante el juez una serie de correos
electrónicos que implican directamente al monrca en los negocios
presuntamente delictivos de su yerno.
"Tengo un mensaje de parte del
Rey, y es que le ha comentado a Cristina para que me lo diga, que le llamará
Camps a Pedro para comentarle el tema de la base del Prada y que en principio
no habrá problema y que nos ayudarán a tenerla" -rezaba uno de
los emails fechado en octubre de 2007, cuando Urdangarín residía ya en
Washington y -según declaró ante el juez - hacía un año que se había desvinculado
del Instituto Nóos.
En ese correo, el "yernísimo"
daba cuenta de las gestiones que su real suegro y su esposa realizaron con
personas que tenían negocios con el Instituto, para que los regatistas
mallorquines Pedro Perelló y Jorge Forteza -amigos de las
infantas- sacasen adelante el denominado 'proyecto Ayre', que pretendía que
España tuviese un segundo representante en la Copa América de 2009 en Valencia.
Lo que requería una inversión de unos 100 millones de euros.
El pasado mes de enero, Diego Torres
enviaba al juez José Castro otra tanda de correos electrónicos en los
que se agradece la participación y la colaboración de Corinna, la "amiga"
de Juan Carlos Borbón, en el primer Forum que organizaron en 2004 en
la Comunidad Valenciana. En uno de los mails Mario Sorribas, asistente
personal de Iñaki Urdangarín y apoderado de la sociedad Aizoon,
felicita a un empleado de Nóos, Francisco Larrey, por conseguir la
participación de Corinna Sayn-Wittgenstein en este evento. "Ahí
has estado torero, Francisco, éste es el camino para llegar a cualquier parte
del mundo" –escribía.
Sin embargo, hasta ahora se han
conocido solamente una pequeña parte de los correos electrónicos que conserva Diego
Torres. Hay aún otros 170 que no se han hecho públicos y que el propio
Torres ha calificado como 'bombas atómicas' por activarse. Aún más
explícito se mostró su abogado González Peeters, un conocido penalista
barcelonés, en presencia de varios testigos. "Con estos mensajes
-dijo - me cargo la Monarquía".
Resulta más que previsible, en cualquier
caso, que la censura institucional y de los propios medios de comunicación
entre en liza, para tratar de impedir que las mencionadas "bombas"
puedan llegar a poner en peligro la pervivencia de la ya muy desprestigiada
institución monárquica

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