– 11
febrero, 2013Publicado en: EN ESPAÑA?
Félix Población || Escritor y Periodista.
Leo que, con
motivo de la presentación de una edición crítica de las “Conversaciones con
monseñor Escrivá”, que consta de siete largas entrevistas verificadas al
fundador del Opus Dei entre los años 1966 y 1969, y en la que participaron
hasta 40 afamados periodistas de nuestros días, se ha resaltado en una mesa
redonda virtual la pasión de don Josemaría por la libertad, según palabras
literales del titular de la noticia.
En general, la Iglesia católica fue fiel aliada del
regimen dictatorial y asesino de Franco
Entre los
profesionales citados se menciona a Carmen Rigalt, Pedro J. Ramírez, Germán
Yanke, Iñaki Gabilondo y Manuel Campo Vidal, por centrarme solo en los más
conocidos. La pasión libertaria de san Josemaría me recuerda aquella frase del
alcalde de Zaragoza y exministro socialista de Justicia, Juan Antonio Belloch,
cuando, para justificar la decisión de dar a una calle de aquella ciudad el
nombre de Escrivá en sustitución del que tenía y pertenecía a un militar
franquista, dijo que el fundador del Opus Dei era el aragonés más importante
después de Buñuel (por encima también de Goya, supongo).
El coautor
de la obra citada, José Luis Illanes, resaltó esa vocación de Escrivá de
Balaguer por la libertad en el hecho de haber impulsado el santo la Facultad de
Comunicación de la Universidad de Navarra, centro privado de prestigio en el
que estudiaron algunos de los periodistas mencionados.
Andrés
Garrigó se refirió al respeto que le merecían al autor de Camino las personas,
la libertad y la verdad, lo cual probablemente indigne a quienes conocieron el
Opus ab intra y optaron por abandonar lo que muchos consideran una secta.
Extraña en ese sentido, ya sea dicho en referencia al fundador o a su obra, que
un profesional tan reputado como Iñaki Gabilondo haya destacado la importancia
de apostar siempre por lo que se cree, por las convicciones, como si entre
éstas la de la libertad fuera aplicable a la personalidad del homenajeado.
A Iñaki y a
todos los colegas aludidos me gustaría recordarles, a fin de que lo hubieran
tenido en cuenta a la hora de glosar el celo libertario de monseñor Escrivá de
Balaguer, que el santo de su devoción fue asesor espiritual y confesor de
Francisco Franco. De la indudable afinidad de don Josemaría con el régimen
dictatorial y su líder quedó como prueba escrita más fehaciente esta carta que
quien subió a los altares dirigió al extinto caudillo, fechada en Roma el 23 de
mayo de 1958, cuya fotocopia, en unión de otras inéditas del santo, se conserva
en el archivo de la Fundación Francisco Franco.
La misiva
fue publicada en la revista Razón Española en su número de enero-febrero de
2001. El original de la carta está en poder de la hija del dictador, duquesa de
Franco:
«Al Excmo.
Sr. D. Francisco Franco Bahamonde, Jefe del Estado español.
»Excelencia:
»No quiero
dejar de unir a las muchas felicitaciones que habría recibido, con motivo de la
promulgación de los Principios Fundamentales, la mía personal más sincera.
»La obligada
ausencia de la Patria en servicio de Dios y de las almas, lejos de debilitar mi
amor a España, ha venido, si cabe, a acrecentarlo. Con la perspectiva que se
adquiere en esta Roma Eterna he podido ver mejor que nunca la hermosura de esa
hija predilecta de la Iglesia que es mi Patria, de la que el Señor se ha
servido en tantas ocasiones como instrumento para la defensa y propagación de
la Santa Fe Católica en el mundo.
»Aunque
apartado de toda actividad política, no he podido por menos de alegrarme, como
sacerdote y como español, de que la voz autorizada del Jefe del Estado proclame
que “la Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley
de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana,
única y verdadera y Fe inseparable de la conciencia nacional que inspirará su
legislación”. En la fidelidad a la tradición católica de nuestro pueblo se
encontrará siempre, junto con la bendición divina para las personas
constituidas en autoridad, la mejor garantía de acierto en los actos de
gobierno, y en la seguridad de una justa y duradera paz en el seno de la
comunidad nacional.
»Pido a Dios
Nuestro Señor que colme a Vuestra Excelencia de toda suerte de venturas y le
depare gracia abundante en el desempeño de la alta misión que tiene confiada.
»Reciba,
Excelencia, el testimonio de mi consideración personal más distinguida con la
seguridad de mis oraciones para toda su familia.
De Vuestra
Excelencia affmo. in Domino
Josemaría Escrivá de Balaguer
Roma, 23 de mayo de 1958».
Josemaría Escrivá de Balaguer
Roma, 23 de mayo de 1958».
Fuente: http://www.cronicapopular.es/

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