Artículos de
Opinión | Discurso de Mumía Abú-Jamal | 15-02-2013 |
Me han
pedido que escriba sobre educación y encarcelamiento, y sobre lo que los
conecta.
He oído y
leído sobre los "canales" entre escuelas y cárceles; pero en verdad
yo no estoy de acuerdo con esas imágenes.
Voy a
decirles porqué: hace varios días recibí una carta de un joven que dejó la
escuela cuando estaba como en el décimo grado. ¿Porqué? No es simplemente que
él estaba aburrido, si no que lo que le enseñaban le parecía sin importancia.
No fue si no
hasta varios años después, cuando escuchó y leyó sobre la historia oculta de la
que no oyó ni una palabra en la escuela, que lo animó e inspiró —tanto, que
sacó su GED (diploma que se gana dando exámenes de revalidación, después de
haber abandonado la escuela) —y ahora está estudiando en una universidad.
Ése no es un
"canal que los conecta", porque el sistema de educación de hoy es una
prisión, donde los cuerpos son encerrados en celdas, (les llamamos, "salones
de clase"), y las mentes son encerradas dentro de mentiras e ignorancia,
mientras los espíritus se secan y se convierten en cáscaras muertas. Las
escuelas se han convertido en lugares a los que se envían las mentes a morir.
Ahora voy a
hacer trampa —pero no se sorprendan, porque estoy haciendo lo que tanto alumnos
como maestros tienen que hacer hoy para escapar la trágica parodia de la manía
de los exámenes que está destruyendo las escuelas – bajo Obama justo como bajo
Bush, para enriquecer a los saqueadores dueños de las corporaciones del negocio
de la educación.
Digo que
estoy haciendo trampa porque voy a dejar de hablar, y a pedir que lo haga
W.E.B. DuBois, uno de los grandes educadores de los siglos diecinueve y veinte.
DuBois fue
professor en algunas de las mejores universidades de los Estados Unidos de
Norteamérica: la Universidad de Atlanta, la Universidad Fisk, y la Universidd
de Pensilvania, (donde fue conferencista.)
En Aguas
Negras, (Darkwater, 1920), que yo considero su mejor libro, DuBois describió
con estas palabras como engañaba a sus alumnos:
Con la mayor
seriedad yo hacía esfuerzos para no parecer falso en mis clases. Buscaba ser
franco y honesto, pero éso era terriblemente difícil. ¿Qué diría Usted a un
dulce rostro moreno, aureolado con mil risos de pelo pardo-negro, que de pronto
le pregunta: “Confía Usted en la gente Blanca?” Usted no confía, y por más que
quiera confiar, Usted sabe que no confía; sin embargo, Usted se pone serio y
miente, y dice que Usted confía en la gente Blanca; Usted tiene que decirlo por
su salvación y por la salvación del mundo; Usted repite que tiene que confiar
en ellos, que la mayoría de los Blancos son honestos; y Usted sabe que en todo
instante Usted está mintiendo, los ojos que lo están mirando saben que está
mintiendo y miserablemente Usted se sienta y continúa mintiendo, para la mayor
gloria de Dios. (W.E.B. DuBois, Darkwater, 47).
Desde ese
día –en 1920, casi un siglo después, maestros mienten a los niños sobre como en
verdad es esta nación, cual puede ser su papel en el futuro, y cuando los
maestros lo hacen, los niños lo saben, y una luz se apaga en sus ojos.
Las escuelas
se han vuelto prisiones, en las que la verdad está en una celda.
Cuando Usted
enloda la mente de un niño, no tiene que preocuparse ya con "canales de
conección". ¡La mente de ese niño ya está encarcelada!
El resto es
pura formalidad.
Hace varios
días, la ciudad de Filadelfia cerró casi 40 escuelas. ¡40 Escuelas!
¿Es éso
porque bajó la población? No. Éso es porque el gobierno de la ciudad ha
saqueado los presupuestos de las escuelas.
Los del
gobierno de la ciudad se han vendido; y han vendido todo el sistema de escuelas
públicas.
Así que,
educación es igual a encarcelamiento, porque encarcelar nuestra mente es lo
mismo que encarcelar nuestro futuro, nuestras esperanzas —nuestro destino.
Para poner
otra vez luz en los ojos de los niños se hace necesaria una revolución popular
en la educación.
Se deben
organizar otra vez las Escuelas de la Libertad —y vamos a tener que hacer lo
que el gran DuBois no pudo hacer –decir la verdad a los niños, porque los niños
pueden comprender la verdad.
Los niños
necesitan saber que lo que ven, lo que palpan... lo que sienten es real.
Y válido.
Y verdad.
Ése es el
comienzo de la educación.
¡Comencemos!
Traducción
libre del inglés enviado por Fatirah Aziz, Litestar01@aol.com, hecha en REFUGIO
DEL RIO GRANDE, Texas.

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