Circulan
con gran aparato publicitario dos importantes manifiestos, firmados por
personalidades, en torno a la manera de abordar la cosa catalana: el primero,
con Vargas Llosa como firmante de envergadura; el segundo, que cuenta
con otro de gran talla, como es el caso de Nicolás Sartorius. A Vargas
le acompaña, entre otros, José María Fidalgo que fue el primer dirigente
de Comisiones Obreras durante dos mandatos; a Sartorius le flanquea Rodolfo
Benito, sindicalista con mando en plaza. Nada que reprochar a Fidalgo: lo
que ha firmado ahora lo expresó públicamente en aquellos tiempos, tal
vez hubiera sido deseable que su firma no hubiera aparecido junto a la de
Federico Jiménez Losantos, pero el antiguo secretario general es muy dueño de
entender qué se entiende por estética.
Una
interpretación de brocha gorda sería ésta: el manifiesto de Fidalgo apuesta por
el inmovilismo del gobierno ante la cosa catalana; Sartorius, siempre fiel a
sus criterios de buscar soluciones, invita al diálogo que, aunque difícil,
siempre es más rentable, como hipótesis, que la certeza de la cerrazón a cal y
canto. Uno representa el secano; el otro es el regadío.
Y
entre los de regadío está Rodolfo Benito. De lo que me enorgullezco. Entiendo,
por otra parte, que en un acto tan significativo Rodolfo ha hablado, formal o
informalmente, con Ignacio Fernández Toxo. Por lo que, a partir de esta
suposición plausible, establezco las siguientes observaciones: nada más natural
que un miembro de la dirección del sindicato aparezca, personalmente o de
manera indiciada por el grupo dirigente de Comisiones; más todavía, los
contenidos del manifiesto 'Una España federal en una Europa Federal'
sintetizan una buena parte de la literatura, antigua y nueva, de Comisiones. Precisamente
por ello sería pertinente un debate, partiendo de la dirección, que atravesara
el conjunto de la organización. Porque no pocas cosas de las que habla el
Manifiesto de regadío afectan a los problemas del conjunto asalariado español.


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