La Asociación para la Memoria
Histórica publica 'Todos los nombres', una obra que documenta el alcance
humano de la represión en la provincia vallisoletana que incluye los nombres de
las víctimas y una reseña de la represión que sufrieron.
Imágenes de
algunas de las 7.000 personas que fueron represaliadas.- ARMH VALLADOLID
ALEJANDRO TORRÚS
Publicado: 08.02.2015 09:28 | Actualizado:
Hace 9 horas
Herminio
Agudo tenía 30 años el 18 de julio de 1936. Participaba en la Casa del
Pueblo de Laguna de Duero (Valladolidad). Días después del golpe de Estado
militar las autoridades franquistas van a buscarlo a su casa. Él decide
esconderse, sin suerte, en el Pinar de la Carretera de Segovia. Es ejecutado
pocos días después. Deja viuda y dos hijos. Ambrosio Alejo ingresó en el
depósito judicial el 31 de julio pero llevaba más de 24 horas muerto. El acta
de defunción refleja una fractura de cráneo junto a una amputación del brazo
derecho. Valentina Almaraz tenía 31 años y cinco hijos. Fue paseada el 8
de agosto por falangistas que buscaban a su marido. Al día siguiente también lo
mataron. Ángel de la Fuente desapareció en los primeros días del golpe
de Estado. Nunca más se ha vuelto a tener noticias de él.
Estos son sólo cuatro nombres. Cuatro vidas con las que el fascismo acabó de raíz en la provincia de Valladolid. Pero hay muchos más. Miles más. Concretamente, 7.000 represaliados más. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid ha publicado Todos los nombres, una obra que documenta el alcance humano de la represión en la provincia vallisoletana incluyendo los nombres de los más de 2.000 asesinados en la provincia y de los cerca de 3.000 encarcelados durante la Guerra Civil y los primeros años de dictadura.
Estos son sólo cuatro nombres. Cuatro vidas con las que el fascismo acabó de raíz en la provincia de Valladolid. Pero hay muchos más. Miles más. Concretamente, 7.000 represaliados más. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid ha publicado Todos los nombres, una obra que documenta el alcance humano de la represión en la provincia vallisoletana incluyendo los nombres de los más de 2.000 asesinados en la provincia y de los cerca de 3.000 encarcelados durante la Guerra Civil y los primeros años de dictadura.
Sólo en el mes
de agosto casi 550 personas fueron asesinadas o desaparecieron para no volver a
aparecer jamás.
Pero que nadie
se lleve a engaño. En Valladolid apenas sí hubo Guerra Civil. La
provincia apenas ofreció resistencia a los sublevados. En una semana y con un
bajo número de víctimas toda la provincia quedó bajo control militar. A través
de las actas municipales, los autores de la obra han podido comprobar como en
220 de los 230 municipios de la provincia el traspaso de poder de las
corporaciones democráticas a las gestoras impuestas por las autoridades
militares se condujo guardando “estrictas formas de normalidad, dentro de las
circunstancias”.
Cronología
de una masacre
Entre el 19 de julio y el 4 de agosto se produce una frenética espiral de detenciones y fusilamientos. Sólo entre el 19 y el 24 de julio, aparecen 65 registros de defunción o desaparición. Entre el 25 de julio y el 4 de agosto la cifra de asesinados asciende a alrededor de 150. Pero será a partir de la noche del día 5 al 6 de agosto cuando las cifras de muerte se muestran contundentes. En estos dos días está documentada la muerte o desaparición de 114 personas. Entre el día 6 de agosto y el día 15 la cifra se eleva a 200 personas. En el periodo desde el 15 de agosto al 30, son 233 las personas asesinadas.
Entre el 19 de julio y el 4 de agosto se produce una frenética espiral de detenciones y fusilamientos. Sólo entre el 19 y el 24 de julio, aparecen 65 registros de defunción o desaparición. Entre el 25 de julio y el 4 de agosto la cifra de asesinados asciende a alrededor de 150. Pero será a partir de la noche del día 5 al 6 de agosto cuando las cifras de muerte se muestran contundentes. En estos dos días está documentada la muerte o desaparición de 114 personas. Entre el día 6 de agosto y el día 15 la cifra se eleva a 200 personas. En el periodo desde el 15 de agosto al 30, son 233 las personas asesinadas.
Familias
vallisoletanas depositando flores en una fosa común
La ARMH de
Valladolid ha conseguido documentar el asesinato de 2334 vallisoletanos
En definitiva,
sólo en el mes de agosto casi 550 personas fueron asesinadas o desaparecieron
para no volver a aparecer jamás. En septiembre la cifra de asesinatos alcanza a
unas 260 personas, y en octubre a unas 125. Casi mil vallisoletanos fueron
asesinados en menos de tres meses, y otros dos mil fueron encarcelados. En los
doce meses siguientes el reguero de muerte oscilara entre las 10 y las 50
personas por mes. Y durante el resto la guerra e inmediata posguerra no cesa
el goteo de sangre aunque el número sí es inferior a las cifras
anteriormente mencionadas.
Fosas y cunetas
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid ha conseguido documentar el asesinato de 2334 ciudadanos que vivían en la provincia de Valladolid en julio de 1936. No obstante, el colectivo considera que la cifra de muertos por la represión pudo alcanzar una cifra cercana a las 3.000 personas. De ellas, 446 personas (cinco mujeres) fueron ejecutadas tras los juicios sumarios. Entre paseados y desaparecidos han constatado una cifra de 1601 persona, de ellas 124 mujeres.
A estos números hay que sumar otras 238 que murieron en las cárceles y otros 29 ciudadanos asesinados en la fuga del fuerte de San Cristóbal. Por último, la obra también constata 20 vallisoletanos más fallecieron en los campos de concentración alemanes.
De esta manera, el fascismo terminó con una generación entera de vallisoletanos cuyo único delito había sido mostrar algún tipo de afinidad con la II República. Vidas como la de Petra Morante, una mujer de 61 años que se suicidó tras pasar seis años en una cárcel franquista; o la de Mariano Ramos, alias clavitos, de 23 años de edad que se llenó los bolsillos de piedras y se tiró al río Pisuerga cuando le perseguía la Guerra Civil.
Fosas y cunetas
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid ha conseguido documentar el asesinato de 2334 ciudadanos que vivían en la provincia de Valladolid en julio de 1936. No obstante, el colectivo considera que la cifra de muertos por la represión pudo alcanzar una cifra cercana a las 3.000 personas. De ellas, 446 personas (cinco mujeres) fueron ejecutadas tras los juicios sumarios. Entre paseados y desaparecidos han constatado una cifra de 1601 persona, de ellas 124 mujeres.
A estos números hay que sumar otras 238 que murieron en las cárceles y otros 29 ciudadanos asesinados en la fuga del fuerte de San Cristóbal. Por último, la obra también constata 20 vallisoletanos más fallecieron en los campos de concentración alemanes.
De esta manera, el fascismo terminó con una generación entera de vallisoletanos cuyo único delito había sido mostrar algún tipo de afinidad con la II República. Vidas como la de Petra Morante, una mujer de 61 años que se suicidó tras pasar seis años en una cárcel franquista; o la de Mariano Ramos, alias clavitos, de 23 años de edad que se llenó los bolsillos de piedras y se tiró al río Pisuerga cuando le perseguía la Guerra Civil.
Fuente: www.publico.es


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