Amina
Nasser / GRANADA / 8 feb 2015
El
sacerdote Román Martínez, principal implicado, en una imagen antigua. // LA
SEXTA
14
de octubre de 2014. La víctima principal de los supuestos abusos sexuales
presentó una denuncia ante la Fiscalía Superior de Andalucía, según los
documentos que constan el sumario, al que ha tenido acceso en exclusiva
andalucesdiario.es. El joven, de 24 años y actualmente supernumerario del Opus
Dei, expone que ha sido víctima de permanentes abusos sexuales por parte de un
grupo de sacerdotes incardinados de la diócesis de Granada, desde el año 2004,
cuando tenía 14 años y hasta 2007 cuando ya contaba 17 años de edad. Explica
también que, a consecuencia de los abusos, ha sufrido un trastorno de
ansiedad generalizada y arritmias, lo que demuestra documentalmente.
Junto
con la denuncia, entregó una copia de la carta que le había enviado el 4 de
agosto de 2014 al Papa en la que le contaba los abusos que había sufrido, las
personas responsables como autoras o encubridoras y otras supuestas víctimas.
“Las visitas a casa del sacerdote”, cuenta el joven en su carta al Papa, “se
hicieron cada vez más frecuentes. De ir solo a misa, pasé a aceptar la
invitación a ir a la casa parroquial a cenar, a estudiar, a pasar fines de
semana completos, a pasar al menos cuatro días en semana allí…”
BESOS
Y MASTURBACIONES
“Las
prácticas sexuales fueron frecuentes, englobando desde masajes que tenía
que darle, pues necesitaba relajarse, hasta, las masturbaciones y los
besos constantes en la boca”, le cuenta el joven al Papa. “Para cambiarse
de ropa, no podías esconderte o taparte, pues no estabas siendo natural y
estabas escondiendo tu cuerpo que es natural y regalo de Dios”, le explica
después. “Para la ducha…también experimenté abuso sexual ya que había que
ducharse con él, pues es algo natural y la desnudez es algo bonito”, le
decía Román, el sacerdote líder del grupo.
“No
hay que ser pudoroso y todos viven con naturalidad estas cosas, así que si tu
vives aquí y formas parte de nosotros, también debes vivirlo así, de lo
contrario, si no duermes en mi cama, si no te cambias de ropa delante de
mí o te tapas, si no te duchas desnudo conmigo, si no accedes a los besos
en la boca, sino compartes tu sexualidad con masturbaciones entre nosotros… nos
estás juzgando y es porque estás repleto de trabas mentales que te impiden ser
natural”. El relato de D. R. da escalofríos y resulta estremecedor para
cualquiera. Lo fue para el mismísimo Papa.
Junto
a su denuncia ante la Fiscalía Superior, la víctima aportó la transcripción de
su declaración, realizada en Pamplona el 8 de octubre de 2014, ante el delegado
y notario del procedimiento investigador promovido por la Iglesia. También aportó
croquis o planos, realizados por él mismo, sobre la disposición de tres de los
inmuebles en los que habrían tenido lugar, total o parcialmente, los
reiterados abusos sexuales: un piso ubicado en la calle Pavía en el Barrio del
Zaidín de Granada propiedad de Manuel Fajardo, una casa de recreo situada en la
calle Quinto Centenario de la urbanización Los Pinillos en la localidad de
Cenes de la Vega y un apartamento ubicado en la urbanización Cala Verde de la
localidad de Salobreña, que, al parecer, sería cambiado con el tiempo por un
dúplex en el mismo lugar.
Según
se desprende del sumario, todos los inmuebles estarían de algún modo vinculados
con el sacerdote Román Martínez Velázquez de Castro, expárroco de la Iglesia
San Juan María de Vianney.
EL
INTERROGATORIO
El
interrogatorio promovido por la Iglesia revela situaciones tremendas. He aquí
un extracto:
-“Usted
dice que las prácticas sexuales fueron constantes ¿en qué consistieron?”, le
preguntan al denunciante.
-“Besos
en la boca, masturbaciones, de él hacia mí y de mí hacía él (me pedía que lo
masturbara y que me dejara masturbar por él), duchas desnudos juntos y
masturbaciones en la ducha. Me propuso realizarle felaciones a lo que me
negué de forma radical y al menos 6 veces habló de penetración anal, a lo
que también me negué radicalmente”.
-“¿Qué
hacía para convencerle?”
–
“Manipularme como lo llevaba haciendo desde los 7 años. Jamás olvidaré las
frases: “es algo natural y la desnudez es algo bonito” cuando me trataba de
tapar para cambiarme de ropa o ponerme el pijama. “No hay que ser pudoroso y
todos viven con naturalidad estas cosas, así que si tu vives aquí y formas
parte de nosotros, también debes vivirlo así”. “La sexualidad es algo bonito
que Dios nos da para compartirlo y vivirlo. Es amor puro entre hermanos,
entre hijos de Dios, y más conmigo que te quiero más que un padre de sangre”,
“si no lo vives conmigo, ¿con quién lo vas a vivir?”
-“¿Se
vio forzado a hacerlo?”
-“Por
supuesto. Y cada vez que ocurría alguna masturbación, me duchaba, frotándome
sin parar, llorando sin parar, sintiéndome un asco como persona. Con cada
beso, me lavaba la boca, los dientes, utilizaba Listerine del asco que me daba
todo, ¿por qué razones? Pues por un lado, porque si no lo vivía así, cuando
luego estábamos todos juntos, me acusaba delante de todos de juzgarlos, de
faltarle a la confianza que él me daba como padre, de estar pervertido y con
trabas mentales pensando que la masturbaciones con él o con F. R. era algo
malo. Me avergonzaba delante de los demás del grupo de ser “carca”,
“retrógrado” y, sobre todo, de estar mal de la cabeza si no lo vivía como lo
vivían ellos”.
-“¿Se
sintió amenazado?”
-“Por
supuesto. Tenía que acceder a todo, pues si no lo vivía “no tienes parte entre
nosotros”.
-“¿Tuvo
miedo?”
-“Pánico.
Es una persona muy peligrosa. No fueron pocas las veces que me
avergonzaba a voces, delante de todos y luego se hacía pasar por víctima de que
no le hacía caso y no le quería. Grita, pierde el control. No duda en
avergonzar o destruir a quién sea. Es capaz de montar un espectáculo en
cualquier sitio, a voces y gritos desmedidos. Yo tenía ansiedad diaria, estado
de ánimo bajísimo. No veía sentido a nada…”.
20
DÍAS PARA VER AL ARZOBISPO
El
arzobispo de Granada conoció el relato de la víctima desde el 11 de agosto,
poco después de que el denunciante recibiera la llamada del Papa Francisco,
según los documentos incorporados en el sumario. Pero Javier Martínez no
recibió al denunciante hasta el 31 de agosto. El 15 de septiembre, Javier
Martínez le envía una carta en la que le ruega que le facilite los nombres
completos y dirección o teléfono u otros modos de contacto, de todas las
eventuales víctimas o testigos de los hechos.
“La
finalidad fundamental de esta petición es la de ponerme yo en contacto con
ellos en orden a poder ayudarles como pastor, y que puedan experimentar la
maternidad de la Iglesia, y estar ciertos de que la Iglesia les acompaña en su
dolor y hará cuanto esté en su mano para aliviarlo y repararlo”, le explica el
arzobispo.
“Sabes
que cuentas con mi oración y con mi afecto, lo mismo que, sobre todo, las demás
eventuales víctimas, y también los causantes de todo este daño. En manos
de la Virgen de de los Dolores pongo vuestras vidas, las suyas y también la
mía”, le dice Martínez en una carta en la que recurre a la muletillas
doctrinales como respuesta a unos hechos presuntamente delictivos.
Fuente: http://www.andalucesdiario.es/

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