miércoles, 20 de febrero de 2013

PARÍS: UN APARTHEID GITANO




 Artículos de Opinión | Por Fritz Suárez Silva | 20-02-2013 | 
 
Gitano o gitana se dice de la persona perteneciente a un pueblo nómada que probablemente tuvo su origen en la India y que se extendió por todo el mundo, también habla de un vagabundo que tiene gracia para ganarse la simpatía o las voluntades de los demás; sin embargo a las administraciones de Francia, no les caen muy simpáticos.
También ese gentilicio habla de quienes invadieron Europa hacia el año mil, extendiéndose por Hungría, Rumania, Rusia, España y el norte de África, pero informaciones de hoy mismo, dicen que existe un Apartheid gitano cerca de París porque Francois Hollande prometió durante la campaña electoral que su política de inmigración sería distinta de la practicada por Nicolas Sarkozy.
Sin embargo, nueve meses después de llegar al poder, la promesa como nieve derritió: “No habrá expulsiones en masa sino caso por caso”, aseguró el candidato y ninguna minoría será estigmatizada ni utilizada como chivo expiatorio”, había prometido.
Su Ministro del Interior, siguiendo órdenes ejecutivas, ha superado el récord de expulsiones establecido por su antecesor, con casi 37 mil gitanos, la tercera parte rumanos y búlgaros.
En las últimas semanas varios episodios de discriminación de la comunidad Romaní hicieron que las asociaciones de derechos humanos francesas aseguraran que la política de Hollande es idéntica a la de Sarkozy.
En Marsella se expulsaron ilegalmente a mujeres embarazadas y a niños, en el llamado distrito XV de París se niega la escuela a niños gitanos y en la región de la Val-d’Oise el acceso al comedor escolar.
El alcalde de Ris-Orangis, un lugar desolador urbanizado en los años sesenta donde apenas se ven personas de raza blanca, feudo electoral del Ministro del Interior francés, el gobierno declaró la guerra a los que llama campamentos ilegales de gitanos, y puso la vista en una aldea levantada por varias familias rumanas el pasado mes de agosto sobre un terreno baldío situado bajo la carretera Nacional número siete.
Las Organizaciones no Gubernamentales han definido este nuevo concepto como la expresión “clases étnicas”, y tanto el ministerio de Educación como el Defensor del Pueblo, siguen exigiendo la inscripción de los Niños.
Hace una semana, ambas instituciones dieron un plazo de diez para cumplir la ley, pero según apuntan periodistas críticos del tema, “los alcaldes saben que si los niños están escolarizados es mucho más difícil expulsar a sus familias”.
Sin embargo, la polémica de las expulsiones ha bajado un poco de tono porque París trata de no atizar verbalmente la xenofobia, pero los datos indican que los desmantelamientos forzosos siguen aumentando; de acuerdo con la Asociación Europea para la Defensa de los Derechos Humanos casi 12 mil gitanos fueron desalojados el año pasado, el 65 por ciento entre Junio, fecha de la llegada al poder de Hollande, y Diciembre.
La llamada industria de la “expulsión voluntaria” está engrasada desde que se fundó en 2006, e incluso hay autocares especiales dedicados a llevar a los expulsados hasta los aeropuertos, donde montan en vuelos chárter colectivos.
Pero en París, la llamada Ciudad Luz, no es raro ver hoy a familias gitanas durmiendo en las calles.
Dicen también y no son mentiras mías que la segunda economía de la zona euro, con 65 millones de habitantes de todas las razas posibles, no encuentra la forma de acoger a unos cuantos miles de gitanos por año.
En Enero pasado el Comité Europeo de Derechos Sociales condenó a París por “violaciones manifiestas” de los derechos de la minoría gitana. Pero esas acusaciones no han suscitado la menor reacción del Gobierno y sólo protestan los ecologistas, pero tan tímidamente que no rompen el consenso que mantiene en París, un apartheid Gitano… Y Así las Cosas.

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