Artículos de
Opinión | Por Fritz Suárez Silva | 20-02-2013 |
Gitano o
gitana se dice de la persona perteneciente a un pueblo nómada que probablemente
tuvo su origen en la India y que se extendió por todo el mundo, también habla
de un vagabundo que tiene gracia para ganarse la simpatía o las voluntades de
los demás; sin embargo a las administraciones de Francia, no les caen muy
simpáticos.
También ese
gentilicio habla de quienes invadieron Europa hacia el año mil, extendiéndose
por Hungría, Rumania, Rusia, España y el norte de África, pero informaciones de
hoy mismo, dicen que existe un Apartheid gitano cerca de París porque Francois
Hollande prometió durante la campaña electoral que su política de inmigración
sería distinta de la practicada por Nicolas Sarkozy.
Sin embargo,
nueve meses después de llegar al poder, la promesa como nieve derritió: “No
habrá expulsiones en masa sino caso por caso”, aseguró el candidato y ninguna
minoría será estigmatizada ni utilizada como chivo expiatorio”, había prometido.
Su Ministro
del Interior, siguiendo órdenes ejecutivas, ha superado el récord de
expulsiones establecido por su antecesor, con casi 37 mil gitanos, la tercera
parte rumanos y búlgaros.
En las
últimas semanas varios episodios de discriminación de la comunidad Romaní
hicieron que las asociaciones de derechos humanos francesas aseguraran que la
política de Hollande es idéntica a la de Sarkozy.
En Marsella
se expulsaron ilegalmente a mujeres embarazadas y a niños, en el llamado
distrito XV de París se niega la escuela a niños gitanos y en la región de la
Val-d’Oise el acceso al comedor escolar.
El alcalde
de Ris-Orangis, un lugar desolador urbanizado en los años sesenta donde apenas
se ven personas de raza blanca, feudo electoral del Ministro del Interior francés,
el gobierno declaró la guerra a los que llama campamentos ilegales de gitanos,
y puso la vista en una aldea levantada por varias familias rumanas el pasado
mes de agosto sobre un terreno baldío situado bajo la carretera Nacional número
siete.
Las Organizaciones
no Gubernamentales han definido este nuevo concepto como la expresión “clases
étnicas”, y tanto el ministerio de Educación como el Defensor del Pueblo,
siguen exigiendo la inscripción de los Niños.
Hace una
semana, ambas instituciones dieron un plazo de diez para cumplir la ley, pero
según apuntan periodistas críticos del tema, “los alcaldes saben que si los
niños están escolarizados es mucho más difícil expulsar a sus familias”.
Sin embargo,
la polémica de las expulsiones ha bajado un poco de tono porque París trata de
no atizar verbalmente la xenofobia, pero los datos indican que los
desmantelamientos forzosos siguen aumentando; de acuerdo con la Asociación
Europea para la Defensa de los Derechos Humanos casi 12 mil gitanos fueron
desalojados el año pasado, el 65 por ciento entre Junio, fecha de la llegada al
poder de Hollande, y Diciembre.
La llamada
industria de la “expulsión voluntaria” está engrasada desde que se fundó en
2006, e incluso hay autocares especiales dedicados a llevar a los expulsados
hasta los aeropuertos, donde montan en vuelos chárter colectivos.
Pero en
París, la llamada Ciudad Luz, no es raro ver hoy a familias gitanas durmiendo
en las calles.
Dicen
también y no son mentiras mías que la segunda economía de la zona euro, con 65
millones de habitantes de todas las razas posibles, no encuentra la forma de
acoger a unos cuantos miles de gitanos por año.
En Enero
pasado el Comité Europeo de Derechos Sociales condenó a París por “violaciones
manifiestas” de los derechos de la minoría gitana. Pero esas acusaciones no han
suscitado la menor reacción del Gobierno y sólo protestan los ecologistas, pero
tan tímidamente que no rompen el consenso que mantiene en París, un apartheid
Gitano… Y Así las Cosas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario