viernes, 6 de febrero de 2015

"UN TAL DON FELIPE" RECONOCIÓ A SARTIAU COMO HERMANA E HIJA DE JUAN CARLOS DE BORBÓN



El Supremo admitió la demanda de la belga al considerar un principio de prueba el acta notarial de su madre. Pero rechazó la del supuesto primogénito, Alberto Solá, porque no aportó pruebas suficientes. Ambos tienen coincidencias genéticas, que el Supremo no aborda.

Ingrid Sartiau y Albert Solá cuando contactaron para hacerse pruebas genéticas.

JULIA PÉREZ
Publicado:  04.02.2015 20:37 | Actualizado:  04.02.2015 20:38
MADRID.-  El Tribunal Supremo ha difundido este miércoles el auto por el que admite la demanda de paternidad contra Juan Carlos de Borbón interpuesta por la ciudadana belga Ingrid Sartiau donde admite como principio de prueba un acta notarial de su madre, que revela los encuentros sexuales con el rey cuando era príncipe, y un supuesto encuentro de la demandante con “un tal don Felipe” quien le reconoció como hermana.

Sartiau expone al Supremo un encuentro en el restaurante Casa Lucio, celebrado el 23 de marzo de 2014, “con un tal don Felipe, del que dijo era otro hijo biológico del demandado, que trabaja en la Zarzuela y le manifestó que se la consideraba hija de Juan Carlos Víctor María de Borbón y Borbón Dos Sicilas”.

El Supremo admite además como principio de prueba el que Ingrid Sartiau declare que existe un correo electrónico de José Guijarro Romanov de Colonard Borbón, primo de Juan Carlos de Borbón, “en la que la reconocía como miembro de la familia de éste”.

La Sala de lo Civil difundió la semana pasada el auto por el que rechaza la demanda de paternidad interpuesta por Alberto Solá, quien de ser reconocido hubiera sido el primogénito de Juan Carlos de Borbón al haber nacido en 1956.

En el auto de admisión de la demanda de Sartiau, el Supremo pasa por encima de las pruebas de ADN que se realizaron Sartiau y Solá para conocer si podían ser hermanos. Se limita a recoger el escrito de Sartiau en el que reconoce que obtuvieron un resultado afirmativo “en un tanto por ciento superior al noventa, aunque luego esa conclusión quedó desmentida desde su fuente”.

Un genetista holandés realizó una prueba que arrojó una coincidencia de genes comunes cercana al 90%, pero luego rebajó este porcentaje entorno al 31%. Sin embargo, el Supremo no entra a valorar dicho porcentaje ni la prueba aportada en la demanda de Solá.

En el caso de Solá, la Sala entiende que no aportó principio de prueba suficiente para admitir la demanda de paternidad, y que ocultó una prueba de ADN en su escrito.

En concreto, sólo aportó su propia muestra de ADN pero no su contraste con una supuesta muestra tomada de un vaso utilizado por Juan Carlos de Borbón y que fue recogida por un exespía del CESID para ayudarlo a identificar su paternidad.

El Supremo reprocha duramente a Solá que no aportara los “cientos de documentos” de la casa cuna sobre su nacimiento a los que alude -su abogado, Francesc Bueno, sostiene que sí se aportaron- y que no hubiera un principio de prueba suficiente para admitir a trámite su demanda.

Como principio de prueba, el Supremo admite un acta notarial de la madre de Sartiau, que en teoría sería una prueba de parte.

La madre, Lilianne Sartiau, relata sus encuentros sexuales en 1965 con “un hombre de treinta y un años, muy gentil, guapo, dulce y apuesto, con los ojos azules con el cual mantuve relaciones íntimas durante tres noches en un hotel de lujo. El último día, el conserje del hotel, con el que hablé varias veces, me dijo que se trataba del príncipe Juan Carlos de España. Ante mi sorpresa y emoción, tuve el impulso de coger mi coche y regresar directamente a Bélgica…"

"Nunca quise denunciar esto públicamente cuando estaba embarazada -prosigue el acta- porque no tenían ninguna intención de causarle mal ni pena a Juan Carlos y hasta la presente ha sido un secreto bien guardado. Hace cinco meses y medio, viendo la televisión y la prensa, Ingrid, mi hija, se acercó a mí con un periódico que explicaba que Juan Carlos I había matado a un elefante. Le expliqué a mi hija que no debíamos creer a la prensa, porque es un hombre demasiado bueno, lo conozco bien porque es tu padre”.



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