Artículos de Opinión | Francisco
González Tejera | 19-02-2013 |
Después del
suicidio-asesinato de estado del pobre Fran en Córdoba, la ola de crímenes se
extiende. Un varón este fin de semana en Basauri, una pareja de ancianos en
Mallorca y este lunes un hombre de 55 años ahorcado en Alicante, todos después
de recibir la notificación de desahucio inmediato de sus viviendas. Datos que
estremecen a la mayoría de la ciudadanía, a millones de personas, menos a la
casta que gobierna este país y se reparte el pastel mierdoso del bipartidismo.
Un intercambio vergonzoso de un botín construido sobre la muerte de miles de
personas que no pueden más, que no aguantan la presión de una banca sanguinaria
y corrupta, de un gobierno de maleantes y de una judicatura que no imparte
justicia, solo sentencias injustas sobre los sectores más desfavorecidos de la
sociedad.
A la misma
hora en que esos cuerpos asesinados descansaban en las morgues a la espera de
la autopsia, el casposo y patético presidente del Parlamento Español, ordenaba
a voz en grito la expulsión de Ada Colau y del resto de miembros de Stop
Desahucios, indignados por la hipocresía y la burda manipulación del PP. Este personaje
oscuro parece sacado de cualquier sainete de la represión franquista, al que se
le notó demasiado su deje falangista. Sus bramidos rabiosos y exabruptos,
emulando a sus admirados requetenes, montaron un espectáculo que dio la vuelta
al mundo, contribuyendo a desprestigiar todavía más la vergonzosa promoción de
su marca España, reprimiendo salvajemente a quien lucha por la justicia y la
verdadera democracia.
Este circo
nacional de la corrupción inunda los telediarios y el resto de los medios
informativos. Salen y entran de los juzgados dirigentes del partido del
gobierno, destacados empresarios de la patronal que también repartían sobres de
dinero negro, ministras repijas pilladas infraganti por la policía con sus
confetis, pegándose la vida padre a costa de regalitos procedentes de tramas
mafiosas. Un show que traspasa fronteras y que recorre el mundo, mientras
millones de personas en el estado español sufren desempleo, miseria, desamparo,
hambre, desahucios y abusos de poder por parte de quienes deberían estar al
servicio de su pueblo, tratando de solucionar sus problemas y generar
seguridad, tranquilidad y que cada persona tenga cubiertas sus necesidades y
derechos constitucionales, pero en cambio se dedican a ganar millones de dudosa
procedencia, a evadir capitales, a privatizar la sanidad pública, a cargarse la
educación y todo lo que nos ha costado años de lucha, sudor y sangre. Una
calaña de guante blanco que tiene la caradura de pedirnos a la ciudadanía que
hagamos sacrificios para levantar este vomitivo país. Una proposición
indecente, que viene de una banda organizada de políticos y empresarios, que
nos conducen de forma irremisible a la barbarie, a la miseria, a la espiral del
hambre y la violencia, si no somos capaces de reaccionar y hacer una verdadera
revolución.
Pero en esta
esperpéntica tramoya no pueden faltar los periodistas cortesanos, aquellos que
escriben o participan en los debates televisivos y radiofónicos, manipulando la
realidad de los suicidios, del hambre, de los 3 millones de niños y niñas bajo
el umbral de la pobreza, de las personas que mueren en los hospitales víctimas
de los recortes. Siniestros tertulianos que hicieron una carrera tan hermosa
para ponerse al servicio de la corrupción sistémica, tergiversar, emponzoñar, criminalizar
a quienes nos salimos del plato de lo políticamente correcto, tratando de
defender a los indefendibles que les pagan, trasmitiendo una realidad que ya
casi nadie se cree, las millones de personas asqueadas que contemplan cada día
los escándalos de corrupción político-empresarial, las muertes de sus vecinos y
vecinas suicidadas, desesperadas por no aguantar más los chantajes bancarios,
las tramas, los saqueos de un estado en manos de seres sin escrúpulos, que solo
piensan en enriquecerse caiga quien caiga.
Nuestros
muertos, nuestras muertas, quienes han tomado la decisión de acabar con sus
vidas por no aguantar más la presión mafiosa, merecen que sigamos luchando, que
no paremos hasta acabar con tanta depredación, con un gobierno cómplice de los
corruptos vampiros internacionales del capital, que no les olvidemos nunca y
que jamás perdonemos a los culpables de tantos crímenes, de haber convertido
nuestras vidas en un sendero de empobrecimiento, tristeza, inseguridad y
desesperanza.
Fuente: http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/2013/02/el-circo-criminal-de-los-desahucios-en.html

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