En respuesta al lobby que está haciendo EEUU
Se está
preparando otra gran movilización en Europa, junto a una campaña para recoger
otro millón de firmas, en contra del tratado de libre comercio con EEUU, que
puede poner en peligro el Estado de Bienestar europeo.
Los ciudadanos europeos preparan una gran movilización
contra un tratado que pone en peligro el Estado de Bienestar en la UE. - Foto
Attac
Manuel Ángel
Menéndez
01 de febrero de
2015
Sindicalistas, ecologistas, economistas, partidos de
izquierda y decenas de asociaciones y organizaciones diversas -como Attac-
están preparando otra campaña para recoger firmas más y una gran
movilización en toda Europa para contrarrestar el lobby ejercido
por Estados Unidos para acelerar la conclusión del Tratado Transatlántico
de Comercio e Inversiones (TTIP, en sus siglas en inglés) que se está
negociando en Bruselas. La idea es entregar a la Comisión Europea otro
millón de firmas como las que ya se entregaron a finales de 2014.
Esta nueva ofensiva, centralizada en España a través de la “Campaña no al
TTIP”, se va a lanzar a la vista de cómo en todas las embajadas
norteamericanas en las capitales europeas han movilizado a sus diplomáticos
para que expliquen a la ciudanía las excelencias de este tratado
de libre comercio.
Desde julio de 2013, el Departamento de Comercio de Estados
Unidos y la Comisión Europea están negociando en secreto un tratado de libre
comercio que, de aprobarse en los términos ahora conocidos, podría terminar en
Europa con el Estado de Bienestar tal y como lo conocemos. Según los datos que
se han filtrado –el secretismo es total-, Estados Unidos y la Comisión discuten
la privatización de servicios públicos como la sanidad, la educación y las
pensiones, y plantean rebajar la mayoría de los derechos laborales existentes
bajo el argumento de que hay que parar a los países BRICS (Brasil,
Rusia, India, China y Sudáfrica) que nos están ‘invadiendo’, comercialmente
hablando.
En definitiva, que la Unión Europea (UE) está dispuesta a
liberalizar los servicios públicos de sus Estados miembros y a abrir a las
multinacionales norteamericanas las puertas de un mercado único de más de
500 millones de personas. El tratado deberá aprobarse en este año de 2015,
de ahí la campaña de lobby que Estados Unidos y la propia Comisión han
puesto en marcha para ir preparando a la ciudadanía europea.
Los sindicatos europeos alertan: peligra el Estado de
Bienestar
El contenido de los documentos pudo ser conocido hace unos
meses porque la Federación Europea de Sindicatos de Servicios Públicos (EPSU),
que incluye a 265 sindicatos de 8 millones de trabajadores de servicios públicos,
los recibió de fuentes gubernamentales y los filtró convenientemente. Así se ha
podido poner en marcha la campaña “No al Tratado Transatlántico de Comercio
e Inversiones” (#NoalTTIP), ante la opacidad reinante en estas
negociaciones.
Según el análisis realizado por Attac, Ecologistas en Acción
y otras organizaciones, el TTIP en su actual nivel de negociación tendría en
síntesis las siguientes consecuencias:
- Se eliminan las normas reguladoras y las barreras reglamentarias que reducen los beneficios de las grandes corporaciones transnacionales. El objetivo es crear un mercado libre para los inversores en Estados Unidos y la Unión Europea y dar a las grandes empresas transnacionales todo el poder, incluso por encima del poder de los Estados.
- Creación de un Consejo de Compensación Regulatoria que daría a las empresas el poder de escoger y eliminar las normativas, recibir notificación de las nuevas propuestas de normativas antes de que sean aprobadas y la potestad de eliminar las restricciones que piensen que les pueden perjudicar.
- Se quieren relajar o eliminar las normas que pueden suponer una restricción o barrera para la libre inversión de las grandes empresas. Por ejemplo, en Estados Unidos, tras la crisis, se estableció la llamada regla Volcker, similar a la Ley Glass-Steagall (establecida en 1933 tras la crisis de 1929 y abolida por la Administración Clinton en 1999), que regula la actividad de la banca comercial o de depósito: esta norma o regla prohíbe la comercialización de productos derivados tóxicos, limita los bancos too big to fail (demasiados grandes para dejarlo caer y que, por tanto, hay que rescatar con dinero público) y establece algunas regulaciones a las transacciones financieras. En Europa esta regulación no existe y los lobbies de la City y el Gobierno alemán en nombre del sector bancario están presionando para eliminar la normativa estadounidense y suprimir cualquier tipo de restricción o regulación a la actividad de la banca financiera o de inversiones.
- Eliminación de la legislación sobre consumo europea, mucho más garantista que la estadounidense. Esto significa que podrán llegar a los supermercados europeos infinidad de productos alimenticios que, por ejemplo, podrían contener ingredientes genéticamente modificados, hoy prohibidos en Europa.
- Se favorece la deslocalización y relaja las normativas laborales. El hecho poco conocido es que Estados Unidos solo ha ratificado dos de las ocho normas fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y que la “armonización” USA-UE se hará sobre el mínimo común denominador: restringe el derecho de huelga y cualquier reforma futura encaminada a mejorar las condiciones de empleo podrá ser objeto de demandas de indemnización por parte de las empresas.
- Los servicios públicos serán víctimas de privatización. La educación, la sanidad, el transporte, las pensiones… todo será objeto de negocio para las grandes empresas.
- Se pondría en marcha un denominado Investor State Dispute Settlement (ISDS o Mecanismo de Resolución de Conflictos entre inversores y Estados), un mecanismo tan peligroso que permitiría a las grandes corporaciones y empresas denunciar a los gobiernos locales, regionales y estatales cuando consideren que una norma emitida por cualquiera de ellos puede restringir o limitar sus ganancias presentes o futuras. Se propone la existencia de tribunales especiales, formados por tres abogados privados, al margen de cualquier tribunal estatal o internacional, al que solo podrán recurrir los inversores y sus fallos serán inapelables.
El peligro es tan grave, que las organizaciones agrupadas en
torno al #TTIPnoGracias
avisan que en la lista de ofertas en las negociaciones sobre servicios se
extenderá a otras esferas, como la concesión de licencias para centros de
cuidados de salud, la acreditación universitaria y escolar, el suministro
municipal de agua, las instalaciones de eliminación de residuos, las centrales
eléctricas y las licencias de radiodifusión, entre otros. Y, por si fuera poco,
las pequeñas y medianas empresas quedarían laminadas por completo.
Fuente: http://vozpopuli.com/

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