viernes, 31 de enero de 2014

“¿BECARIO? DÉJEME QUE LE CUENTE...”

“Los jefes se leen las noticias por encima, más preocupados por la línea editorial y la ideología del medio que por la gramática, o porque el texto llegue a informar de algo.”
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Pensaba que con la carta del otro día, y lo a gusto que me quedé, era bastante. Que podía dedicarme  otras entradas, a otros temas.

Pero han vuelto a venir a tocarme las narices, así que vamos a profundizar un poco más. Vamos a hablar de ese sistema de esclavitud eufemística y refinada que son los contratos de prácticas.

Yo soy periodista, y por tanto de lo que más puedo hablar es de cómo funcionan estos contratos en mi ámbito profesional, pero estoy casi segura de que es algo extrapolable a otras profesiones.

Para empezar, les dejo el
real decreto que regula las prácticas universitarias, al que volveremos más adelante.

Ahora, pongámonos en situación: Estudiante de periodismo, de cuarto o quinto curso, que quiere hacer prácticas, o tiene que hacerlas (dependiendo de si estudia Grado o Licenciatura, y de su universidad).
Se pone en contacto directamente con la empresa, o entra en algún proceso de selección a través del centro de orientación de empleo de su universidad.

Cabe decir que algunos de los procesos selección que exigen las empresas son verdaderamente maratonianos, muy exigentes, presuntamente para buscar la excelencia.

El estudiante consigue que se le contrate. Y se pasa x meses trabajando en la empresa. Y ve algunas cosas... llamativas.

Por ejemplo: Ve que en casi todas las secciones del medio en el que trabaja hay gran cantidad de becarios, y no parece haber demasiados empleados "de verdad". Consulta a sus compañeros, y le explican que en esa empresa únicamente hay un contratado por sección. El resto son becarios que permanecen en la sección el tiempo que lo permiten los convenios de la univerisdad.
Dichos becarios no cobran, o cobran un salario que va de los 150 a los 400€ (siendo este último el sueño dorado de todos). No están dados de alta en la seguridad social (al preguntarlo en la empresa les explican que sería muy caro, y que mermaría el ya de por sí minúsculo salario del becario), y realizan la labor de un periodista licenciado.
No existe, además, nadie que realice una verdadera labor de aprendizaje con el becario. El jefe de sección le dice lo que tiene que hacer, y lo revisa (o no, depende de la carga de trabajo), pero no le enseña el "periodismo del día a día".

El becario reflexiona, inquieto, que si en cada sección sólo hay un contratado por 4, 5 o incluso 7 becarios que cambian cada pocos meses, la calidad informativa tal vez no sea la ideal... Pero concluye que qué sabrá él de esas cosas.

Se tropieza, además, con otra situación aún más chocante: Al jefe de una de las secciones le cambian de departamento, y colocan como cabeza de equipo a un becario. Pasa a ser "becariojefe", lo que conlleva un sueldo de entre 700 y 800 euros, una jornada laboral más larga, alta en la seguridad social... y seguir siendo becario. Se le exige que firme convenio con una escuela que da cursos online, porque ya ha terminado la carrera. Su renovación de contrato dependerá exclusivamente de que la empresa acepte firmar de nuevo con la escuela que da esos cursos.
Es decir, que ahora hay una sección formada 100% por becarios, sin ningún periodista experimentado.

A nuestro estudiante se le termina el convenio y finaliza las prácticas.

Estudia y se licencia ese junio. Tiene amigos que le aconsejan dejarse unos cuantos créditos sin cerrar, alguna asignatura optativa... No pedir aún el título. Él no hace caso, quiere ser periodista.

Así es. Termina su carrera y se lanza al mercado laboral.

Empieza a mandar currículums por todas partes, a buscar ofertas de trabajo en Internet, a ir de oficina en oficina de medios de comunicación, agencias... ofreciendo su trabajo. Ha sacado buenas notas, ha hecho prácticas, tiene ganas de aprender...

Pero nada. Nadie le llama.

Al principio cree que es por la crisis. Pero termina encontrando una tendencia en las ofertas de Internet: Piden siempre dos perfiles: "estudiante para firmar convenio con universidad" o "profesional con más de 10 años de experiencia".

Y se da cuenta.

Ahora que por fin es periodista, no le van a dejar ejercer. Nadie busca un periodista en los medios de comunicación españoles.

¿Por qué? Porque tras los despidos masivos que dejaron vacías las redacciones hace pocos años, los empresarios de los medios se dieron cuenta que poniendo 6 becarios donde antes había 6 periodistas, se gastaban lo mismo que en el contrato de uno solo de los veteranos. Y ya cuando descubrieron la figura del "becariojefe", ni siquiera tenían que pagar un buen salario al jefe de sección. Era perfecto. Becarios que cambian cada 6, 7, 12 meses, que tienen convenios con universidades (que reportan beneficios para la empresa, tanto económicos como de reputación). Gente a la que podías no pagar, porque estaban tan entusiasmados por aprender que aceptaban contratos no remunerados con la esperanza de obtener después un trabajo.

Desde el punto de vista empresarial, parecía no tener desventajas.

Al margen de los inconvenientes morales, que por supuesto no cuentan (nunca cuentan), hay sin embargo algunos otros a tener en cuenta.
El primero es pragmático. Un becario no es un periodista. Un becario es un estudiante que no ha acabado la carrera, que no sabe escribir bien noticias, que no tiene contactos, que no tiene ni idea. Un becario que ocupa un puesto de periodista supervisado por otro becario es una máquina de cagarla.
(Ojo, por supuesto que hay estudiantes en prácticas muy competentes, pero indudablemente si están en formación es que aún hay muchas cosas que no saben.)

¿Quieren ustedes una razón para la lamentable calidad informativa del periodismo actual? Sus noticias las redactan becarios no supervisados. Los jefes se leen las noticias por encima, más preocupados por el respeto a la línea editorial y la ideología del medio en cuestión que por la gramática, o porque el texto de verdad llegue a informar de algo.

El siguiente inconveniente es legal. Si nos vamos al real decreto que les he dejado antes, hay varios puntos que no sólo no se respetan, sino que son una coña marinera. Voy a dejar sólo tres, aunque la ley entera está llena de perlas:


Ar 2

1. Las prácticas académicas externas constituyen una actividad de naturaleza formativa realizada por los estudiantes universitarios y supervisada por las Universidades, cuyo objetivo es permitir a los mismos aplicar y complementar los conocimientos adquiridos en su formación académica, favoreciendo la adquisición de competencias que les preparen para el ejercicio de actividades profesionales, faciliten su empleabilidad y fomenten su capacidad de emprendimiento.

¿Formación? ¿De la mano de quién? ¿Que faciliten la empleabilidad? ¿En serio?

3. Dado el carácter formativo de las prácticas académicas externas, de su realización no se derivarán, en ningún caso, obligaciones propias de una relación laboral, ni su contenido podrá dar lugar a la sustitución de la prestación laboral propia de puestos de trabajo

Este punto es sutil, pero conviene leerlo bien. El decreto no se moja demasiado, al no detallar en qué consisten las "obligaciones propias de una relación laboral". Pero lo cierto es que tener 6 becarios a tu cargo, siendo tú "becariojefe" atufa a obligación propia de relación laboral.
Exactamente igual que escribir noticias que no son supervisadas y que, en caso de cagada mayúscula, son TU responsabilidad.

Art 9

1. Durante la realización de las prácticas académicas externas, los estudiantes tendrán los siguientes derechos:

a) A la tutela, durante el período de duración de la correspondiente práctica, por un profesor de la universidad y por un profesional que preste servicios en la empresa, institución o entidad donde se realice la misma.

No conozco a NINGÚN becario que haya tenido un profesor de la universidad tutorizándole. Y a muy pocos que lo hayan tenido en la empresa.
Por supuesto, en el contrato firman dos figuras fantasmas como tutores, pero nunca cumplen con las obligaciones que también se especifican en el real decreto.

Es decir: Los medios dan una información de calidad mediocre, y además lo hacen en un marco legal dudoso.

Por supuesto, está también la precarización laboral que suponen estos contratos. Personas que acabaron la carrera en 2006 dejándose una asignatura para poder seguir pidiendo prácticas por 100 euros, para "hacer algo por lo menos". Periodistas recién licenciados que se terminan por colocar en ámbitos laborales que no son el suyo, como la publicidad o el marketing, desplazando al hacerlo a quienes de verdad están preparados para esos puestos.
Los periodistas veteranos que fueron despedidos tampoco encuentran trabajo, sus puestos los ocupan becarios por cuatro perras, y es muy difícil formarse en otro ámbito a ciertas edades.
Licenciados se matriculan en cursos online que no les interesan para poder mendigar un contrato como estudiante, cobrando los 400€ que tal vez les cuesta el curso.

Ésta, señores, es la realidad de las prácticas profesionales en España. Yo he hablado del periodismo, pero me consta que no es el único ámbito en el que se juega con estas reglas.

El becario no es ya esa figura que lleva los cafés con la esperanza de que le contraten al terminar las prácticas. El becario realiza las funciones de un trabajador cualificado, con la octava parte de su salario y las mismas responsabilidades. Y en cuanto termina su convenio con la universidad o su carrera, va a la calle. Ese unicornio de "a lo mejor cuando termines las prácticas te contratamos", ya no existe.

Y es, evidentemente, un problema de difícil solución:

-Porque el estudiante quiere hacer prácticas, quiere formarse, quiere aprender, y tiene derecho.
-Porque si te dicen que haciendo un cursito de 400 euros vas a poder trabajar, y no estar en casa sintiéndote un NINI... ¿de verdad estás en posición de decir que no, aunque tu salario vayan a ser 200 euros?
-Porque las empresas lo tienen tan sistematizado que meter el palo en la rueda es casi imposible.

¿Cómo se arreglaría esto? Con uno de esos decretos unilaterales que tanto gustan a nuestro Gobierno en el que se penase a la empresa que base su productividad en estudiantes en prácticas. Que multase la ausencia de tutores efectivos. Que prohibiese la ausencia de remuneración. Que se cargase el sistema a base de multas.

Pero claro. Eso sería morder la mano que les da de comer, y que hace mucho que no es el electorado que les "contrata", sino la empresa que les mantiene.

Y, aun así, es algo insostenible.

Sé que a los que viven en esta realidad día a día no les sorprende, pero tal vez quienes no están tan contaminados por lo asqueroso del sistema laboral les escandalice.
De ser así, por favor, compártanlo. Para informar de lo que nadie informa y para, tal vez, propiciar un cambio que deberíamos pedir a gritos.

(De postre, un artículo de Forbes:
¿Por qué las prácticas no remuneradas hacen que te sea más difícil obtener un trabajo? )

***

Quiero destacar que todos los casos comentados son totalmente reales, sin la menor invención ni exageración. Eso iría en nuestra contra.



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