2013: Un abrazo directo al porvenir
Artículos de
Opinión | Andrés Figueroa Cornejo | 01-01-2013 |
“Claro es
que no tengo en las manos
el derecho a
morirme
ni siquiera
en las abandonadas tardes de los domingos.”
Roque Dalton
Como es de
público conocimiento, el 21 de diciembre de 2012 no se acabó el mundo sino que
comenzó el ciclo final del capitalismo. Asunto de los hombres de maíz, problema
cardinal de la humanidad.
El modo de
producción basado en la explotación de trabajo asalariado, la apropiación
privada de la riqueza y la exclusión de los muchos por una minoría -que bien
podría habitar alguno de los fiordos desarticulados del sur de Chile, un barrio
cercado de los países centrales, o una luna diminuta del cosmos-, y sus
históricas contradicciones internas, ya resulta insoportable hasta para un buen
número de villanos. Como ese mismo puñado que concentra como nunca lo que
pertenece al conjunto de la sociedad y, pobrecitos, no lo convence la realidad,
el dolor de tantos ni nuestras nobles razones, el 2013, una vez más, tendremos
que organizarnos creativa y disciplinadamente para precipitar su caída a la
prehistoria de nunca jamás.
Como la
mayoría sobrevivimos al día o morimos por minuto a causa de las crisis cada vez
más profundas y sin retorno del capitalismo en su fase madura, esclerotizada y
que asesina niños por hambre y munición, y ya no tiene nada más que ofrecer
salvo superiores infortunios, patologías sociales y existenciales sin remedio,
e irreparable destrucción planetaria, no nos va quedando otra cosa que
reunirnos, destronar el miedo y la incertidumbre, hinchar los pulmones e
intensificar la indignación. Silenciando nuestras distancias doctrinarias,
escrúpulos fomentados por el enemigo y rencillas bíblicas.
Si bien los
rebeldes, de acuerdo a las cifras de la historia oficial, hemos sido y estado
siempre en la crónica de la lucha de clases, pero insuficientemente como para
diluir las sociedades de clase, no va quedando más alternativa que imaginar con
los pies en la tierra las tácticas particulares, locales y nacionales capaces
de subordinarnos a la estrategia de la emancipación integral (no uniforme,
lamentablemente no al mismo tiempo, no bajo la misma fórmula). Cada pueblo con
sus peculiaridades y todos los pueblos contra el enemigo común: los
imperialismos de los Estados corporativos.
El 2013 (y
no es fatalidad ni predicción malsana, falsa conciencia o puro deseo), ya
contiene un variopinto acumulado de experiencias y prácticas transformadoras de
los desheredados. Que ya el desarrollo de las fuerzas productivas, la ciencia,
la tecnología, el saber humano están en su punto para alimentar, abrigar,
cultivar, educar y sanar a la totalidad sin necesidad de los pocos
especuladores que organizan la miseria –la insufrible y la llevadera con 15
días de vacaciones al año-. Que por todos los medios a nuestro alcance podemos
confundir al egoísmo, desbaratarlo colectivamente, apuntarlo con el dedo en la
calle e ir arrojándolo al tacho de la basura histórica. Que no importa de dónde
vengas sino a dónde vas. Que sabemos bien qué no hacer para esquivar horrores
andados y ahí mismo encontrar las pistas de lo que sí sabremos qué hacer. Que
quien se equivoque o lastime a un igual pida disculpas y enmiende con el
ejemplo. Que aunque sea con necesaria rabia, bronca, emputecimiento, los de
abajo somos primeramente un corazón, un puente, una cabeza que busca a los
compañerxs, un complejo de contradicciones que sólo quiere vivir en paz. Que
los niños y los viejos primero.
No es
delirio ni alcohol ni cóctel medicamentoso. El 2013 se viene duro y fuerte,
doloroso y transformador. Se viene armado con trabajadores y empobrecidos,
mujeres, indígenas, juventud rebelde, palestinos unidos a como dé lugar,
cristianos que ponen el pecho del que caminó sobre el mar, gente con dudas,
guerrilleros y secretarios de acta de junta vecinal, presidentes y
parlamentarios que no pierden la memoria ni canjean compromisos por acomodo o
posibilismo; chinos haciendo huelgas, huelgas fabricando vocación de poder,
poder popular tejido a punta de asamblea y combate, territorios liberados,
redes sociales al servicio de la praxis y la organización blindada. Campesinos,
viejos luminosos que ya se pusieron al día o jamás dejaron de alumbrar, niños
azules. Canciones de antes y canciones del futuro. Modos combinados y la
justicia como condición de la libertad. El patriarcado en bancarrota y la Banca
rota. Reunión, alianza, fuerza social que despeja ecuaciones y las cosas de
orden cambia.
El 2013, a
interpretación contemporánea de los anuncios de los hombres de maíz, significa
el principio del fin del capitalismo. Cuando sea 1° de enero, no importa dónde
estés ni por qué ni con quién. Abraza directo al porvenir.

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