Los ciudadanos españoles pagan el recibo de la luz más caro de Europa
El estado mantiene una deuda con el
conjunto del sector eléctrico —las empresas— que supera los 24.000 millones y
que crece de forma crónica año tras año.
España | César
Pérez Navarro - Tercera Información | 01-12-2012 |
En consumo
eléctrico, España es el tercer país más caro de Europa, según datos de
Eurostat que recogió la CNE en su informe sobre el déficit tarifario, sólo por
detrás de Chipre y Malta. Utilizando estadísticas de Eurostat, la CNE concluye
que los precios medios pagados en 2011 por los clientes domésticos españoles
(en céntimos/kWh) eran los terceros más caros de entre una treintena de países
europeos. En los últimos 5 años ha crecido la brecha entre el precio de la
electricidad en España y el resto de Europa, hasta el punto de que en 2007,
España se situaba en el puesto número 14.
Las tarifas
que paga el usuario acogido a la llamada tarifa de último recurso (TUR)
son el resultado de sumar dos apartados: los precios de la energía que decide
una subasta cada tres meses y los llamados “peajes de acceso” que
aprueba el Gobierno.
La situación
es aún más grave en España si se tiene en cuenta el déficit estructural de la
tarifa, un precio que los consumidores pagan de forma aplazada con un interés
de hasta el 6%. De incluirse, según la CNE, España se colocaría sin ninguna
duda como el país más caro de la Unión Europea.
Otros peajes
que paga el ciudadano antes de acceder a la luz -aunque no aparezcan en la factura-
son el transporte y distribución, las primas a las energías renovables, la
moratoria nuclear (paralización de inversiones por parte del gobierno), las
pagas extras a Ceuta y Melilla y por último, la deuda con las grandes
empresas. El estado mantiene una deuda con el conjunto del sector eléctrico
—las empresas— que supera los 24.000 millones y que crece de forma
crónica año tras año. Mientras, las eléctricas pactan precios y pagan multas
ridículas por ello.
El llamado déficit
de tarifa impulsado por el ministro Rodrigo Rato sirvió para
mantener el precio de la luz estable unos años, pero generó y engordó una deuda
con intereses con bancos e inversores privados. Los peajes han crecido un 70,7%
entre 2003 y 2012. Los costes lo han hecho en un 140%. Este mismo año, con
subidas de tarifas domésticas del 7% en abril y de en torno al 4% en julio, el
agujero del déficit puede crecer en otros 5.000 millones más.

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