Vicenç
Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona
05
de marzo de 2015
No
existe plena conciencia en España (incluyendo en sus círculos académicos) de
las enormes limitaciones que existen en la diversidad ideológica de sus mayores
medios de información, tanto en medios televisivos y radiofónicos como en
prensa escrita en papel, limitaciones que son mucho más acentuadas que en la
mayoría de países de la Unión Europea de los Quince, el grupo de países de la
UE de semejante desarrollo económico al español. Es cierto que, a primera
vista, hay un elevado grado de escepticismo de la población hacia la veracidad
y neutralidad de tales medios pero, en general, este escepticismo desconoce que
la situación en España (incluyendo Catalunya) es incluso peor que la existente
en la gran mayoría de países de la UE-15. El sentimiento es que “en todas
partes cuecen habas”. Y al generalizar el problema, relativiza su importancia y
gravedad, pues la situación es claramente peor que en los otros países. Y este
sesgo aparece incluso con mayor intensidad en la prensa económica o en las
páginas económicas de los mayores medios de mayor difusión, donde esta falta de
diversidad alcanza niveles prácticamente asfixiantes. El abanico de puntos de
vista en tales fórums es extraordinariamente limitado.
Un
ejemplo claro de ello es el reportaje y comentarios aparecidos en los mayores
medios de información sobre las recientes negociaciones entre el Eurogrupo por
un lado y el gobierno Syriza por el otro, acerca de la expansión del
rescate financiero a este último país. Casi sin excepción, se ha presentado
esta negociación en términos muy favorables a la dirección del Eurogrupo,
liderado por el Ministro de Finanzas alemán, el Sr. Wolfgang Schäuble,
informando al lector o al televidente del medio de información que el gobierno
griego ha tenido que ceder frente al Eurogrupo, siendo derrotado ampliamente,
sin conseguir revertir lo ya aprobado en el acuerdo entre la Troika (Comisión
Europea, Banco Central Europeo y FMI) y el gobierno griego anterior. En
realidad, el gobierno Syriza ha salido muy malparado en los mayores medios de
información, apareciendo como un gobierno “inmaduro”, “inexperto”,
“incompetente” y otros adjetivos ampliamente utilizados en los medios para
desacreditarlo.
Ejemplos
de este sesgo han sido el programa “Classe d’Economia” (Clase de Economía) de
la televisión pública catalana, TV3, protagonizado por un economista de
acentuada sensibilidad neoliberal, que ha dedicado dos sesiones a ridiculizar
los argumentos del gobierno Syriza. En la primera de ellas (29.01.15), “el
economista de la casa”, como le define TV3, llegó incluso a negar que hubiera
habido una reducción del gasto público en Grecia, cuestionando así que se
hubieran aplicado medidas de gran austeridad en aquel país. Y para demostrar
tal sorprendente observación, presentó en el programa televisivo un gráfico que
mostraba cómo el gasto público como porcentaje del PIB había permanecido
prácticamente constante durante los años de crisis, ignorando con ello que este
indicador (gasto público como porcentaje del PIB) no es el indicador adecuado
para mostrar la evolución de dicho gasto, pues al haberse reducido el PIB
durante los años de crisis (el denominador de la ratio), nada menos que un 25%,
la cifra mostrada no reflejaba lo que el autor intentaba demostrar, es decir,
que no había habido austeridad impuesta al pueblo griego. Si en lugar de este
indicador se utiliza –como debería hacerse- el gasto público por habitante, se
puede entonces ver que la reducción del gasto público (incluyendo el social) ha
sido enorme, causando una crisis humanitaria desconocida antes en Europa en
tiempos de paz.
En
la segunda sesión del mismo programa (19.02.15), “el economista de la casa”
hizo una defensa acérrima del Ministro de Finanzas alemán, el Sr. Wolfgang
Schäuble, presentando unos datos e ignorando otros que cuestionaban las tesis
sostenidas por el ministro alemán. Y todo ello se hizo con gran aparato
mediático, incluyendo bañeras, intentando subrayar que a no ser que se cerrara
el grifo de la bañera (que simbolizaba el déficit público), la bañera no podría
contener toda el agua (la deuda pública). Otra alternativa, sin embargo, es que
se sustituyera la bañera con otra más grande que sí que pudiera contener el
agua (la deuda pública). Pero para conseguir la segunda alternativa, aumentar
el tamaño de la bañera (es decir, de la economía), el programa no indicaba que
se tendrían que cambiar las medidas que la Troika estaba imponiendo a Grecia en
el rescate firmado por el anterior gobierno conservador (aliado del Sr. Rajoy
en España). Era fácil de ver, aunque el televidente del programa no lo pudo
ver, que es imposible que la economía crezca triplicando las medidas de
austeridad que han causado un desastre humano sin precedentes en aquel país. Era
claramente imposible que la bañera (la economía) pudiera cambiarse y ser mayor,
si, a la vez, se continuaran e incluso incrementaran las medidas de austeridad.
De ahí que el Ministro de Finanzas griego, el Sr. Varoufakis, se opusiera, con
razón, a esta exigencia, pues imposibilitaba que Grecia pudiera recuperarse, e
incluso pagar su deuda. Fue, por lo tanto, una gran victoria del gobierno
Syriza que se eliminara de las condiciones del rescate el objetivo de alcanzar
un superávit de las cuentas del Estado de un 4% del PIB (imposible de alcanzar
con la tasa de crecimiento tan minúscula de la economía griega), permitiéndole
al gobierno Syriza que alcance un superávit mucho menor, que sí permitirá
reducir e incluso revertir las políticas de austeridad. Ninguno de los medios
españoles señaló este gran cambio y su significado.
Es
importante señalar que, mientras ha habido una protesta generalizada, incluso
por varios partidos políticos, de la instrumentalización de TV3 por el partido
gobernante, de sensibilidad independentista, no la ha habido por haber sido
igualmente instrumentalizada por un partido neoliberal (que es el mismo).
La
Sexta Noche, ¿un programa de izquierdas?
Otro
ejemplo de tal sesgo fue el programa de La Sexta Noche, un programa que se
presenta como un debate y que, por desgracia, representa bien la escasísima
calidad democrática de la cultura política y mediática del país, en la que
predominantemente los portavoces de las derechas insultan, interrumpen, gritan
y no permiten la expresión de argumentos contrarios a sus tesis. Y todo ello
dirigido casi siempre, cuando se discuten temas económicos, por un economista
de clara sensibilidad neoliberal, como ocurrió en la sesión donde se analizaron
las negociaciones del Eurogrupo con Syriza. El economista de turno, el Sr. Juan
Ramón Rallo, mostró lo desastroso que había sido lo conseguido por el gobierno
Syriza, presentando información errónea, cuando no manipulada, de las
condiciones y cambios que habían ocurrido durante las negociaciones. No es
cierto, por ejemplo, que Syriza aceptara todas las condiciones aprobadas por el
gobierno anterior referentes a la política de austeridad. Además de cambiar el
objetivo de superávit, se impidió que se bajaran las pensiones (como había
aceptado el gobierno anterior), frenó las privatizaciones, aumentó el salario
mínimo (aunque lo retrasó hasta septiembre) y muchas otras medidas ignoradas. Y
esto ocurrió en el canal televisivo conocido por la derecha española como “el
canal de izquierdas”.
Un
tanto igual ha ocurrido en la prensa escrita, donde no han aparecido apenas
artículos favorables a la postura de Syriza. Y no es porque no se hayan escrito
y enviado a los rotativos. Lo sé por experiencia. El único artículo que ha
aparecido favorable a las tesis de Syriza ha sido el artículo de Paul Krugman,
publicado en El País, que por lo visto no se ha atrevido a vetar al Premio
Nobel de Economía. Por lo demás, ningún artículo favorable a Syriza ha
aparecido en los rotativos, pero sí muchos en contra de Syriza, habiendo sido
El País uno de los rotativos más hostiles hacia Syriza.
Una
situación semejante ha ocurrido en Catalunya, donde incluso economistas de la
esfera socialista, de gran proyección mediática, como Josep Oliver, en un
artículo en El Periódico (“Paisaje después de la batalla”, 26.02.15), dijo que
las condiciones aprobadas con Syriza eran incluso peores que las que había
aceptado el gobierno anterior, señalando, como indicador del supuesto fracaso
del gobierno Syriza, el que no hubiera conseguido que le aprobaran el aumento
de las pensiones, desconociendo, por lo visto, que el objetivo prioritario de
Syriza había sido que no se recortaran las pensiones, cosa que el gobierno
anterior había aprobado. Y así un número largo de afirmaciones que reflejaban
un escaso conocimiento de lo que estaba ocurriendo.
Ni
que decir tiene que en una situación tan desigual en las relaciones de poder
entre Alemania y Grecia, el nuevo gobierno griego tuvo que ceder en muchas
áreas. Pero es importante subrayar que no lo hizo en propuestas específicas de
austeridad que, de aplicarse, hubieran significado la continuación de las
medidas que han dañado a Grecia (y a España). De ahí la enorme hostilidad de
los establishments políticos y mediáticos españoles hacia un gobierno que, en
una situación de gran desigualdad, ha resistido y se ha opuesto a las medidas
que se están aplicando también en España, mostrando que hay otras medidas
posibles, rompiendo así el determinismo fatalista al que el país ha estado
sujeto de que no hay otras alternativas posibles a las de austeridad que
estamos sufriendo. Syriza podría mostrar que sí que las hay. De ahí la clara
hostilidad de los grandes medios de información españoles, la gran mayoría de
tendencia conservadora y neoliberal, resultado de su instrumentalización política
en los medios públicos, o influencia del capital financiero en los privados.
Fuente: www.publico.es

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