domingo, 10 de agosto de 2014

RAZÓN Y SIN RAZÓN

José Enrique Centén Martín
09 de agosto de 2014
La repatriación desde Liberia del doctor y misionero Miguel Pajares, infectado de ébola, y de Juliana Bohi, enfermera y misionera, ha sido un acto de humanidad por parte del gobierno español, pero hay que hacer hincapié que ha sido una actuación “en diferido”, si contemplamos la efectuada por los EEUU respecto a uno de sus ciudadanos. La actuación española ha sido movida más por un efecto de propaganda que humanitario, así lo demuestra su intento del cobro de costas a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, recibiendo incluso críticas desde la oposición.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios es una institución que forma parte de la Iglesia, distinta a las Organizaciones no Gubernamentales y una de las mayores organizaciones de cooperación sin ánimo de lucro del mundo, pero en España forma parte del entramado sanitario similar a las grandes corporaciones que intentan hacerse con la Sanidad y su privatización, se puede comprobar, la estancia diaria es de 800 €, aparte los honorarios médicos o anestesistas que precises, incluso por teléfono te advierten que es un centro privado, fuera de la red de la Seguridad Social y de cualquier otra organización médica existente en España.
De nuevo este gobierno y la oposición entran en contradicción con sus postulados, el gobierno defiende el Concordato con la Iglesia Católica otorgando privilegios y subvenciones en todos los campos que abarca, que no son pocos, así como una importante dotación económica para el clero. La oposición se decanta de distinta manera, unas en contra del Concordato de forma total y otras en su revisión, no anulación.
Lo más incomprensible ha sido la posición de ambas partes por los gastos por tamaña acción, EEUU lo ha realizado sin ningún problema y en un día, repatriando a uno de los suyos por humanidad, aquí se tardó por la inoperancia de nuestra administración, y gracias a los medios que describieron la situación de estas personas dedicadas a tan humanitaria labor en países sin infraestructuras sanitarias.
Lo paradójico está en el intento de cobro a la Orden de los gastos ocasionados por dicho traslado, particularmente lo considero lógico, si la Iglesia recibe por parte del Estado dotación económica con los impuestos de toda la ciudadanía, sería lógico distraer en la próxima entrega dineraria, los gastos ocasionados por este acto, cuando a esa ciudadanía a pesar de pagar sus impuestos se les recorta o les hacen pagar la mayoría para lo que están destinados. Lo incomprensible es la posición de la oposición, en contra del Concordato actual, pero a favor de ese gasto extraordinario, solo por estar en contra del gobierno, seamos razonables, si la Iglesia destina la dotación económica que el Estado recauda a través de los impuestos lo dedica a labores pastorales, lógico será que la Iglesia por problemas de índole logístico al no tener medios para repatriar a las personas enviadas, recurran a terceros, debiendo pagar los costes. Otra cosa sería si el Estado fuese laico, que no lo es, al no existir una separación de los poderes eclesiales como en la mayoría de los países llamados democráticos.
La guinda de nuevo la pone la Iglesia, al callar sobre la situación en que quedan otros religiosos de su Orden, no repatriados por ser de otras nacionalidades, dónde está la humanidad para con los suyos, siendo una Orden de origen español fundada en 1572 ellos deberían de hacer algo más, o están buscando nuevos mártires para su labor pastoral más que la humanitaria.

La sin razón la tenemos en nuestros gobernantes, incluyendo a todo el arco parlamentario, porque acto de humanidad también es, traer a todos los presos en cárceles extranjeras para que cumplan su condena en España, acto humanitario para con su familia, la gran mayoría sin poder contactar con ellos, así como acto humanitario sería también, enviar a todos los extranjeros encarcelados en nuestro país, a sus respectivos países para que cumplan allí la condena, por el mismo motivo, pero callan , igual que la Iglesia.

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