Con más de 300 años de vida, en la
actualidad es un electrodoméstico imprescindible en cada hogar
TEO LERES | 05/08/2014
Más de 300 años contemplan al avance
tecnológico que hoy llega a esta sección. Si bien el primer artilugio de este
tipo data de 1691, su versión electrónica no se conoció hasta principios del
siglo pasado. Se trata de la lavadora, y a pesar de aquella primera
patente del siglo XVII se inscribió en la sección de “Máquinas de lavar y
escurrir” (Washing and Wringing Machines), se atribuye su invención al alemán Jacob
Christian Schäffer en 1767.
Sin duda
alguna, de aquel aparato poco queda, aunque su aparición fue el germen de un
invento que ha revolucionado el estilo de vida de mucha gente, hasta el punto
de que desde alguna institución se ha afirmado que fue el que más hizo por la
verdadera “liberación de la mujer occidental en el siglo XX”. Pero no
nos alborotemos que todo tiene su explicación a la que iremos más adelante.
Antes es preciso hablar de un invento que sí ha supuesto una revolución en los
hogares de todo el mundo.
Diferentes
versiones
Es verdad que tras la aparición de la patente hace más de dos siglos y medio, la lavadora ha ido experimentando cambios de forma paralela a los propios avances tecnológicos.
Es verdad que tras la aparición de la patente hace más de dos siglos y medio, la lavadora ha ido experimentando cambios de forma paralela a los propios avances tecnológicos.
De este
modo, tras aquellos primeros esbozos surgieron otros, por ejemplo en EEUU en
los años 1797 o 1843. Poco o nada tenían que ver con lo que hoy conocemos.
La eléctrica
La inclusión de los mecanismos eléctricos (en Estados Unidos ya se anunciaban lavadoras eléctricas en 1904 aunque también se dice que su comercialización se produjo en 1908) son los que propician el inicio de su popularización, hasta el punto de que, en los años previos a la Gran Depresión, en el citado país ya se contabilizaba casi un millón de estos aparatos.
La inclusión de los mecanismos eléctricos (en Estados Unidos ya se anunciaban lavadoras eléctricas en 1904 aunque también se dice que su comercialización se produjo en 1908) son los que propician el inicio de su popularización, hasta el punto de que, en los años previos a la Gran Depresión, en el citado país ya se contabilizaba casi un millón de estos aparatos.
Precisamente
los negros años de la economía en la década de los treinta supusieron todo un
frenazo, hasta que en 1938 la Upton Machine Company (Whirlpool más tarde)
patentó un modelo que, con un motor, mezclaba el agua con la ropa.
Y llegaron
los 50
Muchos aspectos había que mejorar de aquel aparato americano. Entre otros qué hacer con la suciedad que se quedaba en su interior. Pero llegaron los maravillosos años 50, década prodigiosa en muchos aspectos relacionados con la ciencia y la tecnología y de la que se benefició la lavadora.
Muchos aspectos había que mejorar de aquel aparato americano. Entre otros qué hacer con la suciedad que se quedaba en su interior. Pero llegaron los maravillosos años 50, década prodigiosa en muchos aspectos relacionados con la ciencia y la tecnología y de la que se benefició la lavadora.
Anuncio de
lavadora Balay de la década de los 60.
A finales de
los cincuenta apareció la primera automática, atribuida a la marca
(todavía existente) AEG. Este adelanto supuso todo un hito en la evolución de
este aparato.
Aunque es
verdad que a principios de la mencionada década empezaba a ser un artículo
bastante generalizado, ese primer modelo de AEG al que siguieron los de otras
marcas, acabó por hacer que su presencia fuera masiva en las casas de
buena parte del mundo.
¿Y ahora
qué?
La revolución que supuso la lavadora tal y como hoy la entendemos, ha llevado a que cualquier avance tecnológico en otros campos sea analizado para su incorporación al mundo de este electrodoméstico. Ahora mismo, las hay con funciones de secado, de control del consumo de agua, con paneles electrónicos propios de máquinas de videojuegos, con sistema de ahorro de detergente, con más o menos revoluciones…. Es decir, todo un sinfín de posibilidades que la han convertido en elemento imprescindible.
La revolución que supuso la lavadora tal y como hoy la entendemos, ha llevado a que cualquier avance tecnológico en otros campos sea analizado para su incorporación al mundo de este electrodoméstico. Ahora mismo, las hay con funciones de secado, de control del consumo de agua, con paneles electrónicos propios de máquinas de videojuegos, con sistema de ahorro de detergente, con más o menos revoluciones…. Es decir, todo un sinfín de posibilidades que la han convertido en elemento imprescindible.
El boom de
su comercialización también supuso su producción generalizada, y España se vio
beneficiada con la apertura de decenas de plantas dedicadas a la fabricación de
este y otros aparatos vinculados al día a día de una casa. No obstante, con la
crisis y lo que se ha dado en llamar deslocalización industrial,
prácticamente se cuentan con los dedos de una mano las factorías que quedan e,
incluso, recientemente alguna marca 100% española ha pasado a la historia por
los números rojos.
Liberación
de la mujer: aclaración
Algo quedaba pendiente y es la aclaración de la frase del inicio de esta información o, para ser exactos, la pregunta, cuya ubicación original es un artículo publicado el Día Internacional de la Mujer en 2009, “¿Qué fue lo que hizo más para la liberación de la mujer occidental en el siglo XX?” A la que seguía una respuesta contundente: la lavadora.
Algo quedaba pendiente y es la aclaración de la frase del inicio de esta información o, para ser exactos, la pregunta, cuya ubicación original es un artículo publicado el Día Internacional de la Mujer en 2009, “¿Qué fue lo que hizo más para la liberación de la mujer occidental en el siglo XX?” A la que seguía una respuesta contundente: la lavadora.
Esta
afirmación la realizó una mujer, la periodista Giulia Galeotti, en el
artículo ‘La máquina de lavar y la emancipación de la mujer’, publicado
en L’Osservatore Romano, es decir, el periódico del Vaticano (seguro que
a muchos les empiezan a encajar algunas cosas). Por entonces generó mucha
polémica y ahora, al recordar la historia de este invento, era necesario
traerlo a colación. Galeotti aseguraba que la importancia de la lavadora en lo
que a emancipación se refiere es mayor que la píldora o el aborto (no
menciona otras ‘cosillas’ sin importancia como el derecho al voto, a la
educación, al trabajo…), para concluir en dicho artículo que “Gracias a la
lavadora, las mujeres se convirtieron en supermujeres del hogar: sonrientes,
maquilladas y radiantes entre los electrodomésticos de su casa”. Para qué
añadir más.
Fuente: www.elplural.com

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