Aníbal Malvar
18 junio 2014
Mariano Rajoy es
tonto o no es ni medio monárquico, y no se tome lo antedicho como
descalificación o insulto. Todo tiene una explicación y no quiero que el Código
Penal se me eche encima antes de aportar mis modestas y singularmente iletradas
razones. Empecemos por el final antes de que Cristina Cifuentes derribe
mi puerta vestida de Lara Croft, me reduzca con dos certeros golpes de
kárate, me haga atropellar en plena escena de acción por los bólidos de Esperanza
Aguirre, Ángel Carromero y el hijo mediano de Ruiz Gallardón,
y después un juez togado me meta 1.200 pavos de multa y tres años de cárcel por
resistencia a la autoridad y por destrozar con mis ojos los faros del coche de
Carromero. Que es lo que está pasando en España.
Pero eso de que
Mariano Rajoy es tonto o no es ni medio monárquico lo digo sin acritud, que al
fin y al cabo los ciudadanos, los que tenemos que decidir, vamos votando, y
tenemos lo que nos merecemos y hasta menos de lo que nos podríamos merecer. Y a
Mariano Rajoy, sea tonto o lo otro, le hemos votado. O sea, ustedes.
Empecemos,
pues, por el final. O sea, no por lo de tonto, sino por lo de medio
antimonárquico. A las pruebas me remito, como dicen los que no tienen
imaginación. Las pruebas es que ayer, en el Senado, se votó el proyecto de ley
por el que se acepta la abdicación del rey Juan Carlos I remitido por el
Congreso de los Diputados. Y el presidente del Gobierno no asistió a este
refrendo popular del nuevo, rubio y alto jefe del Estado. Ni mandó a nadie del
Gobierno, como sería habitual ante ley tan grandilocuente, a explicar por
qué habíamos de cambiar de jefe del Estado. Cuando ayer, el Senado, tenía la
potestad de haber vetado (al menos momentáneamente) la proclamación del nuevo
rey. En resumen, el presidente de nuestro Gobierno se abstuvo de asistir al
debate en el que se refrendaba (y se podía vetar en cierto modo desde el Senado
-risas enlatadas y escupitajos sobre la Constitución) al nuevo jefe del Estado.
A Felipe VI.
Yo creo
que Rajoy no fue ayer al Senado porque le tiene celos a Felipe por o sea y por
guapo. Jolín y jová, que diría Letizia (salvo el día de la portada de El
Jueves). ¿Cómo un presidente de Gobierno puede no intervenir y ausentarse de
una votación en la que se elige al rey, al jefe del Estado, a su superior, a
quien le puede enviar a galeras con impunidad? Pues obvio. Porque el presidente
es medio antimonárquico o porque es tonto. Y porque jugaban México contra
Brasil, que también es razón de alta política de enorme enjundia.
Ningún cargo
gubernamental defendió ayer en el Senado la proclamación de Felipe VI como rey.
Y eso, a Felipe VI, y también a mí, nos ha sentado como un tiro de Froilán
y nos ha sumido en una grave destemplanza.
Yo no
sé si el gobierno del PP no quiere dar la cara por la nueva monarquía, o si la
nueva monarquía no quiere ver ni en el insulso Senado la cara de Rajoy
apoyándola. Y quizá la Casa Real (yo lo sospecho) ha sido la que ha vetado
la presencia de Rajoy en el Senado. Le ha dicho Felipe a Rajoy: “Chico,
calladito, que tienes los Bárcenas y tal y se me mezclan con los
urdangarines y familia, y a lo peor los españoles no son tan tontos”.
No lo sé. Pero todo
esto me parece un poco raro. ¡Con lo que hubiera alumbrado el inicio del
reinado de Felipe VI un discurso de la altura intelectual a la que nos tiene
acostumbrados Rajoy! Es imperdonable usurpar a la Historia su discurso en el
Senado, presidente. Se lo digo a usté a la cara y por mis prótesis
labiales y mamarias, en plan Belén Esteban.
Si el CIS hiciera una
encuesta, se sabría que la ausencia del dicurso de Rajoy en el Senado,
proclamando rey, nos ha dejado a la mayoría de los españoles con una extraña
sensación de coito interrupto, o como se diga en latín. De grave desasosiego.
De deambular intelectual sin claro destino, por decirlo con palabras llanas.
Como el PP es tan
monárquico y tan dicharachero, yo concluyo que Felipe VI le ha dicho a Rajoy y
a sus chicos que mejor se callen y no vayan a vitorearle en el Senado. Que le
voten y ya está, en plan democracia transparente, pura y limpia.
¿La
segunda parte de mi discurso? ¿Lo de si Rajoy es o no algo tonto? En cuanto a
lo de si Rajoy no es medio antimonárquico, sino solo algo tonto, quisiera
decir… (Lo siento, ay, ay, que soy compañero, tíos…). Ya ha llegado Cifuentes.
Mandadme a la cárcel de Soto del Real los siete tomos de A la recherche du
temps perdu, que está vez sí la he cagado y voy a tener mucho tiempo para
leer. Ay.
Fuente: www.publico.es




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