Improvisación y caos total
en el proceso de acreditaciones para la ceremonia de proclamación de Felipe
F. M. | 18/06/2014
Valga como ejemplo del caos
organizativo alrededor de la ceremonia de proclamación del rey la vivencia de
este periodista. Que no es ni mucho menos única. Es sólo el botón de muestra de
lo que vivieron otras decenas de redactores y gráficos.
Carmen
Martínez de Castro, secretaria de estado de comunicación, responsable del caos
El pasado lunes día 9 de junio, dentro del plazo establecido, ELPLURAL.COM solicitó la acreditación para la ceremonia para este periodista y para un gráfico. Una semana larga después, este martes 17, se nos informó, por fin, que las acreditaciones podían recogerse a partir de las 8 de la mañana en el Senado. Quien supuestamente organizaba la expedición y entrega de acreditaciones era la Secretaría de Estado de Comunicación, al frente de la cual está quien desde hace años es la mano derecha de Mariano Rajoy en estos asuntos: Carmen Martínez de Castro.
El pasado lunes día 9 de junio, dentro del plazo establecido, ELPLURAL.COM solicitó la acreditación para la ceremonia para este periodista y para un gráfico. Una semana larga después, este martes 17, se nos informó, por fin, que las acreditaciones podían recogerse a partir de las 8 de la mañana en el Senado. Quien supuestamente organizaba la expedición y entrega de acreditaciones era la Secretaría de Estado de Comunicación, al frente de la cual está quien desde hace años es la mano derecha de Mariano Rajoy en estos asuntos: Carmen Martínez de Castro.
Poco
después de las 8.30 este redactor se personaba para recoger su credencial en la
puerta del Senado… Bueno, la puerta es un hablar. Había ya varias decenas de
personas esperando que formaban una larga cola.., inmóvil. Completamente
inmóvil.
Cola
de periodistas en la calle, esperando a recoger sus credenciales en la puerta
del Senado
Espera,
espera, espera, espera…
Solo pasada una larga hora, sin que se hubieran producido apenas movimientos, una persona encargada de prensa apareció recorriendo la cola, que, como se ve en las fotos que acompañan la información, no había dejado de crecer. El problema, se balbuceaba una explicación, estaba en que simplemente no se habían impreso todos los carnés de identificación. No habían tenido tiempo. Esto, aunque se había cerrado el plazo de inscripción hacía una semana.
Solo pasada una larga hora, sin que se hubieran producido apenas movimientos, una persona encargada de prensa apareció recorriendo la cola, que, como se ve en las fotos que acompañan la información, no había dejado de crecer. El problema, se balbuceaba una explicación, estaba en que simplemente no se habían impreso todos los carnés de identificación. No habían tenido tiempo. Esto, aunque se había cerrado el plazo de inscripción hacía una semana.
Las
quejas eran cada vez mayores. Cuando llegó a nuestra altura la funcionaria,
vimos que venía trayendo una lista de las acreditaciones que ya tenían
preparadas. En aquel momento casi ninguno de los que estábamos allí aparecíamos
en la lista. En mi caso, le ‘sonaba’ que ELPLURAL.COM estaba en la lista de los
incluidos en el pool para entrar en el Congreso. Como si así me
consolara me dijo: “pero quédate si quieres, porque para cuando llegues a la
mesa -que habían colocado justo en la puerta de la entrada del Senado- ya
estará tu acreditación.., seguramente”.
Seguía
entonces a la misma distancia de la puerta y su comentario venía a indicarme
que el proceso sería tan lento como había sido hasta el momento, así es que
daría tiempo a hacer más acreditaciones ¿Por qué no la mía? Tan sólo en la
lentitud en la que se movería la cola no mintió.
“Colar”
a los corresponsales extranjeros
El malestar entre los que se encontraban en la cola no paraba de crecer. En mi caso, estaba rodeado por dos periodistas norteamericanos, un productor italiano y una periodista francesa. No daban crédito a la situación que vivíamos. Pero al final resultaron los más beneficiados. A las 10.35, cuando llevábamos allí casi dos horas, otra funcionaria apareció pidiendo el carné de los periodistas extranjeros y ella se encargó de traerles su acreditación personalmente.
El malestar entre los que se encontraban en la cola no paraba de crecer. En mi caso, estaba rodeado por dos periodistas norteamericanos, un productor italiano y una periodista francesa. No daban crédito a la situación que vivíamos. Pero al final resultaron los más beneficiados. A las 10.35, cuando llevábamos allí casi dos horas, otra funcionaria apareció pidiendo el carné de los periodistas extranjeros y ella se encargó de traerles su acreditación personalmente.
Corrillo
para repartir los carnés de pool para los fotógrafos en las aceras de la calle,
en el exterior del Senado
Mientras,
los gráficos, más revueltos porque querían aclarar dónde se les dejaría
situarse, habían logrado que una de las subdirectoras de la Secretaría de
Estado, acompañada de un par de sus funcionarios, apareciera con paquetes de
credenciales que como comprobamos, comenzaron a repartir, sin control aparente,
con la brecha de seguridad que eso podría suponer, ante la presión de los
fotógrafos, como se ve en la foto que acompaña.
Por
fin, a las 12.31, casi cuatro horas después de espera en la cola, llegamos a la
mesa donde se reparten las credenciales. Y entonces se confirma el caos.
Nuestra solicitud, como la de tantos otros, presentada el día 9, aún no ha dado
por resultado la expedición de la necesaria acreditación. Para mayor absurdo,
sí está preparada la acreditación de nuestro compañero gráfico.
Vuelva
usted… más tarde
La funcionaria que se encuentra allí reconoce que tienen un caos organizativo, excusa en que una semana no ha sido suficiente para organizar algo tan simple como la impresión de unas credenciales y nos piden regresar… a lo largo del día. Les explicamos que llevamos cuatro horas de cola. La contestación de una de las funcionarias es muy significativa: “también yo estoy aquí desde las 7 de la mañana”. O sea, que eso es lo que hay.
La funcionaria que se encuentra allí reconoce que tienen un caos organizativo, excusa en que una semana no ha sido suficiente para organizar algo tan simple como la impresión de unas credenciales y nos piden regresar… a lo largo del día. Les explicamos que llevamos cuatro horas de cola. La contestación de una de las funcionarias es muy significativa: “también yo estoy aquí desde las 7 de la mañana”. O sea, que eso es lo que hay.
Cuando
nos íbamos, para tener que volver ‘a lo largo del día’, la cola seguía allí,
tan larga como la encontramos cuatro horas antes. Los comentarios y las caras
pueden imaginarse fácilmente.
Fuente: www.elplural.com/


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