El lunes presenta un escrito de
ampliación ante la Audiencia de Madrid porque se ha producido una noticia que
afecta a su demanda de paternidad: Juan Carlos de Borbón ha abdicado y no es inviolable.
JULIA PÉREZ
Madrid 19/06/2014 00:00 Actualizado: 19/06/2014 09:38
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| Albert Solá |
Cuando a
Albert Solá (Barcelona, 1956) le subieron a un jeep y lo sacaron a toda prisa
de unas maniobras con fuego real en Los Monegros aquello le pareció muy
extraño. Corría el mes de febrero de 1978, era un soldado raso cumpliendo el
servicio militar en el regimiento de Saboya de Leganés, pero le explicaron que
su padre había tenido un accidente, le dieron ocho días de permiso y "hasta
se ofrecieron a llevarme hasta Girona". Viajó a su pueblo, custodiado por
otro vehículo. "Cuando llegué, mi padre estaba trabajando en el campo. No
había ocurrido ningún accidente grave". Se alegró: era joven, y ocho días
de permiso en la mili eran ocho días libres.
Aquella
anécdota se sumaba a unos comienzos chocantes de su servicio militar, en 1977:
se incorporó al campamento con 17 días de retraso respecto del resto de sus
compañeros a cuenta de unas interminables pruebas médicas que el Ejército de
Tierra se empeñó en realizarle. "Fue el chequeo médico más completo de
mi vida".
Otro hecho
extraño más en su cambiante vida. Vino al mundo en la Maternidad de Barcelona,
hijo de madre soltera y fue entregado a una familia de Ibiza para ser criado:
"alguien pagaba 900 pesetas trimestrales por la lactancia". Cuando
tenía casi ocho años fue dado en adopción al matrimonio de agricultores formado
por Salvador Solá y Antonia Jiménez.
Ahora sabe
que fue arrancado de brazos de su madre, a quien dijeron que había dado a
luz a un niño muy enfermo que necesitaba cuidados especiales y la trasladaron a
Suiza para evitar el escándalo en la sociedad barcelonesa de 1956. Hoy sabe
que cinco años después de su nacimiento, a su madre biológica le entregaron
el cadáver de un niño de su misma edad que había muerto en el hospicio:
"le dijeron que era yo, su hijo Alberto. Ella lo enterró y descansó en
su tristeza".
"Yo
nunca busqué al rey", sentencia Albert Solá Jiménez, quien sostiene ser
hijo natural de Juan Carlos de Borbón. "Vinieron a buscarme"
cuando vivía en México porque su madre biológica supo que estaba vivo y
quería conocerlo. Y, aunque ese encuentro no llegó a producirse, Solá empezó a
hacerse preguntas y a indagar sobre sus orígenes. Solicitó por vía judicial
acceder a su expediente de adopción. Su sorpresa fue mayúscula cuando un juez
de Barcelona les recibió, a él y a su abogada, para hacer efectivo el acceso a
la documentación y dijo en la sala, siempre según relata Solá: "¿Ya saben
quién es el padre del señor? Juan Carlos de Borbón, rey de España".
Se quedó
pasmado. De repente, empezó a cuadrar los entresijos de su vida "y pude
poner cara a esa sensación que tenía siempre de que alguien mandaba sobre mi
destino y que no podía identificar, pero que siempre percibía de una forma
poderosa e indefinida". A su juicio, ese poder que dirigió su vida fue
"la mano de Francisco Franco", ya que la familia de su madre
biológica estaba muy relacionada con el franquismo, y, después, el conocimiento
"de determinados poderes" de que podría ser hijo de Juan Carlos
de Borbón. Es lo que afirma, y esa es su convicción.
Este viernes
se hace efectiva la abdicación del rey Juan Carlos I, tras la publicación en el
Boletín Oficial del Estado de la ley orgánica con la sucesión de Felipe VI. Y este
viernes finaliza su inviolabilidad como jefe del Estado. El lunes, el abogado
de Solá presentará un escrito de ampliación para que se tenga en cuenta esta
nueva circunstancia.
La
legislación no contempla cómo proceder ante la demanda de paternidad que
presentó Solá en un juzgado de Madrid respecto al jefe del Estado, porque no
existe tal regulación. Por ello, la jueza archivó el caso al mismo tiempo que
fundó el archivo en la inviolabilidad del monarca.
Ahora, la
reforma ‘exprés' que emprende el Gobierno ha creado el cauce para posibles
demandas civiles que se presenten contra Juan Carlos de Borbón, el rey
abdicado, quien estará aforado ante el Tribunal Supremo.
Solá
recurrió el archivo de su demanda de paternidad presentada en octubre. La
deliberación del recurso está prevista para el próximo 9 de septiembre por
parte de la sección 24 de la Sala de lo Civil de la Audiencia de Madrid.
Por ello, el
próximo lunes, 23 de junio, presentará un escrito de ampliación. Argumentará
que ha ocurrido un hecho nuevo o noticia que afecta al pleito. En
este caso, la abdicación. El artículo 286 de la Ley de Enjuiciamiento Civil
permite presentar este escrito si se produce un hecho de relevancia antes de
dictar sentencia.
Su abogado,
Francisco Bueno Celdrán incide en que el derecho a la identidad forma parte de
los derechos fundamentales de la persona. En caso de que persista la
inviolabilidad porque la demanda se presentó cuando Juan Carlos de Borbón era
jefe del Estado, solicitan exhumar el cadáver de su padre, Juan de Borbón,
para practicar las pruebas de ADN pertinentes, ya que nunca reinó. Insiste,
además, en que existe jurisprudencia de que la inviolabilidad no se extiende a
la actuación privada del rey, sino al ejercicio de la jefatura del Estado y
defiende que el caso no es "cosa juzgada" porque la jueza de
primera instancia no entró en el fondo del asunto. Todos estos extremos
deberán ser resueltos por la Audiencia.
"Yo sé
cómo acabará todo: con un ‘sí' de él", concluye Solá en referencia a su
supuesto padre biológico. De ser cierto, ese ‘sí' reconocería que él, Alberto
Fernando Augusto, registrado como expósito en el Registro Civil en 1956 e
inscrito en la Maternidad como hijo de Anna María Bach Ramón, es el primogénito
de Juan Carlos de Borbón.
‘Siempre bajo presiones'
Albert Solá
relata su vida con una mezcla de acento payés y deje mexicano. Porque, ya
adulto, se trasladó a vivir a México donde residen sus dos hijas.
En un viaje
a España, en 1988, acudió a la Casa de Maternidad de Barcelona, para conocer
su expediente de adopción: quería saber quiénes eran sus padres. Se negaron
a dárselo, porque tenía que solicitarlo por vía judicial. Un año después, le
llamaron de la Maternidad: su madre había aparecido. Se ilusionó y comenzó
a escribirla. Dos años después, su mujer recibió una llamada anónima: le
dijeron que estaban siendo engañados, que esa mujer no era la madre
biológica de Solá.
En 1998
Albert Solá contrató a una agencia de detectives. Y ahí se entera de que
sus apellidos podrían ser Ramón Bach, porque en la Maternidad fue
inscrito como Bach Ramón, pero un hábito de la época era darle la vuelta a los
apellidos en los casos de hijos de madre soltera.
Regresó a
España en el año 2000, citado por Javier U.R., un vecino de Guadalajara que
contactó con él en México a través de conocidos. Dijo hablar en
representación de su madre y que ella quería conocerlo. Solá llegó un 8 de
agosto, se inscribió en el Hotel Plaza y esperó y esperó. Él comenzó a darle
largas, y ella no contactó con él. En septiembre, se fue a vivir a casa de su
madre adoptiva en Girona, a esperar noticias. Este señor contactó de nuevo
con él y le confesó "que tenía mucha presión". Le citó en
Pastrana y le exigió que fuera prudente. "Yo ni sabía dónde estaba
Pastrana".
Allí llegó, le
habló de nuevo de la "mucha presión que mucha gente" estaba
ejerciendo sobre el caso, pero Solá no sacó nada más en limpio. Decidió
cortar la relación con esta persona, porque creía que, nuevamente, estaba
siendo engañando. "Compré un boleto de vuelta a México. Recibí entonces una
llamada anónima que me dijo: ‘sabemos que usted quiere abandonar el país. Por
su seguridad no lo haga'". La llamada se cortó.
Decidió
quedarse en España y acceder por vía judicial a su expediente de adopción. Está
formado por 42 documentos.
Cuando se
destapó la posible paternidad, recibió un nuevo mensaje y sintió que su madre
biológica corría peligro. "Me pidieron: ‘no le hagas daño, ella está de
tu lado'... Sé que algún día la conoceré".
En el año
2012 una ciudadana belga, Ingrid Sartiau, contactó con él a través de
Internet. También sostiene que es hija de Juan Carlos de Borbón, fruto de
la relación del monarca con Liliane Sartiau en 1966.
Ambos se
hicieron estudios de ADN con el genetista de la Universidad de Lovaina Jean-Jacques Cassiman. El
resultado es que comparten un progenitor en una elevada probabilidad. [Se adjunta parte de la
documentación del nacimiento de Albert Solá ]
Fuente: www.publico.es

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