Los países receptores americanos preferían
a vascos, catalanes y gallegos, pero rechazaban a los andaluces por su
indolencia y a los asturianos por su conflictividad. La emigración económica y
el exilio vivieron enfrentados en Argentina por la identificación de los
primeros con el franquismo
RAFAEL
GUERRERO Sevilla 17/06/2014 07:00
Varios exiliados escuchan la BBC durante la Segunda
Guerra Mundial en 1943 en casa del fotógrafo Enrique Tapia en Toulouse.FOTO:
Enrique Tapia
Alrededor de
50.000 andaluces se exiliaron para evitar la represión franquista. La mayoría
de ellos huyeron a Francia y a América Latina, aunque también unos cuatro mil
fueron al norte de África y en muchísima menor medida acabaron en la antigua
Unión Soviética. Los departamentos de Historia Contemporánea de las
universidades andaluces están impulsando una investigación para conocer con
detalle los pormenores del exilio, un fenómeno al que Andalucía contribuyó en
un 10% del medio millón del éxodo que se concentró al término de la guerra
civil del que ahora se cumplen 75 años.
El exilio
andaluz mayoritariamente se produce en 1939, aunque hay una huida peculiar
de políticos de derechas, "monárquicos y republicanos centristas de
Málaga que se produce entre febrero de 1936 tras las elecciones que gana el
Frente Popular y un año después, tras la toma de la ciudad por las tropas
franquistas", precisa Fernando Martínez, catedrático de la
Universidad de Almería. Esos políticos huyen hacia el norte de África, Portugal
y Gibraltar, pero su número es insignificante si lo comparamos con el éxodo
masivo que se produce a raíz de la caída de Málaga el 7 de febrero de 1937,
después de las reiteradas amenazas radiofónicas de Queipo de Llano hacia
"Málaga la roja".
Andalucía
contribuyó en un 10% del medio millón del éxodo al término de la guerra civil
Entre
100.000 y 150.000 personas, civiles en su mayoría, protagonizaron una huida hacia Almería por la carretera de la costa,
que acabaría siendo llamada como "carretera de la muerte" por
la masacre que perpetraron los barcos franquistas y la aviación italiana
bombardeando y ametrallando a gente indefensa dejando un saldo aproximado de
unos cinco mil muertos. "Podría decirse que la Desbandá de Málaga
no acabaría en Almería, sino en Francia, ya que esa gente fue desplazándose
posteriormente hacia Alicante, Valencia y finalmente Catalunyaa. De hecho, hoy
podemos saber que el principal porcentaje -un 35%- de andaluces que huyen a
Francia en el 39 es de malagueños".
El exilio
dorado de los intelectuales
El principal
objetivo de los profesores que impulsan desde distintas universidades andaluzas
el estudio sobre el exilio no son los grandes personajes históricos, sino la
gente corriente. No son los Alcalá Zamora o Martínez Barrio (políticos), ni los
creadores Pablo Picasso, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Juan Ramón Jiménez,
Manuel de Falla, Francisco Ayala o María Zambrano. La catedrática de Historia
Contemporánea de la Universidad de Huelva, Encarnación Lemus, aunque
reconoce el trauma vital que supone el exilio para cualquier persona, sostiene
que "el exilio dorado existe". A las grandes personalidades "les
da la oportunidad de un crecimiento personal, ya que el arte y la creatividad
nacen en parte de la frustración y el miedo a lo que no controlamos. Y ellos se
convirtieron en artistas universales".
El objeto de la investigación -sobre cuyo desarrollo
la revista Andalucía en la Historia ha publicado un interesante dossier-
es investigar a la gente corriente "que son los grandes
olvidados", dice Fernando Martínez, para "seguirle el rastro a
esa Andalucía peregrina". Sin embargo, el problema de los andaluces es que
en aquellos años 30 del siglo XX no tenían tanto cohesión identitaria como
otros pueblos y no constituían tantas casas regionales como vascos y catalanes
allí donde fueran, con lo que su presencia se diluía más entre la población
autóctona receptora y ahora es más difícil seguirles la pista.
La profesora
de la Universidad de Sevilla Inmaculada Cordero ha hecho un especial
seguimiento a los andaluces que se exiliaron en América Latina y a sus
descendientes, y ha conseguido poner en pie que fueron víctimas de un trato
discriminatorio en relación con otros españoles forzados a huir. "Los
gobiernos de países como Argentina, Chile o Venezuela preferían a vascos,
catalanes y gallegos, especialmente vascos porque el PNV hizo un trabajo de
mediación en favor de sus paisanos. En Chile las instrucciones gubernamentales
excluían a los mineros asturianos por su fama de combatividad y a los andaluces
por su fama de indolencia", señala la profesora Cordero. La preferencia
por unos y el rechazo a otros impidió una mayor presencia de andaluces
exiliados en América, pese a que "sólo en Buenos Aires había viviendo en
los años treinta unos 50.000 emigrantes andaluces, lo que convertía a Argentina
en el destino ideal para el exilio andaluz".
Sólo
en Buenos Aires había viviendo en los años treinta unos 50.000 emigrantes
andaluces
No obstante,
no todos los andaluces que viajaron a América pensaban igual, ya que los
inmigrantes económicos que se habían trasladado antes aplaudieron la victoria
franquista y se organizaron en torno al Hogar Andaluz de Buenos Aires, mientras
que los exiliados tuvieron que fundar el Rincón Familiar Andaluz en la capital
argentina.
Algo que si
fue denominador común por parte de los Gobiernos americanos, incluido el de
México, hacia los españoles en general era la condición de que se mantuvieran
al margen de la política interna, razón por la cual siempre las autoridades
americanas intentaron facilitar la entrada de pescadores, agricultores u
obreros metalúrgicos, antes que intelectuales.
"¡Qué
vienen los rojos!", clamaba la prensa francesa
Encuentro de
padre e hijos a través en la alambrada del campo de Argelès Sur Mer. FOTO:
Enrique Tapia
En el caso
de la antigua Unión Soviética, el exilio andaluz fue poco significativo -tan
sólo 175 de 4.300 españoles, en su mayoría niños de la guerra-
pero marcado por la condición de dirigentes comunistas de buena parte de los
que allí fueron, incluido el sevillano José Díaz -secretario general del PCE-
que viajó con la familia de su hermana. Algunos de ellos acabaron en Cuba
apoyando la revolución castrista en los años 60 y otros fueron enviados a los
temidos gulag donde se castigaba a los disidentes en la URSS.
"Muchos
franceses iban a las alambradas a ver a los españoles que como animales
soportaron una condiciones infrahumanas"
La profesora
Lemus califica el éxodo masivo de 1939 hacia Francia como una
"auténtica catástrofe", un problema mucho mayor que la presión
migratoria africana que existe en las fronteras españolas de Ceuta y Melilla.
"Imaginemos a medio millón de españoles que entran en Francia en un mes,
en un país que no había previsto nada al respecto y que estaba más pendiente
del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Los exiliados entraban despavoridos
y hambrientos, asaltaban las granjas del sur de Francia, por lo cual los
encerraron, más bien arrinconaron con alambradas de espinos hacia el mar. Para
colmo la prensa francesa acrecentaba la alarma social diciendo ¡que vienen los
rojos!".
Inmaculada
Cordero añade también el temor entre los obreros franceses a que los españoles
desesperados les quitaran el trabajo y aporta un dato más para apuntalar el
infame acogida que Francia dio a los exiliados republicanos. "No fue
sólo una responsabilidad del Gobierno, sino de la sociedad. Incluso la Cruz
Roja francesa les negó ayuda y muchos ciudadanos se acercaban a las alambradas
para ver a los españoles que como animales soportaron una condiciones de vida
infrahumanas".
Fuente: www.publico.es



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