domingo, 23 de junio de 2013

LA CHIMENEA DE AUSCHWITZ

EFE - Sevilla
22/06/2013 - 18:24h



La chimenea de Auschwitz

La chimenea de Auschwitz es lo primero que vio Rubino Romeo Salmoni al ser depositado en aquel campo de la muerte y lo primero que recordó al iniciar la escritura de "He derrotado a Hitler", el libro que inspiró la película "La vida es bella", de Roberto Benigni, que ahora se publica en España.

"Podría decir que tenía un aspecto feliz, que en su modo de ser, de presentarse, había un lado cómico especial", señaló Benigni cuando conoció a Rubino Romero Salmoni, para añadir que "haber pasado por aquella experiencia tremenda, y ser capaz de vivir así, es la demostración de una grandeza indecible".

Conocer a alguien como Salmoni, en su tienda romana de cojinetes y rodamientos, rodeado por sus hijos y por sus nietos, le hizo a Benigni "cambiar en profundidad", además de inspirarle el mayor de sus éxitos, una película alentada por el tono humilde, humano e irónico con el que había escrito sus recuerdos del horror.
 

Judío romano nacido en 1920, Salmoni escapó de casualidad a la redada del gueto de Roma de 1943, pero en abril de 1944 no pudo librarse de la policía fascista que, apenas unas semanas antes de la llegada de los aliados, lo encarceló para posteriormente ser deportado a Auschwitz.

Salmoni, cuyos hermanos Angelo y Davide fueron asesinados por los nazis, pasó siete meses en el infierno de Auschwitz y en una de las denominadas marchas de la muerte entre campos de exterminio logró escapar milagrosamente y, tras el hundimiento alemán, logró regresar a Italia, de modo que su testimonio, en 1995, fue incluido en el archivo "Survivors of the Holocaust", de Steven Spielberg.

En 1995 regresó a Auschwitz para participar también en el documental "Memoria", dirigido por Ruggero Gabbai.

Quien ha pasado por la experiencia del campo de exterminio "no sale nunca de Auschwitz", escribió Salmoni, por lo que redactó sus "fragmentos de memoria" para superar aquella etapa, para lo cual también recurre a la ironía y al empleo del número que lleva tatuado en el brazo, el A15810, para llamarse a sí mismo o hacerse nombrar incluso por sus familiares.

Carlos Pranger, uno de los editores de Confluencias, sello malagueño que ha publicado en España "He derrotado a Hitler", ha dicho a Efe que "aunque tiene partes crueles, el libro lanza un mensaje de esperanza; el hombre siempre luchará, pase lo que pase, por la vida y la libertad", y que "no sólo los grandes hombres, también las personas corrientes son héroes".

Se trata, según Pranger, de "un relato escrito por una persona normal, no por un escritor, pero funciona y atrapa" porque Salmoni "describe a sus compañeros, a los carceleros, camina entre los cadáveres de Auschwitz-Birkenau, un ejemplo de industrialización de la muerte", y "en ese orden eugenésico, frío, implacable, se aferra a lo que queda de humanidad y sobrevive; es un ejemplo de dignidad".

Frente a los autores clásicos sobre el Holocausto, como Primo Levi y Kerstéz, la lectura del libro de Salmoni "sorprende gratamente por su espontaneidad, sencillez y falta de pretensiones literarias; el autor recoge unos 'fragmentos de memoria' que al final encajan en un puzzle enternecedor", ha añadido el editor.

Ha sido el interés por la obra de Benigni, quien según Pranger "no es sólo un cómico, sino también un hombre culto, leído y un gran escritor", lo que llevó a la editorial andaluza a interesarse por "He derrotado a Hitler".

A manera de epílogo, el libro acaba con una carta de los cuatro hijos de Salmoni --"Querido padre, es cierto que has sido un hombre afortunado..."-- y otra de sus catorce nietos --"Querido abuelo, tú no eres un hombre cualquiera..."--, quienes exhiben el orgullo de ser descendientes suyos y que termina de dotar a esta narración del aire enternecedor que Benigni imprimió a "La vida es bella".

Por Alfredo Valenzuela.

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