12 razones por las que estas Navidades no regalaré nada
Artículos de
Opinión | Rubén Gutiérrez Cabrera | 01-01-2013 |
1. Porque
este año 2012 mi país ha batido el récord de gente desahuciada de su casa,
porque impide cada vez a más gente estudiar por no poder pagarse una carrera, o
tener salud por no poder pagarse un medicamento, y aun así, los que todavía
podemos permitirnos una vida digna, algo que cada día se parece más a un
privilegio, seguimos ensimismados leyendo catálogos de nuevos productos para
decidir si la nueva tablet o el nuevo smartphone… Y mientras tanto resuena
aquello de “primero vinieron por los comunistas, pero como yo no era comunista,
no dije nada; luego vinieron por los judíos, pero como yo no era judío, no dije
nada; luego vinieron por los sindicalistas, pero como yo no era sindicalista,
no dije nada; luego vinieron por los católicos, pero como yo era protestante,
no dije nada; ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde.”
2. Porque si
hay algo que no soporto es el cinismo en el que nos obliga a caer un sistema
que extrapola sus contradicciones a la conciencia de los individuos sobre los
que se apoya para poder funcionar. Prefiero hacer un gesto de franqueza,
honradez y coherencia entre mis ideas y mis actos, como hace poco hizo de forma
ejemplar un joven chaval cuando rechazó un Ipod que le ofrecían tras haber ganado un
concurso, precisamente, sobre el cambio climático. No se puede ser
cristiano y a la vez pederasta. Tampoco ecologista y en el tiempo libre ir a
los grandes templos del consumo, a los centros comerciales.
3. Porque
quiero mucho muchísimo a mi madre y a mi padre, a mis tías y tíos, a mis
abuelas y abuelos, amigas y amigos, a mi novia… pero siento que mi afecto hacia
ellos no se puede medir en función de los precios de los regalos que les haga.
Y porque una cosa es quererles, y otra muy diferente andar de centro comercial
en centro comercial fundiéndome la tarjeta de crédito. Cada día les he dado
algo de mí, ya sea mi tiempo, mi amor,… al menos lo que he podido. Y no creo
que tenga que compensarles económicamente por lo que no les haya dado, pese a
la elegancia social que el regalo ha adquirido. Y porque me pongo de muy muy
mal humor al ver los armarios de mis primos pequeños llenos de juguetes que no
usan. Me recuerda constantemente lo bien que este sistema hace su trabajo…
4. Porque
Rajoy está deseando que hagamos nuestras compritas, a ver si damos algo de
oxígeno a una economía que todavía se atraganta con los ladrillos. Y no me da
la gana alimentar un sistema que condena a tres cuartas partes de la humanidad
a la miseria. Las Navidades son funcionales para la perpetuación del sistema.
Un sistema que está destruyendo el planeta Tierra entero, haciéndolo irrecuperable.
El desarrollo sostenible era una patraña, un oxímoron. Si las Navidades no
sirvieran para que los comercios vendieran desenfrenadamente, quizás ni
existirían, al menos tal y como las conocemos.
5. Porque,
mientras Alfon va a pasar las Navidades en prisión sin haber cometido ningún
delito, solo por organizarse y movilizarse contra un sistema asesino además de
obsoleto, Ángel Carromero, militante del PP, las pasará en libertad pese a
haber sido el responsable de la muerte de dos personas al conducir de manera
temeraria. ¿Y dónde dijeron que estaba la democracia…?
6. Porque,
como no soy cristiano, estas fechas no significan nada para mí, mas que una
excusa para tomarme un descanso junto a los míos. Y porque creo que el siglo
XXI debe estar marcado por la construcción de una nueva ética, de nuevos
valores sociales, sin recurrir a explicaciones míticas o sagradas, como hasta
ahora veníamos haciendo. Porque “Dios ha muerto”. Y porque este año no “me he
portado bien…”. No al menos como al Vaticano le hubiera gustado.
7. Porque el
tiempo que se pasa con estrés y agobios haciendo las compras, quizás sería
mejor pasarlo, bien con la gente a la que se le va a hacer el regalo, bien en
cualquier otra cosa. Incluso haciendo con mis propias manos algún regalo, para
que sea algo más que retirar un producto de una estantería de un comercio,
pagarlo y entregarlo.
8. Porque el
mensaje del rey es insultante. Porque habla de solidaridad, desde su mansión,
cuando más de 23.000 españoles viven en las calles sin tener que echarse a la
boca. Porque elogia una Transición que, por muy modélica que nos la vendan, es
una de las causas principales de la situación de desesperación que vivimos. Y
porque de la única confianza de la que habla es de la que tenemos que
transmitir al capital extranjero (a Adelson y a otros amiguitos suyos de caza y
negocios) para que inviertan en la patria.
9. Porque si
la misma cantidad de gente que se moviliza con tanta euforia por las Navidades
o por el fútbol se movilizara con la misma euforia cuando se va a privatizar un
hospital o a desahuciar a una familia, hoy estaría escribiendo sobre cualquier
otra cosa.
10. Porque
estas Navidades se sortean puestos de trabajo por compras
superiores a 8 euros y el “afortunado” ganador se llevará un contrato como
administrativo a media jornada por seis meses, con un sueldo de apenas 500
euros. Ya está bien, ¿no? Que se están riendo de nosotros en nuestra puta cara.
11. Porque
el mes pasado envié a mis padres un paquetito de Ferrero Rocher, que sé que les
gustan mucho, y no porque la presión de toda una masa lléndose de compras me
arrastrara hasta la puerta del Corte Inglés. Fue porque me dio la gana
regalárselos.
12. Porque
creo que otro mundo es posible. Porque creo que ese mundo está cada día más
cerca. Porque hacer lo que todos hacen, no siempre es hacer lo correcto. Porque
aunque salirse de este molino satánico (como lo denominaba Karl Polanyi) es
dificil, a veces es posible. Porque estoy profundamente convencido de que es lo
mejor que puedo hacer. Por el planeta. Por los desahuciados. Por los
suicidados. Por Alfon. Por el chaval que rechazó el Ipod. Por los míos. Por mí.
Por todos.

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