Los sucesos de la Comuna fueron
los que alertaron a la burguesía europea, incluida la española, sobre la
potencia creciente del movimiento obrero.
nuevatribuna.es |
Historia | Eduardo Montagut | 06 Enero 2015 - 20:38 h.
Foto: Imbratisare.
En este artículo estudiamos la historia de una publicación, nacida al calor
del Sexenio Democrático, que se destacó por su constante ataque a la Primera
Internacional y al movimiento obrero en España, así como contra el
republicanismo.
La revista La Defensa de la Propiedad, cuyo primer subtítulo era
“revista de intereses permanente y fundamentales contra las doctrinas y
tendencias de la Internacional: ajena por completa a todo partido político”,
apareció el primero de abril de 1872. Es evidente que en dicho subtítulo dejaba
muy claro su objetivo: combatir a la Internacional, especialmente después de
los sucesos de la Comuna, que fueron los que alertaron a la burguesía europea,
incluida la española, sobre la potencia creciente del movimiento obrero.
Tenemos que tener en cuenta, además, que en el caso español la burguesía estaba
muy preocupada por la movilización social que se había generado desde la
Revolución de 1868 y por la inestabilidad de la Monarquía de Amadeo de Saboya,
que podría derivar hacia soluciones más democráticas y radicales, como
terminaría ocurriendo.
El director de la publicación era Carlos María Perier (1822-1917),
un personaje defensor en las Cortes y en la Real Academia de Ciencias Morales y
Políticas de planteamientos ideológicos y políticos muy conservadores,
especialmente en su férrea defensa de la familia como “elemento cardinal de la
sociedad”. Uno de los principales e incansables colaboradores de esta revista
fue Bravo Murillo, claro representante español del liberalismo
doctrinario o conservador.
La revista reflejaba parte del variado pensamiento conservador español en
aquella época. En la primera etapa, pues, se dedicó a combatir a la
Internacional y al movimiento obrero, defendiendo en contrapartida el orden y
la propiedad, considerada como un derecho sagrado. Pero la realidad política
española marcó una evolución en los temas tratados en la publicación. Nunca
dejó de lado las cuestiones relativas al movimiento obrero, pero la llegada de
la República hizo que se cargaran más las tintas en esta cuestión,
desarrollando una labor antirrepublicana intensa. Con la implantación de la
Restauración borbónica los artículos de índole política o sociopolítica fueron
perdiendo peso, habida cuenta del restablecimiento del orden burgués que
representaba Cánovas, frente a otros de carácter literario o historiográfico.
Es significativo que el subtítulo cambiaría al de “revista universal,
científica y literaria”. En el año 1879 se dejó de publicar.
Fuente: www.nuevatribuna.es

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