lunes, 22 de septiembre de 2014

VOLUNTARIOS INTERNACIONALES SE INCORPORAN A LA INVESTIGACIÓN ARQUEOLÓGICA SOBRE LA GUERRA CIVIL EN BELCHITE

El proyecto Arqueología de la Guerra Civil Española, coordinado por Alfredo González Ruibal, del CSIC-Incipit, ha recibido esta semana en Belchite a varios voluntarios internacionales, que colaborarán en la investigación.
Memoria Histórica | Tercera Información/Diso Press | 22-09-2014 |
Autor: Álvaro Minguito/DISO Press
Voluntarios internacionales se han incorporado esta semana al equipo de arqueólogos que trabajan en la recuperación de la memoria de la guerra civil española en Aragón. Entre ellos están las hermanas Emily y Wendy Lewis, sobrinas de Sydney Shosteck, un brigadista de origen gales que recibió un tiro en la cabeza en la calle principal del pueblo el 6 de septiembre de 1937, el día que el bando republicano recuperó Belchite. Con ellas están Bethan, de 21 años, estudiante galesa, o D. Malloney, de 51 años, que ha viajado desde Dublín, Irlanda. Otros voluntarios del País Vasco se han incorporado también al equipo de trabajo en las labores de investigación.
Las intervenciones han continuado en la paridera del Saso, a poco más de un kilometro del pueblo viejo de Belchite, donde siguen apareciendo restos de la batalla, trincheras y túneles antiaéreos, que el equipo esta documentando de forma sistemática.
A unos 15 kilómetros de Belchite, en los limites de Mediana y Zaragoza, se han encontrado, ocultos en el techo derruido de una vieja paridera -construcción tradicional de la zona para la guarda del ganado lanar y usada por los distintos ejércitos como refugio-, restos de ropa militar: chaquetas, chaquetones, pantalones y camisas de la época que bien pudieron pertenecer a uno o varios soldados, según los investigadores. Junto a ellas había aparecido con anterioridad un fusil Mosin Nagant, de origen ruso. Puede que se tratara de un grupo de desertores que intentó pasarse de las líneas republicanas a las franquistas. La zona donde se ubica la paridera estuvo, al menos durante un tiempo, en tierra de nadie.
Los trabajos han continuado además a las cercanías del pueblo viejo de Belchite, detrás del lugar desde donde, en agosto de 1937, brigadistas norteamericanos consiguieran romper, a través de una acequia, la defensa del pueblo. Diversos objetos militares y cotidianos han ido apareciendo en la zona.
Los voluntarios internacionales han visitado asimismo otras zonas cercanas, como el complejo denominado “Rusia”, un pequeño pueblo, construido tras la guerra, al que fueron trasladados algunos vecinos “non gratos”, o el antiguo Seminario, construcción del siglo XVIII y posición durante la batalla de los requetés del tercio de los almogáraves que formaban parte del bando franquista.
Los trabajos de investigación seguirán su curso hasta finales del mes de septiembre.





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