El Che y la lucha por un mundo nuevo
Artículos de
Opinión | Marta Mouzo y Lluís Niell | 07-11-2012 |
45 años
después del asesinato de Ernesto Guevara, su vida y su mirada siguen en la
conciencia de millones de personas. En estos momentos de cuestionamiento del
sistema capitalista es importante para las luchas que ahora nos vienen,
analizar y aprender de la vida e ideas de aquellas personas que lucharon contra
él.
Ernesto
Guevara nació en 1928 en una familia acomodada en Argentina. Como cualquier
persona Ernesto no nació comprometido con la lucha contra la opresión, sino que
las circunstancias objetivas y sus propias experiencias lo llevaron a ello. De
joven estudió medicina y realizó varios viajes por América Latina de una forma
precaria. El contacto con los trabajadores y trabajadoras y las personas
humildes de Argentina y del resto de América Latina, fortaleció su humanidad.
En 1954, presenció en Guatemala cómo un golpe de Estado respaldado por los EEUU
derrocó a un gobierno reformista. Esta experiencia marcó un punto de inflexión
en la politización y praxis del Che.
Tras ello,
Ernesto marchó a México y tomó contacto con otros exiliados, entre los que se
encontraba Fidel Castro. Castro había sido expulsado a México después de
encabezar el fracasado asalto al Cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953. Poco
después del asalto, el grupo de Castro creó el Movimiento 26 de Julio,
organización cuyo fin era derrocar al dictador cubano Fulgencio Batista. El Che
y Castro coincidían en sus ideas, querían luchar contra la opresión, pero no
veían la solución en los partidos comunistas, que tenían una tradición de
seguidismo con la URSS, aliándose con cualquier dictador que favoreciera los
intereses del estalinismo. Si había algo con lo que se identificaban era con el
antiimperialismo.
A finales
del 1956, se embarcaron rumbo a Cuba en el barco Granma, para iniciar la lucha
guerrillera en la isla. La campaña militar inicial fracasó, el régimen estaba
preparado para recibirlos, de los 82 presentes en el barco, 19 consiguieron
sobrevivir, entre ellos se encontraba el Che Guevara. Poco a poco, el pequeño
grupo fue creciendo y marcando victorias militares, pero nunca superó la
cantidad de mil guerrilleros; siempre fueron un grupo reducido. En esos
momentos el régimen represivo y corrupto de Batista estaba en proceso de
descomposición, con la corrupción interna y la lucha militar de la guerrilla.
El dictador resultó ser un defensor ineficaz de los intereses norteamericanos,
fueron suspendidos los envíos de armas y acabó huyendo.
No había
ningún poder alternativo y las columnas guerrilleras entraron en La Habana
guiadas por Fidel Castro y el Che Guevara. Los guerrilleros ocuparon el vacío
de poder.
El
compromiso del grupo guerrillero eran las reformas y la reconstrucción
nacional, pero cualquier reforma iba a chocar con los intereses del gran
capital, sobre todo con la industria azucarera. Ante ello, los bloqueos
estadounidenses comenzaron, EEUU ya no simpatizaba con esos señores de verde. A
cada bloqueo la guerrilla contestó con una reforma aún mayor, pero en un país
donde cerca del 80% del comercio exterior dependía de EEUU, el bloqueo suponía
un duro golpe. Ante esa situación y en un mundo dividido en dos bloques la
mejor opción era acercarse al otro. La URSS accedió a comprar toneladas de
azúcar por ayuda económica y petróleo. Fue ese el inicio del paso de la
dependencia estadounidense de Cuba a la dependencia de la URSS.
El Che y la
estrategia de la lucha armada.
El
movimiento 26 de Julio siempre estuvo compuesto por un grupo reducido, tenían
un fuerte apoyo y popularidad, pero no una organización de base. Esto puede
entenderse teniendo en cuenta la fe del Che en la lucha armada como forma de
conseguir la revolución.
La
estrategia de la lucha armada se basaba en derrotar al ejército por medio de
una campaña militar realizada básicamente por una minoría, siempre con el apoyo
de la mayoría pero sin buscar su participación activa. Se centraba sobre todo
en el campo, ya que era la mejor región para el avance de la lucha armada,
dejando de lado la organización de los trabajadores y trabajadoras en las
principales fábricas de producción capitalista, las ciudades.
El Che se
centraba en la idea de que un revolucionario no debe quedarse sentado a esperar
a que se den las condiciones para la revolución. Esa idea es cierta, pero eso
no significa que el revolucionario deba hacer la revolución, pues esto no es
posible; derrotar al ejército no es equivalente a una revolución. Un
revolucionario es un activador de las masas en la lucha contra el sistema
capitalista, es decir, es un activador de revolucionarios.
La
revolución solo puede hacerla la mayoría de la población organizada, en donde la
clase trabajadora es clave, pues cualquier reforma, cualquier cambio para hacer
frente al capitalismo necesitará de su participación activa. Esta fue la razón
por la que el grupo del Che y Castro empezó a integrar al liderazgo del Partido
Comunista cubano en la administración del país. La mayor base social de éste
les permitía controlar la producción. Así, el poder pasó de Batista al grupo de
Castro y los trabajadores y trabajadoras pasaron a estar controlados por los
sindicatos estalinistas, las riendas de la vida de la clase trabajadora,
principal creador de la producción y acumulación capitalista, volvía a no estar
en sus manos. Estaba ahora en manos de un grupo claramente más progresista y
con quien se sentía mucho más identificado, pero una minoría al fin y al cabo
cuyo principal problema es que ella sola no iba a poder librarles del yugo del
capitalismo.
Las
discrepancias del Che con la URSS
La
estrategia de la URSS se basaba en luchar contra el capitalismo por medio de la
típica competición capitalista por los recursos, pero esta vez desde el propio
estado dominado por la burocracia estalinista. Ese estado era ahora el dueño de
los medios de producción y buscaba la acumulación de la riqueza para poder
invertir y conseguir alianzas entre otros estados. Es decir, la estrategia era
sobrevivir contra la ofensiva que pudiera llegar del gran capital compitiendo
contra él. Esa propia competencia lleva necesariamente a un capitalismo de
estado, a una explotación y alienación de la clase trabajadora, ahora en manos
y bajo control de la burocracia estatal. O lo que es lo mismo, a la pérdida del
socialismo.
La línea a
seguir cubana fue la misma, la propia dinámica de supervivencia les llevó a
alinearse con la URSS, callándose cuando la burocracia estalinista oprimía a la
población y a las minorías nacionales.
El Che tuvo
fuertes discrepancias con las propuestas que venían de la URSS y con el Partido
Comunista, y con el socialismo en un solo país, tenía una firme creencia de la
necesidad de la revolución internacional para derrotar al imperialismo. Eso le
llevó a dejar Cuba en 1965, para intentar extender la revolución internacional,
era una rebelión contra la propia estrategia de la URSS. Abrió varios focos
guerrilleros en América Latina y África, que, aunque en algunos casos asentaron
las bases para futuros movimientos guerrilleros, todas las experiencias
guerrilleras fracasaron, incluida Bolivia, donde el grupo fue capturado y el
Che fue asesinado el 9 de octubre de 1967.
Estos
fracasos muestran de nuevo cómo la estrategia de la lucha armada no es
suficiente para derrotar al ejército, y mucho menos al sistema capitalista.
Solo la lucha de las masas, organizadas y activas, puede llevar a la
revolución, ya que es en este proceso donde las masas activas pueden liberarse
de las viejas ideas. Como hemos visto, esta lucha deberá ser necesariamente
internacional ¿O acaso la clase oprimida de un país será capaz de derrotar el
capitalismo mundial sin la ayuda del resto de las y los oprimidos, sin el resto
del 99%?
Fuente: http://tercerainformacion.es/

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