Capitalismo
es un mal curable
Artículos de
Opinión | Michel Balivo* | 19-11-2012 |
Como ya
conté en artículos anteriores, cuando el presidente Chávez ganó unas nuevas
elecciones el 7 de octubre, su primera propuesta fue una profunda e intensa
revisión de todas las actividades del gobierno, enfatizando la eficiencia en la
realización de las obras y en las comunicaciones; en un sistema integrado de
medios públicos que no sólo informe, sino que comunique, eduque, ya que todas
esas funciones son estructurales e inseparables.
Hay dos
observaciones que hacer al respecto. La primera es que en Venezuela cuando
hablamos del gobierno no solo pensamos en ministros y ministerios,
gobernaciones y alcaldías. Porque el poder popular está organizado en comunas o
comunidades que reciben, además de los recursos necesarios, capacitación para
realizar la variadas tareas que acometen, que disponen de bancos populares que
hacen préstamos a los emprendedores de cada comuna.
La idea
central es ir transfiriendo poder fáctico al pueblo, para resolver sus
problemas y necesidades a medida que se entrenan para ejercerlo. Lo segundo que
hay que hacer notar, es que en Venezuela todos los medios de comunicación son
públicos y es el Estado quien otorga y revoca concesiones temporales a quienes
los usufructúan, pero bajo la creciente y perfectible democracia participativa
y protagónica, hoy toca debatir qué tipo de medios deseamos darnos.
Ahora está
en pleno debate nacional el plan 2013-2019 para la nación, es decir, el futuro
que deseamos darnos. Se recogen los proyectos de todos los colectivos o comunas
y se los sistematiza para incluirlos dentro del plan nacional que presentará el
presidente en Enero ante la asamblea nacional. Los miembros del PSUV, el
partido del gobierno es amplia mayoría: dobla y hasta triplica a todos los
demás partidos juntos.
El detalle
más significativo de este debate nacional, es que pese a ello todo el país -sin
distinciones de partidos políticos- es invitado a participar en la
planificación de su futuro, incluso los dirigentes de los partidos de
oposición. Por supuesto no se puede ser tan ingenuo como para pensar que todos
aportarán y colaborarán, especialmente cuando falta solo un mes para las
elecciones de gobernadores.
Es harto
probable que muchos conviertan todo en un reality show, en un gran circo. Pero
no por ello detendrán ni desviarán el debate y la amplia participación en plena
marcha. Además estamos en tiempos muy especiales, donde muchas veces los hechos
desbordan nuestros más locos sueños y expectativas. ¿Quién hubiese soñado hace
unos pocos años lo que hoy ocurre prácticamente en toda Sud América?
Seguramente lo hubiésemos llamado loquito, utópico, y le hubiésemos pagado con
todo gusto un taxi directo a alguna institución mental.
Con la misma
cara de incredulidad y extrañeza, hubiésemos mirado al que nos dijera que las
polaridades se iban a invertir, el llamado primer mundo iba a convertirse en el
tercero o cuarto y viceversa. Y sin embargo, está sucediendo. Tal vez sea ya
hora de dejar de aferrarnos a nuestros sistemas de hábitos y creencias
heredadas, de despertar de nuestro letargo mental y dejar de esperar que las
cosas cambien, aprovechando las oportunidades que los hechos en pleno acontecer
nos abren para pasar a la acción transformadora.
En
oportunidades, algunos amigos me preguntan por qué a veces soy tan irónico
cuando me refiero a las ideologías en boga. Confieso que lo soy. Por ejemplo,
cuando escucho frases como “el capitalismo es un mal curable”. Es una bonita
frase pero irrealizable porque el capitalismo, como todos los “ismos” no
existe, solo es una abstracción, una ideología. Entonces les pregunto
irónicamente, ¿han visto al capitalismo paseando por el parque o la playa?
Y lo mismo
podríamos decir cuando hablamos de un hombre o una mujer. ¿Acaso puede
reproducirse la especie humana sin ambos sexos, o satisfacer sus necesidades
prescindiendo de la naturaleza? No podemos decir que algo existe si no puede
satisfacer sus necesidades y expresarse. Y explorando ese camino llegaríamos
fácilmente a comprender que las partes o funciones diferenciadas, solo pueden
existir en relación a la totalidad, a la estructuralidad.
De donde
atentar contra cualquiera de las partes, es atentar contra el todo, es decir
contra sí mismo. Pero todavía no hemos desarrollado ni somos muy hábiles en
esta modalidad estructural, abarcante, holística de pensamiento. Atender a la
experiencia me ha llevado a comprender que las ideas-fuerza son direcciones de
acción, es decir son para conductualizar.
No puedes
tocar el piano, hacer el pan o hacer el amor con solo pensarlo o desearlo.
Tienes que
intencionar esas direcciones de acción para que el cuerpito que es nuestro
vehículo expresivo en el mundo las conductualice. Eso haces sin darte cuenta
cuando te da hambre y caminas hacia el refrigerador. Lo mismo sucede con
cualquier idea. Si practicas kárate o llevas a la práctica con la fuerza y
perseverancia necesaria la idea de hacer pan, llegará el momento en que la
habrás incorporado o hecho parte de ti a tal punto que ya no necesitarás
pensarla.
Si no la
pones en práctica, serás un ideólogo y contra u opositor eterno de otros
ideólogos que tampoco han puesto en práctica lo que piensan y dicen. Porque la
gente práctica agota cada pensamiento y actividad en la que se compromete y
dejándolas atrás pasa a otros temas. Realizando lo que piensas vas ganando en
destreza, desarrollando la voluntad. Esa destreza y voluntad son las que dan la
medida de las tareas que estás en capacidad de acometer.
No podemos
por tanto confundir el poder de realización con las ideologías. Una cosa es
hablar de algo y otra realizarlo. Otra aún es creer, soñar que estamos en
capacidad de realizarlo. De allí el refrán entre dichos y hechos hay un gran
trecho, un abismo podría decirse. Otro refrán dice que hechos son amores.
Cuando hayamos llegado a ese nivel colectivo de comprensión, comenzaremos a dar
naturalmente prioridad a la complementación y el aporte sobre la diferenciación
y oposición.
En uno de
los debates sobre comunicaciones que como dije son televisados, públicos,
nuestro ministro de comunicaciones dio participación a muchas personas con
ideas divergentes. Luego de escucharlas confesó con valentía y no sin
sonrojarse leve pero visiblemente, que él tenía serios prejuicios respecto a
estos libres y amplios debates. Y no es para menos, porque una vez que abres la
puerta no hay modo de cerrarla y lo que viene es una avalancha que exige mucha
capacidad para mantenerla dentro de ciertos umbrales de equilibrio.
Pero luego
de haber participado se sentía alegre y aliviado, porque se dio cuenta que el
solo hecho de permitirle exponer sus problemas a la gente y escucharlos
sinceramente, era de por sí la mitad de la solución. Luego la otra mitad
quedaba en manos de la voluntad del gobierno y las comunas organizadas. Si algo
nos evidencia esto, son nuestras tendencias a hacernos los sordos y ciegos a
las problemáticas ajenas, a la enorme deuda social acumulada históricamente.
Porque si
bien es cierto que el capitalismo no existe salvo como abstracción, los que sí
existimos somos nosotros los capitalistas. ¿O acaso no nos hemos formado e
informado todas las generaciones dentro de ese modelo de organización social?
¿Acaso hemos practicado modelos alternativos, sabemos hacer las cosas de otro
modo? No, todos nuestros hábitos y creencias han sido formadas en esa práctica
social, eso es lo que sabemos hacer y hacemos todos y cada día.
Y por cierto
somos capitalistas frustrados. ¿O acaso no nos quejamos y pedimos que alguien
cambie el modelo? No será porque lo estamos disfrutando mucho, ¿verdad?
Entonces si eso es lo que hacemos, por mucha ideología que mastiquemos esos han
de ser los frutos que recojamos hasta que no reconozcamos y cambiemos nuestra
dirección de acción, ¿o no?
Cuando
alguien te escucha verdaderamente, no solo por obligación o porque necesita tu
voto, sucede un milagro. ¿Sabes por qué? Porque ya no sientes que golpeas a la
puerta y nadie abre, ya no sientes que hablas con las paredes o en el desierto,
ya no te sientes solo, desesperado, ignorado, como si no existieras. Finalmente
alguien te mira a los ojos con afecto, sincero interés, te presta atención. Es
como si el mundo se iluminara, como si vinieras a la existencia.
Eso es así
justamente porque como decíamos hoy, yo existo sólo en la medida en que tú
existes. No somos abstracciones, signos, números, cosas, sino seres vivientes
en íntima relación con nuestro entorno. Solo en esas condiciones existimos
realmente. Si yo construyo mi casa, mi modelo mental dejándote afuera, luego no
es extraño que me sienta incomunicado, enajenado, solo. Ahora, si queremos
aprender a comunicarnos no será suficiente la buena voluntad.
Tenemos que
derrumbar los muros de ceguera y exclusión que construimos, los modos de
percepción selectivos que aprendimos y practicamos, los sentimientos de rechazo
para mantener al otro fuera de mi intimidad. Y lo más simpático de todo es que
esos muros son artificios sicológicos, porque no hay modo de cerrarle las
puertas y mantener afuera la vida. ¿Sabes por qué? Porque la vida como el sol
irradia desde su centro, es decir desde adentro hacia afuera.
Lo
interesante es que cuando el ser humano abre nuevamente su conciencia a la
vida, al otro, al mundo, el universo todo parece humanizarse, volverse
sensible. Casi casi podríamos decir que los seres humanos somos los ojos, los
oídos, la conciencia del universo. Tal vez por eso Jesús el Nazareno nos
aconsejaba hace dos mil años, ama a tu prójimo como a ti mismo, trata a los
demás como te gustaría ser tratado, no le hagas a otros lo que no te gustaría
que te hicieran a ti.
Desde que
ganó por primera vez el señor Chávez la presidencia y convocó la asamblea
constituyente, las viejas paredes no han dejado de temblar y desmoronarse. La
inercia de siglos comenzó a dinamizarse. Hoy el mundo todo tiembla en espasmos
de cambio. Lo que estamos viviendo y lo que venga será cambio y más cambio.
Como dice un
refrán llanero venezolano, mejor nos ponemos las alpargatas porque lo que viene
es joropo.
(Un universo
que escucha y habla)
*Intelectual
uruguayo que reside en Venezuela y colabora con numerosas publicaciones
progresistas a escala mundial.

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