sábado, 18 de octubre de 2014

"LA SITUACIÓN VENEZOLANA SE PARECE A LOS ÚLTIMOS MOMENTOS DEL GOBIERNO DE ALLENDE"


Miguel Enríquez y las máscaras de la Revolución Venezolana
Viernes, 17 de octubre de 2014
  Por TOBY VALDERRAMA. La situación en la revolución chavista sorprende por su parecido con los últimos meses del gobierno de Allende. El interior de una revolución es similar a un baile de máscaras. Es difícil identificar las corrientes políticas tras los antifaces, no aparecen nítidas, se mimetizan, se amoldan a las circunstancias. En época de viento a favor, hasta la ultraderecha quiere pasar por socialista; en época menguante, hasta los socialistas se ponen apodos para evadir el desprestigio. Siempre la masa incauta es sometida a lluvia de espejismos.
          La revolución chavista sufre de este mal de simulacro, que se agudiza después del asesinato del Comandante. En estas circunstancias, surge con importancia de vida o muerte la pregunta: ¿Cómo separar lo verdaderamente revolucionario de la simulación? La respuesta la encontraremos en la historia. Veamos.
        El primer salto revolucionario de esta época histórica lo podríamos situar en la Revolución Cubana. Allí se resolvió la ecuación de la revolución armada a pocas millas del centro imperial, en un país con escaso proletariado. La Revolución Cubana se nutrió de Martí y del pensamiento universal. Se convirtió ese salto en referencia para toda revolución en el continente. Simultáneamente, se gestaba lo que el Che calificó como la búsqueda de los mismos objetivos “por otros caminos”, cuando dedica el libro La guerra de guerrillas al presidente Allende. El camino chileno al socialismo se fortalece como esperanza luego de la caída del Che en Bolivia y con el triunfo del socialismo en las elecciones burguesas de 1970.
       Estaban así delineados, en la América, los dos caminos para tomar el cielo por asalto.
        El camino armado languidecía y quedaba como heroica referencia histórica. Los corazones y las mentes de los revolucionarios se voltearon a Chile, lo que allí pasara influiría en la historia del continente, de allí saldrían enseñanzas vitales para los revolucionarios. Allende triunfa y comienza el inédito camino de la revolución pacífica. Mucho se podría escribir de aquella experiencia. Primero, destacar la inmensa condición de revolucionario de Allende, que murió certificando la frase del Che: “En una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera”. Pero sobre todo aprender de la derrota y de cómo evitarla, estudiar las corrientes que contribuyeron a ella y las que surgieron como señal, como rayo de futuro. Es en estas últimas que se inscribe la historia de Miguel Enríquez.
       Su vida, su pensamiento, entra en combate nuevamente aquí en la revolución chavista. En estas circunstancias difíciles para nosotros, su figura surge gigantesca en medio de la batalla teórica y práctica que hoy se libra contra la restauración del capitalismo, la socialdemocracia, los heraldos negros “del poco a poco”, del “ahora no se puede”, del “será obra de generaciones futuras”, todos promotores de la yugulación de la revolución.
       ¿Por qué Miguel tiene vigencia hoy, qué nos enseña, qué nos alerta?
        Ubiquemos la lucha: después del asesinato de Chávez la situación política se agudizó, entró en etapa de definiciones. El liderazgo de Chávez mantenía agazapadas a las fuerzas socialdemócratas que cohabitaban dentro de la revolución. Electo el presidente Maduro, aún no superado el duelo de la desaparición del líder, la dirección de la revolución sufrió el asalto de la socialdemocracia. Se convoca a los empresarios más conspicuos y se estimulan las teorías derrotistas, el reformismo se convierte en la ideología dominante dentro de la revolución. Con este cambio en el paisaje político, la lucha ideológica se hace fundamental. Los argumentos tomados de la Revolución Cubana son despachados con las argucias de que eran otros tiempos, de que la lucha armada fracasó. Así, se hace una necesidad estudiar la vía chilena al socialismo.
       Entonces, surge inmensa la figura del MIR chileno, de Miguel Enríquez, que entra con la moral en alto, sin máscara, transparente, en el baile de disfraces, y toma la palabra. Lo primero que espeta es: el fracaso no será el fracaso del socialismo sino del reformismo. Asombrosa afirmación, pero esclarecedora: Allende no cae por socialista sino por sus concesiones al reformismo. He allí una alerta a la revolución chavista: las alianzas con la oligarquía, las concesiones a los burgueses, no pueden salvar una revolución, al contrario, la debilitan y preparan su derrumbe.
       La etapa del proceso chileno, un año antes del golpe del 11 de septiembre, es similar a la que vivimos luego del asesinato del Comandante Chávez, se trata de una ofensiva final de la burguesía. El MIR chileno nos ilustra bien el comportamiento de la burguesía en este momento final. En un documento interno del MIR, redactado por Miguel Enríquez, leemos: “Las fracciones más poderosas de la burguesía, el jarpismo y freismo, impusieron entonces su táctica ofensiva. Por un lado permitieron que la fracción ‘pequeño burguesa’ y ‘democrática’ del PDC abriera al reformismo la ilusión de la salida ‘consensual’ para la crisis nacional, mientras por el otro dieron comienzo a una nueva táctica: plantearon la capitulación de la UP o su derrocamiento, exigieron que el gobierno avalara y permitiera la paulatina destrucción del terreno ganado por el movimiento de masas...”.
      Casi no hay que sustituir nada, el cuadro pintado por Miguel es asombrosamente idéntico al que hoy vivimos en Venezuela, y al que presagia su desarrollo. Dice el documento del MIR que ese partido fue sorprendido por el golpe de Estado sólo en lo táctico, y añade: “Distinto es el caso del reformismo, el que desarmó a las masas, a la Izquierda, esperanzado en la ilusión de que lograría sellar una alianza con una fracción burguesa (diálogo con el PDC) o un entendimiento con la alta oficialidad de las FF.AA. (...) Ellos, hasta el último momento, ante la agudización de la lucha de clases, prefirieron jugar las cartas de la ilusoria conciliación de clases (...) ellos fueron sorprendidos táctica y estratégicamente por el golpe militar”.
       En una entrevista desde la clandestinidad, Miguel es más preciso, nos dice: “En Chile no ha fracasado la Izquierda, ni el socialismo, ni la revolución, ni los trabajadores. En Chile ha finalizado trágicamente una ilusión reformista de modificar las estructuras socioeconómicas y hacer revoluciones con la pasividad y el consentimiento de los afectados, las clases dominantes (...) Confirmando la frase del revolucionario francés del siglo XVII Saint Just: ‘Quien hace revoluciones a medias no hace sino cavar su propia tumba’”.
         Allí está la lección. El golpe sorprende a los gobernantes encerrados en sí mismos, en sus vanas ilusiones de conciliación. Los que alertan no son oídos, son descalificados por la pequeña burguesía que sigue el camino de la entrega de la posibilidad revolucionaria.
        La situación en la revolución chavista sorprende por su parecido con los últimos meses del gobierno de Allende. Es el mismo comportamiento de los factores burgueses y oligarcas internacionales, Samper no había tomado aún posesión de su cargo en Unasur cuando ya estaba impulsando el diálogo en Venezuela, este país fue su primera escala. Los gringos pujan por el diálogo y lo plantean con carácter de ultimátum, no dejan de conspirar.
        Simultáneamente, los partidos de oposición plantean salidas fuera de la Constitución; aunque las maquillan, se les ve la complicidad con salidas golpistas. Las dificultades económicas, el desabastecimiento, las colas, los precios altos, todo hace recordar las palabras de Nixon condenando la economía de Chile.
        Frente a este cuadro, el gobierno, que intentó un pacto con la burguesía, que fracasó en lo económico, insiste en profundizar la alianza que no pudo contener la subida del dólar, que no resolvió los problemas económicos, su único logro fue mermar la base social de la revolución, debilitar a grados extremos al gobierno. Entra ahora en un periodo de conciliación que vaticina mayores exigencias por el campo opositor, se espera una nueva ronda de diálogos, y por supuesto mayor debilidad.
      El desenlace en Chile ya lo sabemos: Pinochet es el fruto de las debilidades. Miguel Enríquez, el MIR, alertaron con mucho tino la situación y sus perspectivas, al punto que en La Moneda Allende dice: “Ahora es tu turno, Miguel”. Falta por ver cuál será el desenlace en Venezuela, si la burguesía aceptará pacto con un gobierno debilitado, o si Chile se repetirá. Ojalá los gobernantes oigan los gritos que le llegan desde la casa de la calle Santa Fe 725, entre Chiloé y San Francisco, en la comuna de San Miguel, donde Miguel libró su último combate en vida.
         Ya tenemos elementos para movernos en el baile de disfraces, para ver más allá de las máscaras: el revolucionario siempre quiere hacer la revolución, siempre lo intenta, que sea la realidad el último juez de sus acciones; se somete a la historia para que ésta lo absuelva o lo condene. El reformista se pierde en argumentaciones, en excusas para no intentar el salto. En la teoría justifica, disfraza, su entrega al capitalismo. Ojalá los revolucionarios sean oídos en la revolución chavista... aún hay tiempo.





EL MUSICO NEIL YOUNG RECLAMA LA DESTITUCIÓN DE OBAMA


"Destituirlo por el 'fracking'"
Viernes, 17 de octubre de 2014
      Durante su participación en el programa del canal Comedy Central 'The Colbert Report', el famoso músico Neil Young declaró al presentador, Stephen Colbert, que el líder estadounidense debería dimitir debido a su desprecio por el medio ambiente 
        Neil Young, uno de los artistas más influyentes de su generación en la historia de la música popular norteamericana, criticó a Obama por su negligencia en las operaciones de fracturación hidráulica, o 'fracking', realizadas en EE.UU., informa la revista 'Rolling Stone'. 
       Stephen Colbert, el reconocido presentador del programa cómico estadounidense 'The Colbert Report', preguntó al músico canadiense sobre la posibilidad de que Obama sea destituido por su política en Irak. "Creo que deberíamos destituirlo por el 'fracking'", contestó 
       "[La fracturación hidráulica] no beneficia al pueblo estadounidense... Yo formo parte del mundo libre, y él es el líder del mundo libre", agregó Young explicando su preocupación.
        Neil Young es conocido como un firme defensor del medio ambiente. Muestra de ello es que, durante su gira mundial en la primera década del 2000, el músico insistió en que los coches que transportaban los instrumentos musicales usaran biocarburante. 
          El pasado abril, geólogos de Ohio, en EE.UU., encontraron vínculos entre los cinco terremotos en una formación rocosa de los Apalaches y la fracturación hidráulica, una técnica que también causa la contaminación de las aguas subterráneas y otros daños al medio ambiente.


EL TERRORISMO DE ESTADO MÁS ALLÁ DE LAS SIGLAS DE LOS GAL

Los atentados y asesinatos que nunca fueron reivindicados
Viernes, 17 de octubre de 2014
Por XAVIER MAKAZAGA / CANARIAS-SEMANAL.ORG.- Hasta que diseñaron las bien estudiadas siglas de los GAL, en 1983, fueron múltiples las siglas utilizadas para reivindicar los atentados de la guerra sucia.  La más conocida, la del Batallón Vasco-Español, BVE, que la Policía pretendió haber desarticulado cuando detuvieron a dos ultras.  Ahora bien, los asesinatos cometidos por aquellos dos ultras se reivindicaron usando tres siglas diferentes: Triple A, GAE y BVE.  Ninguna de ellas fue jamás desarticulada, porque eran simples siglas.  Eran pantallas destinadas a ocultar la directísima responsabilidad del Estado en la guerra sucia. 
    Con los GAL intentaron hacer otro tanto, deteniendo a algunos ultras para que pareciera que se trataba de incontrolados, pero tanto fue el cántaro a la fuente que terminó por romperse, y por poner al descubierto que aquella guerra sucia era puro terrorismo de Estado.  Una guerra sucia que no se terminó, ni mucho menos, con el último asesinato reivindicado usando las siglas GAL, en julio de 1987, sino que continuó.  Eso sí, sin utilizar sigla alguna.
   Véase, por ejemplo, el atentado con paquete-bomba que causó la muerte en Errenteria al cartero Josean Cardosa, el 20 de septiembre de 1989.  Un atentado que las autoridades se empeñaron en adjudicar a ETA, pese a ser evidente que el objetivo era el concejal de Herri Batasuna Ildefonso Salazar, en cuyo buzón estaba introduciendo el cartero dicho paquete cuando le explotó. 
    Y fueron precisamente quienes más empeño pusieron en culpar a ETA, como el Ministro del Interior, José Luis Corcuera, quienes se encontraban tras el envío, no sólo de aquel paquete-bomba, sino también de otros dos.  Así lo declaró ante el juez Baltasar Garzón, en 1996, el famoso Luís Roldán, Director General de la Guardia Civil cuando asesinaron a Cardosa.
  Según él, Corcuera y el Secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera, le informaron de que pensaban enviar varios paquetes-bomba a gente concreta de HB un par de semanas antes de que en efecto los enviaran.  Y cuando explotó el que mató a Josean Cardosa, le dijeron que se habían enviado otros dos que era preciso recuperar y desactivar a toda costa. 
    Entonces, Roldán llamó al teniente coronel Enrique Rodríguez Galindo quien le respondió que ya estaba al corriente, por medio del Gobernador Civil José Ramón Goñi Tirapu, y que iban a encargarse de recuperar cuanto antes los dos paquetes explosivos.  Goñi Tirapu fue otro de los que puso un enorme interés en adjudicar el atentado a ETA y aseguró a la madre de Cardosa que no cabía duda alguna de que había sido ETA quien asesinó a su hijo 
    El motivo por el que les urgía recuperar aquellos paquetes explosivos parece obvio.  Una vez que el primero causo la muerte del cartero, y no la del objetivo previsto, les urgía evitar la aparición de nuevos paquetes-bomba enviados a gente de HB, porque quedaría aún más claro el origen del primero.
   Según precisó Roldán en sus declaraciones ante el juez Garzón, recogidas en el sumario 10/97 de la Audiencia Nacional, uno de aquellos artefactos recuperados y desactivados por la Guardia Civil estaba en el puesto de Correos de "Azpeitia o Azkoitia".  No recordaba con seguridad de cuál de las dos villas se trataba.
    A raíz de ello, el juez preguntó a dichos puestos de Correos y desde Azpeitia le respondieron que, efectivamente, el 21 de septiembre de 1989 la Guardia Civil estuvo allí y, tras hacerles abrir las sacas de correo, les hicieron salir del puesto.  Los agentes permanecieron dentro, con perros adiestrados para detectar explosivos, durante un par de horas.
   Las tres personas que trabajaban allí en 1989 corroboraron ante el juez Garzón todos esos extremos, en todo punto concordantes con lo manifestado por Roldán.  Sin embargo, la Guardia Civil negó tener constancia de nada similar.  Algo a todas luces imposible, y que en buena lógica demandaba que el juez tomara medidas al respecto. 
   No las tomó.  Por lo que se ve, no le interesaba en absoluto indagar el motivo por el que la Guardia Civil se dirigió con tanta seguridad a Azpeitia a recuperar aquel paquete-bomba.  Un motivo por lo demás evidente.  Sólo quien envió el paquete podía saber en qué puesto preciso de Correos se encontraba.  A buen entendedor…
    Aparte de las reveladoras declaraciones del responsable y de dos trabajadores del puesto de Correos de Azpeitia, hay otro testimonio bien importante que añade aún más credibilidad a lo declarado por Roldán.  El testimonio de quien todo indica era el destinatario de aquel paquete-bomba, Kike Zurutuza, entonces concejal de HB en Azpeitia. 
    Zurutuza se dirigió aquel día al puesto de Correos de Azpeitia, junto con otra concejal de HB, porque la Policía Municipal les avisó que había un paquete-bomba destinado al grupo municipal de HB.  Allí, se encontró con un cordón policial de ertzainas que les negó la entrada de malos modos, y les hizo alejarse del lugar, alegando que se trataba de una falsa alarma. 
    Dicho testimonio muestra el gran número de agentes que estuvieron, de una u otra forma, al corriente de lo que sucedió aquel día en Azpeitia.  Agentes de la Guardia Civil, la Ertzaintza y la Policía Municipal.  Ahora bien, el juez Garzón tan sólo preguntó a la Guardia Civil, y ante su respuesta negativa se limitó a archivar el sumario, sin más. 
   Nótese que los destinatarios de dos de los tres paquetes-bomba enviados tenían un perfil bien definido.  Ambos eran concejales de HB, y ambos habían sido torturados varias veces.  Ildefonso Salazar fue sometido a torturas en tres ocasiones y Kike Zurutuza en dos.
    En todo caso, lo que está fuera de toda duda es que el envío de aquellos paquetes-bomba fue una acción de guerra muy sucia.  Terrorismo de Estado puro y duro.  Por eso, clama al cielo que algunos medios de comunicación sigan incluyendo a Josean Cardosa en sus listas de víctimas de ETA: El País, El Mundo, El Correo… Increíble, pero cierto.


¿POR QUÉ ISIS ATACÓ KOBANE?


Hakkı Yükselen,
en Frente Obrero, prensa de Partido por la Democracia Obrera de Turquía. (UIT-CI)
No hay una explicación sencilla para ello. La respuesta podría ser la siguiente, si pasamos por alto las más profundas razones estratégicas, políticas y "divinas": para unir las áreas dominadas por ISIS capturando los cantones de la Rojava (Kurdistán Occidental en kurdo, el Kurdistán de Siria), lo que constituye una desconexión física entre estas áreas — los distritos y las ciudades en el norte—; y para llegar a Aleppo, el centro económico de Siria, desde el norte tras la captura después de Kobanê de la más occidental Afrin. Sin embargo, otro motivo podría ser para capturar Cizre que se encuentra en el extremo oriental de Siria y que tiene un campo de petróleo importante (Rimela), lo que permitiría a ISIS tener todos los campos petroleros bajo su dominio y poder garantizar un suministro continuo de las necesidades militares, de organización y de logística dado que toda la frontera con la República de Turquía estaría entonces bajo su control.
Si el ISIS logra estos objetivos, habrían capturado todas las grandes ciudades en el norte de Siria, lo que significa que todos los recursos económicos significativos, y las ganancias del petróleo. Por otra parte, esto significaría que ISIS casi ha alcanzado el mar también. Lo cierto es que este escenario permitiría una estructura de la organización de tipo estatal para ser más eficiente y que crezca el número de sus partidarios al mismo tiempo que aumenta su poder y reconocimiento en el ámbito internacional. Desde un punto de vista estratégico, esta es la situación a grandes rasgos.
¿Quién la fundó?
Tenemos que decir que el rumor "anti-imperialista" que los EE.UU. e Israel habían fundado ISIS con el fin de intervenir en la región no refleja la realidad. Si bien este tipo de "análisis" emocionante nos salva del dolor de tratar con un montón de "aburridas" razones históricas, sociales, económicas y políticas en el mundo y la región, en la realidad no va más lejos de ser mera propaganda. Esto ciertamente no significa que el ISIS es "simplemente" una organización autóctona. Podemos decir fácilmente que el ISIS había tenido relaciones directas e indirectas serias con potencias imperialistas, en particular con los EE.UU. y con los reaccionarios regionales como Turquía y Arabia Saudita por un largo período de tiempo, al menos durante sus actividades contrarrevolucionarias en Siria. Estas relaciones probablemente se han convertido en muy diversas a través del tiempo. Además, el ISIS también a veces había colaborado con el régimen de Assad. Sin embargo, el poder del grupo no viene de ser el "siervo" al imperialismo, sino de su capacidad para utilizar dicha posición y las oportunidades que ofrece para alcanzar sus objetivos independientes. Por desgracia, el ISIS ha logrado convertirse en una potencia político-social real debido a su autonomía organizativa y política a diferencia de los viejos partidos comunistas en la región, que se liquidaron a sí mismos ante los regímenes autocrático-nacionalistas.

El plan de liquidación
En cuanto a Turquía, el estado y el gobierno del AKP han estado llevando a cabo una estrategia de liquidación, o, si no la liquidación, de control del movimiento nacional kurdo en Turquía bajo el nombre de "proceso de resolución". Esta misma estrategia es ahora la que se aplica en Rojava. El estado turco ha adoptado una actitud hostil hacia la experiencia de Rojava desde el principio, ya que esta experiencia constituye un ejemplo peligroso para los kurdos en Turquía. Esta hostilidad del estado viene en diferentes formas, tales como los intentos de bloquear Rojava con el cierre de las fronteras — las que habían sido abiertas a pleno por ISIS— a los kurdos, la provisión de suministros de armas, "servicios de salud" y comodidades logísticas, así como el permiso para las exploraciones territoriales a la ISIS sobre sus propios territorios durante sus ataques a los cantones. Dadas las diferencias entre el mundo occidental y las estrategias políticas de Turquía con respecto a la región, en especial con respecto a Siria, el gobierno del AKP ha sido puesto bajo una fuerte presión de Occidente cuando su sangrienta relación con ISIS quedó revelada.
El gobierno no le importaría si ISIS barre con Rojava y se convierte en vecino de Turquía en la frontera. Esto habría sido útil en la guerra contra el régimen de Assad a pesar de que la situación conlleva varios riesgos. Sin embargo, Occidente ha optado por impulsar una "solución política" en Siria y ha comenzado a ver ISIS como su enemigo número uno, lo que invalidó gradualmente el mejor de los casos del gobierno turco. Mientras que el gobierno turco evita una guerra directa con ISIS, trajo a la mesa una posibilidad de intervención en la situación usando los refugiados como excusa a fin de quedar más cerca de su mejor escenario. Tal intervención se expresa en las conversaciones sobre la creación de una "zona de amortiguación" con prohibición de vuelo y si no, una "zona segura" lineal o de bolsillo. Este tipo de zonas traería prácticamente el fin de la autonomía en Rojava. Yalçın Akdoğan (Viceprimer Ministro) reveló la intención del Gobierno turco de estrangular Rojava cuando dijo que el memorando que aprueba el envío de tropas a Siria e Irak no sólo afecta a ISIS, sino también otras organizaciones terroristas. El primer ministro también confirmó esta intención cuando habló sobre la posibilidad de una zona de amortiguación o una zona segura, diciendo: "Tenemos que seguir luchando contra las organizaciones terroristas separatistas persistentemente". Mientras tanto, los asuntos relacionados con el régimen sirio no se van fuera de la mesa; el gobierno turco exige que el gobierno de Assad sea el otro objetivo con el fin de unirse a la "coalición".
En cuanto a los kurdos…
A pesar de la confianza en sí mismo que la autonomía en Rojava provocó, los kurdos han llegado en un corto período de tiempo a un punto de pedir ayuda, y pidiéndola de quien está dispuesto a darla sin importar quién sea. Esta situación demuestra los límites de la democracia local y del proyecto de autonomía democrática. Durante estos tiempos de dificultad, los kurdos no sólo hacen frente a la actitud hostil de Turquía. También se enfrentan a la actitud de hostilidad de clase del gobierno de Barzani, que recientemente se salvó gracias a la ayuda de los bombardeos de Estados Unidos, y gracias al PKK-PYD en cierta medida. Todo esto pone de manifiesto que la verdadera liberación y la libertad del pueblo kurdo no radica en proyectos aislados de democracia con ambiguo carácter de clase y / o en los juegos diplomáticos de equilibrio de poder. Se encuentra en la lucha común de los trabajadores y las masas populares de la región contra el imperialismo y el reaccionarismo regional, y en contra de su propia burguesía.
En cuanto a nosotros...
Dicho brevemente, estamos en contra de todo tipo de intervenciones imperialistas no importa cuales son, o podrían ser sus razones. Incluso si el objetivo es destruir ISIS o lo que fuera, el bombardeo de EE.UU., el bombardeo de los estados occidentales y árabes que están en coalición con los EE.UU., o los proyectos turcos de zonas de amortiguamiento o seguras, que sólo complican aún más la situación. Después de todo, el verdadero objetivo de estos poderes es suprimir la dinámica revolucionaria en el Medio Oriente, incluida la lucha de las masas populares kurdas por la libertad y la liberación, al igual que lo hicieron en Siria con la ayuda de sus "hermanos enemigos" como Irán y Rusia ...
Por último, es necesario decir algunas palabras al Estado turco: Ahora que finalmente aceptó ISIS como una "organización terrorista", entonces es hora de romper todas las conexiones directas e indirectas con esta organización! Selle los bordes a ISIS y abrirlos a todos los que socorren al pueblo de Rojava. Levante todos los obstáculos para el armamento de YPG / YPJ! Y entonces se verá que no hay necesidad de ningún tipo de "coalición", cualquier bombardeo o cualquier proyecto de "quién sabe qué" zona!








RONDA DE LA DIGNIDAD


Plataforma contra la impunidad de los crímenes franquistas
Nacida tras la gran manifestación del 20 de abril de 2010, consecuencia del procesamiento del Juez Garzón por la Audiencia Nacional, por ‘osar’ investigar sobre los crímenes del franquismo, esta Plataforma reúne a personas, asociaciones y grupos diferentes, pero con un objetivo común: acabar con la impunidad de los crímenes cometidos en España por la dictadura franquista (ya en febrero de 1946 condenada por la ONU y desde un principio apoyada por la iglesia Católica, que la denominó ‘cruzada’), de 1936 a 1975. Luchamos también contra la permanencia de sus herederos ideológicos en la jefatura del Estado (antes Juan Carlos I, nombrado por Franco, y hoy su hijo, Felipe VI) y en los aparatos jurídicos, policiales y militares, desde la fraudulenta ‘transición’ hasta el momento actual. Es grave ignorancia histórica, o simple mala fe, considerar que nos remontamos a ‘tiempos pasados’ o que queremos ‘reabrir heridas’, que nunca se cerraron. El franquismo no es ‘historia’, sigue bien vigente y cruel como siempre, lo comprobamos cada día, con más y más medidas represivas y la supresión de más y más derechos. Nació de un golpe de estado fascista y no ha cesado nunca.
La Plataforma da voz a las exigencias de VERDAD, JUSTICIA Y REPARACION, conceptos fundamentales para llegar a vivir en una sociedad plenamente democrática, que haya asumido su historia, sin falsificaciones, amaños ni manipulaciones ofensivas, groseras y partidistas, y rinda homenaje y reconocimiento a cuantos lucharon y murieron por defender la legalidad democrática de la Segunda República frente al fascismo golpista. Lo hicieron para que hoy pudiéramos vivir en libertad.
Los miembros de la Plataforma nos concentramos todos los jueves, de 20 a 21 horas en verano y de 19 a 20 horas en invierno, en la simbólica Puerta del Sol de Madrid. En esa hora realizamos rondas en torno a su plaza, que en ya más de cuatro años y medio no se han interrumpido un solo jueves, ni en el duro invierno ni en el asfixiante verano, bajo el vergonzoso silencio censor de los medios de ‘comunicación’ de este país. Y así seguiremos hasta conseguir se atiendan nuestras inexcusables exigencias, en estos momentos con el valeroso amparo de la Justicia Argentina –que ya ha imputado a varios asesinos y torturadores franquistas, aún vivos- y del Grupo de Desapariciones Forzadas de la ONU, que urge al actual gobierno español a derogar la infame Ley de (auto)Amnistía.
Las víctimas de aquel genocidio ideológico han sido olvidadas por todos los gobiernos de la democracia: no han arbitrado medidas jurídicas, políticas ni éticas para honrar a los miles de represaliados, torturados, expoliados y asesinados durante el franquismo, muchos de ellos en los sótanos del mismo edificio de la Comunidad de Madrid ante el que nos detenemos en cada ronda, sede entonces de los criminales de la sanguinaria Brigada Político-social. Los restos de miles de asesinados yacen en fosas comunes por todo el país. Nadie, salvo sus familiares, ha hecho nada por eliminar esa vergüenza nacional ni ha apoyado a sus deudos para que puedan darles un reposo digno. Un repugnante manto de silencio oculta esos crímenes de Lesa Humanidad, que no pueden prescribir nunca.
Exigimos también la anulación de aquellos grotescos juicios militares, sin garantía procesal alguna, para que se les devuelva la dignidad a quienes fueron condenados -¡incluso acusados de auxilio a la rebelión!- y asesinados por defender la legalidad republicana, la democracia y la justicia. Para conseguir que viviéramos en libertad. La historia y la dignidad de este país así nos lo demandan.
Finalmente, pero no menos importante, exigimos una investigación oficial sobre los niños robados (más de 30.000) a sus madres, presas republicanas, unas veces fingiendo una muerte inexistente y otras arrebatándoselos por su condición de ‘rojas’. En este siniestro negocio, ahora al descubierto, participaron también varios médicos, sacerdotes y monjas, que, como el resto de criminales, siguen gozando de absoluta impunidad.
Invitamos, pues, a unírsenos todos los jueves a quienes sientan en su corazón el deseo de recuperar la Memoria Histórica, la dignidad robada a este país, enseñando a sus hijos lo que fueron, y siguen camino de repetirse actualmente, los años de aquella horrible dictadura, para que nunca más pueda volver a ocurrir tanta barbarie. Olvidar a las víctimas es volver a asesinarlas. Cuantos más seamos, más posibilidades de éxito tendremos. No os mostréis indiferentes. También murieron por vosotros. De ese franquismo, que se perpetuó con la ‘modélica transición’, viene la mayor parte de los expolios, atropellos y abusos que cometen contra el pueblo sus herederos directos, hoy en el poder. ¡VERDAD, JUSTICIA Y REPARACION!








MIRANDO A UNAS IZQUIERDAS DESORIENTADAS, ACOBARDADAS Y AGONIZANTES

Marat
Posted on 2014/10/17




  LA BARRICADA CIERRA LA CALLE PERO ABRE EL CAMINO
 Autor: Marat
Posted on 2014/10/17

Mucha agua ha corrido bajo los puentes de las izquierdas desde que éstas se felicitaron por la rápida extensión del Estado del Bienestar tras la II G.M., que mucho antes había comenzado el Canciller alemán Otto von Bismark.
Desde al menos 1948 las izquierdas han gestionado el resultado del pacto social con el capitalismo. Un Estado del Bienestar que logró en primer lugar niveles elevados de consumo entre las clases trabajadoras y medias, cierta redistribución social de las rentas nacionales y formas de salario indirecto que protegían sus vidas. Todas ellas fueron posibles, dentro de una estructura mundial capitalista, porque existía un interés mutuo entre el reformismo de un sector de las izquierdas y el proyecto de desarrollista y de crecimiento del capital. Ese interés compartido se llamó pacto social.
Tampoco debemos olvidar que una parte de la plusvalía que el capital cedía a la clase trabajadora europea para poner en píe los Estados del Bienestar era compensada con una sobreexplotación desde el centro a la periferia del sistema capitalista.
Para ganar espacios de poder o frenar tentativas de recortes de conquistas sociales a las izquierdas les bastaba esgrimir amenazas de movilización sindical. El capital solía ceder en las migajas para no poner en peligro el mantenimiento de altos niveles de beneficio empresarial.
Eran tiempos en los que frente a la “planificación económica socialista” se aplicaba la “planificación económica capitalista” o el llamado capitalismo monopolista de Estado. El capitalismo trataba de mostrarse inmune a y superador de sus crisis del pasado.
Durante decenios el invento funcionó. Las izquierdas jugaron a ser gestoras, según su nivel de representación electoral y su capacidad de presión sindical y, en mucha menor medida, política. Tampoco querían forzar nada.
Mientras tanto el discurso pseudo-izquierdista coincidía con el de los reformistas en que la clase trabajadora se había aburguesado. A los segundos se les escapaba que ellos se habían convertido en aristocracia obrera que decía representar a los trabajadores pero cada vez lo hacía más a los intereses de las mal llamadas clases medias. Los primeros olvidaban que para hablar de la realidad de la clase trabajadora no está de más vivir sus vidas y su intrahistoria y no las de la pequeña burguesía pseudoradical.
Pero llegó el primer capítulo -crisis de 1973- de una larga serie de crisis capitalistas que DESDE entonces se han producido en distintas partes del planeta y han replicado en otras o que se expandían en fuertes sacudidas de intensidad creciente y mundial. Lo que en aquél momento era presentado como crisis energética (del petróleo) pronto se vería que expresaba los límites de crecimiento sistémico y de realización del capital.
Y las “izquierdas” no supieron responder en aquél momento:
El capitalismo, con la complicidad de las políticas gubernamentales comenzó su desregulación y los Estados empezaron a perder el control del sistema financiero internacional y comercial, a producirse la deslocalización de empresas, la brutal inmersión en la economía sumergida, con la consiguiente pérdida de derechos del trabajador, el 
inicio del desmonte del Estado del Bienestar en países como Gran Bretaña, las primeras reformas liberalizadoras de los sistemas públicos de pensiones y de la sanidad.
Este ataque brutal de hoy a lo público en realidad comenzó 40 años atrás en Europa, sólo que los españoles comenzamos a extender el Estado del Bienestar ya con fuertes influencias de los intereses privados cuando en el Viejo Continente comenzaba su desmonte.
Las huelgas sindicales en los países europeos de los años 70-80 y de parte de los 90 del pasado siglo fueron ante todo resistenciales: de defensa de la estabilidad en el empleo, de los derechos sociales y básicamente salariales, por la pérdida de capacidad adquisitiva que entonces ya se estaba produciendo en términos relativos.
Las izquierdas se fueron tornando más y más reformistas. La vieja socialdemocracia europea se hizo social-liberal y admitió el decálogo de la competitividad, de la alianza de lo público con lo privado y de las incipientes políticas de austeridad y realismo económicos. Laboristas y socialistas franceses darían la puntilla al reformismo “progresista” de unos PPSS cuyo objetivo era volver a ocupar los gobiernos, si bien como zombies, desde entonces, sin proyecto alguno. Los partidos comunistas se hicieron ya abiertamente socialdemócratas (años del eurocomunismo) y trataron de competir con los ex socialistas en un espacio político-electoral cada vez más plano y estrecho dentro de un institucionalismo que cada vez gestionaba menos -caminábamos sin prisa pero sin pausa hacia el Estado mínimo- y más justificador de políticas antiobreras.
Derrotados los sectores históricos, más organizados, conscientes, sindicalizados y con mayor capacidad de movilización de la clase trabajadora (ejemplo de las huelgas de mineros y ferroviarios británicos), el movimiento obrero y las organizaciones de la izquierda política comenzarían ya a entrar en una espiral de desconcierto, renuncias, crisis y virajes tacticistas sin respuesta estratégica que han llevado hasta la debacle agonizante de las izquierdas de hoy.
En todo el período desde el inicio de la crisis del 73 hasta nuestros días, frente al sindicalismo reformista de la CES, el alternativismo sindical europeo ha sido incapaz, salvo excepciones particulares, de erigir un modelo de organizaciones de trabajadores amplio, sólido y con presencia significativa en una clase trabajadora que se ha ido ampliando pero, a la vez, descentralizando en unidades productivas mucho más reducidas que las del “obrero masa” de las grandes concentraciones fabriles.
Las llamadas izquierdas radicales o alternativas acabarían pasando desde el 68 pequeñoburgués a un variado abanico de posiciones -situacionismo, violencia urbana, radicalismo democrático, intelectualismo, obrerismo nominal sin anclaje real, movimientismo,…- para finalmente caer la mayoría de ellos en un radicalismo verbal de tipo interclasista y antiglobalización que convirtió a una parte de ellos antes en coordinadora de movimientos sociales transversales que en organizaciones de clase y de vanguardia.
En la izquierda revolucionaria de cultura política más dogmática sólo sobrevivieron como opciones con posibilidad de resistencia las que se asentaron sólidamente en sindicalismos combativos, en su anclaje como organizaciones de clase, en una cultura de resistencia al capitalismo y en tradiciones societarias que mantuvieran la conciencia de clase en determinados segmentos de los trabajadores.
La pérdida de iniciativa de la clase trabajadora europea en las luchas de clases de los años 70-80 y 90 del pasado siglo tendría un momento especialmente significativo en torno a la aprobación del Tratado de Maastricht de la Unión Europea y ello por diversos factores, todos ellos de gran relevancia:
·         a) Porque constituía un momento de inflexión especialmente importante en cuanto a la pérdida de soberanía de los Estados respecto a la UE, lo que habría de crear especiales dificultades al movimiento obrero europeo, apenas articulado a nivel continental, y de las posibilidades de actuación desde los gobiernos de los países miembros para unas izquierdas reformistas débilmente coordinadas en el mismo plano supranacional
·         b) Porque conllevaba un salto cualitativo enorme que acentuaba el carácter de Europa de los mercaderes que ya tenía de origen la UE y la subordinación de la unión política a UNOS objetivos económicos del gran capital.
·         c) Por la ceguera en unos casos de la gran mayoría de la izquierda reformista europea, aceptación en otros e incapacidad de movilización continental y de alternativa política global del conjunto de las izquierdas frente a la estrategia de los capitalistas europeos y sus gobiernos conservadores y social-liberales.
·         d) Por las consecuencias posteriores que dicho tratado tendría con posterioridad en lo relativo al Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, al Tratado de Lisboa, el BCE, la instauración del euro y las sucesivas Cumbres de jefes de Estado europeos auténticos pilares de las políticas de austeridad, recortes sociales y salariales y desmonte de los Estados del Bienestar europeos, impulsadas desde la fase de la crisis capitalista de los años 90 del pasado siglo hasta nuestros días.
Durante todo este período, caracterizado por la pérdida de iniciativa de las antaño organizaciones de “izquierdas” y del movimiento sindical y la consiguiente recuperación de la hegemonía del capital en la lucha de clases, se habían producido importantes transformaciones sociales, económicas y políticas entre las que cabe destacar: la privatización de las grandes empresas públicas de los Estados, la ruptura de la homogeneidad estructural de la clase trabajadora, una paulatina pérdida de capacidad adquisitiva de los salarios en términos relativos, una tendencia hacia la solarización y pérdida de estatus de determinados sectores profesionales, el inicio de la entrada paulatina de capital privado en el espacio de los servicios sociales, los primeros ataques al pacto social en las negociaciones colectivas entre trabajo y capital en las grandes corporaciones europeas, la desregulación y flexibilización del mercado laboral, la externalización de ramas enteras de la producción industrial y de los servicios, la deslocalización de las grandes multinacionales en Europa hacia Asía principalmente, el cambio de la arquitectura legal europea y su consiguiente repercusión en los marcos legales que sustentaban los modelos de constituciones con contenido social en los Estados miembros de la UE, la tendencia hacia un incremento del paro que se iría haciendo paulatinamente estructural,…
Por el camino los partidos socialdemócratas se habían convertido ya en partidos social-liberales y estos finalmente en partidos de centro y centro-derecha en la práctica. Los partidos comunistas, golpeados en su psicología política por el fin del socialismo real en el este de Europa y la disolución de la URSS, intentaban resituarse hacia la derecha, tratando de ocupar el espacio político de los ex PPSS, con más fracaso electoral que éxito y el alternativismo a su izquierda era ya una especie de mezcla de socialdemocracia y radicalismo al estilo del antiguo Partido Radical Italiano de Panella y Bonino.
Todos ellos habían ido siendo cada vez menos representantes de los intereses de la clase trabajadora PARA dirigirse hacia un electorado interclasista, a “toda la sociedad” (los PPSS), pivotando centralmente sobre los sectores profesionales asalariados, el funcionariado y la pequeña y mediana burguesías. En la práctica, las “izquierdas gobernantes”, en realidad ex izquierdas, lo hacían ya de facto para los intereses del gran capital, combinando estos con algunos guiños a sus electorados de rentas medias y medias-bajas.
A partir de aquí se inicia la imparable agonía de las izquierdas europeas:
Y llegó la crisis de finales de 2007 y las izquierdas, que se habían hecho conservadoras para mantener sus posibilidades de gobierno y ser aceptadas por los poderes reales del capital, se encontraron ante la gran paradoja de la mayor crisis estructural del capitalismo que, sin embargo, desaprovecharon sin recuperar la iniciativa de lucha social y política.
Pero ¿por qué han fracasado las izquierdas en su papel transformador al menos durante estos 7 últimos años de la crisis capitalista mundial que afecta a Europa?
La respuesta no es sencilla y, por mi parte, evitare caer en la simpleza de los calificativos morales, tan aplaudidos ahora por la masa airada, porque sirven para desahogarse al que los emite y para lograr el aplauso fácil pero son inútiles para comprender la realidad y para cambiarla.
En cualquier caso, y con la conciencia de que el listado es inevitablemente incompleto, las razones del fracaso de las izquierdas en su respuesta ante la crisis capitalista son múltiples:
1.- Los Partidos de nombre Socialista, que ya están dejando de gobernar en casi toda Europa, siguen pensando en los gobiernos como palancas de acción política cuando ya hace mucho tiempo que ha muerto la escasa autonomía de la política sobre la economía. Hoy los gobiernos y los Estados carecen de mecanismos para impedir los paraísos fiscales, la deslocalización de las grandes corporaciones empresariales (salvo dando todas las facilidades fiscales, bajos salarios y despido libre) o la capacidad coercitiva de una fiscalidad realmente progresiva, si quieren permanecer en los gobiernos y no caer rápidamente por la presión del capital y sus múltiples medios.
2.-No existe un espacio para políticas económicas socialdemócratas, ya sean de los PPSS o cualesquiera otras organizaciones a su izquierda porque las políticas socialdemócratas de tipo keynesiano exigen un pacto social entre trabajo y capital que éste ya no necesita porque está ganando la lucha de clases por goleada.
3.-Las ex izquierdas que han gobernado durante este último período de crisis han realizado políticas económicas propias de las derechas liberales, lo que les ha extrañado de su base social original, la clase trabajadora, y también de aquellas en las que luego se asentaron, las llamadas clases medias. Ello ha impedido una conexión con sectores populares que esas ex izquierdas pudieran haber utilizado como aliados de presión y movilización para enfrentar un contrapoder a la hegemonía de fuerzas del capital y suavizar en alguna medida dicha coacción.
4.-Por otro lado, esta posible estrategia hubiera exigido una escalada de tensión social que las izquierdas con posibilidad de alcanzar los gobiernos no estaban dispuestas a asumir en toda la radicalidad que la dinámica de lucha de clases les hubiera podido llegar a exigir. Las izquierdas políticas, pasadas o presentes, se han hecho temerosas, gestoras en sus declinantes espacios de gobierno y conservadoras como consecuencia de la función que se niegan a sí mismas.
5.-Los sindicatos reformistas agrupan a la mayor parte de la clase trabajadora organizada y actúan como freno a una dinámica de movilización sostenida en el tiempo, entre otros motivos porque carecen de perspectiva y estrategia en cuanto al modo de lograr unos objetivos siquiera de reparto de la carga de la crisis que dicen pretender. Pero también porque temen que, si se radicalizan, tras años de sindicalismo de concertación y paz social, sus bases no les sigan ante la capacidad de imposición y chantaje de los empresarios. El descrédito creciente que han ido acumulando les impide recuperar unas energías que están perdiendo a chorros. Y la posibilidad de realizar sindicalismo en las pequeñas empresas y en la economía sumergida es realmente difícil.
6.-Ante la evidencia de la dificultad de movilizar a la clase trabajadora golpeando contra la producción, cuando el consumo presenta una línea plana, los sectores a la izquierda de los PPSS han establecido programas de acción política dirigida hacia lo institucional y el énfasis en el déficit democrático de los Estados y las sociedades, vinculando Estado de Bienestar con democracia, lo que sólo es parcialmente cierto, y planteando estrategias constituyentes que alteren la correlación de fuerzas sociales, mediante un bloque anti hegemónico al capital (al que no suele apenas aludirse en los programas ni en las consignas de lucha sino a los Gobiernos), y conformen un nuevo régimen de partidos. Pero éste es un camino cerrado por varios motivos:
6.1) Vuelve a repetir el esquema erróneo del fetichismo parlamentarista y la acción institucional como mecanismos de cambio político, cuando es evidente que gobiernos y Estados perdieron hace mucho las palancas de acción sobre la economía y cuando los países han perdido en gran medida su autonomía frente al BCE, la UE y las grandes corporaciones multinacionales.
6.2) Para que un esquema de acción política reformista de este tipo tuviera al menos una mínima posibilidad de éxito habría necesitado de una movilización sin precedentes en masividad y sostenimiento en el tiempo en estos años de crisis capitalista pero la realidad es que la movilización social se ha venido abajo. La clase trabajadora, que es la única que podría aportar esa masividad, no siente que los 15M, los Jaques al Rey, los 25-S, las exigencias de más democracia, de denuncia contra la corrupción o los cansinos discursos anti casta vayan a resolver los problemas de 6 millones de parados o la situación bajo el umbral de pobreza del 21% de la población española. Saben que la respuesta a sus necesidades tiene una expresión claramente económica y no de nueva política institucional. Y ello supone dar alternativas al capitalismo; alternativas a las que casi nadie se atreve a dar nombre porque eso de “otro sistema” o de “sociedad postcapitalista” suenan a fraude porque no significan nada y lo de “economía del bien común”, el “procomún”, la “economía colaborativa” y demás conceptos no les llegan a la clase trabajadora y, si les llegasen, probablemente los vería como ideas bienintencionadas, con ruido pero sin las nueces que impliquen una auténtica redistribución de la riqueza que resuelva sus situaciones vitales.
6.3) Pero además esa capacidad de movilización sin precedentes tendría, para tener alguna posibilidad de imponerse sobre la férrea voluntad del capital, que estar dispuesta a llegar hasta el choque de trenes. Ello supone dejar claro que se asume llevar a cabo posiciones de fuerza hasta un grado cuasi-insurreccional. Pero lo que hoy repite el reformismo como un mantra es que las revoluciones y la toma de la Bastilla pasaron a la historia.
7.-Mientras los dirigentes y los partidos de las ex izquierdas o de las izquierdas reformistas mantengan intereses personales o de grupo vinculados de algún modo con los del capital serán vistos como parte del sistema. No voy a volver entrar en la cuestión de las tarjetas black de Bankia porque es un asunto muy obvio en relación con lo que digo.
Prefiero hablar del hecho de que Alexis Tsipras, Presidente de Syriza, la principal organización del Partido de la Izquierda Europea, al que pertenecen tanto IU como Podemos, haya sido patrocinado, pagado su viaje y estancia en USA por “The Institute For New Economic Thinking” (INET) del bimillonario, buitre especulador financiero internacional, promotor de revoluciones de colores como la de Maidan en Ucrania, de movimientos reaccionarios y secretos como Otpor y “benefactor” de las izquierdas reformistas mundiales (también, entre otros, del Transnational Institute de Susan Georges), George Soros.
Espero que ningún lector pretenda tomarme por bobo de solemnidad y contarme aquello de que los servicios secretos alemanes durante la I GM y en colaboración con Alexander Helphand, el millonario marxista, más conocido como Parvus, permitieron que un tren blindado atravesara Alemania con Lenin y otros camaradas bolcheviques hasta la Estación de Finlandia en Petrogrado y que eso no comprometía en absoluto a Lenin porque la cuestión primera no tiene punto de comparación con la segunda.
Soros no es marxista como era Parvus sino un intrigante criminal que además con sus especulaciones ha provocado la ruina de miles de familias en el mundo y Tsipras no va a hacer una revolución comunista en Grecia sino a establecer un gobierno socialdemócrata de corte kesynesiano, cuyos límites ya pactó en su día con Alemania y con buena parte de los embajadores de países de la UE en Atenas, y es partidario de los eurobonos en cuya emisión está particularmente interesado George Soros, el hombre que en su día hundió la libra esterlina y que provocó la crisis financiera de los Tigres Asiáticos.
No, lo que hizo el señor Tsipras se parece, mucho más que al tren blindado que llegó con Lenin a la Rusia revolucionaria, al viaje de Santiago Carrillo en 1977 a la Universidad de Yale en USA. Los viajes de Tsipras y de Carrillo representaron su homologación por el imperio como izquierdas “serias y sensatas” y el deseo de ambos de tranquilizar al corazón del sistema capitalista mundial, afirmando que no caerían en aventuras revolucionarias ni arriesgadas. Meras abejas sin aguijón.
No quiero saber a qué otras organizaciones del Partido de la Izquierda Europea alcanzan el largo brazo de las decenas de “ONGs” injerencistas que maneja el señor Soros, las cuáles indefectiblemente acaban en los servicios secretos USA, pero temo que acabaré sabiéndolo, que acabaremos muchos sabiéndolo, excepto aquellos que nunca quieren saber nada que rompa su “ilusión” o pueda decepcionarles.
La izquierda que un día fue reformista hace tiempo que ya es sólo derecha democrática. La izquierda que un día fue comunista hace mucho que se transformó en socialdemocracia. Una parte de la que que en su día fue izquierda radical es hoy también socialdemocracia con un neolenguaje transformista y extraño y unas derivaciones francamente peligrosas hacia un populismo que aún no sabemos en qué acabará. Pero ninguna de ellas es ya motor de revolución social ni bandera de la clase trabajadora.
En su lugar son los populismos, las extremas derechas y los neofascismos los que hoy levantan la bandera de la rabia, de una rabia que, de nuevo, será empleada contra los trabajadores. Mientras, las izquierdas agonizan defendiendo los intereses de unas clases medias que, temerosas por su pérdida de estatus, se rebelan PARA no proletarizarse, sin comprender que no pueden ser motor de cambio porque el que desean mira a un pasado que no volverá, sus demandas empiezan y acaban en una clase que sólo se mira a sí misma, y tampoco se reconocen en esas izquierdas porque lo que queda de ellas ni siquiera es capaz de garantizarles su continuidad como estrato; algo que, de cualquier modo, el capitalismo hará desaparecer en una dualización cada vez más radical entre poseedores y desposeídos. Pero no se sienten explotados -a lo sumo expropiados, algo muy distinto- porque su cultura política y vivencial de origen es otra. Hasta el trabajador menos consciente sabe, en cambio, qué es ser explotado porque lo vive desde su propia condición aunque ello, en la mayoría de los casos, no le permita por si sólo elevarse a un nivel de conciencia política superior que sólo la organización colectiva de la propuesta puede aportarle.
Las izquierdas, entendidas en su sentido histórico y matriz corren el peligro de desaparecer de Europa porque se han negado a sí mismas y sienten vergüenza y miedo al futuro en lugar de levantar sus banderas caídas y agitarlas con la energía emancipadora de quienes saben que el futuro les pertenece.
No ha muerto la idea de lo que representa la izquierda. No ha muerto su significado de igualdad, fraternidad, esperanza emancipadora, racionalidad, justicia y libertad. Habita en la mente de los encadenados, como concepto muy básico y primitivo, como conciencia de que sigue habiendo oprimidos y opresores.
Pero si esas ideas básicas, esos reflejos instintivos de base moral, no toman cuerpo organizado, forma estructurada de proyecto y lugar en la barricada, permanecerán flotando en el inconsciente colectivo y en la aspiración personal de los sueños humanos sin posibilidad de llegar a materializarse en un futuro.
Ante este panorama tan desolador, de nuevo es pertinente la pregunta ¿Qué hacer?
Desde la más plena conciencia de las limitaciones de quien esto escribe, siento el casi irrefrenable deseo de responder al perenne interrogante leninista con un atropellado “todo lo contrario de lo hecho en los últimos 40-50 años”.
Pero, además de que ello sería falso y enormemente injusto porque en este tiempo también se dieron luchas, expresiones y formas válidas y enriquecedoras como aprendizajes para el presente y el mañana, una respuesta así sería algo inútil, un mero desahogo que de muy poco sirve porque la negación es sólo el primer nivel de la conciencia, aquella que nos permite saber qué rechazamos, pero carece de la utilidad para construir a partir de propuestas concretas que nos permitan saber qué queremos ser y a dónde queremos ir.
No me dirijo a los dirigentes de las organizaciones de izquierdas. Es inútil. Sé que la gran mayoría de ellos ni me leen ni comparten mi diagnóstico, atrapados entre su electoralismo de cortos vuelos, su sectarismo particular o su diagnóstico de que el diluvio de esta crisis capitalista capeará y será posible volver a los viejos tiempos de la abundancia, o bien que si estamos ante la gran crisis capitalista sólo hay que sentarse y ver pasar el cadáver del enemigo, mientras es el propio el que se descompone.
Me dirijo a la mayor parte de sus militancias, a quienes están dispuestos a volver a empezar, conservando los mejores aprendizajes del pasado y sin medio a experimentar de nuevo, a los que no son miembros de ninguna organización pero se consideran de izquierda y, como a mí mismo me pasa también, no se reconocen en las izquierdas actualmente existentes y mucho menos en los telepredicadores de ilusión que se dedican a vender humo envuelto en consignas fáciles más cercanas a un libro de autoayuda inmediato que a un tratamiento de la enfermedad que a todos nos devora.
Trataré de apuntar algunas cuestiones que considero claves para empezar a caminar, mientras se continúa en la pelea cotidiana. Un camino que será inevitablemente lento porque lo desandado y destruido es mucho.
Entre esas claves para recuperar la identidad y la función de la izquierda que, a la altura de los tiempos sólo veo posible si es revolucionaria, porque el reformismo es un camino cerrado, creo necesarias las siguientes:
1.       Recuperar la lucha ideológica como elemento central de la acción política. Posiblemente nunca como hoy los reaccionarios, la derecha política, el pensamiento teórico y la propaganda del capitalismo hayan llevado una iniciativa tan ventajosa frente a quienes defendemos la lucha de clases y un proyecto de sociedad socialista. Dispone de medios, fundaciones, aparatos ideológicos, educativos, religión, transmisión a través de la cultura y el ocio, etc. La pedagogía político-ideológica revolucionaria necesita ser sencilla a la vez que muy explicativa, muy apegada a la realidad, donde la teoría encaje como elemento elucidatorio y no como listado de consignas y dogmas, como textos de difícil comprensión o como “literatura” pedante del neolenguaje que ahora tanto se prodiga.
2.      Invertir un esfuerzo especial en la formación de cuadros militantes de la organización. Siempre fue fundamental PARA el partido revolucionario formar intelectualmente a sus miembros en aspectos políticos, económicos, culturales, filosóficos,… para invertir esos cuadros en un trabajo como activistas capacitados que transmitan reflexiva y críticamente sus posiciones y las de su organización en el entorno social (frentes de lucha, movimientos sociales, relaciones personales,…) donde desarrollan sus actividades militantes y dentro de la propia organización, enriqueciéndola y siendo dinamizadores de la misma. Hoy el cuadro político y la formación de cuadros son más necesarios que nunca. Y ese esfuerzo de formación ha de ser aún mayor. Aunque la comunicación capitalista ha transformado a las personas en consumidores de un discurso previamente elaborado por los transmisores de la ideología dominante, la realidad es que las personas hoy son menos ignorantes que hace 40 años y requieren respuestas menos simplistas en la comunicación interpersonal. Desde los medios de comunicación del capital y sus aparatos ideológicos la falacia de la idea simplista, lanzada como un trallazo y repetida obsesiva y sistemáticamente acaba operando como verdad indiscutible. Pero en la comunicación del tú a tú, donde el cuadro político PUEDE operar con mayor éxito, es fundamental su capacidad para responder a preguntas más complejas y menos evidentes.
3.      El cuadro político no puede ser formado dogmática sino crítica y reflexivamente, de modo que pueda elaborar por sí mismo, aunque dentro de la corriente de pensamiento de la organización, y contribuir a renovar permanentemente la tensión necesaria entre teoría y praxis, base de un marxismo vivo.
4.      Superar el concepto de partido de masas para recuperar el del partido de cuadros. La dinámica política, social e histórica de los partidos políticos actuales demuestra que las organizaciones de masas son inoperantes porque acumulan afiliados sin que muchos de ellos lleguen a dar el salto a un compromiso activo tan necesario hoy y, a su vez, tienden a fomentar la figura del afilado acrítico, poco formado pero con exceso de devoción de partido, propio de quien suple su escasa formación con un dogmatismo derivado de la fe casi religiosa y no de la reflexión y el debate colectivos. En el sentido práctico, el afiliado pasivo sólo es un proveedor de cuotas y una persona que suma muy poco a la energía colectiva de la organización.
5.      Afirmar las organizaciones como partidos de la clase trabajadora, abandonando un ciudadanismo interclasista que pretende representar a todos (pueblo, ciudadanos) Desde donde no es posible apuntar a unas contradicciones de clase que son la base de una lucha anticapitalista real. Pero la condición de partido de clase no debe quedarse en una declaración de principios. no se trata de recuperar la idea de clase como consigna sino de hacerla real. Un partido de izquierda para los trabajadores debe volver al centro de trabajo como espacio en el que conectar con la realidad del mundo obrero, al escenario que aporta toda la realidad de una explotación a partir de la que puede hacerse pedagogía concienciadora.
6.      Pero ese asentamiento en el principal espacio de las contradicciones sociales del capitalismo, la empresa (con el reconocimiento de la dificultad que encontraron en el pasado quienes hicieron esto mismo y la añadida de que hoy las empresas son mucho más pequeñas), es también un espacio de aprendizaje para el militante revolucionario y su organización, al acercarle a la realidad de la vida del trabajador, a las limitaciones de su conciencia política, a sus esperanzas y miedos, a su desconfianza hacia el compromiso o a su necesidad de sentirse colectivo para defenderse, aun cuando él mismo no llegue a comprenderlo.
7.      Quien piense que ese trabajo es arduo e inútil o que los trabajadores están tan alienados de su realidad que no hay modo de hacer labor militante con ellos, que se vaya con quienes creen que la conciencia política se adquiere en las tertulias televisivas porque de militante revolucionario tiene muy poco ya que se niega a operar en el terreno de lo concreto. No es aceptable que hoy sea más difícil hacer labor política que en el siglo XIX cuando no había televisión ni ocio pero sí analfabetismo, ignorancia profunda, religión alienante, temor al patrón y dura represión hacia la labor agitativa; peor incluso que hoy, pero entonces se hacía.
8.      Quizá el éxito consistía en que el militante revolucionario escuchaba sin anteojeras y sin llevar ya cargada la escopeta con el consignazo antes de escuchar. Sabiendo que en la relación dialéctica con nuestra clase hay un aprendizaje mutuo, que es el que enriquece la labor de concienciación. En un marco como el laboral, frente al reformismo sindical imperante es un error canalizar la actuación militante sólo desde el mundo sindical.
9.      Prolongar la labor militante entre nuestra clase más allá del mundo del trabajo. Desde los ateneos populares que ya existen hasta el mundo del asociacionismo solidario de clase. La crisis económica es una oportunidad que puede ser especialmente fértil para formar los lazos de solidaridad buscando recrear los aprendizajes de las sociedades de socorros mutuos, las mutualidades obreras, las experiencias del Socorro Rojo…actualizando sus formas a las necesidades y condiciones de hoy. Se están llevando a cabo muchas experiencias de este tipo pero, en mi opinión, algunas de ellas muy desconectadas de una labor ideológica o con una matriz política muy ciudadanista y desde el discurso interclasista de “la gente” y el buen ismo naíf.
10.   Priorizar, no sólo por economía de medios y limitación de las capacidades humanas, el trabajo en los frentes de lucha y movimientos con mayor potencial anticapitalista. No se trata de abandonar otros espacios de lucha sino de tener claro cuáles ofrecen por su naturaleza o posibilidad de orientación un mayor posibilidad de hacer un trabajo militante en el que prosperen las ideas socialistas.
Emplear toda la fuerza de la crítica económica que conlleva la denuncia de lo que representa el capitalismo para para la vida de la clase trabajadora y de la humanidad en general en punto de arranque que eleve esa crítica a un nivel de negación y de conciencia superior, con el fin de que sea posible hacer deseable la necesidad de socialismo.
11.    Generar argumentarlo y elaboración política que contribuyan a desarmar la propaganda anticomunista de la derecha y a potenciar el atractivo del socialismo como proyecto. Es necesario que las organizaciones revolucionarias sean capaces de abanderar la rabia de la protesta social pero también que esa rabia vaya acompañada de una idea clara, sincera y categórica, que no oculte lo que somos y a lo que aspiramos sino que lo explicite con claridad. Del mismo modo, es necesario que el proyecto de sociedad socialista muestre sin ambages su compromiso con las mismas libertades democráticas que exigimos para nosotros mismos y que tengamos la valentía de defender los elementos positivos, que fueron enormes, de las experiencias socialistas anteriores, sin negar los errores, pero destacando aspectos atractivos como las formas de democracia obrera en la organización del trabajo y la toma de decisiones, las experiencias como la autogestión, los consejos obreros y los soviets, etc. y toda la cobertura y protección social que las experiencias de socialismo en el pasado dieron a sus sociedades desde la niñez a la vejez, mientras hoy la destrucción de las conquistas de la clase trabajadora por el capitalismo la devuelve a marchas aceleradas a una proletarización de sus condiciones de vida propia del siglo XIX.
12.   Plantear la línea política de un partido revolucionario actual desde la amplia avenida del marxismo abierto, superador de las callejuelas sectarias de las distintas capillitas y hasta callejones sin salida en que la dogmática de sus ortodoxias negadoras de su esencia lo ha convertido. Es necesario recuperar un marxismo sin guiones que por su propia naturaleza es revolucionario, sin necesidad de añadirle listas de apellidos que lo encajonen o lo limiten. La importancia de otros pensadores marxistas fue la de continuar aportando a un acervo que debe ser común. Ello no significa negar las corrientes internas de la organización sino entenderlas como enriquecimiento colectivo del pensamiento e intercambio de perspectivas respetuosas y leales; nunca como coartadas para cuotas de poder interno o para ajustes de cuentas que tanto daño han hecho al pensamiento y a las organizaciones de izquierda revolucionaria.
Seguramente este listado de enunciados sea menos que insuficiente, le falten muchos otros elementos, posiblemente haya a quienes no les convenzan, otros los considerarán irrelevantes pero quiere ser una contribución al objetivo de buscar la identidad perdida de la izquierda para que ésta pueda volverse a afirmar en el sentido de las palabras finales que escribió en la última noche de su vida Rosa Luxemburgo:
“¡El orden reina en Berlín!’ ¡Estúpidos secuaces! Vuestro ‘orden’ está construido sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!”
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