domingo, 1 de diciembre de 2013

EL BATACAZO DEL PP EUROPEO DARÍA UN VUELCO EN LA EUROCÁMARA

Según un sondeo del Instituo Jacques Delors en ocho países, en los próximos comicios los conservadores perderían 66 escaños. IU ganaría 12 y los verdes descenderían hasta los 38 parlamentarios, perdiendo17 escaños  
EUROPA PRESS Madrid 01/12/2013 11:53 Actualizado: 01/12/2013 12:45
El presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz comparece en rueda de prensa en Grecia el pasado 26 de noviembre.-EFE
Un estudio del centro 'Notre Europe', del Instituto Jacques Delors, augura una carrera muy ajustada entre socialistas y conservadores europeos en las elecciones a la Eurocámara del próximo mayo, ya que las actuales encuestas muestran un panorama cercano al empate, asignando un 28 por ciento de los escaños a cada uno de los grupos mayoritarios.
Según este informe, con los sondeos disponibles a día de hoy el grupo mayoritario sería el de los Socialdemócratas, con 213 escaños frente a los 194 actuales, y una victoria por la mínima respecto del PPE, que obtendría 209, desde los 275 actuales.
El estudio no parte de una encuesta paneuropea, sino que hace proyecciones matemáticas a partir de sondeos realizados en los ocho mayores países de la UE en términos de población (Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España, Polonia y Rumanía), donde se eligen 479 de los 751 escaños.
Según el informe, el descenso de los conservadores se explica por las caídas de los partidos de esta familia en Francia, Italia y Polonia, sin que esas pérdidas se compensen en otros países.
Los socialdemócratas se beneficiarían de un crecimiento de los laboristas británicos
Enfrente, la familia socialdemócrata podría beneficiarse de un crecimiento significativo de los laboristas británicos así como de aumentos menores en otros países, no así de España, donde prevé un empate a 19 entre PP y PSOE (las encuestas españolas que recoge son de Celeste-Tel, Invymark, My Word y DYM).
Con el actual escenario, el tercer grupo más numeroso podrían ser los no adscritos -89 escaños, un 12 por ciento de la Cámara-, en parte por el crecimiento del Frente Nacional francés, que podría pasar de sus tres diputados actuales a entre 10 y 15.
Entre los no adscritos hay representantes de todo tipo de partidos, entre ellos algún diputado de la Liga Norte italiana -que previsiblemente cederá terreno al Movimiento Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo- y también UPyD.
Los verdes pueden caer desde los 55 hasta los 38 diputados, un 5% del Parlamento
Si este aumento de los no adscritos se confirma, quedará en cuarto lugar el grupo de los Liberales y Demócratas (ALDE), que sufrirían el retroceso de los liberales alemanes y obtendrían unos 62 escaños (8 por ciento, frente a 84 en el Parlamento actual). Actualmente pertenecen a este grupo, por parte de España, una eurodiputada del PNV y uno de CDC (Unió se integra en el Grupo del PPE).
Los Verdes pueden caer desde 55 hasta 38 diputados, un 5 por ciento del arco parlamentario, mientras Izquierda Unitaria Europea, donde se ubica IU, pasaría desde 35 escaños hasta 47. Los llamados Conservadores y Reformistas -al que no pertenece ningún partido español- puede pasar de 55 a 61 escaños. Los euroescépticos del Grupo Europa de las Libertades se mantendrían estables en 32 escaños.
Se complica la formación de mayorías
La caída en escaños de 'populares', socialdemócratas, liberales y verdes complicará la formación de mayorías en la próxima Eurocámara. El primer test será el nombramiento del presidente de la Comisión Europea, que debe recibir el aval del Parlamento. Por el momento, los socialdemócratas han propuesto como candidato al alemán Martin Schulz, mientras que el PPE no ha tomado una decisión.
Sin embargo, los Tratados establecen que al presidente de la Comisión Europea deben elegirlo los jefes de Estado y de Gobierno "teniendo en cuenta" el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo, es decir, no están obligados a elegir al candidato que propongan los partidos pero sí deben tener en cuenta que el elegido debe obtener la mayoría del Parlamento, 376 votos, difíciles de alcanzar con una coalición sólo de izquierdas o sólo de derechas.

LA ESPAÑA EN BLANCO Y NEGRO QUE EL PP QUIERE RESUCITAR

Juan Tortosa
01 diciembre de 2013  

Regresamos a “Aquella España nuestra” a toda pastilla.
Volvemos al pasado cuesta abajo y sin frenos. Estamos en la época de internet, sí, pero los sabores rancios y el olor a naftalina se mezclan con los smarphones, las play stations y las xbox en una desconcertante simbiosis donde vuelven los efluvios de aquella España nuestra, “devota de Frascuelo y de María“, que con tanto dolor de su alma retratara en su día Antonio Machado.
Gallardón con la criminalización del aborto, más papista que el papa; Wert con la demolición de la educación pública y desmotivando, con la subida del IVA, a acudir al cine y al teatro; Báñez, Montorode Guindos orquestando un contexto en el que los trabajadores, -los que queden, claro- aguanten sometidos, explotados, temblorosos y calladitos; Mato acojonando a los viejos, que vuelven a meter el poco dinero que conservan en el colchón para asegurarse medicinas y médicos cuando se pongan malitos, colchones que Montoro rastrea para meterles mano en busca de dinero negro, que para qué va a ir a buscarlo en los bancos, en los cortijos de los señoritos o en la contabilidad “b” de su propio partido…
Todo huele ya a aquella España nuestra “de las aras quietas, de las vendas negras sobre carne abierta” que cantara la malograda Cecilia. El opusdeísta ministro del interior (el opus dei siempre tiene que estar en medio) nos quiere empurar por salir a la calle, por enarbolar según qué pancartas, por increpar a según qué políticos, por insultar según qué banderas o por no cantar a “su querida España” con aquellos himnos felizmente olvidados. ¿Que eso no lo han dicho aún? Tranquilos, que todo llegará. Nos quieren devolver a aquella España nuestra, la de la sumisión de la mujer que promueve el arzobispo de Granada, la del insulto al moro y la desconsideración a los gitanos, la de la miseria, la de buscar el sustento a la desesperada…
Leo el libro de Jesús Pozo que “La Esfera de los libros” ha editado hace pocas semanas y no puedo menos que considerarlo premonitorio. Los retratos de la España de los años cuarenta y cincuenta que veo en él, todos inéditos, muestran el país al que los fachas que nos gobiernan parecen querer devolvernos sin remedio. Una España donde se hacían tortillas sin huevos y el tabaco eran las cáscaras de naranja secas y trituradas, una España donde las energías y las horas se gastaban en la lucha por la supervivencia y no quedaba tiempo ni para pensar, y si te daba por hacerlo acababas en la cárcel. Una España analfabeta, donde las posibilidades que los pobres tenían de estudiar eran pocas y las becas para conseguir hacerlo menores aún.Una España donde cuatro millones de personas abandonaron sus lugares de procedencia para buscar en otros una ocupación que les diera de comer…
Salimos de aquello muy rápido, sí. Casi disparados, en menos de veinte años. Tan rápido que me parece que estamos en pleno efecto rebote, porque volvemos a encontrarnos más cerca de “aquellos años” de lo que nos creemos. Hemos vivido un teórico e ilusionante paréntesis que estos carcamales se han propuesto convertir en espejismo. Es como si quisieran cerrar un círculo y borrar un período de nuestra historia donde hubiéramos vivido un sueño en el que nos llegamos a creer, infelices de nosotros, europeos, libres, modernos y a salvo de la caspa y el meapilismo.
Seremos todo lo europeos que queramos, pero los somos para lo malo y no acabamos de verle la punta a nada de lo bueno. Menos mal que parece que aún somos ciudadanos. Aunque por el camino que vamos las leyes de estos fascistas que, con la coartada de haber ganado por mayoría absoluta, gobiernan a golpe de decreto, nos van a acabar convirtiendo en súbditos. Como en “Aquella España Nuestra” el libro en el que Pozo nos pone ante nosotros mismos y nuestra propia historia con fotos que funcionan como un espejo demoledor, las consecuencias de los destrozos de ahora pueden dar perfectamente, más pronto que tarde, para una nueva edición actualizada a la que llamar “Aquella… y esta España nuestra“. Esta España en la que volvieron a hacer añicos nuestras libertades, nuestro bienestar y buena parte de nuestras esperanzas. Si nos dejamos, claro.


CARGOS PÚBLICOS FIRMAN UNA DECLARACIÓN POR LA REPÚBLICA

Diputados como Gaspar Llamazares y José Luis Centella, además de senadores, alcaldes y concejales españoles han participado en el 'Encuentro Estatal de Cargos Públicos por la República'
EUROPA PRESS MADRID 01/12/2013 17:06 Actualizado: 01/12/2013 17:15
Cargos públicos firman una declaración por la República. -EP
Cerca de cien cargos públicos han participado este domingo en el Ateneo de Madrid en el 'Encuentro Estatal de Cargos Públicos por la República' convocado por la Junta Estatal Republicana.
acto ha contado con la presencia de algunos diputados, como Gaspar Llamazares o José Luis Centella, ambos pertenecientes a Izquierda Unida, además de senadores, alcaldes y concejales de todo el Estado. Centella ha querido resaltar la importancia del manifiesto declarando que "no es solamente un papel, es un compromiso".
La declaración firmada por más de un millar de cargos públicos reclama un régimen republicano bajo el lema "no sólo es necesaria, se ha convertido en algo imprescindible".
El escritor Javier Alfaya ha sido el encargado de leer cada uno de los puntos que critican y hacen referencia a temas como la "deficiente" representatividad del bipartidismo, el derecho a decidir de los pueblos o la corrupción de la monarquía.

GALICIA PROTESTA CONTRA LA SENTENCIA DEL «PRESTIGE»

Miles de personas han participado en las manifestaciones organizadas en las siete grandes ciudades gallegas y Foz. Barcelona, Madrid o Londres se han unido a la protesta Toda la información sobre la sentencia, aquí
Escrito por:
La Voz
Redacción  01 de diciembre de 2013  16:14 GMT

Manifestación en A Coruña Marcos Míguez

 Galicia, pero también Barcelona, Madrid, Londres, Le Croisic y Praga, acogen a estas horas protestas en contra de la sentencia por el accidente del Prestige.
       La plataforma Nunca Máis ha llamado a los ciudadanos a participar en las manifestaciones que se celebran en contra de la que consideran una sentencia «inxusta e amarga», pronunciada por la Audiencia Provincial de A Coruña el pasado 13 de noviembre, y que «abre as portas á impunidade».
  Las siete grandes ciudades gallegas y Foz acogen manifestaciones. Así, miles de personas se han sumado a la protesta de la plataforma Nunca Mais en Vigo, según informa Alejandro Martínez. Los manifestantes han abarrotado la Plaza de España, de donde han partido en dirección a la Puerta del Sol. Los participantes marchan bajo el sonido se las gaitas, con gritos de Nunca Máis y reclamando la dimisión de Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijoo. Participan en la marcha ciudadanos, representantes de numerosos colectivos sociales y sindicatos, así como voluntarios que participaron en la recogida de chapapote.
    Con cerca de quince minutos de retraso, la manifestación convocada en A Coruña partía de la Casa del Mar, encabezada por una pancarta con el lema «Contra o esquecemento, a impunidade e pola dignidade do pobo galego!», informa Ana Lorenzo. El portavoz del BNG en el Parlamento gallego, Francisco Jorquera, el responsable comarcal de Comisiones Obreras, Demetrio Vázquez, y el portavoz de Nunca Máis, Xurxo Souto, eran algunos de los que presidían esta marcha reivindicativa, en la que además de la música de las gaitas y las panderetas hubo una reclamación unánime coreada por todos los asistentes: «Nunca máis». Cerca de 20.000 personas según los organizadores y muchos menos según los datos de la Policía Local -5.300- se sumaron a esta protesta, que finalizó en la plaza de Orense, delante de la Delegación del Gobierno. La manifestación obligó a cortar la circulación en la zona de la Palloza, avenida de Linares Rivas y Méndez Núñez.
    Cerca de dos mil personas participaronen la protesta de Nunca Máis en Pontevedra, informa María Conde. Los manifestantes partieron desde la praza da Ferrería y tras un recorrido urbano finalizaron cuarenta minutos después la marcha en la praza de España, donde el profesor de Filosofía y fundador del Aula Castelao, Ramón Regueira, leyó el manifiesto que esta jornada el colectivo ha divulgado en las principales ciudades galegas, después de la intervención de la profesora Susana Trigo. A la convocatoria, animada por la música de Os Chichisos, se sumaron los alcaldes de Pontevedra y Poio, los nacionalistas Miguel Anxo Fernández Lorez y Luciano Sobral, así como las diputadas autonómicas Patricia Vilán (PSOE) y Ana Belén Pontón (BNG). En la marcha también estuvo la nueva dirección local del PSOE, encabezada por Agustín Fernández, y muchos representantes del ámbito cultural y social.
    La fría mañana en la ciudad de As Burgas subió grados al mediodía en la zona del pabellón de Os Remedios desde donde partió la manifestación de Ourense, informa Cándida andaluz. El BNG y varios sindicatos protagonizaron una marcha en la que se vieron pocas caras de representantes del PSOE, acudiendo algunos cargos a nivel estatal a modo particular. La marcha se desplazó por la calle Progeso y la rúa Paseo al grito de «Fora, fora, fora a xustiza española» o «Agora máis que nunca, Nunca Máis». La manifestación terminó en la praza Maior en donde se leyó un manifiesto. La actriz Nati Borrajo fue la encargada dirigirse a los presentes manifestando la necesidad de una respuesta cívica contra la sentencia, subrayando que no existe una manifestación social tan grande contra una catástrofe ecológica como la que se está viviendo en Galicia.
  Más de medio millar de personas recorren el centro de Lugo al grito de Nunca Máis, informa Laura López. Con gaitas, tambores y panderetas entonan el «Oíches Carolina? Oín si señor. Non foi culpa de naide, ninguén pediu perdón!» para que la catástrofe del Prestige no quede impune.
  Los mariñanos también alzaron su voz contra la sentencia del Prestige, informa Mar G. Balseiro. Durante unos tres cuartos de hora vecinos y vecinas de distintos puntos de la comarca, junto a políticos del PSOE, el BNG y formaciones independientes, así como caras conocidas del mundo de la cultura expresaron su «indignación» por las calles de la localidad y terminaron en la plaza del Concello donde se leyó un manifiesto.



LA CARA OCULTA DE LA FUNDACIÓN PRÍNCIPE DE ASTURIAS

 LA MAREA, 25 de octubre de 2013
El príncipe Felipe, durante una entrega de premios de su fundación. CASA REAL
MADRID // Para su padre es “una bendición del cielo” y para el resto de los españoles, monárquicos o no, acabará siendo rey por gracia divina. El príncipe Felipe se mantiene en un segundo plano aséptico para esquivar escándalos y toma posiciones ante la cada vez más inminente sucesión. Los empresarios que han acompañado al rey Juan Carlos en las últimas décadas, conscientes de las “bendiciones” reales, también toman posiciones y pelean por un sillón en la corte del futuro monarca.
El hermetismo sobre la figura del heredero, que cumplió 45 años el pasado 30 de enero, es casi absoluto. Los ciudadanos suelen recibir informaciones controladas que ensalzan su preparación, cuidada al detalle desde su más tierna infancia; y sus discursos están aliñados siempre de alusiones a la concordia, la cultura y el deporte, tres conceptos que rodean las campañas de imagen del hijo varón del rey. Casa Real intenta justificar con esa “preparación” su continuidad en un sistema democrático moderno, en el que muchos ciudadanos, sobre todo los más jóvenes, no entienden que el cargo más alto del Estado se herede de padres a hijos varones.
Y es que los tiempos cambian. Es la primera vez que el rey suspende en el barómetro del CIS. La primera vez que se juzga a un miembro de su familia. La primera vez que el monarca pide perdón. La primera vez en 13 años que concede una entrevista. Y la primera vez que TVE dedica un programa semanal exclusivo para hablar de la monarquía.
Por el contrario, el heredero sigiloso se mantiene ajeno a los escándalos que aceleran aún más la creciente desafección ciudadana hacia la institución, mientras se rodea de una élite de empresarios heredada de su padre de la que Emilio Botín, presidente del Banco Santander, es uno de los miembros más destacados.
La corte del príncipe pivota, entre otros foros, en dos fundaciones: Príncep de Girona (FPdGi) y Príncipe de Asturias (FPA). Esta última, creada en 1980 e impulsada en la actualidad por 77 patronos –entre ellos, los presidentes de Banco Santander, El Corte Inglés, Telefónica, Repsol o Iberdrola– se ha convertido en un trampolín de lujo para entrar en el despacho del heredero. “Las aportaciones [anuales] de cada uno son bajas: 70.000, 80.000, 100.000 euros… y con ellas consigues un ticket para sesiones privadas con él y con grandes empresarios”, explica uno de los patronos. A los mecenas, además, Hacienda les desgrava un 20% de la donación. Entre éstos, la FPA mantiene al presidente de Bankia, Rodrigo Rato, a pesar de su imputación. “Es una cuestión que no depende de la fundación, ya que es la institución miembro del patronato quien debe nombrar a su representante”, se justifica la FPA.
La fundación, instrumento de altavoz y toma de contacto empresarial del príncipe, se diseñó cuando él tenía 12 años. Entonces, costó conseguir financiación. Fueron organismos públicos y empresarios asturianos, como Pedro Masaveu, quienes costearon los primeros Premios Príncipe de Asturias, hace 33 años. “Pero ahora que la fundación está consolidada, hay codazos por entrar”, añade el mismo patrono.
El heredero al trono mantiene reuniones periódicas en El Pardo con algunos de estos mecenas para debatir sobre política o economía, según reconoce Casa Real, al margen del encuentro anual de junio, en el que aprueban las cuentas de la fundación. Las audiencias más jugosas son las de grupos reducidos, de unos cinco o seis. El príncipe les convoca cada cuatro o seis semanas, sin una periodicidad fija.
Esta agenda paralela a la de su padre permite a Felipe forjar su red de cortesanos millonarios, que durante estos años de transición siguen acompañando al rey en sus viajes al extranjero en busca de inversiones. Es el caso de la reciente expedición a Brasil, en la que participaron Antonio Brufau (Repsol), Botín y altos directivos de Telefónica, Iberdrola, Iberia, Gas Natural, Indra, Acciona y Talgo, entre otras. Los nombres de estas empresas se repitieron en la mayoría de las excursiones económicas del monarca en 2012 (Rusia, India, Kuwait…).
Botín, el primero de la clase
El socio más aventajado es el Banco Santander. En abril de 2008, Casa Real entregó el sillón de presidencia de la Fundación Príncipe de Asturias al vicepresidente de la entidad, Matías Rodríguez Inciarte. Su designación provocó un terremoto entre el resto de los patronos, especialmente los banqueros, celosos del nuevo pelotazo que había dado Emilio Botín.
BBVA trató de frenar la creciente hegemonía de su competidor creando, de inmediato, los ocho galardones Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento (el mismo número que los Príncipe de Asturias, pero con una dotación 10 veces superior, de 500.000 euros, y centrados en la investigación científica). No obstante, BBVA mantuvo su tributo a la fundación. A Caja Rural y Cajastur tampoco les hizo gracia. La caja de ahorros asturiana había donado 300.000 euros, frente a los 30.000 del Banco Santander.
Hasta 2011, el balance de situación y la cuenta de resultados eran secretos. Antes de ese año, los detalles de la auditoría sólo se habían aireado una vez, como consecuencia de las constantes denuncias de “oscurantismo” que publicó en la prensa asturiana David Ruiz, catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo. La presión hizo claudicar al director de la FPA, Graciano García, que terminó entregándole a Ruiz el informe. El catedrático define la organización que preside Rodríguez Inciarte como “un chiringuito para blindar la monarquía y crear un espacio en el que colocar gente”.
Que el presidente de la fundación pertenezca a la cúpula del principal banco español forma parte de la estrategia de la Corona, orquestada directamente por el rey y no por el príncipe, según reconocen fuentes de la fundación. Matías Rodríguez Inciarte fue ministro de Presidencia con UCD y, en 2011, uno de los 15 directivos mejor pagados de España: 6,51 millones de euros.
La Fundación Príncipe de Asturias tiene tres grandes vías de financiación: un 63% de los ingresos procede de entidades privadas –grandes empresas, la mayoría–; un 18%, de las arcas públicas (Gobierno central, gobierno de Asturias, Junta Central del Principado y ayuntamientos de Oviedo, Gijón y Avilés); y otro 15%, de inversiones financieras que la fundación realiza, en parte, con dinero público. En 2011, sumaron más de seis millones. Cuánto aporta cada empresario es secreto.
Y las contribuciones públicas no cesan. Además de las aportaciones regulares, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó en 2005 la inyección de 12 millones de euros a la fundación durante el periodo 2006-2008. “En 2013, el ayuntamiento de Oviedo entregará otros 350.000 euros”, denuncia el portavoz de IU en el consistorio de la capital asturiana, Roberto Sánchez. Rivi, como se le conoce después de más de 20 años recorriendo los pasillos del ayuntamiento, provocó un alboroto en el patio de butacas durante la entrega de los premios en 1994, al ponerse de pie con una pancarta que reclamaba el 0,7% del PIB para cooperación. En la sala de realización de TVE se hicieron malabares técnicos para que no saliese la imagen, pero un fotógrafo de La Voz de Asturias logró inmortalizar la escena. Desde aquel año, se prohíbe el acceso de los fotógrafos al escenario.
En busca de financiación
El creador del patronato de la fundación fue su segundo presidente, Plácido Arango, empresario mexicano y padre de la cadena de restaurantes y tiendas Vips. En la organización recuerdan la anécdota de una de las primeras reuniones con grandes empresas a las que Arango asistía para pedir dinero. Fue en el Comité Ejecutivo del Banco Popular. El presidente de la fundación llegó con una carta de recomendación del rey debajo del brazo.
Antes del encuentro, los miembros del comité especulaban con la cantidad que les pediría: “¿Cuánto querrá? ¿100 millones de pesetas [equivalentes en 1987 a 600.000 euros]? ¿50? ¿80?” Por prudencia o por ignorancia del poder que tenía la rúbrica del monarca, Arango pidió apenas cinco millones de pesetas (30.000 euros). Los banqueros respiraron pero, al terminar la reunión, desde Casa Real se espetó al presidente: “¿Pero tú qué te has creído, que la firma del rey es para pedir calderilla?”, recuerdan fuentes cercanas a la fundación. Finalmente, Banco Popular aportó 10 millones.
Además de la fundación, los grandes patronos abren canales alternativos para agasajar a la Familia Real. El presidente de La Caixa (actual Caixabank), Isidro Fainé, por ejemplo, es uno de los habituales en los corrillos empresariales cercanos a la monarquía. De hecho, La Caixa fue una de las empresas que, junto con el Gobierno balear, realizó una colecta al más alto nivel para obsequiar a Juan Carlos de Borbón con un yate, el Fortuna III, que les costó 18 millones de euros. El pasado 15 de enero, Caixabank era una de las empresas participantes en el Spain Investors Day, unas jornadas presididas por el Príncipe de Asturias para establecer contacto con inversores extranjeros.
El primo del rey y hombre de su extrema confianza, Carlos de Borbón, es una figura clave para acceder al monarca, ya sea a través de reuniones o en una de sus habituales cacerías, a las que es muy aficionado. Carlos, de 75 años, es apenas 10 días menor que Juan Carlos y los dos han tenido vidas paralelas.
De hecho, Carlos de Borbón tuvo un papel clave, junto al abogado Juan Luis Iglesias, en el derrocamiento en 2009 del mentor de la Fundación Príncipe de Asturias, Graciano García, según fuentes internas. García es el periodista republicano que más ha ayudado a la monarquía desde que a finales de la década de 1970 se le ocurrió la idea de crear los premios como el mejor escaparate posible para el príncipe. Felipe tenía 12 años. Vincularle desde entonces al mundo de la cultura y el deporte (abanderado en los Juegos Olímpicos de Barcelona’92, esquiador, regatista…) le daba una imagen afable. Además, le aseguraba un discurso anual en el que todo el país centraba su mirada en el Teatro Campoamor de Oviedo.
El sueldo de 183.000 euros que alcanzó García, recogido en el libro Nada fue un sueño. Biografía íntima del creador de los Premios Príncipe de Asturias (KRK), da cuenta de lo agradecida que quedó Casa Real por el invento. Sin embargo, después de 30 años, Zarzuela decidió dar un giro a la dirección, apostando por un perfil experto en fundaciones y del entorno del Opus Dei: Teresa Sanjurjo. Carlos de Borbón presidía la Asociación Española de Fundaciones (AEF) cuando Sanjurjo era la directora. Además, la buena relación de la AEF con el Banco Santander y, en concreto, con la mujer de Botín, Paloma O’Shea, allanó todavía más el camino.
En realidad, los encargados de la elección del director de la FPA tendrían que haber sido los patronos, según consta en los estatutos de la fundación. Dos de ellos, el periodista Juan Cueto y el presidente de Caja Rural, Román Suárez Blanco, protestaron por la elección a dedo de Sanjurjo, que incluso obvió el consenso de los mecenas de buscar a alguien de origen asturiano. Sí que se cumplió la voluntad de la reina Sofía y la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, de que fuera una mujer quien ocupase el cargo.
Del ‘juancarlismo’ al ‘felipismo’
Dicen desde Casa Real que no existe un planteamiento para la sucesión. Que se pondrá en marcha cuando toque. Lo que sí funciona a pleno rendimiento desde hace años es el trasvase de contactos empresariales del rey al príncipe, bajo la dirección y el control del primero.
La preparación del heredero para asumir el trono comenzó desde el primer momento de su educación y se ha llevado a cabo de forma progresiva y lineal, sin acelerones en los últimos años, según las mismas fuentes. De hecho, el príncipe participa en actos institucionales en solitario desde mediados de la década de los 90 y empezó a ejercer de representante de España en el exterior en 1996. Destaca su papel en las tomas de posesión de presidentes sudamericanos. Estos viajes protocolarios, sumados a la proyección internacional que atesoran los premios Príncipe de Asturias al reconocer la trayectoria de personajes como Bill Gates, Stephen Hawking, Woody Allen o Nelson Mandela ya dotan al heredero de una nutrida agenda internacional, a la altura de un jefe de Estado.
¿Cómo se legitima a un rey nombrado “desde la emoción del recuerdo a Franco” y que prometió “guardar lealtad a los principios que conforman el Movimiento Nacional”? Para los historiadores que defienden la figura del monarca, como Paul Preston, Juan Carlos lo logró gracias a su “sacrificio y dedicación”, como apunta el historiador inglés en Juan Carlos, rey del pueblo (Debate), la última biografía publicada del soberano. Para otros, como Alberto Carrillo, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Sevilla, “su legitimidad de origen es el franquismo, porque fue Franco el que determinó la línea dinástica saltándose a Don Juan”.
Ambos coinciden, eso sí, en la importancia del golpe de Estado del 23-F para crear la base sociológica del llamado juancarlismo, aunque lo hacen desde visiones antagónicas. En la biografía, Preston asegura que el rey coordinó el desmantelamiento del alzamiento militar desde la Zarzuela para “dar una segunda oportunidad a la democracia española”. Para Carrillo, tanto los movimientos de Casa Real tras la muerte de Franco como la imagen dada durante el 23-F responden a una “estrategia” calculada de la Corona, que “sabía que la única manera de mantenerse viva era distanciarse de la dictadura”. Ese hecho histórico “ha blindado en gran medida a la monarquía, ha sido su colchón salvavidas”, añade.
Pero los réditos de aquella “jugada maestra” del rey, según el historiador malagueño, no son hereditarios. “El príncipe necesitará su propia estrategia, intentando ofrecer un perfil más cercano al pueblo. Y en eso, el papel de Letizia es fundamental”, augura Carrillo. Eso sí, estas variaciones son “estéticas” porque “desde un punto de vista democrático no se justifica de ninguna manera la herencia de una jefatura de Estado”.
Incluso entre quienes alaban la figura del monarca, como Preston, existen ciertas dudas sobre cómo afectará la sucesión a la legitimidad de la institución: “Depende de cuándo y de las circunstancias en que se haga el traspaso de poderes. Pero en principio, en circunstancias normales, sí que sería legítimo”.
La asunción del trono por parte del príncipe Felipe, en un futuro más o menos lejano, se encontrará con un problema extra: el creciente desapego de la ciudadanía hacia la monarquía. La última vez que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) preguntó a los españoles por su confianza en varias instituciones, en octubre de 2011, la Corona obtuvo su primer suspenso de la historia con un 4,89 sobre 10, una nota menor que la que los encuestados otorgaron a los medios de comunicación (4,97) y muy inferior a los resultados de años anteriores (5,35 en 2010 y 6,67 en 1997, por ejemplo).
Esta pregunta, que no ha vuelto a aparecer en los barómetros del CIS desde entonces, incluye valoraciones sobre otras instituciones, como las Fuerzas Armadas (5,65) o los partidos políticos (2,76) y forma parte de un paquete flexible del barómetro que suele incluirse en las encuestas, sin una pauta fija, cada cierto tiempo. “No hay una razón concreta por la que no se ha incluido en las últimas encuestas. No significa en absoluto que se vaya a dejar de hacer esa pregunta o que no vaya a entrar en las próximas oleadas”, explican desde el CIS.
Mientras llega ese nuevo examen oficial a la monarquía, las encuestas de los medios ofrecen resultados dispares. La última, publicada en enero por El Mundo, muestra que el 50,1% de los españoles valora positivamente al rey. La oleada anterior, de enero de 2012, le dio un 76% de aprobación. El príncipe, eso sí, se lleva el visto bueno del 62,3% de los encuestados. Mientras la monarquía sigue perdiendo fieles, los principales partidos políticos, PP y PSOE, apoyan sin fisuras a la institución.
La pérdida de adeptos a la Corona no es flor de un día, tal y como explica Belén Barreiro, Doctora en Ciencia Política y Sociología, fundadora de la firma de investigación social MyWord y exdirectora del CIS: “A lo largo de la democracia se ha ido produciendo una caída de la valoración de la monarquía, que estaba muy bien vista en los 80, al contrario de lo que ha pasado con otras instituciones como el Ejército, que tenía una mala valoración tras la dictadura y ha ido ganando simpatías”. A esto se le suma la evaluación que hacen los jóvenes de la institución, que la deja peor parada que la media. Esto supone, según la socióloga, un obstáculo a largo plazo.
Barreiro culpa de esa desafección hacia la Corona tanto a factores coyunturales, “de posible recuperación”; como estructurales, derivados de la propia esencia de la monarquía. “El hecho de que no sea una institución democrática, porque no ha sido elegida por la ciudadanía, hace que chirríe, sobre todo para los más jóvenes”, explica.
De los factores coyunturales, el más importante es la imputación de Iñaki Urdangarín. No ayuda, tampoco, que el Rey fuese pillado en plena cacería de elefantes en Botsuana el 14 de abril porque tuvo un accidente y necesitó volver a España para ser intervenido, aunque luego pidiera disculpas públicas e hiciese propósito de enmienda. Todos estos escándalos han trasladado los temas relacionados con la Corona, que solían habitar en el escaparate de las páginas de la prensa rosa, a las portadas de los medios generalistas.
¿Existía hasta ahora un veto sobre la monarquía? Según Carmen del Riego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), no. Lo que sí había, en su opinión, es una “prudencia” a la hora de denunciar hechos escandalosos que “no se ha dado en otros casos, porque el respeto del que gozaba la monarquía los hacía más difícil de creer, no sólo para los periodistas sino también para los ciudadanos”.
Para Elsa González, presidenta de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), sí ha habido un “cambio radical” más patente en el tratamiento que los medios hacen de los temas reales porque, hasta ahora, había “un pacto no escrito entre los editores para respetar o proteger la figura del rey”, nacido de la idea forjada en la Transición de que criticar al monarca podía afectar a la democracia. Para González, la receta para los nuevos tiempos es más vigilancia desde la prensa y más transparencia desde la Corona.
Y es en esa mejora de la transparencia en la que, según fuentes de Zarzuela, basan su política de trabajo desde hace años. Un ejemplo de ello, siempre según la institución, es la publicación de los presupuestos de Casa Real en su web. Las cuentas de 2013 han sido las terceras en salir a la luz después de 32 años de secretismo. Esta decisión, alabada por casi todos, tuvo sin embargo dos frentes críticos: uno exigía un mayor desglose del gasto y el otro recordaba que, además del presupuesto oficial, algunos ministerios hacen frente a gastos derivados de la Corona que deberían constar en las cuentas finales.
Desde Palacio argumentan que en muchos casos es difícil desglosar gastos que son compartidos (si en un viaje que sufraga Exteriores participan el rey y el ministro, por ejemplo) y que, en todo caso, desvelar o no esos gastos es responsabilidad del ministerio competente. La institución se defiende e insiste en que el presupuesto es modesto y que la austeridad es marca de la casa.
Zarzuela vigila también que la gestión del patrimonio económico del príncipe no tenga ni un solo punto flaco. A diferencia de otros miembros de la Familia Real, el heredero no ha tenido opción de gestionar su dinero a través de una impopular Sociedad de Inversión de Capital Variable (SICAV). Estas entidades son la trampa que utilizan cientos de grandes fortunas en España para tributar sólo un 1%, frente al 25% que pagan las pequeñas y medianas empresas o el 30% de las grandes.
Para lograrlo hace falta un patrimonio inicial de 2,4 millones de euros y encontrar 100 mariachis que pongan su nombre para cumplir el mínimo de los 100 socios. Hay empresas especializadas en conseguir esos 100 titulares. Pero entre la Familia Real no todos sus miembros son tan cuidadosos con las formas. El ejemplo más claro es Pilar de Borbón, hermana del rey, que preside la sociedad Labiernag 2.000 Sicav S.A. Esta entidad también sirve de cobijo para otros familiares, como los hermanos Bruno Alejandro y Beltrán Ataulfo Gómez-Acebo De Borbón.
El gasto de la monarquía, en un país con cinco millones de parados y cuando aún retumban en las cadenas de televisión las palabras del monarca sobre la “igualdad de todos los españoles”, ha pasado a un primer plano. Aun así, en opinión del historiador Alberto Carrillo, el debate monarquía-república no debería fundamentarse con argumentos económicos. En su opinión, se debería reflexionar sobre si la máxima institución del Estado es democrática o, como en el caso de la monarquía, no es más que un “anacronismo”.
Pero, como explica el profesor, Casa Real sabe aprovechar estas circunstancias desfavorables para su propio beneficio. Así lo hizo cuando Juan Carlos espetó su “¿Por qué no te callas?” al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Para Carrillo, se trató de “un acto con una gran carga simbólica para buscar un enemigo fuera que reforzara la unión con el rey”. La táctica fue similar en su último discurso de Navidad, en el que pidió una “política con mayúsculas”. Entonces desvió el foco hacia los partidos políticos, consciente de las críticas que los últimos escándalos de corrupción habían despertado. Carrillo lo considera un “acto de populismo”, porque el rey dijo exactamente lo que la gente esperaba oír.
Audiencia abierta se emite cada sábado a las 13.00 horas en La 1 y recoge discursos, apretones de manos, actos de protocolo, apariciones públicas y un análisis de la monarquía. El programa pasa de unos niños de uniforme describiendo lo que es para ellos un rey, a una enumeración de sus funciones y de las leyes que afectan a la Corona. Intercalados, se cuelan frases y rótulos de ensalzamiento de la institución: “El rey es la figura en la que empieza y acaba el engranaje constitucional”; “el príncipe moderador, que ejerció por unas horas de árbitro entre Rajoy y Mas”. Su coste es de unos 2.500 euros por programa, aunque también utiliza recursos de los servicios informativos, según fuentes de TVE. El semanal empezó a emitirse el pasado 13 de octubre y su objetivo, tal y como explicó su presentadora en el primer programa, es “acercar la institución a los ciudadanos, cumpliendo un mandato parlamentario”. Lo que no dijo es que esa orden está fechada en 2007. Entonces, ¿por qué ahora? Según el director del programa, Miguel Ángel Sacaluga, es un proyecto que lleva años planteando como miembro del consejo de administración de RTVE.
Para Yolanda Sobero, presidenta del consejo de informativos de RTVE hasta las recientes elecciones, las motivaciones son otras: “La estrategia nace de Casa Real, que ante el descalabro del caso Urdangarín intenta reforzar su imagen”. Para Sobero, se trata de un programa institucional mucho más que informativo, algo que no es nuevo: “Las noticias en TVE siempre se han quedado ahí, nunca se han realizado reportajes de investigación profunda y crítica sobre la monarquía”. Un defecto de forma y de fondo que, según ella, no es exclusivo de la televisión pública sino que se ha extendido, durante años, a todos los medios.
El director del programa responde que es un programa institucional, pero también informativo. Y asegura que sí se informa sobre escándalos como el caso Urdangarín o el viaje a Botsuana porque “afectan a la institución”. Estos temas se trataron en el resumen especial del año y en el programa que repasó la vida del rey con motivo de su 75 cumpleaños. Eso sí, edulcorados con una voz en off que toma partido: “La Corona, que sufre como el resto de las instituciones el desprestigio causado por la crisis” o “el deterioro de la imagen surgido a raíz del proceso abierto a su yerno. Y eso que desde que se conoció la noticia, no sólo condenó los hechos sino que le apartó de la familia real”.
“Audiencia abierta no es un programa sobre el rey para defender la monarquía, igual que no se hacen programas sobre las Cortes para defender a los parlamentarios”, se defiende Sacaluga.
La entrevista de Jesús Hermida al rey el pasado 4 de enero (“absolutamente versallesca”, en palabras de Yolanda Sobero) incluyó halagos de padre a hijo que inciden en una expresión que la retórica monárquica repite hasta la saciedad desde hace años y que una mayoría de los españoles ha hecho suya. Para el rey, Felipe es, además de una bendición, un hombre “muy preparado”. Si Juan Carlos quiso parecer cercano a la ciudadanía gracias al término campechano, inseparable ya de su persona, Felipe se aferra a esa imagen de hombre forjado para ser rey que haga frente al desapego creciente y al difícil encaje de una institución como la realeza en una democracia del siglo XXI.






BESTIARIO: FELIPE GONZÁLEZ

Rafael Narbona, Escritor y crítico literario  ⎮ noviembre 27, 2013
 GONZÁLEZ REAFIRMA QUE AÚN DUDA DE SI HIZO BIEN AL NO "VOLAR" A CÚPULA DE ETA
Felipe González ha pasado a la historia como rey de las cloacas, señor de las alcantarillas, plenipotenciario de los desagües, emperador de los albañales. Sus frases escatológicas (“Aznar y Anguita son la misma mierda”, “El Estado de derecho también se defiende en las alcantarillas”, “El Estatuto de Cataluña es una cagada porque Zapatero es una mierda”) revelan una inequívoca vocación por lo pútrido, lo hediondo y lo infecto. El adalid del cambio no era tan sólo un político hábil y marrullero, sino un prodigioso alquimista que transformó la inmundicia franquista en inmundicia democrática. Para conseguir este milagro, empleó una fórmula magistral: unas gotas de socialdemocracia, grandes dosis de pasión neoliberal, la persuasiva retórica de un comerciante acostumbrado a vencer las formas más insólitas de resistencia y el ingenio de un tahúr que esconde un Colt debajo de la mesa, mientras despluma a sus rivales con una bajara de naipes marcados.
gambler
Desde niño, Felipe González soñó con bajar a las alcantarillas e inspeccionar sus aguas, embriagándose con su olor a letrina. Algo le decía en su interior que en ese mundo de hedores, turbulencias y penumbras, se hallaba el verdadero poder, ese cetro invisible que determina el rumbo de la historia. Se imaginaba a sí mismo con botas de pocero, un casco y una lámpara, adentrándose en un territorio, donde estorba moral y los principios sólo son argucias para sobrevivir. Ser el príncipe de las tinieblas le parecía mucho más seductor que ser un bobo idealista. Sabía que le esperaba un largo camino y que no llegaría muy lejos sin dotes de comediante, capaz de fingir, aturdir, enredar y seducir. En los sesenta, se apuntó a la pana, el pelo moderadamente largo, los vaqueros de campana y la canción-protesta. Aprendió a cerrar el puño, lanzar arengas y argumentar como un leguleyo curtido en mil batallas judiciales. Se tomó ciertas molestias que consideró ineludibles: participar en manifestaciones ilegales, conocer las dependencias policiales en calidad de detenido, escuchar resignadamente a Mercedes Sosa, hojear ostentosamente El Capital y leer con aparente arrobo a Julio Cortázar. Nunca le gustó Rayuela, pero entendió que un estudiante de derecho antifranquista debía pasearse con una novela experimental debajo del brazo y no ser descubierto con su lectura favorita: Los complots del gran visir Iznogud. Ambicioso, ladino y traicionero, Iznogud era su personaje de ficción favorito y su inequívoco modelo. Aunque González no hablaba inglés, le agradaba saber que el nombre de Iznogud había surgido de un juego de palabras: “He’s no good”. Aún no había descubierto a Nicolás Maquiavelo, el diplomático florentino que iluminaría sus largas noches como Presidente del Gobierno, y los Hermanos Malasombra le parecían demasiado ingenuos, pese a su indudable iniquidad. En cambio, Iznogud le parecía insuperable, con sus alfombras voladoras, sus genios embotellados y sus brebajes mágicos. “Ser califa en lugar del califa” era un bonito sueño, pero se conformaba con ser un pocero, un mago que hace desaparecer la porquería con cal viva y perfuma el ambiente con su sonrisa de mercader deshonesto.
Iznogud
Sus ilusiones comenzaron a materializarse cuando se convirtió en Isidoro y escaló hasta el Comité Ejecutivo del PSOE. Era un paso importante, pero insuficiente. El famoso congreso de Suresnes en 1974 sería su 18 de Brumario. Escoltado por el general José Faura, agente del SECED, el servicio de inteligencia creado por el almirante Carrero Blanco, logró desbancar a la vieja guardia, acusando a las generaciones anteriores de conspirar contra la civilización occidental, con su estalinismo trasnochado. Su pretensión era reinventar el PSOE, extirpando cualquier tendencia utópica y revolucionaria, pero sin despilfarrar las palabras mágicas “socialista” y “obrero”, excelentes cebos para los incautos. Felipe González entendía que aceptar el apoyo del SECED no constituía una traición ni un signo de oportunismo, sino un gesto de madurez y pragmatismo, que serviría de inspiración en el futuro. En 1994, Faura sería recompensado con el cargo de Jefe del Estado Mayor del Ejército. Por supuesto, no hay ninguna relación entre su nombramiento y el golpe de mano de Suresnes. Simplemente, las distintas etapas de la historia se comunican como los canales de una red de alcantarillado. Algunos se obstinaban en no comprenderlo, pero Felipe González ya lo tenía muy claro en 1979, cuando dejó una frase para la posteridad: “Marxismo o yo”. El tiempo demostraría que “marxismo o yo” significaba sí a la OTAN, sí al terrorismo de Estado, sí al encarcelamiento de insumisos, sí a la precariedad laboral, sí a los contratos basura, sí a la reconversión industrial, sí a la guerra contra Irak, sí a la inmolación del pueblo saharaui, sí a la corrupción, sí a la tortura y sí a la dispersión penitenciaria. “Marxismo o yo” significaba renunciar a las veleidades republicanas y rendir vasallaje al Borbón rijoso, beodo y botarate. Por descontado, Felipe González era más inteligente que Iznogud. Por eso, dejó al califa ser califa y no fantaseó con coronarse emperador. Se contentó con pequeños gestos simbólicos, como realizar una excursión de pesca con el Azor, el yate preferido de Francisco Franco. Sólo fue una pequeña debilidad, que no puede empañar su profunda comprensión de los asuntos de Estado. De hecho, su gran capacidad política se puso de manifiesto en su premura por halagar y mimar al califa con automóviles de lujo, motocicletas de gran cilindrada, aviones, helicópteros, barcos y un auténtico harén, con actrices, cupletistas, vedettes y strippers. Por supuesto, todo a cargo de los Presupuestos Generales del Estado.
felipe rey
Es mejor ser pocero que ser califa, pues el pocero es un verdadero demiurgo, que esculpe su época desde el subsuelo. Los años ochenta y la primera mitad de los noventa siempre tendrán la marca de Felipe González. Es un período de rufianes, arribistas, bellacos, bribones, alcahuetes, granujas y timadores. González reclutó para su guardia pretoriana a los canallas más conspicuos y desalmados: Barrionuevo, un carlista con la piel estragada por la viruela y aficionado a resolver los problemas, enterrándolos dos metros bajo tierra; Solchaga, un tahúr que impulsó la cultura del pelotazo (“España es el país donde es más fácil enriquecerse en menos tiempo”) y confraternizó con los criminales de cuello blanco; Miguel Boyer, amante de las villas ostentosas, lector empedernido del Hola e implacable cruzado contra la clase obrera; José Bono, nostálgico del yugo y las flechas, propietario de un rico patrimonio de origen turbio, españolista histérico y gran admirador del inmundo Manuel Fraga; Rubalcaba, embaucador incansable, conspirador discreto, parlanchín con tendencia al sermón moralizante, superviviente nato. La lista de villanos sería inacabable y tediosa, pero no quiero dejar de mencionar ciertos nombres, particularmente los de los facinerosos que se encargaron del trabajo sucio: José Amedo, Rodríguez Galindo, Luis Roldán, Vera, Sancristobal, Corcuera, Damborenea, Elgorriaga. Ninguno de estos malhechores se caracterizaba por su inteligencia o finura. Luis Roldán era un vulgar ladrón, torpe y sin imaginación. Amedo, antiguo inspector de la Brigada Político-Social, pasaba la mayor parte del tiempo en locales del alterne, presumiendo de sus hazañas, con una mano en la bragueta y la otra ocupada en sostener un vaso de whisky barato. Corcuera era un lunático, que resolvía los dilemas morales y legales con una patada en la puerta, y Damborenea un visionario, que acusaba a Amnistía Internacional de boicotear los interrogatorios de la Guardia Civil, cuestionando su derecho a propinar bofetadas, patadas y, de vez en cuando, una inofensiva descarga eléctrica. Todos eran rematadamente estúpidos y perversos, pero sus perfidias disfrutaban del tupido paraguas de Felipe González, un artista del engaño, el fraude y la superchería. Cuando Iñaki Gabilondo le preguntó en una famosa entrevista televisiva si sabía algo sobre los GAL, González respondió con indignación: “Nada, salvo lo que he leído en la prensa”. Desmintió que fuera Mr. X y repudió las acusaciones, asegurando que todo eran calumnias. “Falso, radicalmente falso. Mienten. Falsean la realidad”. Gabilondo arqueó las cejas con incredulidad y Felipe le fulminó con una mirada digna de Fu Manchú. Los creadores de mitos dicen que se limitó a seguir el lema de su adorado Maquiavelo: “Yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla”.
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Felipe González perdió su puesto de Pocero Mayor del Reino en 1996, reemplazado por José María Aznar, un verdadero prócer, que ejerció un hiperliderazgo de tintes sobrenaturales. “Yo soy el milagro”, exclamó el pequeño cesar, encaramado sobre sus zapatos con alzas invisibles. España siempre ha tenido suerte con sus gobernantes, grandes hombres que han dejado una huella imborrable. Después del aznarismo, vino el zapaterismo y ahora el marianismo, que lucha con denuedo contra perroflautas, separatistas, rojos y altermundistas. Pero ¿qué ha sucedido en estos años con Felipe González? ¿Echa de menos las alcantarillas? ¿En qué se ha convertido? Increíblemente, en un “jarrón chino”. Con la ternura de un verdugo jubilado, ha explicado su insólita transformación: “Soy como un jarrón chino en un apartamento chiquito. Como se supone que es valioso, nadie se atreve a romperlo, pero estorba en todas partes”. Pobre jarrón chino, que acumula ganancias millonarias como asesor de magnates, políticos y empresarios. Su abultada fortuna personal convive con su sueldo vitalicio de ex presidente, una prebenda que estableció antes de abandonar La Moncloa para asegurar su vejez. Se codea con los grandes: Henrique Capriles, cruzado antichavista; Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, y Álvaro Uribe, ex presidente de Colombia, narcotraficante y asesino de masas. Emprendedor infatigable, Felipe González cobra unos 125.000 euros al año como asesor de Gas Natural. A pesar de su éxito como hombre de negocios, su vocación política no ha desaparecido. Cuando hace poco unos felones realizaron escraches contra políticos del PP, reaccionó con ese afán justiciero que siempre le ha acompañado: “¿Por qué un niño va a tener que aguantar una presión en la puerta de su casa?”. Es evidente que los escraches son terrorismo. Se trata de una acción mucho más violenta y despiadada que desahuciar a un menor, un aciano o un discapacitado. ¿Por qué los talibanes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) no toman ejemplo de los votantes del PP, que pasan hambre antes que cometer la villanía de no pagar una letra?  Felipe González, que se define como “un cristiano con minusvalías”, considera que la solución de todos los males consistiría en imitar a los Estados Unidos, donde puedes morir apuñalado en el metro, pero disfrutando hasta el último estertor de una reconfortante libertad. Al igual que Millán Astray, le preocupa que los anhelos independentistas de Catalunya y Euskal Herria mutilen la indisoluble unidad de la Nación española. En cuanto al paro, coincide con la patronal. La verdadera tragedia de nuestra sociedad es que nadie quiere trabajar. Por eso, se deben vincular los salarios a la productividad o nos convertiremos en “un rincón de Eurasia”, con ridículas pretensiones de igualdad y solidaridad. Es evidente que tanta sabiduría no debe caer en saco roto. La Fundación Felipe González, creada y presidida por Felipe González, se dedicará a estudiar su trayectoria personal, profesional, política e institucional. Es una gran noticia que enseña al mundo la trascendencia de los poceros, infravalorados fontaneros del Estado.

LA GRÚA Y LAS DROGAS

Artículos de Opinión | Vicente Valero Sanchis* | 01-12-2013 |
No acababa de leer una noticia relativa a que una sentencia del Supremo que, autorizaba la instalación de una grúa en una piscina de comunidad de vecinos, cuando me entra un correo de Justo, mi amigo leguleyo que nunca ha andado derecho, con la Sentencia del Supremo, la recurrida y otra de educación.














Sabe Justo que a mi estas cosas de accesibilidad me ponen. Los padres de una persona sin movilidad piden permiso a la comunidad de vecinos de la urbanización Athenea, del Grau de Gandía, para instalar, a su costa, una grúa que permita el uso de la piscina por su hijo. 51 votos en contra y 35 a favor de la instalación; el resto de propietarios, hasta 200, miran para otro lado. Los argumentos para denegar la instalación eran que “Daniel la ensuciaba” y que “la grúa no era estética o que podía molestar a los niños”.
Los padres interpusieron demanda, en primer lugar por la dignidad de su hijo y la mía, al menos. En segundo lugar porque no entendían que en las piscinas públicas su hijo pudiera bañarse y en la suya lo único que puede es pagar gastos de la piscina.
En primera instancia el juez autorizó la instalación de la grúa y la comunidad recurrió. Lo que implica que la mayoría de propietarios, con la sentencia delante, se opone a que Daniel utilice la piscina. La Audiencia Provincial revocó la sentencia que autorizaba la grúa.
Yo de derecho nada, pero de cuestiones de falta de accesibilidad algo sé. Y en lo que respecta a la sentencia da como causas de revocación; "iura novit curia", "iudex iudicari debe secundum allegata et probata partium", "mutatio libelli" y el que la grúa: “puede mermar y dificultar el uso de la piscina a los demás copropietarios”, “supone un riesgo en especial para los pequeños” y “plantea problemas de responsabilidad en caso de accidente”,. Después dice que Daniel compró la vivienda con la piscina en esas condiciones y que desde entonces se ha instalado una escalera para facilitar el acceso, “que él puede usar”.
Cuando digo que es imprescindible la inclusión de los niños con discapacidades en las escuelas, compartiendo pupitre con los de su entorno social, es por estas cosas. Si hubiera inclusión se sabría lo que Daniel puede y no hacer, se conocería como el trabajo de cualquier profesional influye en la realidad de las personas con discapacidad.
En fin, que a mí lo que me plantea dudas es el hecho de que, en la Comunidad Valenciana, la normativa sobre piscinas establece que las piscinas de uso público contarán con una escalera adaptable para la utilización de minusválidos. (Decreto 61/1990) y “Toda piscina de uso colectivo, excepto las de comunidades de vecinos y empresas, dispondrán y facilitarán las medidas o mecanismos necesarios que permitan su utilización por las personas con minusvalía.” (Decreto 255/94). Y si se exoneró a empresas y comunidades de vecinos fue por no obligar a incurrir en un gasto que posiblemente no tuviera justificación en ese momento por no haber personas con discapacidades severas en las empresas, y en que en las comunidades de vecinos se instalarían cuando en la comunidad hubiera personas que la precisaran, confiando en la sensatez y solidaridad de los propietarios.
Dicho lo anterior resulta que en las piscinas públicas que no son de comunidades de vecinos ni empresas, la instalación de una grúa no merma ni dificulta el uso de la piscina a los bañistas, ni supone un riesgo para los pequeños” y “plantea problemas de responsabilidad en caso de accidente”. Curioso que tres jueces establezcan que en las piscinas de comunidades de vecinos si lo hacen. Y que, una persona que no tiene actividad motora alguna, puede utilizar una escalera.
El Supremo revocó la sentencia de la Audiencia, aludiendo entre otras cosas a la Convención de los Derechos de las personas con discapacidad. Y con esa misma base jurídica, el TSJ de Aragón condena al Gobierno aragonés por vulnerar el derecho fundamental a la educación de un joven autista al excluirlo del programa que seguía en un centro escolar sin ofrecer una alternativa a sus padres. La sustitución de la tutora que se ocupaba del programa y los cambios llevados a cabo en su funcionamiento agravaron las reacciones "agresivas y destructivas" del joven.
Ante la negativa de los padres a someter a su hijo a un tratamiento farmacológico inhibidor de la conducta, lo plantaron de patitas en la calle. Vamos, que la negativa a proporcionar los recursos necesarios el Gobierno Aragonés supone que si quiere ir a clase que vaya drogado para que esté atontado y quieto el tiempo que está en el centro educativo.
En este caso me caían las lagrimas al leer en la sentencia que los padres solicitaban que se “declare la nulidad de la petición de una “Garantía psiquiátrica” (que pedía el centro) fundamentada en la necesidad de la ingesta de anti psicóticos, sin planes terapéuticos determinados, sin seguimiento adecuado, al igual que obligue a la realización de una auditoría clínica y terapéutica al respecto para determinar si estos fármacos están causando graves reacciones adversas, documentarlas, informar a las familias y solicitar un consentimiento informado adecuado, veraz, real y actualizado”. Curioso, para rehabilitar a los presos se evita que entren drogas en las cárceles y para los abuelos y discapacitados se les prescriben. Y tienen repago.
Lo importante para mí es que se ha defendido la dignidad y la justicia en los tribunales. Cuando el derecho que habitualmente se usa es el del pataleo, unos padres han apechugado con el desgaste emocional y económico que supone un juicio y en el caso de la piscina tiene un matiz económico que cabe resaltar. El coste de la grúa de la piscina supone entre 3 y 8 mil euros, que afrontó Daniel en solitario, si la hubiera pagado la comunidad habría supuesto un gasto de entre 15 y 40 euros por propietario. La demanda conlleva el pago de costas por parte del perdedor. Que en el caso del discapacitado asume solo, mientras que la comunidad lo divide entre los propietarios. Con un hijo discapacitado severo se llega mal a fin de mes, pero como diría mi tío: “Els diners y els collons per a les ocasions” (“El dinero y los cojones para las ocasiones”).
En cuanto a los padres, que no se han conformado con la inacción de la administración educativa en lo que respecta a la exclusión educativa y lesión de derechos fundamentales a la educación e integridad física y moral de su hijo, solo me cabe agradecerles su determinación y felicitarles porque pueden dormir con la certeza de haber hecho todo cuanto está en sus manos por defender la dignidad de los españoles. Lo que firmamos en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas, lo tenemos que cumplir en España.
Es el sino de los tiempos, en septiembre, como desde hace 7 años se realizó la Marcha por la Visibilidad de la Diversidad Funcional, con numerosa presencia de autistas. Ahora, el próximo 1 de diciembre las calles se volverán a llenar de gente reclamando el cumplimiento de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, bajo la pancarta de SOS Discapacidad.
*Vicente Valero Sanchis es velador por el cumplimiento de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad