El otro 11 de septiembre
Artículos de
Opinión | Sergio Loris | 07-11-2012 |
El pasado 11
de septiembre, como cada año se recordó el golpe de estado de Pinochet y la
muerte de Salvador Allende; el atentado de las torres gemelas; se celebró una
Diada multitudinaria en Cataluya recordando al Gobierno español que las gentes
de Catalunya desean ser dueñas de su futuro. Pero este 11 de septiembre ocurrió
algo más, algo que ocurre cada año desde la Edad Media: la celebración del
Torneo del Toro de la Vega en Tordesillas (Valladolid).
Este torneo
es un evento taurino con siglos de antigüedad que consiste en una lucha entre
el toro y cientos de personas a caballo armadas con lanzas. Esta batalla
desigual acaba con la muerte del toro, alanceado salvajemente.
Este 11 de
septiembre murió el toro Volante en Tordesillas, pero cada año muere un toro en
este Torneo. No solo eso, sino que cada año mueren más de 10.000 toros en
eventos taurinos en el Estado español. Y esto sin señalar los que son
maltratados y torturados para el disfrute de la gente, alrededor de 60.000
según la Asociacion Nacional para la Proteccion y el Bienestar de los Animales
(ANPBA).
Todas estas
muertes se realizan en nombre de las tradiciones y de la cultura, muertes que
son subvencionadas con dinero público, en nombre de todas y todos.
Los
aficionados a las corridas de toros cada vez son menos, con lo cual la mayoría
de plazas son deficitarias y se nos impone a toda la población la obligación
fiscal de contribuir a cubrir este déficit. La mayoría de plazas son propiedad
de instituciones públicas, tales como ayuntamientos o gobiernos autonómicos.
Por ello la organización de encierros y corridas de toros sólo es posible
gracias a los 564 millones de euros que reciben en forma de subvenciones cada
año.
Con todo
este dinero se financian escuelas taurinas, compra de los animales, sueldo de
los toreros, publicidad de corridas, etc., pero no incluye las subvenciones que
reciben los ganaderos que crían toro de lidia, lo cual significa que, en
realidad, el mundo taurino todavía se lleva más dinero público. No hay que
olvidar tampoco que el PP ha catalogado la tauromaquia como “Hecho cultural” y
su IVA se ha quedado en el 10%, contrastando con el 21% del resto del mundo de
la cultura, además que se gasta dinero en fomentar la tauromaquia en los
colegios de Madrid y Valladolid, entre otros lugares, para que la juventud se
anime a ver estos espectáculos en vez de “perder” el tiempo viendo teatro u
otros eventos culturales.
Por otro
lado, la contestación popular en contra de este torneo y de todos aquellos en
los que se tortura y asesinan animales cada vez es mayor. Las corridas de toros
son un resquicio brutal de barbarie en nuestra sociedad. Este espectáculo,
absolutamente anacrónico, todavía es una lacra de la sociedad española por
culpa de los intereses económicos de unos pocos, sin olvidar el beneplácito de
iglesia católica hacia este tipo de actos.
Organizaciones
como Partido Animalista, Pacma, CAS International, Humane Society
International, entre otras muchas, luchan para terminar con esta matanza, no
solo en el Estado español, sino en todo el mundo. Sin olvidar a los cientos de
activistas que se desplazan a este tipo de actos, como los que fueron el pasado
11 de septiembre a Tordesillas a boicotear el torneo y fueron expulsados de
allí por la Guardia Civil de muy malas maneras.
Gandhi
recordaba en una frase que “la grandeza de una nación y su progreso moral
pueden ser juzgados por el modo en que se trata a sus animales”. Y
verdaderamente un buen revolucionario no será tal si no trata a los animales
como seres vivos y no como esclavos.
Fuente: http://tercerainformacion.es/

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