ES EL MOMENTO DEL SOCIALISMO REAL. Y DE MARX……
Artículos de
Opinión | Jaime Richart | 03-11-2012 |
Cuando el
mundo y España parecen caminar hacia el abismo y aunque el capitalismo siempre
renace de sus cenizas, cae y se vuelve a levantar sobre los cadáveres que va
dejando en su historia, parece llegado el momento de enterrarlo definitivamente
para construir el otro modelo, no solo posible sino también real. A la
humanidad no le queda mucho tiempo. En el planeta y en la naturaleza se está
agotando todo con la celeridad con que desaparece una civilización.
Aprovechemos el tiempo que nos queda y subamos un nivel en la inteligencia
humana...
Que este, el
de las democracias burguesas ligadas a la falsa libertad de mercado, es el
menos malo de los sistemas posibles, lo dijo un político de profesión y quienes
cierran filas con él y los de su clase. Pero es una falacia o, cuanto menos,
algo que no es posible demostrar, a menos que lo prueben y lo confirmen los
desheredados de la tierra, que son los únicos que tienen autoridad en la
materia. Porque lo que observamos los demás es que precisamente la libertad
plena es un fruto que solo lo disfrutan unos pocos...
China, con
una población superior a la suma de la de Europa y Estados Unidos juntos, que
por su idioma y situación geográfica, ha podido desarrollar plenamente la
matriz del socialismo real, es la prueba incontestable de cómo una sociedad que
puso en marcha una escrupulosa planificación productiva y un rígido control de
natalidad a lo largo de 63 años, puede alcanzar unos niveles de estabilidad
económica y de felicidad humana que son incapaces de lograr las enfermizas
sociedades capitalistas. Las lacras que se le imputan al socialismo real, es
decir, la limitación de las libertades formales de que presumen las democracias
burguesas, son irrelevantes al lado del bien que le reporta a la población. En
cualquier caso, esta es una cuestión que solo preocupa a charlatanes,
periodistas de postín y politicastros. Hasta tal punto China ha cumplido todos
sus objetivos, que si se lo propusiera podría destruir el tejido capitalista de
la noche a la mañana sin disparar un solo tiro. Le bastaría con comprar la
deuda de los países que ahora van a la cabeza del sistema...
Lo que está
sucediendo en el mundo, en el orbe capitalista y especialmente ahora en España
y en los países deprimidos del sur, nos da la razón a los que venimos apostando
por el socialismo real desde que tenemos uso de razón, antes y después del
derrumbe del muro de Berlín. Es un tema largo, que puede hacerse muy largo aun
cuando se puede despachar con poco texto...
En primer
lugar —empezaré por aquí tal como va la deriva del clima y el galopante
agotamiento de los recursos naturales— por el colosal daño que el capitalismo
industrial ha venido haciendo y hace al planeta. Y a ello sigue el argumentario
irrefutable alegado por todo humano de mínima sensibilidad y natural pero fina
inteligencia, relativo a la ecuación libertad-igualdad-seguridad, clave para
entendernos. En ella siempre salen ganadoras la libertad y la seguridad, tal
como la tratan los defensores del capitalismo. Pero hay en ello una trampa
monstruosa, pues solo valen ambas en cuanto a que solo las disfrutan ellos. En
estos tiempos críticos es cuando eso se ve con meridiana claridad; lo que nos
lleva a preguntarnos a los no contaminados por la deformación del modelo
capitalista: ¿cómo es posible que generaciones enteras no se hayan dado cuenta
de que la libertad que venden estas democracias no sirve para nada si uno no
pertenece a las capas superiores de la sociedad, a la casta de los patricios, o
al menos si no se dispone de los recursos necesarios para una vida digna?
En último
término podríamos admitir (con muchas reservas porque su mayor moderación no
deja de ir acompañada de la depredación de otros continentes) que hay países
más comedidos que saben combinar aceptablemente libertad, igualdad y seguridad,
y que por ello no experimentan una marcada necesidad de cambio. Pero hay otros,
como los del sur y especialmente España, donde hay tal carga de histórica
desigualdad, de absolutismos, de caudillismos, de talante inquisitorial, de
caciquismos, de propensión a toda clase de engaños y de tan exasperante y
desigual reparto de la tierra, que no se comprende (a no ser que lo expliquemos
a través de la fuerza bruta, por un lado, y de la ingenuidad y conformismo
generalizados, por otro) que el socialismo real no sea un hecho desde hace
mucho tiempo.
Cuarenta
años este país vivió la opresión de una variante del fascismo en pleno siglo
XX. Durante los casi cuarenta años que ha funcionado la mentira de la división
de poderes del Estado y el espejismo de una vida feliz para todos en el falso
llamado estado de bienestar, que ha resultado ser una pasajera francachela. Ha
bastado un pequeño vendaval financiero, el soplo del lobo feroz sobre la casa
de papel, para poner irremisiblemente al descubierto las miserias que ocultaba
este "sistema" de manejos, debilidades y malicias de los poderes de
la falsa división que promovieron, propiciaron o consintieron el desmadre. Y al
lado de ello, la infamia hecha institución que hay en la repentina pobreza
extrema, ya de millones de ciudadanos y familias sin recursos y sin más techo
que no provengan de la beneficencia. ¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza a
los mentores del capitalismo y a los que prostituyeron el socialismo con el
ridículo invento de la "socialdemocracia" al exaltar, hipócritas y
satisfechos, la libertad y la justicia de "su" sistema?
¿Puede
consentir un país tanta impostura, tanto engaño, tan asimétrico trato en el
manejo de los valores sociales de la igualdad, inexistente, y la libertad
mentirosa, en cuanto a tantos solo les sirve para mendigar, prostituirse de
diversos modos o suicidarse?
Mientras las
innumerables trampas de los tahúres de la política y de la religión han
conseguido ocultar las injusticias que menudeaban, no obstante parecía que el
modus vivendi era consistente. Pero un matemático, ya que no propiamente
filósofo o pensador social, Gödel, tenía razón: si un sistema es completo es
inconsistente, y si es consistente es incompleto. Y que es inconsistente lo
prueba la injusticia que no cesa, aunque ha tenido que ser el número de los
afectados lo que ha hecho saltar la alarma. Este país está muy lejos de
comprender que la libertad de todo un pueblo no justifica el derramamiento de
una sola gota de sangre, como decía Voltaire, pero que tampoco esa libertad
vale un ardite si alguien muere de hambre... Durante unos años todo "parecía"
ir bien y no teníamos más remedio que callarnos quienes barruntábamos lo que se
nos venía encima. Pero ahora que la miseria, la desesperación y la desesperanza
se extienden como la hidra, es hora de concluir que solo en el socialismo real
está la solución a los problemas del mundo y especialmente de España. En el
caso de este país, por su especial idiosincrasia y por una crónica desigualdad
que en absoluto quieren remediar los gobiernos, los terratenientes, los
aristócratas, los ricos y la iglesia nacional, la plutocracia...
Por eso digo
que solo el socialismo real aporta garantías de continuidad, de estabilidad y
de la felicidad humana posible, a cambio de renunciar a ciertas cuotas de las
libertades desenfrenadas, formales y políticas que en las democracias del
capital sirven para bien poco; para poco o para nada, excepto para traer la
constante desgracia individual y colectiva aunque sus guardianes y centuriones
trabajen constantemente para generar la fantasía de que este es el mejor de los
sistemas de convivencia social posibles.
Pero es
inútil, ha empezado la cuenta atrás cuyo punto cero no sabemos si coincidirá
con el fin del mundo vaticinado para pronto por algunos o con la guerra total
que anuncian otros. Entre tanto y en todo caso, el socialismo real es la única
salida a este atroz marasmo. Piénsenlo los llamados a resolver las reales
necesidades de la humanidad y del planeta Tierra...
(Especial
para ARGENPRESS.info)

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