El rescate bancario será finalmente de 30.000
millones, 10.000 menos de lo previsto
SEGÚN CONFESÓ DE GUINDOS EN 'PETIT COMITÉ' HACE DOS SEMANAS
El ministro
de Economía, Luis de Guindos (Efe)
Eduardo Segovia 19/11/2012 (06:00)
El importe
final del rescate europeo para la banca española se situará entre 30.000 y
33.000 millones, frente a los 40.000 inicialmente anunciados por el
Gobierno. Así lo confesó el ministro de Economía, Luis de Guindos, la
semana pasada en petit comité en Barcelona, según fuentes conocedoras de
dicho encuentro. Esta cantidad tan reducida -el importe total concedido por la
UE puede alcanzar los 100.000 millones- reducirá el impacto del rescate para
las cuentas públicas españolas y permitirá al Ejecutivo minimizar el problema
de la banca, aunque algunos expertos consideran que no será creíble para los
inversores. La cifra sólo será mayor si se identifican necesidades superiores a
las estimadas inicialmente.
De Guindos
afirmó públicamente la semana pasada que la cifra final del rescate será inferior a los 40.000 millones
que se anunciaron al publicarse los resultados de los test de estrés de Oliver
Wyman. Estos test arrojaron un déficit de capital de 53.745 millones (59.300
antes del efecto fiscal y del efecto de las fusiones en curso), pero esta cifra
se rebajará gracias a varios elementos. El más importante es el traspaso de
activos al 'banco malo' (Sareb), que, aunque implica pérdidas para las
entidades por los descuentos que se aplicarán, al reducir sus activos
ponderados por riesgo (APR), el denominador del ratio de capital, disminuye
estas necesidades de fondos propios. Ahora mismo, se está trabajando en
calcular ese impacto concreto en cada entidad, y sólo si ese impacto no fuera
tan intenso como se espera la cifra podría superar ese rango de 30.000-33.000
millones.
Además, está
la asunción de pérdidas por parte de los accionistas y tenedores de
preferentes y deuda subordinada de las entidades nacionalizadas, que
también rebaja la factura; en el caso de Bankia, este viernes se publicó que las
preferentes sufrirán una pérdida del
50% de su valor al ser canjeadas por acciones (menos de lo que se
temía). Finalmente, está el impacto del cierre de oficinas fuera de las áreas
'naturales' de cada entidad y la venta o desmantelamiento de todas las
unidades de negocio que no sean banca minorista.
En este
último factor, la troika (Comisión Europea, BCE y FMI) ha sido especialmente
agresiva con unas exigencias durísimas para las cuatro entidades
nacionalizadas: BFA-Bankia, CatalunyaCaixa, NovaGalicia y Banco de
Valencia. Sus planes iniciales parecían muy poco
ambiciosos y exigió más recortes, como informó El Confidencial en
octubre. En la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri, estos
requisitos obligarán a un nuevo ajuste de plantilla de al menos 4.000
empleados más, aunque algunas fuentes elevan ya este ajuste a
niveles de 5.000 o 6.000. Esta será la clave para que se pueda reducir el
importe total del rescate hasta los 30.000-33.000 millones estimados por De
Guindos. Este dinero se inyectará antes de fin de año, según establece el
Memorándum de Entendimiento (MOU).
El Gobierno,
deseoso de reducir la factura
El Ejecutivo
es partidario de este ajuste duro porque siempre ha querido reducir todo lo
posible el importe del rescate. La cifra del rescate incrementará la deuda
pública española y los intereses del préstamo europeo -aunque sean inferiores a
los del mercado- computarán como déficit público. Asimismo, las pérdidas que
conlleve la operación, esto es, el dinero que se inyecte y que no se pueda
recuperar, incrementarán dicho déficit. Y estas pérdidas pueden ser importantes,
puesto que los bancos 'sanos' no están dispuestos a
pagar por las entidades nacionalizadas cifras remotamente cercanas al capital
que se les va a inyectar.
Ahora bien,
el problema con que se puede encontrar el departamento que dirige De Guindos es
la incredulidad de analistas e inversores internacionales. "Los
analistas no se han creído ni siquiera el resultado de los test de estrés, que
consideran demasiado laxo, así que una rebaja hasta 30.000 millones va a
generar mucha desconfianza", señala un gestor afincado en Londres. Aparte
de no fiarse de las cifras de las cuatro nacionalizadas, los bancos de
inversión consideran que las otras entidades suspendidas necesitan mucho más
capital público del que solicitan: BMN pedirá menos de 400
millones, Ibercaja, Popular y Liberbank no pretenden solicitar nada,
y la gran incógnita es Caja España, cuya fusión con Unicaja
da por rota el Banco de España.
¿Cómo se
repartirá el rescate?
Al disminuir
el importe total del rescate, también se reducen los fondos que le tocan a cada
entidad nacionalizada. Por el momento, se está cerrando la cifra definitiva de
cada una con los cálculos del impacto del traspaso de sus activos problemáticos
al banco malo y de la asunción de pérdidas por las preferentes, por lo que
todavía no hay cifras definitivas. No obstante, sí existen algunas estimaciones
que circulan por el sector.
Estas
estimaciones indican que BFA-Bankia se puede quedar algo por debajo de los
19.000 millones solicitados por Goirigolzarri cuando sustituyó a Rodrigo
Rato al frente de la entidad, en torno a 18.000 (Oliver Wyman estimaba su
déficit en 24.743). Eso dejaría entre 12.000 y 15.000 millones para repartir
entre las otras tres, de los que aproximadamente 7.000 serían para
CatalunyaCaixa (déficit en los test de estrés de 10.825), unos 5.000 para
NovaGalicia (frente a los 7.176 de Oliver Wyman) y unos 1.000 como mucho para
Banco de Valencia (3.462)
Fuente: http://www.elconfidencial.com/

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