El Capitalismo y un Pueblo condenado a la eterna niñez
Artículos de
Opinión | Níkolas Stolpkin* | 07-11-2012 |
Si hacemos
una comparación crítica entre un niño de dos años y un pueblo bajo el sistema
de producción capitalista nos podremos dar cuenta, sorprendentemente, de que no
existe mucha diferencia entre uno y otro. En síntesis: Padres=Autoridad;
Niños=Pueblo. Y desde un punto más desarrollado: Padres=Clase Capitalista;
Niños=Clase Dominada; Servidumbre=Clase Política Dominante; etc.
Si bien los
Padres son los Padres, la Servidumbre dentro de casa no siempre es la misma
como tampoco lo es el Mayordomo. Los Dueños de Casa son los que eligen a la
Servidumbre y eligen a su Mayordomo, no son los niños quienes tienen la
facultad de elegirlos.
Pero… dentro
de una sociedad capitalista ¿es el Pueblo quien elige a sus gobernantes o es una
ilusión óptica para hacerles creer al Pueblo que gozan de cierto “Poder”? ¿Será
la misma “ilusión”, parecida, que los Grandes provocan en los niños al
señalarles de que ya están “Grandes” cuando están recién aprendiendo a hacer
cosas que acostumbran a hacer los “Grandes” (cepillarse solitos, comer solitos,
irse a acostar solitos)?
La facultad
de ELEGIR… –“Oh, pero que grande estás!!!”
Las
elecciones, dentro del Sistema Capitalista, parecieran ser el UNICO momento que
tiene el Pueblo para sentirse “Grande” o tener “Voz y Voto”. Pero… ¿Cuál es el
fin que se tiene al dejar que el Pueblo pueda sentir que puede elegir a sus
gobernantes cada cierto tiempo? ¿Las Elecciones son la forma única que se tiene
para entregar cierto poder al Pueblo, o más bien es una forma sutil de
JUSTIFICAR la existencia de un Sistema de Producción imperante?
Vayamos al
plano de la niñez.
¿Los niños
eligen a la Servidumbre y a su correspondiente Mayordomo? Sabemos que no los
elige. Pero si los eligiera ¿los Dueños de Casa le darían a elegir los
candidatos de los niños o los candidatos propios? Ya sabemos lo que pasa cuando
en la vida real las cosas se van fuera de cauce y el Pueblo termina optando por
un candidato que realmente vendría a representar los INTERESES del Pueblo.
Los niños son
el reflejo de nuestras propias cadenas. Si a los niños se les acostumbra a
estimular la imaginación, al Pueblo se le acostumbra a estimular su apetito
consumidor; si a los niños se les acostumbra a dar juguetes para que se
distraigan y no molesten a los padres, al Pueblo se le acostumbra a dar una
infinita serie de elementos distractores para que no tengan tiempo para pensar
en quienes tienen directa relación con las políticas o reglas a las cuales
están sujetos; si a los niños se les acostumbra a inculcar la creencia en un
tal “Santa Claus”, al Pueblo se le acostumbra a inculcar la creencia en un tal
“Dios”.
Los hijos
acostumbran ser unos de los recipientes favoritos de nuestras propias
frustraciones. Si nos va mal en el trabajo ¿con quién más nos la desquitamos?
Si a los grandes capitalistas les va “mal” en los negocios (llámese “utilidades
a la baja”) ¿en quién más suelen desquitarse?
La relación
entre padre e hijo suele graficar, en buena parte, lo que es la relación entre
la Clase Dominante y la Clase Dominada. Si queremos comprender la relación
entre la Clase Dominante y la Clase Dominada entonces se podría hacer el simple
ejercicio de observar la relación entre los padres y sus pequeños hijos de dos
años, aproximadamente.
A los niños
no se les debe hacer preguntas de si quieren esto o lo otro, ya que se los ha
de terminar “malcriando”. ¿Al Pueblo se le pregunta si quiere que les aumenten
el sueldo? Obviamente a los Pueblos no se les pregunta, a menos que sea una
pregunta que no ha de afectar los intereses de la Clase Dominante; a los niños
pequeños no se les debe preguntar si desean comer, se les sienta y se les
obliga a comer lo que hay, aunque lloren o pataleen en un principio, al final
terminan obedeciendo.
Pero el
problema bajo el sistema de producción capitalista no es que la clase
gobernante acostumbre a tratar a sus gobernados como si fueran niños. El
problema radica en que la clase gobernante ve a sus gobernados de peor manera a
como se pudiera ver los hijos que ha tenido el Dueño de Casa con la Empleada
Doméstica, fuera del matrimonio. Por lo menos son “dadivosos” con los hijos que
ha tenido con la Servidumbre. ¿Pero son tan “dadivosos” con los hijos que ha
tenido fuera de Casa?
La Clase
Dominada bajo el Sistema Capitalista más parecieran ser los hijos ilegítimos de
los Dueños de Casa. Hijos bastardos sin derecho a nada; sin derecho a
EDUCACIÓN, sin derecho a SALUD, ¡¡¡sin derechos a la “fortuna” de los Dueños de
Casa o a heredar la Casa!!! Pero… ¿cómo es la realidad con los hijos LEGÍTIMOS
de los Dueños de Casa nacidos dentro del matrimonio? Pues los PADRES se
preocupan desde el principio de la SALUD de sus hijos y se preocupan de que
tengan una buena EDUCACIÓN para que en el mañana sean iguales o mejores que
ellos. ¿Cómo creen esos PADRES que reaccionarán sus hijos ilegítimos al ver
como son PROTEGIDOS los hijos legítimos que tienen DERECHO a todo? ¿No crean
resentimiento? ¿Por qué deben tirar a los PERROS cuando aquellas madres van con
sus hijos bastardos a reclamar RESPONSABILIDAD para con el sano crecimiento de
esos niños?
¿Cuándo
habremos de tener gobernantes que nos vean como sus propios hijos y no como los
hijos bastardos nacidos fuera del “matrimonio”?
Pues no se
quejen si mañana sean desplazados, por la razón o la fuerza, por PADRES RESPONSABLES
que se hagan cargo de los innumerables bastardos regados dentro del vecindario.
* Analista
político nacional e internacional - Political Analyst - Crítico de política y
Cultura Contemporánea - Autodidacta
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