CONTRA LOS DESAHUCIOS, MOVILIZACIÓN SOCIAL
Artículos de
Opinión | Juan Torres López | 13-11-2012 |
El Partido
Popular y el Socialista se han negado durante años a tomar cualquier tipo de
medida para frenar la avaricia de los bancos y poner fin a uno de los hechos
más vergonzosos y antisociales que vienen ocurriendo en España: los desahucios
de cientos de miles de familias.
A los
dirigentes de ambos partidos les viene dando igual que los mismos bancos que
han provocado una crisis que los ha dejado sin ingresos o empleo impidan que
millones de españoles disfruten del derecho a la vivienda que consagra nuestra
Constitución. Los gobiernos de ambos partidos, el anterior de Zapatero y el
actual de Rajoy, no solo han sido completamente insensibles al dolor y la
tragedia que padecen tantas familias, sino que, para colmo, no han dudado nunca
a la hora de enviar a la policía para defender los intereses bancarios a base
de palos y palizas a quienes han tratado de defender un derecho constitucional
tan elemental y humano.
Han
demostrado a las claras que el afecto que dicen sentir por la Constitución
tiene un límite tajante: los intereses de la banca y los privilegios de los
banqueros, los amos verdaderos de unos partidos que mantienen su poder y
ventaja electoral gracias a los préstamos y a las ayudas de todo tipo que con
infinita generosidad les conceden desde hace años las mismas entidades que son
inflexibles ante las familias sin ingresos que no pueden pagar sus hipotecas.
Sin embargo,
una vez más podemos comprobar que ningún poder es invencible frente a la
movilización social. Ha costado cientos de manifestaciones y de palizas,
heridos y hasta muertos, pero por fin la presión social está obligando a que el
gobierno ponga sobre la mesa el cambio de una legislación reaccionaria que solo
viene a proteger los intereses de la banca frente a los de toda la sociedad.
Porque lo que está ocurriendo es justamente eso: que la movilización y la
solidaridad ciudadana obligan por fin a que el gobierno y la oposición muevan
ficha y cambien una actitud que hasta ahora ha sido de completa indiferencia.
Los hechos están demostrando claramente que si no se hubieran producido las
protestas, las manifestaciones, las huelgas, los enfrentamientos con la
policía, las denuncias y, en definitiva, la respuesta ciudadana ante una
situación social injusta, los desahucios seguirían produciéndose
indefinidamente dejando a muchas más familias en la calle.
Es muy
importante que la gente sepa esto y sea consciente de su poder, que no crea
ingenuamente que los partidos mayoritarios y el poder político han cambiado de
posición y dicen estar dispuestos ahora a modificar la legislación por
iniciativa propia. Solo lo hacen por efecto de la presión y la movilización
social, como ha ocurrido siempre que se han producido avances favorables al
bienestar y la justicia, demostrándose así la falsedad de esos discursos que
constantemente nos dicen que las huelgas, los sindicatos o las protestas en la
calle no sirven para nada.
Es por es
razón que creo que debemos alegrarnos de que el gobierno haya anunciado por fin
que está dispuesto a resolver el problema de los desahucios, porque se
demuestra así la utilidad de las movilizaciones sociales y que solo con ellas
se puede evitar que nos quiten nuestros derechos más elementales.
Pero
precisamente porque demuestran esto es por lo que no debemos bajar la guardia.
A la vista de su comportamiento previo, no cabe esperar que ni el gobierno ni
el partido socialista jueguen limpio ahora y que de pronto dejen de ser
esclavos de la banca que los financia. Solo podremos esperar que se den soluciones
efectivas y adecuadas al drama de los desahucios si la movilización social se
mantiene y se refuerza, incluso en mayor medida que antes.
Ahora es el
momento de que la ciudadanía haga ver que lo que está en juego no es la
adopción de cualquier tipo de chapuza legal que dé largas al asunto de fondo,
sino la garantía de que todos los españoles y españolas puedan disfrutar con
efectividad del derecho constitucional a la vivienda.
Por eso,
ahora es el momento de seguir presionando para que no solo se tomen medidas que
eviten los desahucios en el futuro sino para que se garantice que recuperen su
vivienda los miles de familias que la han perdido injusta y vergonzosamente en
estos últimos años.
No podemos
consentir que los dos partidos mayoritarios se quieran poner ahora una medalla
simplemente aflojando un poco la soga que ata a las familias más desprotegidas
y humildes. Hay que exigir que se rompa para siempre con los privilegios
legales que han concedido tanto poder y beneficio a la banca, no solo
reconociendo la dación de pago, sino aliviando la deuda hipotecaria resultante
de tasaciones artificialmente elevadas, generando un parque social de viviendas
que permita el acceso a ellas de quienes no disponen de ingresos suficientes
devolviendo, como he dicho, la suya a quienes la han perdido en los últimos
años. No basta con que los dos grandes partidos negocien entre ellos soluciones
de compromiso, seguramente buscando tan solo el beneplácito de la banca, sino
que deben escuchar a las organizaciones y movimientos que han estado en la
calle defendiendo a los desahuciados, para garantizar, en definitiva, que el
derecho a la vivienda sea efectivo para todos.
No podemos
consentir que se limiten a lavarle la cara a los bancos. Se trata, por el
contrario, de obligarles a rescatar ahora a las miles de familias que estos han
llevado a la ruina. Y la historia y los hechos recientes demuestran que con la
movilización social podemos conseguirlo.
Fuente: http://tercerainformacion.es/

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