AVERGONZADO DE SER ESPAÑOL
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JAVIER
PéREZ DE ALBéNIZ | 1 de
noviembre de 2012
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Un grupo de
voluntarios trabaja en la excavación de fosas comunes en El Marrufo (Cádiz), el
pasado agosto. / © Juande
Hay mucha,
muchísima gente que está orgullosa de ser española. Y a mí me parece muy bien:
sus motivos tendrán. Sin embargo yo me siento cada vez más avergonzado de ser
español. Y estoy seguro de que quienes se sienten orgullosos respetarán mis
razones: desahucios, rescate a los bancos, desmantelamiento de la sanidad y la
educación públicas, paro, pobreza y otros dramas aparte, me resulta
insoportable vivir en un país donde hay alrededor de 88.000 ciudadanos
enterrados de mala manera en las cunetas de las carreteras. Me parece
intolerable que los españoles consientan esta macabra circunstancia, y me
repugna que los políticos miren para otro lado ante semejante despropósito. No
quiero entrar hoy en el detalle de cómo llegaron esos ciudadanos a esas
cunetas, y por tanto prefiero evitar recordar quiénes les asesinaron y
condenaron a la primera fase de tan terrible abandono. Solo quiero explicarle
porqué me repugna ser español.
El actual Gobierno ha eliminado la partida del presupuesto
destinada a la memoria histórica del proyecto de Presupuestos Generales
del Estado. Cero euros. El PSOE ya la había reducido el
pasado año un 59,67%, pero ahora el PP directamente la elimina.
Cero euros. El Estado deja de financiar las exhumaciones apenas un mes después
de que Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno,
leyera un comunicado al término del Consejo de Ministros en el que
rendía homenaje a “las víctimas, los defensores de los derechos humanos, las
organizaciones no gubernamentales y otras personas y grupos que trabajan para
denunciar los casos de desaparición forzada y erradicar esta práctica”.
Primero el PSOE
con su tibieza, y después el PP con su ideología, nos condenan a vivir
en un eterno día de difuntos. Porque en eso se ha convertido España: en un gran
cementerio. Miles de cuerpos enterrados en fosas comunes, en lo que supone un
macabro ejercicio fúnebre solo comparable al provocado por el régimen camboyano
de Pol Pot. ¡No podemos olvidarnos de que siguen ahí!
¿Se puede
estar orgulloso de pertenecer a un un país con 88.000 cadáveres sin
identificar, enterrados de mala manera en indignas fosas comunes repartidas por
su geografía? Yo estoy avergonzado.
Fuente: http://www.cuartopoder.es
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