Del Valle de los Caídos al Ibex 35
37 años después de la muerte de Franco, las empresas que se enriquecieron
con la construcción de su mausoleo están entre las más poderosas e influyentes
del país
ALEJANDRO
TORRÚSMadrid18/11/2012 09:30 Actualizado: 18/11/2012 09:42
El Valle de los Caídos durante su construcción
El régimen
les dio poder, patrimonio y mano de obra casi esclava. La transición y la
democracia, benevolente como con un hijo pródigo, no les pidió explicaciones
por su pasado ni por el origen de sus riquezas. Su pasado se diluyó en el
presente de la España democrática como un azucarillo en agua hirviendo y el
futuro quedó a sus pies. Son las grandes empresas que apoyaron a Franco en su
cruzada, se beneficiaron de las concesiones estatales, utilizaron mano
de obra casi esclava de presos republicanos y sentaron en sus consejos de
administración a los exministros del régimen. Esta es la historia de los que
una vez que el caudillo de España murió se autodefinieron como “demócratas de
toda la vida”.
En agosto de
1936, el diario británico The Sunday Express publicó: “Franco se
mantiene en la lucha. Pero, ¿cuál es el poder que lo dirige desde detrás de las
sombras? Cuando un hombre levanta la mano, Franco obedece. Ese hombre es
Juan March”.
Nadie puede
imaginar que un golpe de Estado puede triunfar sin el apoyo de los grandes
empresarios y Franco, juntos al resto de golpistas, encontró en Juan March al
mecenas de su cruzada. March aseguró la vida de los familiares de los militares
rebeldes, financió los aviones que trasladó a Franco al norte de África con
la inestimable ayuda de varios responsables del diario ABC y negoció con
alemanes e italianos la compra de armamento. ¿A cambio de qué?
“A cambio,
en plena guerra civil, desde el cuartel general de Burgos, obtuvieron el
control del sector bancario, su statu quo, las claves de la
economía, el monopolio del sector financiero”, escribe Mariano Sánchez en la
obra publicada en 2005 'Los banqueros de Franco'.
Nadie puede
imaginar que un golpe de Estado puede triunfar sin el apoyo de los grandes
empresarios Este pacto de Franco con March y el resto de banqueros significó la
primera gran traición del general a los principios de Falange: la Banca no
sería nacionalizada. Lo importante para el Generalísimo no era mantener su
integridad ideológica. Franco no tenía ideología. El caudillo tenía poder
político, adquirido mediante las armas, y no lo iba a perder bajo ningún
concepto y mucho menos por programas políticos.
Al amparo de
la dictadura franquista, Juan March realizó diversas operaciones financieras de
gran calibre, como la compra de la Barcelona Traction, tras la que fundó
Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S. A (FECSA), quien se hizo con la práctica
totalidad de la producción eléctrica en Cataluña. FECSA construyó centrales
térmicas y entró en el campo de la energía nuclear, motivado por las crisis del
petróleo de los años 70.
Así,
participó, junto con Électricité de France, Hidroeléctrica de Cataluña y ENHER
en la construcción de la central nuclear de Vandellós, puesta en servicio en
1972. En 1983, FECSA instaló en solitario la central nuclear de Ascó, que
comenzó a funcionar en 1983.
El rastro de March en el presente
Todas estas
operaciones convierten a FECSA en una empresa al alza, que comienza a
cotizar en el IBEX 35 de la Bolsa española. Su camino en solitario llega
hasta 1996 cuando el Grupo Endesa se hace con el 75% de las acciones de la
compañía y su control absoluto.
Juan March
falleció en 1962 pero sus nietos han sabido cumplir su legado. En 1988 la
revista Forbes sitúa a los March entre las tres fortunas más importantes de España,
junto a Ramón Arces, creador de El Corte Inglés, y los Botín. Su notoriedad en
la democracia española y en las finanzas internacionales es ya indiscutible.
“La
Fundación March, creada en 1955, cuenta con un patrimonio superior a los 15.000
millones de pesetas y recibe una inversión anual que rebasa los 1.000 millones.
En la actualidad el patrimonio de los March se sitúa entre en el medio billón
de pesetas, participan en el accionariado de 150 empresas y comandan un grupo
empresarial que ha sido vanguardia en España en cuanto a bancos de negocios y
que goza de una gran liquidez”, escribe Mariano Sánchez en su obra Los
banqueros de Franco.
Entre la
larga lista de empresas en las que la familia March está presente en el
accionariado hay algunas muy reconocibles para el gran público como la
constructora ACS (18,3%), presidida por el presidente del Real Madrid,
Florentino Pérez; Acerinox (24,2%), una de las compañías líder a nivel
mundial en la fabricación de acero inoxidable o la empresa de seguridad Prosegur
(10,0%).
La construcción del Valle de los Caídos
Ningún otro
símbolo como el Valle de los Caídos refleja el funcionamiento de la oligarquía
empresarial que rodeaba el régimen. Una obra faraónica que costó a las arcas
públicas a lo largo de sus veinte años de construcción 2.421 millones de
pesetas de la época, según datos de Mariano Sánchez. “Para entender la magnitud
de la obra conviene comparar el coste con otras partidas de los Presupuestos.
Así, hasta 1970 el Estado había dedicado 2.339 millones de pesetas para
Educación, explica Mariano Sánchez, autor de obras como Los Franco S.A.
o Los banqueros de Franco a Público.
El Valle de
los Caídos refleja el funcionamiento de la oligarquía empresarial que rodeaba
el régimen Franco eligió el 1 de abril de 1940, primer aniversario de la
victoria de la entonces conocida como “Victoria de las armas de España”,
para dar a conocer su proyecto. Fernando Olmeda, autor de El Valle de los
Caídos. Una memoria de España, recoge en su obra las palabras pronunciadas
aquel mismo día por el coronel Valentín Galarza, subsecretario del a jefatura
del Estado, en la lectura al Decreto que dispone la construcción del futuro
monumento:
“La
dimensión de nuestra cruzada, los heroicos sacrificios que la victoria encierra
y trascendencia que ha tenido para el futuro de España esta epopeya no pueden
quedar perpetuados por los sencillos monumentos con los que suele conmemorarse
en villas y ciudades los hechos salientes de nuestra historia. Es necesario que
las piedras que se levanten tengan la grandeza de los monumentos, que desafíen
al tiempo y al olvido y que constituyan lugar de meditación y reposo en que las
generaciones futuras rindan tributo de admiración a los que legaron una
España mejor”.
La ejecución
del gran sueño del generalísimo requirió un enorme financiero, pero sobre todo
de personal. En 1942 el régimen se da cuenta de que además de obreros libres
será necesario emplear batallones de presos en un país que continúa desangrando
tras la cruenta guerra civil. Ese mismo año llega al Valle la Compañía del
Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores Penados nº 95. Los presos
visten gorro a rayas azules y blancas con una P que les identifica como presos.
El periodista Rafael Torres, autor de Los esclavos de Franco, cifró en 20.000
los presos republicanos que participaron a precios muy por debajo del mercado y
en condiciones de semiesclavitud en la construcción del sueño de Franco.
Los presos "alquilados"
Fernando
Olmeda recoge en su obra dos testimonios de presos republicanos que detallan
las condiciones de la obra. Trinitario Rubio lo describe de la siguiente
manera:”Picábamos un metro cúbico de piedra, cargábamos vagonetas y empujábamos
entre varios. Trabajábamos en condiciones difíciles, nos trataban de hijos
de puta y rojos, cosa peor que los malos tratos”.
Segundo
Fernández, de familia de agricultores de izquierdas, y condenado por tres
consejos de guerra, resume en una frase su experiencia en la construcción del
Valle de los Caídos: “Raro era el día que no morían uno o dos, y hasta
tres, más por el hambre que por accidentes, porque la construcción del túnel
casi no había empezado”.
La
utilización de presos políticos como mano de obra ahorró al régimen 780
millones de euros
Nicolás
Sánchez-Albornoz, director del Instituto Cervantes de 1991 a 1996 y condenado a
trabajos forzados por el régimen en 1947, puso cifras al negocio redondo de las
empresas y el régimen de Franco con los presos trabajadores. "El Valle
era un gran negocio", explica, "los que estábamos condenados a
trabajar allí estábamos alquilados a las empresas que hacían la obra, Huarte y
Banús, por 10,50 pesetas al día. A nosotros nos daban 50 céntimos a cada uno.
Los patronos tenían obreros a precio de saldo y disciplinados", según
recoge José María Calleja en un artículo publicado en el diario El País. De
esta manera, Sánchez-Albornoz, actual miembro de la RAE, confiesa que estuvo
“alquilado” a la empresa Huarte y Banús.
El
periodista Isaías Lafuente se atrevió a cuantificar en su libro Esclavos por
la Patria los beneficios obtenidos por el franquismo a costa de utilizar
presos políticos para la realización de obras: más de 130.000 millones de
pesetas, unos 780 millones de euros. Ello se deduce del estudio de las detalladas
memorias anuales remitidas a Franco por el Patronato para la Redención de Penas
entre 1939 y 1970, conservadas aún en los archivos de la Dirección General de
Instituciones Penitenciarias. en su libro Esclavos por la patria.
Las empresas adjudicatarias y su beneficio
En sus
inicios la obra se adjudica a tres grandes empresas, San Román, filial de Agromán,
se encargará de la perforación de la roca para abrir en ella el agujero gigante
que albergará la cripta, Estudios y Construcciones Molan se ocupará de
la construcción del monasterio y Banús, gestionada por los dos hermanos
Juan y José, se responsabilizará de la carretera que unirá la entrada con el
Risco de la Nava.
Estas tres
empresas, junto a la constructora Huarte y Cía que se uniría a las obras
en 1952, dispusieron de mano de obra semiesclava para sus negocios privados por
concesión del régimen de Franco. Así, en 1943 Agromán disponía de 250 presos
republicanos trabajando en el Monumento, 100 en las obras de el Escorial Aguas
y Escorial Arca de Juan y otros 140 en diversas obras repartidas en cuarteles y
monasterios.
Banús, por
su parte, disponía de 125 presos trabajando en la carretera que da acceso al
Valle de los Caídos, 90 presos construyendo la estación de trenes de Chamartín
(Madrid) y a 50 más en la base militar de Torrejón. En total llega a haber 141
batallones de presos republicanos repartidos por diferentes obras sólo en
1943, según recoge Olmeda en su obra.
¿Qué ha sido de estas empresas?
En 1943
había 141 batallones de presos republicanos realizando trabajos forzadosLa
constructora Huarte, que acumulaba en 1975 un volumen de venta de 16.000
millones de pesetas, se fusionó en 1998 con Obrascón. Un año después, se
incorpora al grupo la empresa Lain conformando el gigante constructor Obrascón-
Huarte- Laín u OHL, como es más conocido. El grupo está presidido por
Juan-Miguel Villar Mir, más conocido por haberse presentado a las elecciones a
presidente del Real Madrid de fútbol. Aunque en su currículum figuran otros
muchos cargos en la estructura del Estado franquista como haber sido Director
General de Empleo en 1964 o presidente del Fondo Nacional de Protección del
Trabajo en 1967.
Por su
parte, la constructora Agromán fue fundada por José María Aguirre Gonzalo y
José San Román en 1926, en tiempos de Primo de Rivera. Gracias a sus negocios,
Aguirre Gonzalo saltó pronto al mundo de la banca y presidió el Banco
Guipuzcoano desde 1956 hasta que falleció en 1988. Además, ocupó la presidencia
del Banco Español de Crédito desde 1970 hasta 1983 y del Banesto, desde 1970 a
1984. No obstante, la estirpe familiar no terminó ahí ya que su hijo José María
Aguirre González le sustituyó en el cargo de presidente del Banco Guipuzcoano
hasta 1999. En 2010, este banco fue absorbido por el Banco Sabadell.
Tras la
construcción de la carretera, los hermanos Banús siguieron caminos diferentes
siempre bajo el amparo del régimen. José Banús, conocido como el constructor
del régimen, es el artifice de barrios emblemáticos de Madridi como el de
la Concepción o el Barrio del Pilar, donde urbanizó una gran extensión de
terreno, y de cuyos pisos sacaba un beneficio de unas 115.000 pesetas. De
Madrid saltó a la Costa del Sol donde, en el verano de 1970, inauguró su
proyecto más ambicioso: Puerto Banús. Su estrecha relación el régimen queda
patente no sólo en sus negocios sino en sus distinciones: medalla al Mérito en
el Trabajo, la gran cruz del Mérito Civil y la medalla de oro al Mérito
Turístico. Sus descendientes heredaron un gran imperio con origen en la construcción
del Valle de los Caídos y su amistad con el régimen de Franco.
Por otro
lado, su hermano Juan Banús se quedó en Madrid y en su currículum figura la
construcción de la lujosa ciudad satélite de Mirasierra, opulentas
viviendas rodeadas de comercios y zonas de asueto. Sus hijos Juan y Antonio
Banús Ferré tomaron el testigo inmobiliario de su padre y de su tío,
especializándose cada uno en diferentes proyectos.
Juan Banús,
fallecido en 2000, era el responsable de la lujosa área marbellí de Puerto
Banús, lugar de veraneo de la jet set y de la familia real saudí, entre
otras personalidades, mientras que Antonio Banús es propietario de un
importante número de franquicias de la firma de moda italiana Benetton en
España, gestor del hotel de cinco estrellas Mirasierra Suites y dueño de la
bodega El Carabal, situada en Cáceres. Además, Antonio Banús posee el 100%
del capital del grupo promotor inmobiliario Juban.
No obstante,
en la larga lista de empresas que se beneficiaron de la barata mano de obra de
presos republicanos figuran otras muchas sociedades que no participaron en la
construcción del Valle de los Caídos o que su gran negocio con el régimen fue
otro. Es el caso de Dragados y Construcciones, hoy también inversa en ACS,
la constructora de Florentino Pérez.
Sin descuidar a amigos y los ministros
Pero no sólo
empresarios se beneficiaron de las “bondades del régimen”. La democracia
tampoco ha maltratado a los antiguos dirigentes franquistas, sus herederos
directos o a los familiares de Franco. Hoy, muchos de estas personas tan
cercanas al régimen, ya sea con lazos en el mundo de los negocios, familiares o
políticos, siguen disfrutando de un papel importante en nuestra sociedad.
La
democracia tampoco ha maltratado a los antiguos dirigentes franquistas, sus herederos
directos o a los familiares de Franco
Así, según
enumera Mariano Sánchez en su obra Los Franco S.A., las hermanas Alicia y
Esther Koplowitz, a través del Imperio de Fomento de Construcciones y
Contratas (FCC), poseen un patrimonio que ronda los 1.000 millones de
euros; los descendientes de José Meliá Sinisterra, en el sector turístico
(Hoteles Meliá), facturan anualmente más de 600 millones de euros, o Carmela
Arias Díaz de Rábago, condesa de Fenosa y viuda de Pedro Barrié de la Maza,
cuya fortuna personal alcanza los 240 millones de euros.
También
llama la atención la puerta giratoria que unía a los ministros de Franco con
los Consejos de Administración de las principales empresas españolas. De los
119 ministros de franco, 22 de ellos se sentaron en 29 consejos de
administración de importantes entidades bancarias, nueve en bancos
oficiales y cuatro en cajas de ahorros. Otros ocho ex ministros fueron
presidentes y/o consejeros del Banco de España. En total, 43 ministros se
convirtieron en destacados ejecutivos del sector bancario.
Pero no sólo
ellos ocuparon esos puestos, también sus hijos. Sirve como ejemplo el reciente
nombramiento de Nemesio Fernández Cuesta, hijo del ministro de Comercio en el
penúltimo gobierno de Franco de igual nombre, como director General de
Negocios de Repsol.
No obstante,
no hay que buscar tan lejos para encontrar la alargada sombra del régimen. En
la penúltima horneada de políticos de la derecha española se encuentran buenos
ejemplos como Rodrigo Rato, hijo de Ramón de Rato, fundador junto a
Millán Astray y Dionisio Ridruejo, entre otros, de Radio Nacional de España,
así como propietario del Banco del Norte y del Banco Murciano.
O José
María Aznar, nieto de Manuel Aznar Zubigaray, periodista y político cercano
a Falange que fue director gerente de la agencia de noticias EFE y embajador
español ante la ONU, Marruecos, y varios países de América.
Fuente: www.publico.es

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