Los medios de comunicación: su función y su influencia en la gente
Artículos de
Opinión | Mikel Itulain | 04-11-2012 |
De acuerdo
al punto de vista teórico, en un régimen democrático los medios de comunicación
son independientes y buscan el rigor y la objetividad en sus informaciones. No
aceptarían las presiones de los grupos de poder y mantendrían esa independencia
indicada. No obstante, no hace falta profundizar demasiado ni dedicarle tampoco
demasiado tiempo al análisis de estos medios, para poder ver que hay una gran
diferencia entre lo que ellos dicen y lo que sucede en la realidad. ¿Se trata
de errores de interpretación?, ¿de no tener buenas fuentes? Bien, pensar solo
esto sería, tal vez, comportarse de forma demasiado ingenua ante las enormes
evidencias de direccionalidad en sus opiniones y en el enfoque de sus noticias.
La información que emiten, si así puede ser considerada teniendo en cuenta que
muchas veces precisamente hacen la labor contraria, no es desinteresada, no al
menos en temas tan importantes como el político y el económico, profundamente
ligados. Ante esta situación, y vista la experiencia y su historial, debemos
pensar, como lo hacemos cuando recibimos información de cualquier interlocutor
cotidiano, quién es el que nos está transmitiendo esa supuesta información y
qué fuentes tiene y qué intereses puede tener. Llegados a este punto podemos
ver que quienes dirigen esos grandes medios de comunicación, bien prensa
impresa o digital, canales televisivos o radios, son generalmente grandes
empresas, con importantes intereses económicos y vinculados o pertenecientes a
la élite que está en el poder.102 Esto debería de ponernos en principio ya en
alerta y hacernos ver que difícilmente alguien que tiene tantos intereses y
poder puede reflejar con objetividad los temas sociales o económicos, por
lógica los terminará enfocando en función de sus intereses. Por una parte esto
es, como se ha dicho, lógico, pero, por otra, desmiente el mito de la
independencia y la objetividad de la prensa y de los medios de comunicación en
general. En realidad son muy dependientes, completamente dependientes de sus
intereses económicos, con lo que la objetividad periodística en temas que
afecten a esos intereses queda anulada. En relación a lo comentado sobre qué
fuentes tienen para recibir los datos y la información, este suele ser uno de
los puntos más débiles de los llamados mass media. Muy frecuentemente, y
especialmente en asuntos internacionales y económicos, suelen utilizar las mismas
fuentes, que apenas difieren unas de otras, tenemos así varios medios contando
prácticamente lo mismo sobre una noticia. Si analizamos esas fuentes vemos que
son grandes organizaciones de relaciones públicas o agencias de noticias
contratadas por las mismas grandes empresas de los medios de comunicación, con
lo que se crea un círculo vicioso. Es muy común que la fuente o fuentes
originales indicadas no existan, tratándolas como anónimas o incluso que estén
contratadas por ellos mismos o por grupos afines. En definitiva son grandes
corporaciones que crean la información adecuada a sus intereses y que no se
preocupan mucho por describir los acontecimientos reales, más si estos
contradicen sus objetivos económicos y/o políticos.
La élite en
el poder necesita reflejar de cara al resto de la población una visión del
mundo que la legitime y la favorezca, y es lo que hacen con sus medios de
comunicación; que acaparan prácticamente de forma completa el espectro de los
grandes canales de la comunicación, creando la equivocada interpretación de que
hay pluralidad en la información al haber un gran número de ellos, pero que
apenas difieren unos de otros en los fundamentos básicos, políticos y
económicos. El poder debe inculcar su ideología a los ciudadanos para que estos,
de una forma u otra, comulguen con sus ideas y obedezcan, esto lo hace en gran
medida a través de los medios de comunicación. La labor de estos medios es
principalmente una labor de control social, no de información. Detrás de la
ideología que lanza el poder económico a través de sus canales de comunicación
hay unos importantes intereses económicos, intereses que son ocultados de cara
al público.
Un buen
periodista como Ignacio Ramonet expuso de forma muy clara este papel de
persuasión, de control ideológico, finalmente de control mental de la
población, por la élite que los dirije:
…la
comunicación, tal como la conciben los medios dominantes en prensa, radio,
televisión e internet, tiene como función principal convencer al conjunto de
las poblaciones de su adhesión a las ideas de las clases dominantes.106
Y eso es lo
que realmente hacen, no informar, sino convencer, persuadir a la población para
que siga los deseos de esas clases dominantes. Su función es muy importante
para esas élites, ya que les permite controlar a los ciudadanos de cada país
donde puedan transmitir su ideario. La prensa sería un vínculo entre esta élite
y las demás personas pertenecientes a la sociedad, un vínculo jerárquico donde
se dan instrucciones y órdenes, y estas deben seguirse:
La prensa es
el vínculo entre las acciones políticas internacionales de las elites
gubernamentales y el público. Las personas que habitualmente siguen las
noticias sobre asuntos internacionales no poseen un marco interpretativo o
conceptual que les permita desarrollar una evaluación crítica. Los lectores del
periódico, o la audiencia de los medios electrónicos, toman los discursos de
las elites como referente para sus propias interpretaciones sobre sucesos
internacionales. Esta dependencia provoca que el público sea más sensible a los
discursos de las elites y de la prensa.107
Como comenta
Doris Martínez, y también Ignacio Ramonet, llegan a conseguir que la población
termine por identificarse con esas ideas e interpretaciones que transmite la
élite sobre los sucesos. Se trata claramente de un proceso de manipulación y
sumisión, conseguido mediante el uso de la insistente propaganda, aunque este
nombre no se use nunca. Esta manipulación es realmente peligrosa, porque los
intereses de esa élite, que vive en un lujo exagerado precisamente a costa del
resto de la sociedad, son habitualmente contrarios a los de la población en
general. Los efectos de tal engaño los estamos viendo con especial crudeza hoy
en día, ya que esa clase dominante ha decidido reducir o anular los derechos
sociales y laborales de las sociedades del llamado primer mundo con el fin de
hacerse todavía más poderosos y más ricos de lo que ya lo eran; el egoísmo y la
avaricia conocen pocos límites. No es casualidad que en los últimos cincuenta
años las diferencias en renta entre los más pudientes y la gran mayoría de la
población hayan aumentado año tras año. Para que esto se acepte, para que esto
se pueda dar, hace falta un buen trabajo de persuasión y engaño, y esta labor
la han hecho bien los medios de comunicación, que han anulado buena parte de la
capacidad crítica y han dormido a gran parte de la sociedad. La labor tampoco
es que haya requerido de demasiado ingenio, ya que prácticamente no tienen
competencia, al no existir o existir en muy escaso número cadenas alternativas
independientes en el mundo de la gran difusión mediática.
Para ver
cómo han actuado estos medios, estos medios de comunicación corporativos, por
ejemplo en dos conflictos bélicos recientes, como el de Libia o Siria, adjunto
los siguientes enlaces:
Los medios
de comunicación corporativos y la guerra contra Siria. Enlace
Los medios
de comunicación y la guerra en Libia. Enlace
Nota:
Los medios
de comunicación a los que me refiero son los corporativos, que son los que
habitualmente vemos, leemos o escuchamos. Estos medios serían aquellos que
pertenecen o dependen económica e ideológicamente del poder económico y
político, es decir de las corporaciones industriales y financieras que rigen no
solo el mundo económico sino el político, y también el ideológico y algunos más.
De la obra Justificando
la guerra, la bibliografía se puede consultar allí.

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