LA PORRA, LAS BALAS, Y EL CÓDIGO PENAL
LA VIOLENCIA
en el capitalismo es algo consustancial al mismo, y uno de los roles del Estado
es asegurar el monopolio de la violencia en defensa de los intereses
capitalistas.
Artículos de
Opinión | ICEA | 01-10-2012 |
Esta
violencia es algo que la clase obrera ha padecido desde su aparición. Las
«Enclosure Acts» inglesas expulsaron a la miseria de una manera violenta a
cientos de miles de agricultores pobres,pasando a formar parte del proletariado
primigenio, pero desencadenando una fuerte resistencia: levantamientos,
revueltas... duramente reprimidas. Nos podemos retrotraer hasta los inicios del
movimiento obrero industrial para comprender esta relación de
protesta-represión. Toda reivindicación y protesta por parte de la clase
trabajadora, pacífica o en situación de autodefensa, siempre que se ponga en
duda el orden establecido, ha venido sucedido de oleadas represivas.
Pero no son
sólo porras y balas. El capital junto al Estado, ha ido desarrollando una
compleja maquinaria que utiliza día a día. El uso de la extorsión económica
mediante la amenaza del despido y paro es una herramienta harto utilizada, y
que en épocas de crisis económicas se agudiza, condenando a la miseria a
millones de personas. La legislación laboral ha ido degradándose reforma tras
reforma, legalizando el despido libre de facto. La precarización del empleo
también facilita y fomenta la extorsión a la clase obrera. Este es el ámbito
donde se ha movido el sindicalismo oficial durante las últimas tres décadas,
negociando el alcance de estas medidas en nombre de la concertación social.
Pero el uso
del arma represiva va mucho más allá. Están atando todos los cabos para que no
les quede ninguno suelto, incluyendo la mayor profundización de la
criminalización de la desobediencia civil. Aquí situamos acciones pacíficas de
protesta y reivindicación mediante la ocupación del espacio público, con la
intención de que pasen a ser legisladas por el código penal. Y la extorsión
económica que va en aumento, con multas cada vez mayores. El paradigma lo
encontramos en las ordenanzas cívicas que se están adoptando, donde todo se
prohíbe en nombre del civismo y el medio ambiente. Cuestión contradictoria, más
cuando tenemos los pueblos y ciudades invadidos de publicidad comercial y la
contaminación ambiental supera los límites máximos insalubridad día a día.
Y en
referencia a las huelgas y conflictos en las empresas, más de lo mismo. En la
huelga
del 29 de
marzo del presente año, los detenidos, bajo diversas acusaciones han dio a más.
Los casos de Navarra, donde después de la huelga se detuvieron a una veintena
de personas, o el de Barcelona, donde el conseller de Interior advirtió sobre
la extensión de las «guerrillas urbanas» y anunció que se llevarían a cabo
nuevas detenciones, son un ejemplo de la dirección que ha tomado el Estado
frente a los movimientos reivindicativos y de protesta.
Uno de los
movimientos que durante las últimas décadas más ha padecido la represión ha
sido la izquierda abertzale. Si bien nos separa una brecha ideológica enorme, a
la hora de analizar cómo ha funcionado la maquinaria del Estado para hacerles
desaparecer del espectro político y social, sería interesante un análisis de
cómo han dio respondiendo a los ataques, y cómo la represión ejercida contra
ellos ha ido afinándose con el tiempo. De la era del GAL, dónde se eliminaba
físicamente a miembros de ETA, hasta llegar al todo es ETA. En la década de los
noventa y principios de este siglo, se pasó a silenciar a medios de
comunicación, fundaciones que buscaban la desmilitarización y civilización del
conflicto, y por lo general, la represión se extendió a toda la izquierda
abertzale. Ante esta situación se han ido desarrollando diferentes estrategias
antirepresivas. Lo importante de este ejemplo, es aprender cómo ha funcionado
el Estado durante este periodo, y analizar cómo se le ha hecho frente. Y por supuesto,
no quedarnos con sólo este ejemplo. Analizar los conflictos que se han dado
aquí y en otros territorios, para aprender de ellos.
En diciembre
de 2011 el Estado hizo un pedido de gas lacrimógeno y bombas de humo por un
valor de 1.488.570 euros, mientras en 2007 sólo se gastaron 143.750 euros.
Queda claro de qué manera va a responder ante las movilizaciones. Además de la
maquinaria legal, está claro que este material no se pide para dejarlo
almacenado. Saben que la conflictividad va ir a más, y ante esta situación,
saben muy bien que hacer. La metodología utilizada en el conflicto (aún
vigente) de la minería, donde la autodefensa de los trabajadores hizo frente a
la violencia del Estado (extorsión económica y violencia policial) es algo a
tener en cuenta. Ante la incapacidad de situar el discurso represivo en
términos eficaces para poder manipular a la sociedad, se paso a su
desactivación en los medios, mediante la desinformación respecto al conflicto.
La fuerte resistencia que han planteado necesita la complicidad y solidaridad
del resto de la sociedad para poder conseguir los objetivos que se han
planteado. La lección es relación de protesta-represión.
Debemos
estar preparados ante el ataque que nos viene. El robo de derechos ha sido
brutal, y el Estado se está preparando para seguir defendiendo sea como sea los
privilegios del Capital. Como ejemplo, la inclusión de la resistencia pasiva en
el código penal en un paso más en la criminalización de toda protesta. Pero eso
no significa que debamos quedarnos parados, ahí tenemos el ejemplo del
movimiento antimilitarista y por la insumisión, penado con la cárcel, pero que
acabó con el servicio militar obligatorio. Porque un movimiento
anarcosindicalista cohesionado, que aprende de las experiencias propias y
ajenas, y con los objetivos bien claros puede hacer frente a cualquier tipo de
represión, pero para ello debemos estar alerta en todo momento. Es lo que nos
demuestra la historia. Porque no hay escenario apocalíptico, sólo gente con
miedo. Y es lo primero que debemos superar para hacer frente a la represión que
nos venga.
Enlace
directo: iceautogestion.org

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