domingo, 29 de julio de 2012

“LOS GRANDES PARTIDOS POLÍTICOS PP Y PSOE CON AYUDA DE CC, CIU Y PNV A LO LARGO DE ESTOS AÑOS NOS LLEVARON A ESTA SITUACIÓN GRAVÍSMA AL ANTEPONER SUS INTERESES AL BUEN GOBIERNO Y ALOS INTERESES DE LA CIUDADANÍA”



 El 63% de los ciudadanos preferirían un Gobierno de expertos sin filiación política
El 62,8% cree que las cosas irían mejor con el poder en manos de expertos sin filiación | Los ciudadanos creen mejor que el poder lo tengan "expertos independientes" en lugar de los políticos o la gente | Un 43,2% ve positivo que la gente decidiera directamente, pero un 41,9 lo juzga negativo | Sólo un 25% muestra interés por la política; el 23%, "algo", y más del 50%, "poco o nada"
Política | 29/07/2012 - 00:00h
Barcelona Analista

La crisis económica y sus terribles efectos pueden acabar poniendo sobre el tapete algunos remedios capaces de adulterar la democracia. Todo vale con tal de salir del túnel: un gobierno de tecnócratas, un técnico de prestigio, una personalidad independiente... La desesperación social y la desconfianza en la clase política son de tal magnitud que los ciudadanos han acabado viviendo en una profunda contradicción. Por un lado, quieren ser consultados y participar en las decisiones políticas; pero, por otro, casi un 63% confiesa que las cosas funcionarían mejor si "fueran expertos independientes quienes tomaran las decisiones y no los políticos o la gente". ¿Una renuncia al pluralismo y a la alternancia democrática? ¿Una democracia sin partidos? ¿Otra vez el recurso al líder providencial?

La respuesta a estas y otras inquietantes preguntas aparece en un sondeo encomendado por varias instituciones al CIS y que se ha hecho público ahora, aunque el trabajo de campo fue realizado en el año 2011 (es decir, cuando la crisis aún no había alcanzado su estadio actual). En este estudio, la incapacidad de los gobiernos frente a la recesión económica se proyecta sobre las actitudes de los ciudadanos ante la cuestión nuclear: ¿quiénes deben tomar las decisiones? Y la respuesta a esa pregunta refleja una sociedad tan desconcertada como dividida.

La mejor prueba de ese desconcierto es que el estudio registra el mismo apoyo a tres fórmulas casi antagónicas de tomar decisiones políticas. Por un lado, en una escala de 0 a 10 (en la que diez supone el máximo respaldo), la opción de "consultar con frecuencia a los ciudadanos" obtiene la misma nota (un 7,2) que la de "facilitar que la gente participe y debata las grandes decisiones". El problema es que la tercera opción -"dejar que las personas expertas tomen las decisiones"- suscita también un apoyo similar: un 7,1.

Eso sí, el estigma que sufren los políticos a raíz de la crisis económica se extiende también a la clase empresarial, de manera que al preguntar si las cosas irían mejor "si se dejara tomar las decisiones a empresarios de éxito", el rechazo es mayoritario: casi el 50% está en contra y sólo un 37% a favor.

La división social aflora en toda su magnitud cuando se pregunta abiertamente si "el país iría mucho mejor si la gente decidiera directamente en vez de depender de los políticos": un 43,2% se muestra convencido de que las cosas irían mejor con una mayor participación, mientras que un 42% cree que irían peor.

De hecho, la posición global de los españoles se sitúa en una zona media, aunque distorsionada por la sombría situación económica. Así, en una escala que situara en un extremo (0) un régimen político en el que los ciudadanos tomaran directamente todas las decisiones, y en el otro (10) un modelo en el que los políticos monopolizaran el poder de decisión, la ciudadanía se sitúa en el 4,45. Es decir, los ciudadanos quieren ser consultados en mayor medida, pero con un margen de delegación en los políticos. Y además, con sensibles matices. Así, por ejemplo, si se trata de decidir sobre la regulación del aborto, la nota resultante (un 3,71) indica que los ciudadanos quieren tener el principal protagonismo. En cambio, cuando se trata de la inmigración (un 5,08) o de la política económica (un 5,56) la nota resultante se desplaza hacia una mayor delegación a favor de la clase política. Ahora bien, la frustración de los ciudadanos se aprecia en la nota que registra la manera efectiva "en que se toman realmente las decisiones políticas en España": un 8,26, muy cerca de lo que sería un poder que apenas escucha a la ciudadanía.

La división ciudadana se aprecia también a la hora de juzgar los efectos de una mayor participación. Un 45% anticipa sólo consecuencia negativas (más influencia de los grupos organizados, procesos de decisión más lentos y costosos...), frente a un 40% que vislumbra un impacto positivo (mejores servicios, más control...). Y en el trasfondo un bajo interés por la política. Sólo un 25% de los consultados muestra mucho o bastante interés por la política, frente a un 23% que siente "algo" de interés y más del 50% que no tiene ninguno.

Finalmente, el estudio refleja la mala imagen de una clase política percibida como bastante corrupta, muy dividida y más bien incapaz de llegar a acuerdos, frente a una ciudadanía que tiene una visión más benevolente de sí misma en todos esos capítulos.

                                                                                                                 Fuente:
 http://www.lavanguardia.com/

“ESTÁ SITUACIÓN NOS VIENE DADA POR CAPITALISMO TERRORISTA Y LA EXPECULACIÓN FRAUDULENTA DE LOS MERCADOS”


Un tajo en la sociedad española

Seis caras distintas de una misma historia que no entiende de sexo, edad o formación

Álvaro Casares, María del Castillo, Gregorio Díaz, Noelia Rivero, Vicente Ropero y Ángel Turiño. Todos están en situación de desempleo. / SAMUEL SÁNCHEZ
El paro en España no entiende de sexo, edad o formación. La Encuesta de Población Activa ha revelado que el 24,63% de los españoles en edad de trabajar no lo hace, casi uno de cada cuatro. Es un porcentaje nunca visto desde que empezó a medirse el desempleo en España. La cifra es más brutal todavía en números redondos: 5.693.100 parados, cada uno de ellos una historia distinta, una vida truncada, un futuro incierto.
El drama del desempleo daña especialmente a los jóvenes. El segundo trimestre de 2012 ha terminado con el 53,2% de los menores de 25 años en paro, un récord, otro más. En sus historias aparecen abismos por doquier: algunos sufren por su falta de estudios, otros sufren por tenerlos y que no les sirvan para encontrar trabajo.
Ángel Turiño, de 24 años, ya tiene una experiencia: sin terminar la carrera de ingeniero técnico de minas, ha llegado a trabajar en Finlandia para una empresa de explosivos: “No solo son los salarios que hay ahí fuera, es la forma en la que te tratan, te tienen mucho más respeto”. Tras volver a España, estuvo trabajando en Andalucía hasta que perdió su empleo, en septiembre de 2011. Ahora vive con sus padres y se prepara para empezar la carrera de Ciencias Ambientales. “Hay mucha gente con dos carreras y con másteres que busca trabajo, no me puedo quedar atrás”. Aunque le pesa dejar a su gente, espera que la segunda carrera le permita irse a trabajar al extranjero. Mientras, ha desistido de buscar trabajo por las malas condiciones que le proponen: “Te ofrecen puestos de becario por 300 euros, me he cansado ya”.
Te ofrecen puestos de becario por 300 euros, ya me he cansado de buscar trabajo”
Ángel Turiño, 24 años
Álvaro Casares, de 23 años, no se ha rendido: “Estoy buscando trabajo en el tema de lo social”. Graduado en Trabajo Social por la Universidad Complutense, vive con sus padres y es consciente de que no son buenos tiempos para su profesión: “Cada vez se apuesta menos por lo social”. Las oposiciones, la tradicional salida de su carrera, se han secado: “Los proyectos sociales son lo primero que se recorta”. Casares también ve la desilusión en muchos de sus compañeros de estudios: “Muchos de ellos están trabajando de cajeros, o de teleoperadores”
El paro siempre ha afectado con más fuerza a las mujeres. Noelia Rivero, de 38 años, ha trabajado “siempre” desde que se licenció en su profesión, comunicación audiovisual. Primero en una emisora de radio, y luego en comunicación política, hasta que, hace unos meses, se quedó en paro. Ha aprovechado la oportunidad para intentar “reciclarse” y hace un curso de locución de documentales y doblaje. A pesar de que recibe la prestación por desempleo, tiene que tirar de ahorros: “Vivir sola en Madrid, con el paro, es complicado”.
Marisa del Castillo, de 47 años, ha trabajado “toda la vida” de auxiliar administrativa, hasta que empezaron a no darle trabajo “por su edad”. Le salvó un cursillo de aerobic que hizo “por hobby”, y que le ha permitido ganarse la vida dando clases de spinning en gimnasios. “Es decir, que soy muy vieja para trabajar sentada, pero no para esto”, comenta. Hace unos meses se le terminó el contrato en el gimnasio que trabajaba: “Ya tenían que hacerme indefinida, y por no hacerlo me echaron”. El spinning le permite ganar alrededor de 1.100 euros mensuales, suficientes para ella y para su hijo, que acaba de terminar Bachillerato, pero a un gran coste: “Este trabajo se paga por horas, así que hay que trabajar de ocho de la mañana a diez de la noche”. Está a la espera de que en septiembre vuelva a empezar la temporada de gimnasios “a ver si contratan a alguien con 47 años, pero en fin…”
La crisis ha golpeado con más dureza a los trabajadores con menos formación, como es el caso de Gregorio Díaz, de 49 años. Solo con el título de Graduado Escolar, consiguió su primer empleo de guardia jurado en 1991, y desde entonces ha tenido distintos trabajos de vigilante o bedel. “La última vez que cobré el paro fue hace 16 años. Ya ni me acordaba”, dice. En la última empresa en la que estuvo, hasta hace un mes, estaba fijo. “Pero se perdió el servicio, así que me echaron. Política nueva, aprovechan y… a la calle”. Al no poder permitirse un alquiler, vive solo —está separado— en un apartamento propiedad de su madre.

En 2010, los servicios de empleo le consiguieron una plaza de profesor interino en un instituto de Secundaria del madrileño barrio de Vallecas. Allí duró un año, hasta que la Comunidad de Madrid decidió no renovar su contrato, al igual que el de muchos otros interinos. Así que “aprovechando que lo tenía fresco”, decidió opositar a profesor de Secundaria, y quedó el 32º en una oposición de 23 plazas. Esto le hubiera puesto en muy buena posición para lograr una nueva interinidad, “pero se decidió cambiar los criterios de selección”, dijo, “y se creó una lista de “interinos preferentes”, en su mayoría profesores de escuelas concertadas que llevaban años contratados”, por lo que “es complicado encontrar trabajo”. Ahora vive con su hija de 14 años, y a pesar de no tener ningún ingreso, “se las arreglan”. “Es increíble lo que se puede hacer con judías y garbanzos”, dice.
Pero no solo son los trabajadores poco formados los que sufren la crisis. Vicente Ropero, de 56 años, es profesor. Se sacó las oposiciones a maestro de Primaria en 1981, abandonó la docencia al cabo de un año y se dedicó al negocio de los seguros y al inmobiliario, “a comisión pura y dura”. Con el desmorone delboom de la vivienda, Ropero se quedó sin empleo ni perspectivas de negocio.

“LA PREPOTENCIA DE MARIANITO EL CORTO Y SU GOBIERNO NOS LLEVAN A OTROS LARES”


Hora y cuarto con Merkel

Los líderes sindicales Toxo y Méndez pidieron una reunión con la canciller para explicar su visión sobre la situación española ante el ninguneo de Rajoy


La canciller alemana, Angela Merkel, antes de reunirse con su homólogo francés, Francois Hollande. / REUTERS

"Ya sé que estuvisteis con Merkel, me lo ha comentado”. Fue el saludo, un tanto irónico, de Mariano Rajoy, al tiempo que daba la mano, a Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo cuando estos entraron la mañana del jueves al despacho del presidente en La Moncloa. “Pues sí, hemos podido explicarle a ella antes que a ti los acuerdos firmados con la patronal”, le espetaron con el mismo sarcasmo. Habían sido convocados con urgencia el día anterior y tuvo que ser después de que se reunieran con Merkel.
Los secretarios generales de UGT y Comisiones Obreras se habían reunido, en efecto, con la canciller alemana el 5 de julio en Berlín a petición propia y ante el desprecio que estaban sufriendo por el presidente del Gobierno de su país, que después de seis meses en el cargo no había dado respuesta alguna a las peticiones sindicales. Aunque fuentes de La Moncloa sostienen que Rajoy tiene organizada su agenda, la mediación de la canciller fue clave para la cita del jueves.
Toxo y Méndez habían solicitado a mitad de junio la reunión con Merkel a través de su homólogo de la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB, en sus siglas alemanas), Michael Sommer, que, desde la discrepancia, mantiene una “estima personal” y “un buen clima” en las relaciones con Merkel. La calidad de presidente de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) de Toxo, al que le toca por turno, facilitaba el encuentro; pero, sobre todo, influyó el interés mostrado por la propia Merkel por aprovechar la oportunidad que le daban los sindicatos de conocer desde otras voces la realidad española que tantas preocupaciones le está causando en los últimos meses.
La reunión se celebró en Berlín el 5 de julio a las 11 de la mañana
El objetivo inicial de los sindicatos era que el encuentro se produjera antes de la cumbre europea de finales de junio para dar a conocer a la canciller su visión de la situación española. La agenda de Merkel impidió que se vieran antes de dicho evento, en el que se aprobaron unas ayudas de hasta 100.000 millones de euros para rescatar a la banca española; pero sí lograron que fuese pocos días después. Merkel pidió que lo mantuvieran en secreto, condición que los dirigentes de UGT y CC OO respetaron escrupulosamente. Trascendió tras el encuentro con Rajoy y por otros cauces.
Merkel citó a los dos líderes sindicales en su amplio despacho de la Cancillería, un edificio moderno cuyo patio de honor está presidido por una estatua de Eduardo Chillida que representa la reunificación de Alemania. Allí llegaron con puntualidad teutona los dos sindicalistas a las 11 de la mañana acompañados por Sommer, que también asistió a la reunión. Habían aterrizado en Berlín el día anterior, lo que les había permitido preparar con sus anfitriones la cumbre sindical que se celebrará casi en paralelo a la hispanoalemana prevista para los primeros días de septiembre en Madrid. Asimismo, pudieron llegar relajados a la reunión con Merkel después de haber paseado por las míticas Unter den Linden y Puerta de Brandenburgo de la capital alemana.
Merkel recibió un resumen en alemán de los acuerdos de pensiones y salarial
El encuentro estaba perfectamente minutado: una hora de duración. Sin embargo, se extendió casi un cuarto de hora más, lo que demuestra la preocupación por España y el crédito que concede a los sindicatos españoles. Merkel, vestida con uno de sus típicos trajes chaqueta, en este caso gris, acudió con tres miembros de su staff (muy jóvenes los tres), así como una traductora, cuyo dominio del español era tan perfecto y sin acento que confundió a los invitados sobre su origen. Era alemana.
La canciller, tras ofrecer a los presentes un café y un refrigerio y detenerse en una gran foto conmemorativa del 20º aniversario de la caída del Muro en la que aparecen Helmut Kolh, Mijail Gorbachov y George Bush (padre), los tres principales protagonistas de aquel hecho histórico, entró en seguida en materia. Méndez y Toxo le entregaron un resumen, escrito en alemán, de los acuerdos firmados por los sindicatos y la patronal sobre pensiones y salarios y flexibilidad interna que no habían podido entregar a Rajoy. El primero, de tiempos del Gobierno de Rodríguez Zapatero, y el segundo, del pasado enero, ya con aquel en La Moncloa.
La canciller pudo conocer de otras voces la opinión sobre España
Merkel lo valoró y reconoció que ignoraba el alcance de esos pactos, quizá porque nadie se lo había explicado ni a ella ni a su gente. En todo caso, los sindicatos trataban de desmontar la imagen sobre ellos que se haya podido transmitir desde el Gobierno de Rajoy, que tiene el dudoso honor de haber sido el presidente español al que antes le han convocado una huelga general.
Los sindicatos le dijeron que las reformas de Rajoy no crearán empleo
Merkel, que llevó el peso de la reunión, estuvo muy interesada por la opinión sobre los problemas de España y sobre las reformas emprendidas por Rajoy, cuyo apoyo reconoció. La respuesta, que esperaba, fue negativa. Los dirigentes sindicales le subrayaron que las reformas no van a solucionar los problemas ni mejorar el crecimiento económico y que la reforma laboral, en concreto, no va a suponer ninguna solución para crear empleo y reducir el paro.
Todavía entonces no se habían anunciado las medidas de ajuste que el Gobierno aprobaría semanas después, en gran parte tomadas por la presión de Alemania, y que han envalentonado a los sindicatos, que encuentran motivos suficientes para convocar otra huelga general, y también a la población en general. La canciller también preguntó por las dificultades presupuestarias de las autonomías, sobre las que los dos sindicalistas se esforzaron por desarticular la leyenda negra que se ha trazado últimamente sobre ellas.
También hablaron de las protestas mineras y apenas profundizaron en el rescate y la posibilidad de intervención a España, quizá por el hecho de que solo hacía unos días que se habían aprobado las ayudas al sector financiero, del que Merkel sí recabó pareceres. Los sindicatos destacaron que esperaban que fluyera pronto el crédito en España para desatascar el bloqueo del consumo, aunque se mostraron incrédulos sobre la eficacia inmediata. Por otra parte, reseñaron la importancia de acabar con el problema de la deuda y reducir la prima de riesgo con la alemana. Sommer, que apenas intervino, defendió la aportación alemana a los rescates europeos y se preocupó por la amenaza de que los jóvenes españoles se conviertan en “una generación perdida”.
No hubo promesas de ningún tipo por parte de ningún implicado. La canciller aseguró que no se inmiscuiría en asuntos políticos internos españoles pero apoyaría el diálogo social en Europa. Sobre la reunión portavoces de la Cancillería aseguran que Merkel se reúne “regularmente” con agentes sociales, también procedentes de otros países. Estas reuniones tienen carácter “reservado”, de modo que el Gobierno no comenta oficialmente su contenido ni sus circunstancias. No obstante, en Berlín se nota cierta preocupación por que el encuentro pudiera haber molestado en Moncloa.
               Fuente: www.elpais.com

“EL GOBIERNO DEL PP, SECTA CATÓLICA Y FASCISTAS, QUIEREN ESCLAVAS Y SUMISAS”


De la mujer-mujer a la mujer-madre

La reforma de la ley del aborto y los recortes en partidas vitales para la igualdad disparan la alarma sobre el papel que el PP reserva al sexo femenino

¿Hay una marcha atrás?

Mujeres de paseo por Madrid en 1959. / F. CATALÀ ROCA
Freno, Freno,marcha atrás. Y hasta viejos aromas de Sección Femenina, según los más críticos. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha destapado el frasco de las esencias arcaicas. “La libertad de la maternidad es la que hace a las mujeres auténticamente mujeres”, defiende el político empeñado en restringir el aborto hasta descartarlo incluso en caso de malformación. ¿Es ese el modelo de ciudadana que defiende el PP? ¿Llega la “mujer-madre” tras la “mujer-mujer” acuñada por José María Aznar?
“No”, responden muchas voces populares. De hecho, los planteamientos del ministro sobre el aborto han caído como un jarro de agua fría en algunos sectores del partido, pero la divergencia se ventila en casa, no en público. Sin embargo, la duda queda sembrada para muchos expertos en un país sacudido, además, por una crisis que araña la igualdad entre sexos. Los recortes del Gobierno en gasto social perjudican especialmente a las mujeres: dañan el Estado de bienestar, el principal aliado de las ciudadanas para la equiparación porque les alivia de su carga histórica, los cuidados de niños y mayores que dificultan su incorporación a un mundo laboral ahora también en precario. Ahí está, por ejemplo, el tajo a la dependencia. Con todo esto sobre la mesa, se abre, además, la controversia del aborto, “la libertad más emblemática de las mujeres, porque representa el derecho a decidir sobre el propio cuerpo”, define la socióloga Marina Subirats.
“El problema número uno es que el PP no tiene un modelo de mujer. Hay muchas cosas que no les gustan y reparan más en eso, pero se ven pillados en una trampa: tienen hijas o hermanas que viven diferente. Tienen tentaciones arcaizantes y muy dispersas, como las de la Iglesia, pero no una doctrina unificada sobre la repercusión de la libertad de las mujeres”, afirma Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política de la UNED. “Que no intenten imponernos su desastroso programa moral. No iba en el programa electoral y la gente no les votó para eso”, advierte.
“La razón de fondo del giro del PP tanto en aborto como en políticas de igualdad está en la presión de la Iglesia católica, que, desde 1995 y aliada con el islam, quiere frenar los cambios de las mujeres para que no salgan del perfil maternidad-domesticidad. Cuidadoras al servicio de los demás, que solo trabajen fuera empujadas por la pobreza”, analiza Subirats, exdirectora del Instituto de la Mujer. “En la medida en que se pretende volver a la maternidad como valor importante, se vuelve al sustrato de la Sección Femenina”, añade esta experta que, a los 69 años, tiene fresco aquel recuerdo. De hecho, la frase de Gallardón clava la doctrina falangista y nacionalcatólica. Un planteamiento que la realidad desmiente: la tasa de fecundidad lleva más de 30 años por debajo del reemplazo generacional (2,1 bebés por mujer en edad fértil). Tener hijos es una opción, no una obligación, sobre la que inciden muchos factores, entre ellos la dificultad de conciliar descendencia y empleo. Las españolas, cada vez más formadas y volcadas hacia el mercado laboral, se han anclado en torno al promedio de 1,3 hijos. Ser madre no es la única forma de ser mujer, pregonan con sus actos.
“La razón de fondo de este giro es la presión de la Iglesia”, dice una experta
Hay quien, como la filósofa Ana de Miguel, ve en los planteamientos del PP también una estrategia de clase: “Quieren que sus mujeres o hijas vayan a la universidad y se coloquen muy bien, pero es un modelo ignorante e insolidario porque pretenden que eso solo puedan hacerlo las mujeres que les rodean”. “Buscan parar la evolución de las mujeres como sujetos libres y con igualdad de derechos para volver hacia el modelo tradicional”, añade Subirats.
En el partido del Gobierno lo niegan. “No hay un modelo de mujer. En el PP, hablamos de mujeres, en plural. Cada una puede hacer lo que estime y defendemos dos cosas a ultranza: la igualdad, incluido el terreno laboral y salarial, y la libre elección, de forma que se pueda optar por ser madre, o no, y que esto sea compatible con el desarrollo profesional”, explica la diputada Marta González, portavoz popular en la Comisión de Igualdad del Congreso. Las políticas populares han dado prueba de ello: hay quien tuvo a su hijo soltera y sin pareja, o se casó por lo civil...
“Nuestra obsesión es la igualdad de oportunidades. Ahí está la clave para tener instrumentos para competir en todos los ámbitos”, recalca el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Juan Manuel Moreno, cuando se le pregunta por el modelo de mujer que defiende el Gobierno del PP. Y nada de discriminación positiva para ello. “No somos partidarios de la imposición, de las cuotas, sino del diálogo y de propiciar un cambio cultural”, plantea Moreno, “España no puede desperdiciar el 50% de su talento, y menos, en tiempos de crisis”, zanja. Lo primero quedó claro desde el primer día: ni Gobierno ni nombramientos paritarios. En lo segundo, los expertos inciden en que el deterioro económico se ceba de forma especial con las ciudadanas.
Aunque el huracán económico golpea sin distinguir sexo (24,72% de tasa de paro para ellos y 24,86% para ellas), las mujeres se resienten más, ya que los recortes sociales les afectan en mayor medida. “Hay síntomas inquietantes que complican la igualdad, como los recortes del Estado de bienestar”, afirma la catedrática de Sociología Constanza Tobío, de la Universidad Carlos III. “No se habrían atrevido a hacerlos, por ejemplo, en dependencia, si no hubiera crisis”, apunta esta experta en conciliación.
Igualdad: “No somos partidarios de cuotas sino de propiciar un cambio cultural”
Pero la hay. Y pone en cuestión los grandes postulados del PP: la mejor política de igualdad es el empleo y la conciliación es el principal obstáculo para la equiparación entre mujeres y hombres. “Los poquitos recursos que tenemos los dedicamos a favorecer el autoempleo femenino. La estrategia es facilitar el emprendimiento”, detalla Moreno. “Cualquier mujer puede generar su autoempleo”, asegura con rotundidad.
La otra piedra angular de los populares, la conciliación —una seña de identidad del PP desde la época Aznar— tiene una solución clara, y barata, para el ministerio: “La corresponsabilidad de los hombres en las tareas domésticas y de cuidado”. Para Moreno, “hay más problema por la falta de corresponsabilidad” que por el recorte de los servicios sociales. Un planteamiento que sitúa la armonización entre trabajo y vida personal sobre todo en el terreno privado y para el que se impulsa la aquiescencia de las empresas: conciliar si la pareja y el jefe están por la labor.
“Lo que el PP entiende por conciliación es el trabajo a tiempo parcial para las mujeres, o el teletrabajo, para que puedan hacerse cargo de los hijos y de los mayores”, critica Tobío. “Si a la conciliación se le quita la igualdad, conciliación puede ser cualquier cosa”, añade esta experta, que resalta el papel imprescindible de los servicios de cuidado asequibles para avanzar en la equiparación.
“Los ajustes en políticas sociales tienen más incidencia en los sectores más vulnerables, especialmente las mujeres”, admite Moreno. Pero para luchar contra ello solo tiene un arma: “Audacia para ajustar preservando los derechos de los más desfavorecidos”.
¿Y el recorte de los servicios sociales, como la dependencia, que afectan más a las mujeres, principales beneficiarias y cuidadoras? “No caben las trampas jugando al solitario. No tenemos dinero. El país no tiene recursos y hay que marcar prioridades, algo que siempre es doloroso. Hemos preservado la atención a la gran dependencia”, afirma el secretario de Estado. “Hacer una política nacional de igualdad con 11 o 12 millones de euros de presupuesto es complicado”, admite, “pero la igualdad no se ha caído de la agenda”. Sigue en el rótulo de su ministerio, recuerda gráficamente, y tampoco se prevé derogar la Ley de Igualdad, de 2007, que establece la paridad electoral y empuja a las empresas a avanzar en igualdad.
Crisis, recortes y freno tras un avance espectacular de las mujeres, como recogía el informe sobre la situación sociolaboral femenina del Consejo Económico y Social (CES).
“Ha habido muchos progresos, pero queda mucho por hacer”, sostiene uno de sus autores, el demógrafo y economista Juan Antonio Fernández Cordón. “El problema es que se ha roto la dinámica de los avances igualitarios. Se están frenando y los recortes no van a favorecer a las mujeres”, sostiene. “El paro, el principal problema social, es un buen ejemplo. Saca a las ciudadanas del mercado laboral, y se convierten en inactivas”, sostiene. “En un ambiente de desempleo y precariedad, es casi imposible desarrollar medidas igualitarias en los convenios”, prosigue. Una consecuencia más de una crisis que ahonda “la desigualdad en el reparto de la riqueza”.
“Las mujeres no pueden volver al papel tradicional. Su camino es de irás y no volverás”, plantea Valcárcel. Más pesimista, Subirats concluye: “El freno a la vuelta atrás dependerá de cómo se defiendan los derechos ganados. Si no se protesta, en una crisis se puede imponer lo que se quiera”.
                       Fuente: www.elpais.com

"LA SECTA CATOLICA LO TRATABA COMO SI FUESE SU DIOS"

Crueldad bajo palio

Once historiadores diseccionan la figura del dictador Franco


 

                                                                                  
Ilustración / Agustín Scianmmarella          
 
Franco organizó la Guerra Civil para derribar la República. Una vez logrado su objetivo usó el poder para ensañarse con sus adversarios. Un grupo de historiadores analizan los gestos y la personalidad de un dictador cuya crueldad alcanzó, entre otros, la protección del palio.

Franco. La crueldad

Por ÁNGEL VIÑAS

Hay aspectos en Franco que no dejan de sorprenderme. Su capacidad de actuar jugando con todas sus cartas contra su pecho. Su cautela llevada al límite. Su sabio aprovechamiento de la coyuntura, en su provecho. La falta de pudor con que pocos días más tarde se autopresentó ante Hitler como el cabecilla de la sublevación. O la forma en que engañó como chinos a los agentes del SIM italianos. Su total desprecio por la vida humana. Una anécdota, que me contó hace años un testigo, uno de los emisarios que envió a Hitler, se me ha quedado grabada. Un oficial se presentó a Franco para ver si podía conseguir que se perdonara a dos chavalas que habían usado mosquetones contra los sublevados. La respuesta de Franco fue glacial: ya conoce usted las órdenes. Ejecútelas. El oficial salió temblando. No todos eran killers. Pero las chicas no se salvaron.
Carecía de fibra moral. No había sido un genio en la política, en la milicia, en la economía o en la formación técnica. Su capacidad para la traición. La sublevación la reacondicionó de tal manera que los deseos de los monárquicos que confiaban en él se quedaron en agua de borrajas. La inversión en terror que promovió, incluso por medios que chocan en comparación con la Italia mussoliniana y el Tercer Reich, fue el legado sangriento que ha dejado en la historia de España.
Ángel Viñas es historiador, autor de La conspiración del general Franco.

EL llorón

Por PAUL PRESTON

Aunque implacablemente cruel con sus enemigos y fríamente distante con sus subordinados, era de lágrima fácil. Las limitaciones emocionales de su infancia se reflejaban en la madurez en un profundo sentido de privación y la consiguiente autocompasión: lloró el día de su primera comunión; lloraba al hablar de Alfonso XIII; lloraba cuando hablaba de la ayuda recibida de Portugal, Italia y Alemania durante la guerra. En las pruebas de su encuentro con Hitler se veía que sus ojos empapados le brillaban de emoción. Se le llenaron los ojos de lágrimas al recordar la vergüenza de Pétain cuando tuvo que pedir el armisticio, olvidando cómo él mismo había intentado explotar la debilidad francesa para ocupar parte del imperio francés en el norte de África. Franco estaba embargado de emoción durante la visita de Eisenhower y lloró en el banquete que se dio en el palacio de Oriente visiblemente conmovido por estar en términos de familiaridad con el presidente de EE UU. Se emocionó el día que recibió un doctorado honorífico de la Pontificia de Salamanca. Tal emoción contrastaba con la frialdad con que contemplaba masivas sentencias de muerte. Y la llorosa gratitud por la ayuda portuguesa durante la guerra no le impidió acariciar la idea de una anexión de Portugal para una España más grande.
El tono de resentimiento y de lástima de sí mismo fue una de las fuerzas motivadoras que le condujeron a la grandeza. Numerosas anécdotas de su vida evocan al chiquillo oprimido que debió de ser: un día en Alcañiz durante la guerra, al ver a sus oficiales tomando un aperitivo, salió de su cuartel y dijo en voz quejica a uno de sus generales: “¿Es que yo no puedo tomar una copa?”. Sólido comilón, se quejó un día ante su guiso de carne favorito, “como soy el jefe del Estado, me ponen el ragú con mucha carne, y resulta que a mí también me gustan mucho las patatas”. Se sentía a gusto sintiéndose privado. La autocompasión se veía en muchos de sus discursos, pero quizás el ejemplo más llamativo fue el 7 de marzo de 1946 en el Museo del Ejército. Hablando de la hostilidad internacional, aseguró: “Nosotros somos a los que menos puede sorprender, pues jamás se nos habló de otra cosa que de sacrificios e incomodidades, de austeridad y largas vigilias, de servicios y de centinelas. Pero en este servicio, a vosotros os corresponde alguna vez el descanso, y a mí no; yo soy el centinela que nunca es relevado, el que recibe los telegramas ingratos y dicta las soluciones; el que vigila mientras los demás duermen”.
Paul Preston, catedrático en la London School of Economics, es autor de El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco.

El saludo blando

Por JOAN MARIA THOMAS

Las imágenes saludando vistiendo uniforme del Ejército con los añadidos de cuello azul y boina roja fueron muy corrientes a lo largo de su régimen. Tal multicoloridad representaba los tres sectores que nutrieron el bando rebelde en la Guerra Civil: militares, falangistas y carlistas. Al primero pertenecía el llamado Caudillo y de los demás se incautó el 19 de abril de 1937, vía promulgación de un Decreto de Unificación que creó el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Un partido fascista en el que los camisas viejas aceptaron participar creyendo que Franco y su consejero Serrano Súñer construirían un auténtico Estado fascista. Pero no lo hicieron, sino un régimen representativo de los rebeldes y sus apoyos civiles, bajo la jefatura indiscutible y (casi) eterna del dictador. La progresiva castración del sueño falangista no fue demasiado cruenta, y cuando se vio lo que en realidad se pretendía, tan solo unos pocos falangistas dimitieron (como Ridruejo en 1942). La triunfante Falange de Franco quedaría para siempre. Ni más ni menos que hasta abril de 1977, cuando se disolvió por decreto, tras cambiar de nombre y llamarse Movimiento. Sus militantes disfrutarían durante años de empleos, sinecuras, pisos e influencias, aún soñando unos pocos de ellos en una “revolución pendiente” que nunca llegó. En realidad se convirtieron en el apoyo civil más incondicional de Franco, ya que a él y solo a él todo se lo debían. El poco enérgico saludo del Caudillo ejemplifica su versión del fascismo. Blando. Nada terso, como gustaban de decir nuestros fascistas.
Joan Maria Thomas es profesor titular de Historia Contemporánea de la Universitat Rovira i Virgili. Autor de Los fascismos españoles.

Franco, la voz y el carisma

Por JULIÁN CASANOVA

Los déspotas modernos dedicaron mucha atención a la construcción de su imagen pública, al cuidado del estilo y de la pose en los discursos y apariciones públicas. Si hubiese que concretar en un caso histórico el “tipo ideal” de “autoridad carismática” que teorizó Max Weber, ese sería Hitler. El liderazgo de Franco tuvo, por el contrario, poco de carismático y para ejercerlo no necesitó de la dramatización. Ni de la voz. Era atiplada y sonaba casi infantil, poco agradable. Nunca empleaba una entonación variada y sus discursos eran monótonos y aburridos. ¿Para qué quería una dicción clara, armónica o limpia, una voz que transmitiera credibilidad y seguridad? Franco no conquistó el poder dirigiendo un partido de masas, ni nunca tuvo que convencer a los votantes. Llegó al mando supremo a través de las armas y después ya se encargó la Iglesia de moldear su imagen de “gran católico cruzado”. Era el elegido por la divina providencia para guiar a los españoles por el buen camino. Pese a su voz atiplada y poco enérgica.
Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, es autor de República y Guerra Civil.

La sonrisa de Franco

Por ISMAEL SAZ

En 1937, Franco era casi todo. Pero le faltaba algo para ser como los grandes caudillos fascistas Hitler y Mussolini, genuinos caudillos populares, dotados de todos los elementos que, se supone, configuran el carisma. Ni por sus orígenes sociales, ni por su trayectoria política, ni por su capacidad de comunicación, ni por su figura corporal, ni por su voz atiplada Franco parecía dar la talla del auténtico caudillo fascista. Lo constató pronto el primer embajador de la Italia fascista en España, Roberto Cantalupo. Ante unas masas entregadas al grito de “¡Franco, Franco, Franco!”, el caudillo “fue incapaz de decir algo a la gente que le aplaudía y esperaba una arenga... se había vuelto frío, vidrioso y femenino”. Todo un problema en la Europa fascista y carismática.
Muchos franquistas pusieron manos a la obra y encontraron la solución, la sonrisa. Como dijo Giménez Caballero, Franco no tenía “la mirada y la forma de emproar la mandíbula” de Mussolini, o el “aire entre marcial y popular, entre doctoral y solemne” de Hitler, pero tenía la sonrisa, y esta le confería una “ternura paternal y maternal a la vez”. “Capitán de la sonrisa blanca”; de la sonrisa gentil y natural, aroma de optimismo y rúbrica de victoria; sonrisa resplandeciente que transmitía “fe y amor”, escribió Manuel Machado; sonrisa “como una rosa en flor” ofrecida por un hada maravillosa a un recién nacido Franco, compuso Pemán.
Convertido por mor de su sonrisa en pacificador y reconciliador de los españoles, amado por ellos, de los que podía ser padre y madre a la vez, la imagen del Franco sonriente parecía haber dado con la clave de aquel quantum de carisma que le faltaba. La estrategia tuvo éxito. Sin embargo, era una sonrisa extraña. Tras ella había un cerebro “calculador, frío y metódico” que sabía esperar y decidir en el momento oportuno, se dijo en la prensa de la época. Buena percepción sin duda, como lo sería aquella otra de Samuel Ros cuando hablaba del “acento más firme de la sonrisa que una veces dibujan sus labios y otras veces ocultan sus labios”. Grandes virtudes para los franquistas que esto escribían, pero fundados motivos de inquietud para los que no lo eran.
Ismael Saz es catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de València. Autor de Fascismo y franquismo.

El cuerpo de Franco

Por ENRIQUE MORADIELLOS

El cuerpo de Franco sufrió unos cambios considerables a lo largo de su vida adulta. En el caso de Franco, esa transformación de su fisonomía externa dejó patente tres grandes momentos: 1. El joven oficial de pequeña estatura (1,64 metros), acusada delgadez, rostro aniñado y barbilampiño y voz fina y atiplada. 2. El maduro general victorioso y omnipotente de los años cuarenta, con porte más soberbio y altanero, apreciable tendencia a la gordura y marcado sobrepeso. 3. El anciano dictador de los primeros años setenta, enfermo y tembloroso, con notoria rigidez corporal y facial y un hilo de voz apenas audible y bisbiseante. La primera imagen corporal descrita corresponde a su etapa de joven oficial “africanista” de Infantería de ligeros aires románticos que se curte con valor en las artes marciales en una cruenta guerra colonial en el Protectorado de Marruecos. La segunda imagen, antológica del primer franquismo, es la propia de un temible “Caudillo de la Victoria” que ha vencido en una guerra civil fratricida y levanta sobre su triunfo un régimen de dictadura caudillista con plenos poderes y sin fecha de caducidad. La tercera imagen evidencia la decrepitud física de un anciano débil y vulnerable que oficiaba como severo y anacrónico patriarca de una España irreconocible para su generación y cada vez más compleja y conflictiva.
Enrique Moradiellos, historiador, es autor de La España de Franco. Política y sociedad.

La niña de sus ojos

Por VICENTE SÁNCHEZ-BIOSCA

La mirada de Franco carecía de la electricidad de Hitler, del exceso de Mussolini, de la opacidad de Stalin. Su adustez quizá encarnara la severidad castrense, su desprecio por la seducción. Cuentan que los soldados a los que mandaba la temían por implacable, pero esta no quedó, que yo sepa, impresa jamás. La que circuló se fue haciendo más y más impenetrable. Hay una foto de Franco que perfora mis noches. Un grupo de jerarcas del régimen sale de una gala: los ministros Iturmendi y Barroso flanquean al matrimonio. La esposa luce su collar de perlas y recoge púdicamente su vestido largo. El Caudillo, ya orondo, luce sus laureles en su traje de gala. Carmen Polo sonríe con compostura; el resto vacila entre una alegría moderada y la tediosa etiqueta. En cambio, los ojos de Franco se tuercen respeto al eje de la fotografía y su mirada de reojo taladra a alguien situado apenas un paso fuera del encuadre. El gesto no estaba previsto y escapó probablemente a quien la difundió. Pero creo percibir en ella, agazapada, la mirada fulminante evocada por aquellos legionarios de antaño y presiento que si fuera capaz de entender esta mirada, habría penetrado el sentido de toda una época.
Vicente Sánchez-Biosca es catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia. Autor de Imágenes en migración: iconos de la Guerra Civil.

La representación

Por ZIRA BOX

El dictador emergió simbólicamente de la guerra alzado a la tribuna de los vencedores. Franco presidía triunfal el desfile de la Victoria. Era el 19 de mayo de 1939 y la imagen, aquella que le mostraba como el invicto Caudillo ganador de la guerra, se iba a convertir en una omnipresente reproducción a lo largo de los años posteriores. Casi nada fue dejado a la improvisación. En el caso de los cuadros, el cuerpo de Franco se idealizó y adelgazó, y en el de las fotografías, se iluminó y retocó. Su rostro casi siempre lució serio y severo, sereno y grave, a tono con los tiempos que acontecían. Se le esculpió a caballo, emulando a los guerreros clásicos; se le mostró de pie, con pose aristocrática. Y se le sentó, como si de un monarca se tratara. Su represtación fue cambiando al ritmo de la propia dictadura. Así, su exhibición comenzó con el Caudillo militar para que después, y de forma progresiva, fuera apareciendo el hombre político, el estadista que también reconstruía la paz. El paso de los años hizo que primase su parte humana: el gobernante aficionado al campo, la caza o la pesca, junto al hombre familiar, el padre que se convertiría en un abuelo gustoso de rodearse de sus nietos. Al final, el otrora triunfal Caudillo y general se trocó en anciano: una descontextualizada reproducción de un hombrecillo delgado y avejentado dentro de un país que, por aquel entonces, ansiaba ya por abrir las ventanas a la libertad y la modernidad.
Zira Box es profesora de Historia del Pensamiento Político de la UNED, autora de España, año cero.

Bajo palio

Por GIULIANA DI FEBO

Durante su dictadura Franco fue el centro de ceremonias y ritos destinados a subrayar su condición de enviado de la Providencia. El modelo ritual fue inaugurado en diciembre de 1937 con motivo de la jura en Burgos del I Consejo Nacional de Falange. La ceremonia se desarrolló en el monasterio de Santa María de las Huelgas. Fue un rito de fundación del Nuevo Estado nacionalcatólico y de celebración de Franco como “Caudillo supremo”. Las fuerzas del Ejército desplegadas en vistosa parada, la Falange llegada de los frentes de combate, el paso de las tropas marroquíes y la escolta mora. Franco entraba en la iglesia para oír misa mientras el órgano tocaba el Te Deum laudamus. Ya en la sala Capitular, sentado en un trono con dosel de damasco rojo, después de haber jurado sobre los Evangelios ante el cardenal Gomá su fidelidad a España y a Falange, asistió al desfile y a la jura de los consejeros. La ceremonia ilustraba la sacralidad del pacto entre Franco y una jerarquía eclesiástica garante de la reciprocidad del vínculo entre las instituciones del régimen. Era la primera etapa de un proceso que culminó en la ceremonia de la ofrenda de la espada de la Victoria en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid en 1939. El “generalísimo” se dirigía hacia la iglesia saludado por blancas palmas que añadían a la escena un toque bíblico. Se acercaba al altar caminando bajo palio, una modalidad litúrgica reservada a los reyes, a los obispos y al Santísimo Sacramento. Después de una solemne ceremonia evocadora de ritos medievales, depositaba su espada gloriosa. La Ofrenda concluyó con la bendición de Gomá y un abrazo entre los dos. Salvas de artillería y repiques de campana festejaron la aparición en la plaza de un “generalísimo” que “no pudo contener el llanto”, pero ya consagrado “Caudillo por la gracia de Dios”.
Giuliana Di Febo, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Roma. Autora de Ritos de guerra y de victoria en la España franquista.

Atado y bien atado

Por SANTOS JULIÁ

Fue en el cerro de Garabitas en mayo de 1962. Para responder a las embestidas contra la patria la Hermandad de Alféreces Provisionales convocó una gran concentración en este sagrado lugar de su memoria histórica. La guerra no terminó en la victoria, dijo Franco, y quienes torpemente especulaban con sus años debían saber que se sentía joven y que detrás de él “todo quedará bien atado y garantizado por la voluntad de los españoles y por la guardia fiel e insuperable de nuestros ejércitos”. Nuestra obra, terminó diciendo, es el mandato de nuestros muertos.
Pero no sería hasta el 22 de julio de 1969, ante las Cortes, convocadas para aprobar la ley que declaraba al príncipe Juan Carlos de Borbón heredero a título de rey, cuando encontró la fórmula definitiva. De nuevo, la memoria de la guerra y el recuerdo de los muertos. Lo que hacemos hoy, añadió, no es una restauración, es una instauración. Y cuando “mi Capitanía llegue a faltaros la decisión que hoy vamos a tomar contribuirá a que todo quede atado y bien atado para el futuro”. Habían pasado 30 años del fin de la guerra y así quedaba instaurada la Monarquía del Movimiento Nacional. Dueño del tiempo y de la memoria, Franco se sintió aquel día como Dios, alfa y omega de la historia.
Santos Juliá, catedrático de Historia Social y del Pensamiento Político de la UNED, es autor de La violencia política en la España del siglo XX.

Franco como obsesión

Por JOSÉ ÁLVAREZ JUNCO

Vivimos, en los últimos lustros de la dictadura, cosas extraordinarias, nunca vistas. Carreteras atascadas (término nuevo), hasta donde alcanzaba la vista. Un atardecer, en una de aquellas situaciones inéditas, me asaltó la sospecha de que Franco se hubiera muerto. Podía ser un síntoma de que el edificio se colapsaba. Y el colapso tenía que comenzar por la desaparición de la piedra angular, que era él, el padre incoloro y silencioso, pequeñito, de voz atiplada, casi inaudible, pero a la vez omnipresente, conocedor de todo y causa de todo. Cuando muera, repetíamos, porque algún día tendrá que morir. Pero era hablar por hablar porque, en el fondo, nadie se lo creía. Nuestras vidas eran inimaginables sin aquella referencia a la que odiar y temer, a la que culpar de todo. En nuestras primeras discusiones políticas, le habíamos disculpado: había enchufes y chabolas, sí, pero solo porque él no se enteraba, porque estaba rodeado de gentes que le ocultaban la realidad para aprovecharse. Pasamos más tarde a maldecirle, a culparle de todo. De lo que no podíamos hacernos a la idea es de que un día, de verdad, viviríamos sin aquella losa encima.
José Álvarez Junco, catedrático de Historia de la Universidad Complutense, es autor de Mater dolorosa.
                                                                                 Fuente: www.elpais.com


"SANIDAD PUBLICA UNIVERSAL Y GRATUITA"


BARCELONA SE MANIFIESTA CONTRA LOS RECORTES EN SANIDAD Y LA REFORMA DE LA LEY DEL ABORTO

La recién creada Plataforma Pel Dret a la Salut reclama una #LuchaSana con una marcha por calles céntricas del barrio del Raval

YOLANDA VIÑALSBarcelona28/07/2012 16:16 Actualizado: 28/07/2012 17:23
Cerca de 50 colectivos diferentes -coordinadoras en defensa de la sanidad pública, asambleas de barrio, grupos de trabajo, asociaciones y federaciones de vecinos, organizaciones de mujeres y personas migrantes, sindicatos y partidos- se han unido para convocar la primera acción reivindicativa contra el Real Decreto aprobado por el Gobierno de Madrid el pasado 20 de abril. "Es una plataforma representativa que lucha contra la amenaza que sufre la sanidad pública. Tanto por los derechos de los trabajadores del sector como por la calidad asistencial que se puede hacer a los usuarios con las rebajas presupuestarias aprobadas. Estamos contra el saqueo de España pero también contra el gobierno neoliberal de derechas catalán, que está aprovechando la crisis económica para implantar un proceso de privatización de la sanidad pública. Hay doble responsabilidad", considera Josep Maria Sans, médico de atención primaria, miembro de ERC y del sindicato sanitario CATAC-CTS.

María tiene casi 80 años y se ha unido al recorrido que lucha por una sanidad pública y de calidad. "No hay derecho. Nos lo están quitando todo. No tenemos miedo. Hemos cotizado toda la vida. Siempre trabajando... Qué se quiten ellos (en referencia al gobierno) la mitad del sueldo. Que se hagan mileuristas todos los de arriba. Ya veríamos como no nos hace falta tanto crédito alemán. Que devuelvan lo robado y los metan en la cárcel. No somos tontos. Hace falta más justicia social. Estoy indignada". Guadalupe Soriano, se encuentra también en la manifestación, dice que "estamos escañados, ya no podemos más. Hay que salir a la calle y mostrar este desencanto. Ya no es cuestión de defender el Estado del Bienestar sólo, se trata de sobrevivir". Soriano cuida niños y asegura que son los mayores perjudicados porqué "sufren mucho estrés por lo que ven en casa, por la situación económica de muchos padres".

"Que se hagan mileuristas todos los de arriba", reclama una asistenteJosep Maria Sans, médico y miembro de sindicato CATAC-CTS, destaca la "gran comprensión de los usuarios que acuden al médico y saben que no se les está atendiendo cómo se debiera. Son respetuosos con nosotros. Debo decir que me ha sorprendido. Saben que estamos haciendo todos un gran esfuerzo, médicos y usuarios". Y destaca la disminución de "consultas superfluas" de algunos pacientes. No obstante, cree que "hace falta más gente posicionada y combativa a favor de unos derechos que son de todos. Tanto entre usuarios como entre profesionales".

¿Cobro o no cobro?

Aurea Martín, investiga temas de epidemiología y salud pública en el Hospital del Mar de Barcelona. "Este mes el comité de empresa del Parc de Salut Mar nos ha enviado dos circulares referentes a la nómina. Primero nos dijeron que no la íbamos a cobrar. Ahora que sí". Ayer participó en otra manifestación, ésta en apoyo a los profesionales del Instituto de Biología Molecular de Barcelona dependiente del CSIC, del mayor organismo público de investigación en España y tercero en Europa, porqué "no tienen recursos para seguir investigando, ni económicos ni materiales para trabajar. Además que no tienen asegurado el sueldo más allá de las dos próximas nóminas".

"Es indecente el euro por medicamento", coreaban durante la manifestación

Durante el recorrido un euro gigante, que simbolizaba el pago por receta de los usuarios, ha acompañado a los manifestantes. Antes de la lectura del manifiesto de la nueva plataforma ante la sede de la Generalitat de Catalunya, en plaça Sant Jaume, han ensangrentado la moneda ficticia y la han entregado a los Mossos d'Esquadra que custodiaban el edificio entre aplausos y gritos de "el pueblo unido jamás será vencido", "es indecente el euro por medicamento" y "Artus Mas, ¿a qué mutua vas?", en alusiones al president del gobierno catalán.

Por el derecho al aborto

Distintos colectivos representaban el derecho a la interrupción libre del embarazo en la sanidad pública y en varias ocasiones se han gritado lemas a favor. Joana G. Grenzer, de Feministes Indignades, ha señalado que con las nuevas propuestas del gobierno presentadas por Alberto Ruiz-Gallardón, ministro de Justicia, "se quiere volver a tener control sobre el cuerpo de la mujer y obligarla a parir criaturas no deseadas, o bien, deseadas pero enfermas mientras se elimina la ley de dependencia. Es tortura. Pretenden volver a los años 40 y obligar a la mujer a estar en casa cuidando de hijos y familiares, es decir, volver a hacerse cargo de todo aquello que cubría el Estado con las distintas ayudas y recursos y que se están recortando con los reajustes".

Ésta ha sido la primera movilización pública de la Plataforma Pel Dret a la Salut. Joan Ramon Laporte, médico farmacólogo en el Hospital de la Vall d'Hebrón, ha leído parte del manifiesto en el que se ha denunciado que el Real Decreto aprobado por el Gobierno de Madrid el pasado 20 de abril. "Es un atentado contra un derecho humano básico como es la sanidad y pedimos que se retire". Laporte, que ha considerado exitosa la afluencia de la manifestación por ser la primera, en sábado y a finales de julio, avanza que en septiembre habrá muchas más convocatorias a la movilización a favor de la sanidad pública y de calidad.

En otro punto de la ciudad, no muy lejano a la sede de la Generalitat de Catalunya, en la que se calcula que había unos centenares de personas al final de la manifestación por la sanidad pública, se han concentrado millares (algunas de ellas han pasado la noche haciendo cola) en la inauguración de la tienda Apple Store, el establecimiento más grande del sud de Europa de la marca que tiene una manzana por logotipo
Fuente: www.publico.es