sábado, 3 de mayo de 2014

LAS ASOCIACIONES QUE LIDERARON LAS MANIFESTACIONES DEL PP CONTRA ZAPATERO, JUZGADAS POR POSIBLE PERTENENCIA A UNA SOCIEDAD SECRETA Y PARAMILITAR

Acusan a Hazte Oír de hacer del grito “¡Viva Cristo Rey!” su ‘leitmotiv’ y de pertenecer a El Yunque
JOSÉ MARÍA GARRIDO | 01/05/2014
José María Aznar y Rajoy participan en manifestaciones promovidas por Hazte Oír y colectivos afines. Foto: El Yunque al descubierto
El pasado martes tuvo lugar en el Juzgado de Primera Instancia número 45 de Madrid, la vista oral del procedimiento ordinario 285/2012, por el que se solicita a la justicia que Hazte Oír, la plataforma conservadora que fundó el activista ultracatólico Ignacio Arsuaga, sea disuelta al formar parte de una peligrosa sociedad secreta y paramilitar que hace del grito “¡Viva Cristo Rey!” su ‘leitmotiv’.
La demanda
Fue el 28 de febrero de 2012 cuando el abogado Pedro Leblic presentó la demanda en la que también se solicita que sean disueltas Profesionales por la Ética, la Organización del Bien Común, el Instituto de Política Familiar y la Asociación de Montaña a Contracorriente. Cabe recordar que todos estos colectivos lideraron las principales manifestaciones que se produjeron contra el aborto, el matrimonio homosexual o la laicidad del Estado durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El Partido Popular y la jerarquía de la Iglesia católica participaron activamente en la mayoría de estas movilizaciones.
El Yunque
En la demanda, a la que tuvo acceso en exclusiva ELPLURAL.COM, se exponía que tanto Hazte Oír como el resto de las asociaciones descritas “actúan con velo de legalidad, para influir, crear opinión, inducir en las conciencias y manipular a la sociedad española”. Según el demandante, dichos colectivos forman parte de El Yunque, movimiento de extrema derecha que busca el reinado de Dios en la tierra y lucha contra los homosexuales, ateos, inmigrantes o judíos.
Exportada a España
El Yunque nació en México (país donde goza de enorme influencia) en 1952 para combatir el laicismo del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Esta sociedad secreta fue exportada a España tras la muerte de Francisco Franco para que nuestro país volviese a estar gobernado “bajo los dictados evangélicos”.
Prohibidas por la Ley
Para pedir su disolución, el demandante se apoya en el artículo 22.5 de la Constitución Española, que afirma literalmente que en nuestro país “se prohíben las asociaciones secretas y de carácter paramilitar”. Así queda también reflejado en el artículo 515 del Código Penal, donde se prohíben expresamente este tipo de sociedades que presuntamente hacen uso de las técnicas de manipulación de la personalidad con el objetivo de fidelizar a sus miembros.
Negación de Hazte Oír
A través de su página web, Hazte Oír negó tajantemente estar “controlada” u “operada” por El Yunque. De hecho, aseguraron en su día que “no guardan ninguna relación” con esta sociedad secreta, que sus fines no pueden ser tachados de delictivos y que nunca han estado integrados en secta o sociedad secreta alguna.
La Iglesia, ¿víctima?
El juicio en torno a Hazte Oír también afecta a la Iglesia católica y al Partido Popular ya que participaron en las principales manifestaciones que convocaron contra José Luis Rodríguez Zapatero. A este respecto, conviene aclarar que los denunciantes consideran que “la jerarquía católica no es culpable, sino una víctima más que ha sido engañada por gente como Ignacio Arsuaga”. Conviene aclarar que los denunciantes no son de izquierdas ni forman parte de ningún colectivo de ateos o laicos. Todo lo contrario, son personas muy conservadoras, de misa diaria y que tienen enorme influencia en la Iglesia Católica.
Católicos contra Hazte Oír
De hecho, la jerarquía de la Iglesia católica fue informada con antelación de que se iba a presentar una demanda en los juzgados de Plaza Castilla contra Hazte Oír y otras cuatro asociaciones. Según ha sabido ELPLURAL.COM, el entorno de Rouco Varela conoce que más de una treintena de ciudadanos (católicos en su gran mayoría) están dispuestos a declarar en el juicio que se celebrará contra el colectivo que dirige Ignacio Arsuaga una vez que la demanda ha sido admitida a trámite.
Temor en el PP
La expectación en el Partido Popular respecto a este proceso siempre ha sido máxima. Ya en el pasado miembros de la dirección del PP se mostraron partidarios de dejar de participar en actos organizados por colectivos como Hazte Oír. Algo que no sentó nada bien a destacados dirigentes que forman parte y colaboran activamente con asociaciones como la presidida de Ignacio Arsuaga. Fuentes del PP reconocieron a ELPLURAL.COM su temor ante este juicio y que los medios de comunicación recuerden que en el pasado se manifestaron junto a Hazte Oír por cuestiones tan diversas como el aborto o la ley de matrimonios homosexuales.

EL EMPRESARIO ANARQUISTA QUE REPARTIÓ BENEFICIOS ENTRE SUS TRABAJADORES


 Francisco Carvajal, fundador de Olympic Mills en Puerto Rico tras pasar por campos de concentración en la posguerra, investido a sus cien años doctor honoris causa por la UPR
ALFONSO RODRÍGUEZ (EFE) San Juan 02/05/2014 13:21 Actualizado: 02/05/2014 13:21
Francisco Carvajal.

Francisco Carvajal Narváez, anarquista español que tras la Guerra Civil y pasar por campos de concentración fundó Olympic Mills, referencia empresarial en Puerto Rico y pionero en el reparto de beneficios entre sus trabajadores, es investido hoy, a sus cien años, doctor honoris causa en la isla caribeña.
"Soy una persona humilde y no tienen que homenajearme", dijo en entrevista uno de los hombres más importantes del mundo de la empresa en Puerto Rico del siglo XX, personaje celoso de su intimidad al que la Universidad de Puerto Rico (UPR) ha querido reconocer su labor filantrópica.
El empresario español, a través de la Fundación Francisco Carvajal, aporta desde hace años fondos a la UPR que nutren el Proyecto para la Democratización del Conocimiento, una iniciativa que ayuda a estudiantes de familias con escasos recursos a prepararse para la educación superior.

"Hoy honramos la vida, el trabajo, la visión, el compromiso y el legado de don Francisco Carvajal Narváez, un gran visionario, una figura internacional que deja profunda huella en sus dos patrias, España y Puerto Rico", adelantó el presidente de la Universidad de Puerto Rico, Uroyoán Walker Ramos.

EL GOBIERNO RECONOCE UN RECORTE DE 3.000 MILLONES EN LAS PENSIONES HASTA 2017

Las pensiones subirán un 0,25%, por debajo del IPC, según la actualización del Programa de Estabilidad remitido a Bruselas este viernes. El PSOE asegura que los pensionistas perderán 4 puntos de capacidad adquisitiva hasta 2017
PUBLICO / AGENCIAS Madrid 02/05/2014 16:37 Actualizado: 02/05/2014 18:18
Báñez, en una imagen de archivo de 2012. EFE/JuanJo Martín
Las pensiones apenas crecerán un 0,25% anual hasta 2015,  según la actualización del Programa de Estabilidad remitido a Bruselas este viernes. Dicho de otro modo, el Ejecutivo de Rajoy ha fijado en 3.000 millones el recorte de la capacidad adquisitiva de los pensionistas hasta 2017. 
La última reforma del Ministerio que preside Fátima Báñez desvinculó en septiembre la subida de las pensiones al aumento del Índice de Precios al Consumo (IPC), estableciendo un mínimo y un máximo para la subida de estas prestaciones -del 0,25% al 0,50% sobre la inflación- en función de la marcha de la economía, por lo que el incremento en estas prestaciones estará previsiblemente por debajo de este indicador, que en el mes de abril cerró en el 0,4%.
Con esta medida, el Gobierno prevé ahorrar 574 millones en 2014, y hasta 1.000 millones en 2017, para llegar a un total de 3.000 millones en estos cuatro años.
Y esto es sólo el principio, apenas un 10% de lo que el Gobierno espera recortar a su capacidad adquisitiva en 9 años. Según anunció el propio Ejecutivo durante la presentación de estas reformas, el ahorro en pensiones en este intervalo de tiempo será de 33.000 millones, gracias también a la introducción del llamado factor de sostenibilidad, que les permitirá "ahorrar" 5.000 millones al año en esta partida hasta 2023. Una reducción del poder adquisitivo de los beneficiarios que Empleo calificó de "insignificante", y a la que se opusieron frontalmente el resto de grupos parlamentarios.
La reforma del Gobierno le permite subir las pensiones menos de lo que aumentan los precios
Por otro lado, el Programa de Estabilidad apunta que la Seguridad Social prevé encontrar otras vías de ahorro en 2014 y 2015 para aliviar el déficit del 1,1% del PIB con el que el sistema cerró el año 2013. En primer lugar, el Gobierno cita la modificación del cómputo de las bases de cotización, que pasan a incluir ciertos pagos en especie, como los cheques restaurante, ayudas al transporte o coches de empresas, así como el alza de las bases de cotización de trabajadores autónomos.
Asimismo, la Seguridad Social está preparando el paso del sistema de autoliquidación de las cotizaciones a uno de liquidación abierta en el que la Tesorería General calculará las cuotas. Por otro lado, el Ejecutivo se refiere también a la supresión de la cobertura del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) durante ocho días en los supuestos de extinción de contratos indefinidos por causas económicas, así como a la reforma de la Ley de Mutuas.
PSOE: Los pensionistas perderán 4 puntos de poder adquisitivo
El PSOE calcula que los pensionistas perderán cuatro puntos de poder adquisitivo entre 2014 y 2017 si las pensiones sólo suben el 0,25% establecido por el Gobierno.
Así lo ha asegurado este viernes el portavoz del PSOE en la Comisión Constitucional del Congreso y número dos de la lista para las elecciones europeas, Ramón Jáuregui, en la rueda de prensa que ha ofrecido en la sede federal del partido, en la madrileña calle Ferraz.
Para los socialistas, el documento prueba "el fracaso más rotundo" del Ejecutivo
Jáuregui ha llamado la atención sobre el hecho que el Ejecutivo de Mariano Rajoy prevea incrementar las pensiones "lo mínimo" y que en cuatro años éstas sólo vayan a acumular una subida del 1%.
Este porcentaje, unido al incremento de la inflación que tendrán como consecuencia las políticas deflacionistas, provocarán, según la estimación del PSOE, una "importantísima pérdida de poder adquisitivo" de las pensiones que los socialistas han cifrado en 4 puntos.
Además, el dirigente socialista se ha referido a las previsiones de desempleo que incluye el Gobierno en el documento que ha enviado a Bruselas y que, a su juicio, evidencian "el fracaso más rotundo" del Ejecutivo en el asunto que más preocupa a los españoles.
En este contexto, ha remarcado que, según esos pronósticos, la tasa de paro será en 2015 del 23,3%, más alta que la había a finales de 2011, cuando Rajoy llegó a La Moncloa, y que al final de la legislatura habrá trabajando 600.000 personas menos que al principio, si se cumplen las previsiones más optimistas.


DARÍO RIVAS, EL HOMBRE QUE VENCIÓ A FRANCO

02 mayo 2014
Texto: Débora Campos (Buenos Aires)
Fotografías: Romina Franceschin (Buenos Aires)
Se despidió de su padre a los nueve años, desde el barco que lo llevó a Buenos Aires. Lo hizo de nuevo a los diecisiete, cuando le avisaron por carta de que había sido asesinado por falangistas en Portomarín, en Lugo, por su actuación como alcalde de Castro de Rei en favor de los desposeídos. Y aún se despidió otra vez de él en 2005 cuando consiguió exhumar su cuerpo de la fosa común en la que había sido sepultado. La historia de este gallego residente en la Argentina dio inicio al histórico proceso judicial que está investigando los crímenes del franquismo entre 1936 y 1977 y sobre el que ya se pronunció hasta la Organización de las Naciones Unidas.
La taza tiene un tamaño singular. No se corresponde con las de su talla, las del café, que son pequeñas. Pero tampoco casa con las grandes, las del té. “Entonces, los juegos se hacían por encargo y mi padre había comprado las doce piezas tradicionales con su platito; además de una grande en la que él bebía a su gusto y otra muy pequeñita para mí, que era el hijo menor”, recuerda Darío Rivas, 93 años, en la serenidad de una velada en el extrarradio de la ciudad de Buenos Aires, a la que llegó de Lugo en 1930. Aunque aquí el tiempo se paró hace bastantes horas, las referencias dicen que sólo en esta semana este gallego que ahora guarda la taza en una vitrina con dedos rápidos participó en cuatro actos y pasó dos veces por los tribunales porteños acompañando a nuevos declarantes en la querella que presentó en 2010 para investigar los crímenes del franquismo.
El proceso judicial iniciado el 14 de abril de 2010 en la capital argentina —coincidendo con el 79 aniversario del inicio de la II República en España— lleva la firma de colectivos de defensa de los derechos humanos, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de España y de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. Sin embargo, el caso insignia, el que permitió que la Justicia abriese puertas siempre difíciles, siempre bien cerradas, fue precisamente el caso que impulsó Darío Rivas. “Pasé décadas juntando todos los documentos. Todo lo denunciado está probado por escrito y con sellos y firmas”, dice mientras golpea la mesa con el dedo índice para acompañar sus últimas sílabas.
La querella no se anda con rodeos: denuncia al Estado español como responsable de los delitos cometidos entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977, fecha de las primeras elecciones tras la muerte del dictador Francisco Franco. Se entiende que se trata del genocidio de parte de la población y de crímenes de lesa humanidad y que, como tales y pese a la Ley de Amnistía de 1977, no prescriben bajo el criterio de la justicia universal.
Pero hay más todavía. Con el patrocinio del abogado Carlos Slepoy, el requerimiento de Rivas junto a Inés García Holgado, también familiar de un represaliado, y a Silvia Carretero, torturada en Extremadura y Madrid, pide a la jueza federal argentina María Romilda Servini de Cubría que busque la información necesaria para hacer un listado de los ministros de aquel período, de los responsables militares y policiales y de los dirigentes de la Falange, así como también de las víctimas: los represaliados, desaparecidos, torturados y asesinados, sin olvidar el detalle de las fosas comunes sembradas por toda la península y las referencias sobre los niños y niñas robados con la ayuda, en no pocos casos, de la Iglesia católica. Por último, también quieren el nombre “de las empresas beneficiadas con el trabajo forzado y esclavo de los presos republicanos”.
De esta manera y en los últimos tres años, la Justicia argentina pidió precisiones a los jueces españoles. Las respuestas, cuando llegaban, siempre anteponían la Ley de Amnistía de 1977, una trampa, ya que este tipo de normas no pueden saltarse el derecho internacional.
Así las cosas, el 18 de septiembre Servini de Cubría pidió la extradición de cuatro represores españoles —dos de ellos ya fallecidos—, que tuvieron que entregar su pasaporte. El pedido de extradición seguirá su camino, aunque la Fiscalía de la Audiencia Nacional no permitió que fuesen detenidos, como exigía la Justicia argentina. La medida fue considerada “no necesaria ni urgente”, ya que se trata de “hechos muy antiguos”.

Resolución de trascendencia histórica

Sin embargo, la medida fue celebrada por los abogados de los querellantes y por los colectivos de defensa de los derechos humanos. Carlos Slepoy, quien tramitó la primera querella sobre el caso de Darío Rivas, recibió la noticia emocionado. “Se trata de una resolución de una trascendencia histórica”, dijo a los periodistas argentinos. Por su parte, Máximo Castex, integrante del equipo legal de las víctimas, precisó que tienen materiales para pedir otras muchas resoluciones de este estilo contra otros represores y recordó que esta causa iniciada en el Juzgado Federal en el Correccional y Criminal nº1 de la ciudad de Buenos Aires “es la única en el mundo”.
Por eso, el abogado Castex subrayó: “Si el Gobierno de Mariano Rajoy no colabora, seguiremos produciendo más resoluciones de este tenor y España va a quedar como un Estado que asila y ampara a este tipo de gentes”.
Y algo de eso ya está pasando. Mientras en la Argentina varios integrantes de la Coordinadora Estatal en Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo (Ceaqua) viajaron a principios de diciembre al país austral para presentar nuevas denuncias ante la jueza Servini de Cubría; mientras estos declarantes y familiares de represaliados fueron recibidos en el Parlamento argentino por la comisión de Derechos y Garantías del Senado; mientras la prensa de todo el mundo sigue con interés las novedades de este caso; el Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU instó al Estado español a adoptar las “medidas necesarias” para que se pueda investigar el destino de las víctimas de la dictadura franquista.
Por si la bofetada no fuese suficientemente dura para un Estado que hace de la desmemoria y de la negación su única política para con las víctimas, la histórica resolución de la ONU advirtió, además, de que “la prescripción de este delito solamente se produce en el momento en que la persona aparece con vida, si se encuentran sus restos o si se restituye su identidad”. Pocas palabras para tumbar, una a una, las excusas que viene ofreciendo la Justicia española.
Quedaba la Ley de Amnistía. Pues también hubo algo que decir. El experto del Comité de Desapariciones Forzadas Álvaro Garcé García y Santos analizó la norma y aseguró que se trata de una legislación “pacificadora” pero que “treinta años después no puede constituir un obstáculo para la justicia, ya que la justicia está necesariamente vinculada a la verdad, y la verdad es hija del tiempo”.
El tiempo que ya no corre en esta casa bonaerense en la que Darío Rivas saca ahora de la vitrina una pequeña bandeja conmemorativa del homenaje que le hizo su padre en 1994, casi una década antes de poder sepultarlo. Y cuenta. Porque en el origen de la querella que ya hizo historia hay un padre y un hijo. Y también un gabán y una placa.
“Recuerdo bien mi casa, era enorme, como un pazo. Por la izquierda tenía el establo para los animales y también un horno de piedra. Y por la derecha, un jardín. Más allá, estaba el sitio en el que se cortaban los robles para hacer las traviesas del tren”, regresa Rivas, ahora mismo un crío en un mundo de adultos.
Fue el más pequeño de nueve hermanos y, aunque no lo dice del todo, puede que fuese también el más mimado por el padre, que en pocos años se quedó viudo y con el chaval de cinco años por criar, además de los otros ocho hijos.
“Allá creo que no fui mucho a la escuela, no”, dice, y echa una risotada cuando se acuerda de que las dos o tres veces que pisó el aula fue movido por la curiosidad. “Yo iba a echarle un ojo a una foto que tenían de un hombre muy bien vestido. Creo que era el rey y yo me moría por ser, de mayor, alguien que llevase aquellas ropas”.
En las historias de la infancia en la aldea lucense donde llegó al mundo, siempre hay una referencia para su padre. Un padre cariñoso. Un padre preocupado por la formación de sus hijos. Un padre que divisaba un futuro negro para los suyos. Un padre que administraba lo propio, lo ajeno y también lo de todos. Un padre generoso.

El primer exhumado e identificado en Galicia

Mucho ha hablado Darío Rivas sobre su padre, Severino Rivas Barja, alcalde de Castro de Rei, fusilado en una cuneta a pocos meses del alzamiento, el 29 de octubre de 1936. Tanto ha contado sobre este gallego que 68 años después de su asesinato se transformó en el primer exhumado e identificado en Galicia, que ahora se enfrenta al problema de tener que ajustar las historias publicadas, repetidas y alabadas a su recuerdo.
“Dicen que mi padre era socialista. Pero no. No me acuerdo de que participase en mítines ni en cosas de la política”, quiere corregir el hijo, que escapa de los intereses partidarios como de la peste. La confusión tal vez podría deberse al hecho de que el señor Severino era un hombre bueno y generoso. Todavía se repiten las historias en Castro de Rei sobre cómo recuperaba las tierras sin dueño—o con un dueño que no las atendía— y se las asignaba a los desposeídos para que pudiesen trabajar en ellas las semillas que él mismo les conseguía.
No se lo contaron. Darío lo vivió: “En mi casa, la matanza se hacía para los nuestros y para el resto. Mi padre nos mandaba a los más pequeños llevar paquetes de carne a las personas más pobres de la aldea. ¡Y cuidadito con aceptarles ni una peseta!”, nos advertía.
El señor Severino no es que fuese rico, pero había tenido la inteligencia necesaria para sacar provecho de las oportunidades. Trabajaba sus tierras, arrendaba otras que también explotaba y administraba las de los señores de la zona. Cuando tuvo la oportunidad, también se hizo con unos robles que luego cortaba para hacer traviesas para el tren, que vendía convenientemente.
“Todavía me sorprende que fuese quien de conseguir tanto, siendo como era hijo de soltera”, reconoce su vástago, que también se pregunta ahora si su padre sabía siquiera leer y escribir. “Algo sabría, claro. Pero yo recuerdo perfectamente que, en casa, le mandaba a alguien que leyese el periódico. Yo pienso que sabía lo mínimo”, apunta.
Con o sin formación, el señor Severino Rivas era, claro está, un lúcido intérprete de la realidad europea y española de los años 20 y 30. Presagiaba un futuro difícil para su prole. Un futuro que, desde luego, era hijo del pasado reciente: ya había mandado a un hijo a la guerra y no estaba dispuesto a mandar a otros. Poco había para ellos en la aldea: décadas de reverencias ante la tierra para ser tanto o más pobres aún. No, sus hijos tendrían mejor destino en la emigración.
“A los nueve años, mi padre decidió que me fuese. Me mandó a Buenos Aires, donde ya vivía una de mis hermanas y adonde, con los años, vendrían otros cinco más. Todavía recuerdo la lancha que nos llevó en A Coruña hasta el barco que aguardaba en el mismo centro del mar. La gente, que subía por una escalerita de nada, se mareaba muchísimo con el movimiento de aquella mole, pero como yo era un niño no me enteraba de nada”. Darío sonríe desde su mirada de niño espabilado frente a aquellos adultos tristes y asustados.
Cuenta que casi no pisó el camarote. El padre le había metido algo de dinero en el bolsillo y el resto se lo entregó a un paisano que trabajaba en el transatlántico para que le echase un ojo al niño durante la travesía. No sabe si el hombre cumplió, porque pasó las noches durmiendo bajo las estrellas y los días comiendo chocolate y cuanto dulce habían comprado aquellos dineros.
Pero los días de libertad duraron poco y, cuando se dio cuenta, ya estaba en Villa Ballester, en la periferia noroeste de Buenos Aires, alistándose a una experiencia nueva: ir a la escuela todos los días.
“La primera semana de clase, un chaval me llamó gayego con desprecio y se llevó unos cuantos golpes. Yo no sabía que se podía pegar en la escuela, pero otro niño me alentó y pienso que el burlón no se volvió a meter conmigo”, dice, y las fotos que saca de una carpeta aún lo retratan alto y fuerte en la coda de la infancia.
Al mes ya no hablaba gallego y, como tantos y tantos, fue un alumno esmerado que recuerda y presume de una lección de Historia de México que le valió, dice, un 10 para el resto del año por parte de la señorita de sexto grado. “Siempre me gustó mucho aprender y descubrir”, apunta. Y la vida le da la razón.
Darío Rivas hizo los dos primeros años de escuela a un tiempo y luego avanzó como el resto hasta terminar los estudios básicos. Como tantos niños por entonces, también ayudaba en la tienda de su tío sastre: “Ordenaba las cosas o barría el lugar moviendo la escoba por un lado y luego por el otro para que se gastase sin desniveles”, recuerda.
Mientras el niño crecía en Villa Ballester y aterrizaba en el mundo del trabajo sin escalas, el prestigio y el respeto de su padre también crecía entre los vecinos de Castro de Rei. “Después de la escuela fui a trabajar de encargado en la panadería que uno de mis hermanos tenía en Chascomús [a 123 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires]”, adelanta.
Aún era un niño, pero trabajaba como los adultos. Tanto es así que un hombre que lo conocía le ofreció un negocio: ser socios en un negocio de apicultura. El hombre ponía el dinero y Darío, el trabajo.
—¿Y usted que entendía de abejas?
—Nada, ¡qué iba a saber! Pero compré unos libros, los leí y lo descubrí todo. El resto me lo enseñó aquel hombre y allí estábamos, con decenas de colmenas produciendo.
De las colmenas pasó, de regreso a Buenos Aires, a una confitería que compró con su hermana a medias en la avenida Córdoba con Uruguay, en el centro de la ciudad; y como el día tenía muchas horas, también hacía vendas para una empresa inglesa; y administraba una pequeña empresa de construcción que había fundado con dos primos profesionales: “Ellos tenían estudios, pero el encargado era el gallego”, dice. Cuando el día terminaba, Darío se iba a beber café con los republicanos que se daban ánimos unos a otros en los bares de la avenida de Mayo. “Leíamos el periódico Crítica porque decía que la República iba ganando la guerra. Pero no era verdad”, reconoce.
Pocos años antes, el prestigio que se había labrado su padre entre los vecinos de la aldea lo llevaron a convertirse en alcalde de Castro de Rei. “Una de las primeras medidas fue traer a un maestro y montar en nuestra casa una escuela para los niños”, repite el hijo. Tal audacia, entre otras, no pasó inadvertida y fueron a buscarlo semanas después del alzamiento de julio de 1936. Severino Rivas fue apresado en el Hotel España de Lugo y, aunque tuvieron que liberarlo, la segunda vez no dejaron sitio para las dudas: fue asesinado el 29 de octubre de 1936 de cinco tiros junto a la capilla de Cortapezas, en Portomarín, junto a un republicano.
“Los dejaron en las cunetas muchas horas, al cuidado de un chico de 17 años, para que la gente escarmentara y luego mandaron a mis hermanos para enterrarlo en una fosa común”, desvela el hijo. Los falangistas acusaron al exalcalde de “traición a la patria”, porque el mal, además, siempre sabe ser muy bruto.
El miedo sembrado pronto dio frutos amargos. Darío Rivas se enteró de la muerte del padre por carta. Tenía 17 años. También supo que había muchas más palabras calladas que dichas en esa historia. “Y decidí que yo, a España, no volvía nunca más en la vida”, dice.
Pero volvió. Casi sin quererlo. En 1952, su esposa, Clotilde, le pidió visitar a una tía que también había dejado en Galicia. Y fueron. “Al llegar sentí curiosidad y fui allá, a la aldea”, recuerda. Cuenta que hizo preguntas que nadie le respondía o sobre las que le daban razones dudosas, confusas. Pero Darío no es un hombre que se contente con evasivas.
En lo que todos coincidían en aquel año de 1952 era en el reconocimiento a don Severino. “Los vecinos querían hacerle homenajes e incluso que una calle del pueblo llevase su nombre. Pero para que eso fuese posible había que documentarse”, y Darío se documentó. Mucho más de lo que imaginaban los funcionarios franquistas que le pedían pruebas de la valía de su padre.

Orden de fusilamiento “por comunista”

Con la ayuda de unos y de otros, a lo largo de varias décadas, el hijo fue consiguiendo todos los papeles necesarios para probar el asesinato de su padre. Incluso tiene el archivo de su detención en la cárcel de Lugo y la orden de fusilamiento “por comunista” firmada por los mandos militares de la región. Sólo quedaba por descubrir dónde estaba el cuerpo, porque él no se tragaba la mentira de que lo habían sepultado en un cementerio que quedó bajo las aguas del embalse de Portomarín.
“Mucho pregunté, pero mis hermanos se habían llevado el secreto a la tumba y nadie me daba la razón”, dice y anuncia el momento que todavía lo emociona del relato. Lo contó docenas de veces y lo vuelve a contar ahora, en este anochecer bonaerense en el que hace un calor impúdico. “En 2004 participé en un homenaje a mi padre. Fue un acto muy especial y quise cerrarlo visitando Portomarín”.
No había sepultura, pero allí era donde habían asesinado a su padre, de modo que allá fue Darío. A acercarse a su memoria, a sentir que estaban juntos. “Entramos en una tienda de souvenirs y, mientras mi sobrina compraba, la propietaria me preguntó si yo era turista. Pensé que me quería cobrar los chismes esos más caros, y entonces le expliqué que era de Castro de Rei”, recuerda y bromea.
Por decir algo, la mujer habló de unos hombres que había visto asesinados en el 36 que eran de aquella aldea. Habló del gabán que vestía uno de ellos y de que los rumores decían que era alguien de importancia. Casi sin aire, Darío recordó el gabán que le habían enviado de regalo a su padre desde Buenos Aires y le pidió más detalles. “Quien conoce bien esta historia es el carnicero”, añadió la señora.
Darío Rivas salió corriendo de la tienda. “Los mataron contra la capilla de Cortapezas. Pero quien conoce bien esta historia es el viejo que vive al lado de la iglesia”, añadió el carnicero.
Correr y correr. El viejecito confirmó no sólo la muerte sino también que habían sido sepultados allí mismo por las familias y que él era el chaval que los veló durante varias horas. “¿Y todavía están aquí?”, preguntó Darío, que no podía creer que debajo de aquella tierra, de aquellas hierbas silvestres, finalmente, 68 años después, estuviese su padre. “Estar, sólo está su padre, porque al otro lo desenterró su familia por la noche y se lo llevó al cementerio de la aldea”, confirmó el señor.
Por las buenas. Siempre por las buenas, Darío Rivas pidió al cura de Cortapezas poner una placa en memoria de su padre. No, no se puede. Entonces pidió poner una cruz de madera, fuera de la iglesia. No, tampoco se puede porque es tierra santa. Entonces tuvo que ser por las malas.
Con la documentación en mano y acompañado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, el 19 de agosto de 2005, un grupo de amigos acompañó al hijo en la exhumación. Fue lenta y desasosegante. Pero allí estaba. Severino Rivas Barja fue sepultado con todos los honores en el panteón familiar, en Loentia. La lápida dice: “Fue alcalde de Castro de Rei, nacido el 13 de septiembre de 1875. Lo asesinaron en Portomarín los falangistas el día 29 de octubre de 1936. Volvió a casa para descansar en paz el día 19 de agosto de 2005”. Y, sobre ella, una placa añade una petición: “Papá, descansa en paz. Te lo pide tu niño mimado, Darío”.
La taza baila en los dedos ágiles del señor Rivas, que rechaza la política aunque reconoce que sus acciones también lo son: “Porque estamos luchando contra el franquismo”, dispara. El médico le recomendó evitar las emociones y, por eso, ya no habla en público. Escribe discursos, con una caligrafía de trazos aún escolares, y luego pide que alguien se los lea. Sin embargo, el 30 de junio de 2011, la multitud con la que marchó en la Ronda de la Dignidad por la Puerta del Sol madrileña exigió escucharlo. Y él habló. “Os pido que no recordemos a los nuestros como víctimas sino como héroes. El Gobierno de España no busca a sus desaparecidos y muchos niños secuestrados no conocen su verdadera identidad. Eso es una vergüenza. Es dejar vivo el antecedente de un genocidio impune que van a pagar las generaciones futuras”.
La luz del ventilador proyecta brillo en la taza en esta noche en Ituzaingó. “Yo no heredé nada de mi padre. Mis hermanos que quedaron allá se repartieron las cosas entre ellos y bueno… Pero cuando volví eché cuentas y dije: No quiero nada, sólo ésta”, termina el hijo, que ya ha dejado un legado propio a la humanidad.

Este reportaje se publicó en el nº 2 de la revista Luzes en enero de 2014. Suscríbete.





UN NUEVO ‘COÑO INSUMISO’ PROCESIONA EN SEVILLA POR EL PRIMERO DE MAYO

Fundan en Sevilla una nueva hermandad feminista del Sagrado Coño Insumiso, que fue procesionado con motivo del Primero de Mayo contra la explotación y la precariedad
Francisco Artacho / Sevilla / 1 may 2014


El Nuevo coño insumiso de Sevilla.// LAURA LEÓ
Por segunda vez en menos de un mes un coño insumiso ha procesionado por las calles de Sevilla. Ha sido la Hermandad del Sagrado Coño Insumiso a la Explotación y la Precariedad, recientemente fundada en la ciudad, la encargada de procesionarlo, sin que faltara un solo detalle. Nazarenas vestidas de negro y con el rostro cubierto con tela de colores, mantillas, saetas, plegarias y hasta bailes por sevillanas han acompañado al coño insumiso, que se suma a los que ya existen en Málaga y Bilbao. “Nuestras vidas y nuestros cuerpos no son mercancías en manos del poder político y económico, del gobierno, la patronal, la Iglesia Católica o los machitos y machotes”, clamaron las hermanas feministas, que celebraron de esta particular forma el Primero de Mayo.
Sobre las 12 de la mañana, en la plaza del Pumarejo, el coño insumiso salió en procesión escoltado por un fuerte dispositivo policial. -Podemos decirle que se pongan plumas y hagan de ‘armaos’-, bromeaba una chica vestida con peineta y mantilla. El recorrido de la vulva gigante por las calles del centro, sostenida por cuatro portadoras, no dejaba indiferente a nadie. “Cómo se están poniendo las cosas, ahora van pidiendo aborto libre. Lo próximo qué va a ser,  ¿que les den una casa, ¿no?”, exclamó una señora, con la cara completamente desencajada, desde el interior de una farmacia de la céntrica calle Feria, en la que se refugió al ver semejante escultura.
“Estamos hasta el coño de que nuestro trabajo remunerado valga mucho menos que el de los hombres, y de que el trabajo doméstico y de cuidados que hacemos en los hogares no valga absolutamente nada, que no se vea, que no se valore. Estamos muy hartas de pasarnos la vida cuidando al resto y que a la vejez nos ‘den’ una pensión no contributiva. ¿De verdad no hemos contribuido? Las mujeres curramos más que nadie y estamos hasta el jigo de seguir invisibilizadas”, continuó la nazarena encargada de la lectura del manifiesto.
Fue el pasado 10 de abril cuando un grupo de la CGT sacó a procesionar por Sevilla el Santísimo Coño Insumiso y el Santo Entierro de los Derechos Sociolaborales, de titularidad malagueña, y que fue cedido para aquella ocasión al sindicato anarquista. Pero el que hizo su salida procesional coincidiendo con la jornada de lucha del Primero de Mayo es ya de Sevilla y de su hermandad feminista. “Somos las mujeres. Somos las lobas, las locas, las estudiantes, las putas, las precarias, las paradas, las bolleras, las heteras insumisas, las viejas, las niñas, las gordas, las flacas, las feas e incorrectas, las migrantes, las diversas funcionales, las brujas, las blancas, las madres, las abortistas, las negras, las latinoamericanas, las gitanas y las musulmanas, somos las violadas, las muertas, las maltratadas, las vejadas, las ocultas, las prohibidas, las insensatas, las feminazis, las radicales, las pesadas, las quemadas en la hoguera…”. De esta forma se presentó la nueva hermandad, que durante más de tres horas procesionó a su venerable imagen bajo un intento calor, y a la que incluso se le ha practicado un “besaclítoris”, imitación sarcástica de los tradicionales besamanos de las imágenes religiosas convencionales.

Además de estación de penitencia, la marcha ha tomado por momentos aspecto de romería. Así, se le ha bailado en diferentes puntos unas sevillanas reivindicativas y feministas: -Ay patriarcado, ay patriarcado, me vas a comer ‘to er coño’ a lametazos-, terminaba una de las coplillas. “Nos re-apropiamos de sus códigos, sus discursos y sus prácticas, y le damos la vuelta hasta la subversión, tomando las calles para dejar muy claro que estamos hasta el coño de tantos cojones. No vamos a tolerar que se eliminen nuestros derechos, se nos reprima y se nos invisibilice”.

Entre vivas al coño, al coño que parió al coño y al multiorgasmo, la procesión feminista continuó su trayecto, pasando por la Basílica de la Macarena. “Vamos a ver a Quipo de Llano”, dijo una peregrina mientras el coño insumiso se enfilaba hacia el Arco de la Macarena. Al mismo tiempo, desde el templo, salía una comitiva de la Hermandad Nuestra Señora del Mar, de Isla Cristina (Huelva), que finalizaba su visita a la Virgen de la Macarena. El fortuito encuentro se produjo entre las risas y el asombro de los peregrinos onubenses.
El encuentro final de la Hermandad del Sagrado Coño Insumiso se realizó junto al Hospital Virgen del Rocío, en el que la comitiva se encontró con la manifestación del Primero de Mayo convocada por los sindicatos alternativos, que recibieron a la imagen con aplausos y vivas.
INCIDENTE CON UN PERRO
La procesión se realizó sin incidentes destacables, aunque se vio empañada por un incidente entre un perro y una manifestante. En la calle San Luis, al inicio de la marcha, dos perros comenzaron a pelearse, con la mala suerte de que entre ambos se cruzó una chica y uno de los animales le mordió en una pierna ocasionándole heridas de consideración.

LOS SINDICATOS PIDEN MENOS PROPAGANDA Y MÁS INVERSIÓN

Critican el austericidio, que está llevando a los ciudadanos a un «sacrificio inútil». Recuerdan que hay «gente que pasa hambre».
01 de mayo de 2014  18:55 GMT
Valoración Con:    Miles de gallegos han salido hoy a las calles para reclamar al Gobierno empleo de calidad y el fin de la austeridad y de la precariedad laboral. Las marchas, convocadas por UGT y CC.OO., por un lado, y la CIG por otro, transcurrieron sin incidentes por las principales poblaciones gallegas. La principal tuvo lugar en Vigo, donde los responsables sindicales exigieron medidas para fomentar el empleo y que el Gobierno ponga fin a la propaganda y al «austericidio».

Numerosos cargos socialistas, del BNG y de AGE participaciones en las marchas. Los socialistas José Blanco y José Ramón Gómez Besteiro coincidieron con Yolanda Díaz, de AGE, en la marcha de UGT y CC.OO. en Vigo. Otros compañeros de formación de la diputada ferrolana, como Xosé Manuel Beiras o la candidata al Parlamento europeo Lidia Senra acompañaron la mitad del trayecto a la marcha alternativa de la CUT y la CGT, mientras que acabaron la protesta acompañando a la CIG.
El secretario general de CC.OO. en Galicia, José Manuel Sánchez Aguión, ha hablado de un Primero de Mayo «reivindicativo» ante un «recorte de derechos sin precedentes» que aboca a «miles de trabajadores» a la «miseria social». Sánchez Aguión ha hecho hincapié en «la gente que pasa hambre» y a la «desnutrición infantil», y ha criticado que los políticos sigan gobernando «de espaldas a la mayoría social».

Sobre el objetivo del Gobierno de generar 600.000 puestos de trabajo en dos años, ha señalado que es «absolutamente imposible» conseguirlo con las actuales políticas económicas y de empleo, y ha calculado que de no haber cambios no se tardarían menos de dos años en volver a los niveles de antes del estallido de la crisis.
José Antonio Gómez, líder de UGT en Galicia, ha considerado que las políticas de austeridad están llevando a la sociedad a un «sacrifico insoportable e inútil» que ni siquiera, ha añadido, está sirviendo para reducir el déficit público. «Es el momento de que los gobiernos reflexionen y cambien de estrategia», ha recalcado el secretario general de UGT en Galicia, habida cuenta de que la UE indica que «tener empleo en España no es garantía para salir de pobres». Ha propuesto como alternativa inversión pública «productiva» y el refuerzo de la protección social, a la vez que «menos propaganda y más propuestas» por parte del Gobierno.

El líder de la CIG, Suso Seixo, ha ido más allá y ha pedido la dimisión del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, «por una cuestión de dignidad».
«Váiase dunha puñetera vez», ha clamado Seixo, quien ha censurado «as manipulacións e as mentiras» del presidente gallego, «incapaz» de ofrecer alternativas para mejorar las cifras del paro y que además «desprecia a miles de galegos que viven nunha situación precaria».
Suso Seixo (CIG) ha criticado el «contexto tremendamente recesivo» en cuanto a los derechos e intereses de la clase trabajadora como consecuencia de las políticas de ajuste aplicadas en España y en Galicia.
Seixo ha recordado la querella por estafa que interpondrá la CIG contra los directivos de las cajas y ha añadido que estos «no son lo únicos delincuentes económicos que hay que llevar a la Justicia», sino que también habría que incluir a los actores políticos que permitieron la comercialización irregular de preferentes.