viernes, 29 de junio de 2012

“LIBERTAD” “IGUALDAD” “FRATERNIDAD”

Eibar se suma a la red de municipios por la tercera república

Eibar se une a la red de municipios por la Tercera República a petición de IU con votos a favor de PSE Y Bildu, abstención de PNV y en contra PP.
España | Tercera Información | 29-06-2012 | 
El pleno del ayuntamiento de Eibar, primera ciudad que proclamó la 2ª república en 1931, ha aprobado una moción a favor de la República y se suma así a la Red de Municipios por la Tercera República de la que ya forman parte cerca de 40 municipios.
Eibar cuenta con una población de alrededor de 27.000 habitantes y se convierte en el cuarto municipio vasco en adherirse a La Red de Municipios por la Tercera República después de que lo hicieran Ondarroa, Pasaia y Tolosa.
En la moción presentada por Ezker Anitza-IU se hace un llamamiento” para que se lleve a cabo la reforma constitucional necesaria al objeto de reconocer la existencia del pueblo vasco y su derecho a decidir”. Además, se pide “impulsar un proceso constituyente hacia la República, utilizando todos los mecanismos democráticos y pacíficos que prevé la Constitución Española en sus artículos del 166 al 169″.
Fuente:  http://www.tercerainformacion.es/

“LA DERECHA DE ESTE PAIS QUIERE TRABAJADORES SUMISOS Y ESCLAVOS DEL CAPITALISMO TERRORISTA”

El Congreso aprueba una reforma laboral aún más dura que la inicial

La oposición advierte de que el trámite parlamentario ha "empeorado" el contenido de la norma para los intereses de los trabajadores

ELENA HERRERA Madrid 28/06/2012 12:58 Actualizado: 28/06/2012 16:32
Un albañil trabaja en la construcción de una verja de seguridad. EFE/Archivo

Un albañil trabaja en la construcción de una verja de seguridad. EFE/ArchivoEFE

La reforma laboral que refuerza el poder de los empresarios y precariza las condiciones laborales de los trabajadores y que provocó la convocatoria de una huelga general que, según CCOO y UGT tuvo un seguimiento del 77%, ya se ha convertido en ley. El Congreso ha incorporado once enmiendas del PP y una del PNV a su paso por el Senado y ha aprobado definitivamente una modificación del mercado de trabajo que generaliza la indemnización por despido en 33 días con un tope de dos anualidades y que facilita que las empresas puedan despedir por causas económicas, y sin tutela judicial, con 20 días y con un máximo de doce mensualidades.
Sin embargo, la oposición denuncia que la reforma laboral que se ha aprobado este jueves tras un trámite parlamentario, que entre su discusión en el Congreso, en la comisión de Empleo y en el Senado ha durado más de dos meses y medio, es "todavía más dura" que el decreto que está en vigor desde el pasado 12 de febrero y que "empeora" el contenido de la norma en relación a los derechos de los trabajadores. La mayoría absoluta del PP, que ha contado con el apoyo de CiU en este proceso, permitió tumbar cinco enmiendas de totalidad y 656 al articulado en el Congreso y tres vetos y 574 propuestas de modificación en el Senado. Los conservadores sí utilizaron su rodillo para, tal y como ha denunciado este jueves la izquierda parlamentaria, "endurecer" un texto ya de por sí poco benevolente con los derechos de los trabajadores y arañar así varios cambios de calado.
Entre las enmiendas propias que los conservadores introdujeron en el Congreso y que, según la oposición "profundizan en sus aspectos más negativos", se encuentra la reducción a un año de la prórroga indefinida de los convenios colectivos no renovados que en el texto original era de dos años. Esta modificación hace los trabajadores puedan verse en una delicada situación de desprotección ante el empresario al carecer de un acuerdo que regule sus condiciones laborales. De hecho, la diputada Concha Gutiérrez del Castillo, portavoz del PSOE en la Comisión de Empleo del Congreso aseguró a Público.es que en los cuatro primeros meses de 2012 se ha visto una "bajada muy espectacular" del ritmo de firma de convenios. Asimismo, explicó que, en la actualidad, hay cuatro millones de trabajadores que todavía no han renovado su convenio. Esta modificación, asegura la parlamentaria socialista, tiene como consecuencia que una de las partes se vea con la posibilidad de "liberarse de compromisos" y opte por "retrasar el proceso".
Otra de las enmiendas del PP introducidas en el Congreso y que vienen a modificar el decreto que está en vigor actualmente tiene que ver con las relaciones individuales en la empresa. Los conservadores han apoyado dar más poder al empresario para cambiar de forma unilateral las condiciones de trabajo al autorizarle a disponer de hasta un 10% de la jornada anual, frente al 5% actual. Esto quiere decir que, "si en una empresa, la negociación colectiva son 1700 o 1800 horas, el empresario podrá cambiar entre 170 o 180", aseguró Gutiérrez del Castillo. Para el parlamentario de La Izquierda Plural Joan Coscubiela, el aumento de la disponibilidad empresarial de las condiciones de trabajo "empeora las condiciones de conciliación de vida laboral y personal" y es un "ataque en toda regla" a los derechos de los trabajadores y, especialmente de las mujeres, pues, aseguró, son las más sometidas a las sometidas a las dobles o triples jornadas.

Lagunas de cotización

En el Senado, el PP introdujo el pasado 12 de junio once enmiendas, entre ellas una iniciativa que modifica la ley 27/2007 sobre el acceso a la pensión de jubilación y lo que se conoce como lagunas de cotización. Según esta modificación, a la hora de calcular la base reguladora de las pensiones cuando haya lagunas de cotización, las primeras 48 mensualidades se integrarán con la base mínima de entre todas las existentes en cada momento, y el resto de mensualidades con el 50 % de dicha base mínima. "¿Y a que no adivinan de qué sexo son mayoritariamente las personas afectadas?", ha preguntado desde la tribuna Joan Coscubiela, de ICV. "Mujeres por supuesto. Lo que les decía. La reforma laboral a cada paso que da se hace más misógina", se ha contestado el parlamentario de La Izquierda Plural. Por su parte, el diputado de CiU Carles Campuzano, cuyo grupo no ha apoyado esta enmienda, ha criticado que los cambios en el cálculo de las lagunas de cotización deberían resolverse en el Pacto de Toledo. Sin embargo, sí ha defendido la reforma al considerar que creará empleo a medio y largo plazo.
                  Fuente: http://www.publico.es/

"SANIDADE PÚBLICA GRATUITA E UNIVERSAL"

.“QUE VAMOS ESPERAR DE LA DERECHA RETORCIDA Y FASCISTA DEL PP”

ELCHE QUIERE EL LEGADO DE MIGUEL HERNÁNDEZ  PERO GRATIS

La memoria del poeta irá a Quesada (Jaén), tierra natal de Josefina Manresa, su mujer. Los estudiosos del poeta acusan al consistorio ilicitano de “despreciar” la figura del poeta.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 29/06/2012 11:26 Actualizado: 29/06/2012 11:26

Miguel Hernández en Cartagena, en 1935.

Miguel Hernández en Cartagena, en 1935.

El Ayuntamiento de Elche quiere mantener el legado del poeta en la ciudad , pero no quiere pagar ni un euro a la familia en concepto de cesión del legado. “El legado ha estado durante 28 años en Elche y hasta 2010 lo ha hecho de manera gratuita. Las puertas de la ciudad están abiertas a la memoria del poeta pero en las mismas condiciones que antes”, señalaron fuentes del consistorio ilicitano a Público.es.
En este sentido, el Ayuntamiento de Elche señala que los únicos motivos que le han llevado a rescindir el convenio con la familia del poeta son “económicos” y no “ideológicos” como apunta la familia. “El equipo de Gobierno no entiende cómo es posible que el legado vaya ahora gratis a Jaén y a nosotros nos pidan tres millones de euros”, añadieron estas fuentes del consistorio.
La posición del Ayuntamiento de Elche y su alcaldesa, Mercedes Alonso (PP), no se sostiene cuando se recurre a los contratos firmados entre la viuda de Miguel Hernández (Josefina Manresa), primero, y su nuera, Lucía Izquierdo, después. Hasta la fecha, todos los convenios establecidos contemplan una cuantía económica para la familia y, en el último convenio no se contempla la cifra de tres millones de euros sino que recoge la cantidad de 150.000 euros anuales durante 20 años para poner en marcha la Fundación Miguel Hernández y 7.000 euros mensuales a la familia en concepto de cesión del legado y promoción pública del poeta.
“Mercedes Alonso se esconde bajo el escudo económico para tratar de esconder que han roto el legado por motivos ideológicos . Si quieren realizar una difusión cultural de la obra es normal que se necesiten inversiones, pero estas pueden proceder de los ingresos del propio funcionamiento de la Fundación”, explica Lucía Izquierdo a Público.es. En el primer contrato, firmado en 1986, el Ayuntamiento de Elche se comprometía a pagar 50.000 pesetas mensuales (aproximadamente 780 euros teniendo en cuenta el IPC) más todos los gastos relacionados con la educación de los nietos del poeta desde la educación primaria a la universitaria en cuaquier país del mundo. En el segundo, suscrito en 2002, el consistorio debía pagar 108.000 euros mensuales para la gestión del archivo.
En el tercer convenio, firmado en 2010, y que fue cancelado de manera unilateral por el consistorio ilicitano, se preveía la creación de una Fundación, dotada de 150.000 euros anuales, para la difusión cultural de la obra, llevar a cabo publicaciones y la creación de un museo. “Ese dinero no debía proceder de los impuestos de los ilicitanos como dice la alcaldesa sino de la ayuda de empresas privadas, organismos públicos y del dinero que genere el legado del poeta. Y de esos beneficios, como es natural, debían pagar a la familia una parte”, explica Lucía Izquierdo.

 

Motivos ideológicos

“¿Cómo no va a ser ideología los motivos que han llevado al Ayuntamiento a romper el convenio? Durante la campaña electoral (mayo 2011), Mercedes Alonso (entonces candidata del Partido Popular a la alcaldía) se hartó de decir que mandaría nuestro contrato a la basura. Nos han humillado, ninguneado y avasallado”, exclama Lucía Izquierdo, que señala que si ha aceptado la oferta de Quesada (Jaén) es porque han propuesto un proyecto cultural “creíble” que dará beneficios y permitirá autofinanciarse. “Nunca hemos pedido dinero de los impuestos de los ciudadanos”, añade.
La noticia del traslado del legado de Miguel Hernández a Quesada , adelantada por Público.es, provocó reacciones en el ámbito cultural y político. La consejera de Educación, Formación y Empleo, María José Català, manifestó el martes, que el Gobierno valenciano intentará "hacer todo lo posible" para conservar el legado del poeta Miguel Hernández y para "reconducir" las negociaciones entre el Ayuntamiento de Elche (Alicante) y la familia del autor oriolano. Posibilidad que la familia considera completamente inviable.
El Partido Socialista del País Valencià y Esquerra Unida han lamentado la pérdida del legado en sendos comunicados y acusaron  al gobierno municipal de Elche de "rechazar" el legado de Miguel Hernández por "motivos ideológicos". David Cerdán, secretario general del PSPV-PSOE en la provincia de Alicante,  acusó a la alcaldesa de Elche de "ejecutar un plan de lapidación ideológica contra el poeta a costa del patrimonio de los alicantinos", plan que calificó como un error histórico.

“Es un nuevo exilio”

El catedrático de Literatura en la Universidad de Alicante, José Carlos Rovira, ha mostrado su “tristeza” por la marcha del legado a Jaén. “Me hubiera gustado que continuara en la provincia, pero ante el desprecio demostrado por el Ayuntamiento entiendo que la familia haya tomado esa decisión”, asegura el catedrático, quien añade que el poeta es una de las “figuras más atractivas del siglo XX español” tanto por su “poesía” como por los “valores” que representa.
Por otro lado, Joan Pàmies, el que fuera primer presidente de la Fundación Miguel Hernández y amigo personal de Josefina Manresa, ha dado muestras de su indignación con el Ayuntamiento de Elche a Público.es. El estudioso del poeta ha calificado a la alcaldesa, Mercedes Alonso, de “mentirosa compulsiva” y de mantener actitudes propias de la “época franquista”. “Elche quiere mantener el legado en una cajón encerrado. Si quieren un proyecto cultural tienen que gastarse dinero, pero la familia nunca ha pedido tres millones de euros como ellos aseguran”,  explica Pàmies.
Para este estudioso de la vida y obra del poeta, la actitud del consistorio ilicitano respecto al legado unido a su decisión de quitar del callejero ilicitano a Dolores Ibarruri, La Pasionaria, y de homenajear al último alcalde franquista ilicitano, Vicente Quiles, demuestran que la alcaldesa tiene una tendencia “fascista” que no se corresponde con el Partido Popular. “El Ayuntamiento de Elche ha expulsado a Miguel Hernández. Es un nuevo exilio”, concluye Pàmies.


                          Fuente: http://www.publico.es/

miércoles, 27 de junio de 2012

"LA SANIDAD PÚBLICA A DEBATE"


                                                                                                                

          









          


                    CHARLA COLOQUIO CELEBRADA  EL DÍA 26/06/2012 EN LA
                                "CASA MUSEO CASARES QUIROGA" EN ACORUÑA
                                                                                    


                                                PONENTES:
                        Ramón  Veras  Castro
            A plataforma Pola  Sanidade  Pública (Médico de Familia SERGAS)
                                          Antonio Campos Romay
                                             Ex Parlamentario Autonómico
                                                                    MODERADOR:
                                          Carlos  Etcheverría  Vázquez
                                                                         Abogado







“DEPREDADOR Y SANGUINARIO HASTA SU MUERTE”


DESAYUNO CON... BARTOLOMÉ BENNASSAR

"La religión de Franco era el poder"

El hispanista cree que en España no se puede hablar del dictador sin pasión

Para Bennassar, el legado de Hernán Cortés fue el mestizaje. / LUIS SEVILLANO
Bartolomé Bennassar lleva más de cinco décadas regresando cada año a España. Reconocido sobre todo por sus trabajos acerca de la época de los Austrias, este hispanista francés de 83 años que vive en Saint-Jean, un pueblo cerca de Toulousse, publica ahora una biografía sobre Diego de Velázquez (Cátedra), mientras aprovecha para documentarse sobre su último proyecto, una historia de Madrid desde los orígenes. “Un plan ambicioso, ¿no?”, dice riendo.
Le recibe esta vez una España ahogada en la crisis, de la que le apena “que media juventud esté en paro, en un momento tan importante de la vida, cuando te estás construyendo”, y un fantasma que se manifiesta cada cierto tiempo: Franco. El hispanista está en Madrid semanas después de que los miembros de la Real Academia de la Historia se hayan negado a rectificar la entrada de Franco que figura en su Diccionario biográfico, pagado con fondos públicos, en la que no se le considera un dictador. Bennassar es autor de una biografía sobre el personaje escrita, en parte, “a petición” de sus editores y publicada en 1996. Parece mentira preguntar, en 2012, ¿era Franco un dictador? La respuesta es, primero, una carcajada. Luego, esto: “Sí, sí... es que eso no se puede dudar. Un tema de discusión es si era o no fascista. Para mí era un conservador clerical. El fascismo es un pensamiento político, y Franco no lo tenía. Era anticomunista, antimasón porque no pudo entrar en la masonería, y... franquista. Tenía pasión por el poder, esa era su religión”.
El hispanista cree que en España no se puede hablar del dictador sin pasión
Bennassar toma el café “con una gotita de leche”, en un pequeño salón familiar de la Casa de Velázquez. Coge medio cruasán y una tostada, y trata de explicar por qué la polémica sigue aún viva: “En España es imposible que se toque el tema sin pasión. Es comprensible, han sido 40 años donde han ocurrido muchas cosas y no se puede saltar de 1931 a 1979 sin hablar de él”. Sobre su figura, comenta: “Me resisto a pensar que un hombre que dura 40 años en el poder sea totalmente un mediocre, y hay muchos que opinan lo mismo. Cuanto más trabajaba sobre él, menos me gustaba el hombre, pero más habilidades políticas le encontraba”. Bennassar añade que Franco tuvo mucha suerte. “Murió en la cama y, sea por sus propios méritos o de los demás, es una España ya lista para entrar en Europa y tener el desarrollo que ha tenido, aunque con un crecimiento exagerado que no ha sido capaz de controlar. En España por fin había clases medias”. Bennassar, criticado en alguna ocasión por su equidistancia a la hora de repartir culpas entre los bandos, cree que “la mayor responsabilidad de Franco no fue la guerra” y sí, en cambio, “la represión posterior, que fue brutal”.
Bennassar ha buceado en la vida de Franco, Velázquez, Juan de Austria y Hernán Cortés. Los cuatro biografiados por él tienen en común que “dejaron una huella profunda en su tiempo. La más importante es la de Velázquez, cuya obra puede verse en todo el mundo”. De Cortés cuenta que su legado fue ser “un propagandista del mestizaje. Dio ejemplo al ser amante de la Malinche, una mujer inteligentísima, que aprendió español rápido y dio a Cortés consejos muy perspicaces”. De Juan de Austria, hijo natural del emperador Carlos V, asegura que le “fascinó” la “brevedad de su historia y el golpe de audacia que fue Lepanto”.

“LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES QUIEREN CONVERTIR LOS PAISES DEMOCRATICOS AL SERVILISMO DEL CAPITALISMO TERRORISTA”

Ser intervenido, ser humillado

El rescate de países como Grecia estigmatiza a sus ciudadanos
El empobrecimiento súbito amenaza con crear un clima como el de los años treinta

En los dos años que lleva intervenida Grecia (en la imagen, una pintada en el centro de Atenas), su economía solo ha empeorado. / p. giannakouris (AP)

El periodista de The Guardian introdujo la pregunta recordando que, en Grecia, las madres no tienen acceso a las comadronas ni los enfermos a las medicinas, y la directora general del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, respondió poniendo como ejemplo a Nigeria. Habló de los niños de la modesta escuela de una aldea que reciben dos horas diarias de clase, comparten un pupitre entre tres y, sin embargo, son conscientes de la importancia de obtener educación. “Estos niños no se me van de la cabeza”, confesó Lagarde esforzándose apenas en disimular el sarcasmo, “porque necesitan más ayuda que la gente en Atenas”.
Christine Lagarde vino a acusar a los griegos de fraude y corrupción
Las razones por las que Lagarde respondió con palabras tan agrias aparecen poco después en la entrevista, y obedecen a una lógica que debería ser tomada en consideración si se hubiesen expresado de otro modo. Lagarde se mostraba preocupada por las dimensiones del fraude fiscal en Grecia, insistiendo en que los griegos debían asumir la necesidad de pagar correctamente los impuestos. Por otra parte, reconocía que el Fondo no debe imponer condiciones más suaves a los países ricos que a los pobres para conceder ayuda.
Las reacciones a las declaraciones de Lagarde no se hicieron esperar, y la práctica totalidad coincidió en que habían sido un error. Nadie, sin embargo, ofreció argumentos precisos de por qué lo eran. La izquierda francesa se limitó a recordar que el estatuto del Fondo exime de pagar impuestos a sus funcionarios a partir de cierto nivel, incluida la directora general. Pero el carácter personal de esta crítica contribuía a poner en sordina otra con un trasfondo político más relevante: el sarcasmo de Lagarde echaba sal en la herida de la que los griegos habían querido dejar constancia en las elecciones del 6 de mayo, votando por los partidos opuestos al plan de austeridad exigido por la troika que componen la Comisión, el Banco Central Europeo y el propio Fondo. Una cosa era que, incapaz de financiarse por sí mismo en los mercados de capitales, el Estado griego se viera obligado a transigir con un drástico plan de austeridad que lo ha sumido en la miseria; otra distinta que, además, se humillase al país y a todos y cada uno de sus ciudadanos acusándolos de fraude y corrupción como vino a hacer Lagarde.
Alemania desconfía de que las naciones cumplan si no sienten la soga
La reacción de los griegos en las elecciones de mayo puso de manifiesto que la intervención es más que un simple mecanismo financiero en manos de la Unión; es también un estigma moral, una letra escarlata que, como en la novela de Nathaniel Hawthorne, las economías europeas más fuertes pueden imponer a las más débiles para expiación de sus pecados. Durante los dos años que Grecia lleva intervenida, los datos económicos no han hecho más que empeorar. La Seguridad Social está arruinada, hasta el punto de que, en efecto, las madres no tienen acceso a las comadronas ni los enfermos a las medicinas. Pero, además, el paro ha alcanzado al 22% de la población activa y al 50% de los jóvenes. Ni siquiera la consolidación fiscal, ese objetivo que la Alemania de Merkel declaró tan arrebatadamente urgente como irrenunciable —primero con el apoyo de Sarkozy, y ahora prácticamente en solitario—, parece estar más cerca. Lo que Grecia recorta en gasto social o en los sueldos de los funcionarios debe emplearlo en financiar la deuda, alimentando el mismo círculo vicioso, exactamente el mismo, que le obligó a solicitar la ayuda europea. Aunque con un efecto colateral cuyas consecuencias se dejarán sentir largos años: la estructura del gasto público sobrepasa la condición de injusta y poco redistributiva para convertirse directamente en aberrante, porque compromete por una o varias generaciones el futuro de Grecia sin resolver sus problemas presentes.
Las razones por las que Sarkozy pudo apoyar una política de austeridad a ultranza como la que se sigue con Grecia carecen de sentido desde el momento en que su sucesor en El Elíseo, François Hollande, encabeza dentro de la Unión los tímidos movimientos para encontrar una alternativa. Pero las razones por las que lo hace Alemania siguen dando lugar a la especulación. No porque Angela Merkel o el director del Bundesbank, Jens Weidmann, no las reiteren con meridiana claridad tanto en declaraciones a la prensa como en las reuniones comunitarias o internacionales en las que participan. “El Gobierno alemán desconfía de que los países de la eurozona en dificultades hagan lo que tienen que hacer si no sienten la soga al cuello”, afirma Maurici Lucena, economista y ex alto cargo del Gobierno socialista en España. “Quizá tenga razón, pero es una estrategia peligrosa”. El peligro reside en que podría provocar la ruptura del euro pese al resultado de las elecciones griegas del pasado domingo, en las que lo único que quedó claro es que el nuevo Gobierno respetará el plan de ajuste, pero no que el plan vaya a dar mejores resultados que hasta ahora. “El paradigma económico ha cambiado”, concluye Lucena. “Los europeos formamos parte de una unión monetaria, y la sensación de humillación que provoca la intervención procede de que no somos conscientes de la nueva situación”.
Merkel alega que su país hizo ajustes mientras otros estaban de fiesta
Si la intervención conlleva humillación, si se ha convertido en la letra escarlata que las economías más débiles de la eurozona pueden verse obligadas a soportar, es porque se ha ido confundiendo con la amenaza, con la soga al cuello de la que habla Lucena, para conjurar la desconfianza de Alemania hacia algunos miembros de la Unión. Esa desconfianza, de por sí, no es precisamente un gesto amistoso entre socios que aspiran a la integración política y han soñado en ocasiones con una Europa federal. Pero traducida en una perentoria alternativa entre la política de austeridad a ultranza o la cesión de la gestión económica a la troika abandona el terreno de los gestos y se adentra en el de la acción, por lo demás emprendida en abierta contradicción con los procedimientos seguidos por la construcción europea desde sus inicios. La unión monetaria, que era el principal logro de esos procedimientos, de esos novedosos mecanismos de decisión arduamente tejidos en los tratados para formar la voluntad política común de los Veintisiete, se transforma en una ratonera en la que el criterio de los más fuertes se impone por vías de hecho a los más débiles.
“La intervención implica una devaluación interna”, señala Jorge Fabra, promotor de Economistas Frente a la Crisis, una asociación que, sobre el ejemplo de un movimiento similar surgido en Francia antes de las últimas elecciones presidenciales, pretende combatir la política de austeridad a ultranza impuesta por Alemania. Para Fabra y Economistas Frente a la Crisis, existen alternativas de política económica que no se consideran porque, en realidad, la Unión es hoy el escenario de una lucha entre quienes quieren profundizar el modelo de convivencia social que representa el Estado de bienestar europeo y quienes se proponen desmantelarlo o, al menos, reducirlo. Devaluación interna, según Fabra, significa “privatizar servicios públicos y recortar los gastos sociales”, coincidiendo con una coyuntura que los hace más necesarios que nunca. La humillación que experimentan los países forzados a elegir entre la política de austeridad a ultranza y la intervención procede de que ambas opciones vienen impuestas desde fuera y de que compromete por igual a todas las fuerzas políticas tradicionales, privando de valor a las preferencias que los ciudadanos expresan en las urnas. El europeísmo de la socialdemocracia se vuelve entonces en su contra, y los conservadores, por su parte, se ven desbordados por los partidos populistas y de extrema derecha.
La austeridad o la intervención se ven como imposiciones del exterior
En la década de los treinta del pasado siglo, las devaluaciones competitivas buscaban deliberadamente provocar la ruina del vecino en beneficio propio. No se puede decir que ese sea hoy el objetivo de la política de austeridad a ultranza impuesta bajo la amenaza de la intervención, pero sí la consecuencia inevitable de las abismales diferencias que soportan los Estados de la eurozona para financiar su deuda, constreñidos a aplicar esa única política. Merkel alega en su favor que hace una década, cuando la mayor parte de los países de la eurozona se entregó a la fiesta que cebó la burbuja financiera, los Gobiernos alemanes asumieron la política de austeridad que ahora reclaman al resto de los socios y que acabaron dando los resultados que están a la vista. Nadie duda de la autoridad moral que los Gobiernos alemanes ganaron para hacerse escuchar en la gestión de la crisis, pero cabe preguntarse si no la estarán perdiendo al mantener la moneda única al borde del abismo y consentir el empobrecimiento súbito de las economías más frágiles de la eurozona. Primero, porque, de acuerdo con la expresión de Fabra que ilustra la misma preocupación de Lucena, “se pueden producir accidentes”, ya que no es lo mismo perseguir la consolidación fiscal en el contexto económico de entonces y en el de ahora, ni es indiferente el ritmo que se le quiera imprimir. Segundo, porque la política de austeridad a ultranza está desencadenando procesos económicos y políticos en los países con dificultades para financiar su deuda de los que Alemania no puede desentenderse. Ni por el interés de Europa, ni por el suyo propio.
“La política de reducir a Alemania a la servidumbre durante una generación, de envilecer la vida de millones de seres humanos y de privar a toda una nación de felicidad”, escribió Keynes en 1919, “sería odiosa y detestable, aunque fuera posible, aunque nos enriqueciera a nosotros, aunque no sembrara la decadencia de toda la vida civilizada de Europa”. Pese a las advertencias, las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial optaron por seguir reclamando a Alemania las reparaciones contempladas en la literalidad del Tratado de Versalles, dejando a sus Gobiernos sin margen para adoptar otra política económica que la que les venía impuesta desde fuera. El sentimiento de humillación que se apoderó entonces de los alemanes no es distinto del que está empezando a fraguar ahora entre algunos europeos, por más que las situaciones de partida no sean comparables y el papel de unas potencias y otras se haya invertido. Grecia es un país pequeño, no una potencia mundial como lo era ya entonces Alemania, y se da por descontado que las consecuencias políticas que desencadenen las decisiones económicas para combatir la crisis no pueden representar una amenaza. Pero después de Grecia han caído Irlanda y Portugal, y puede que en un plazo breve les siga España y quién sabe si Italia, confirmando que la política de austeridad a ultranza no da resultados o no lo hace a la velocidad necesaria. Ni siquiera para conjurar la amenaza de la intervención.
En La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne, Hester Prynne es condenada por un tribunal público a llevar sobre las ropas una marca que recordase de por vida su pecado. Solo que el hombre con el que fue infiel a su marido resultó ser Dimmensdale, un reverendo de conducta hasta entonces ejemplar que se mantuvo silencioso e indiferente al sufrimiento de Hester Prynne mientras esta intentaba sobrevivir estigmatizada en la puritana sociedad inglesa del siglo XVII. Dimmensdale se creyó a salvo del escándalo, pero al pasar el tiempo, la misma marca que Hester tuvo que llevar sobre sus ropas, la misma letra escarlata que arruinó su vida por haber pecado, comenzó a dibujarse sobre la piel del reverendo.