La gran estafa en Catalunya (y en España) parte II
Este artículo muestra la cobertura sesgada
que ha aparecido en los medios de información en Catalunya tanto públicos como
privados de las políticas públicas propuestas por el gobierno Mas, ignorando
las diferencias entre las políticas de recortes del gobierno Mas con las
políticas llevadas a cabo por otras Comunidades Autonómicas como la andaluza.
El artículo también señala las similitudes entre los nacionalismos conservadores
catalanes y españoles así como de sus políticas públicas. El artículo concluye
con algunos comentarios sobre la situación de las izquierdas en Catalunya.
Artículos de
Opinión | Vicenç Navarro | 20-11-2012 |
Joan B.
Culla es un historiador que trabaja también como columnista y periodista para
los medios de mayor difusión en Catalunya, incluyendo Catalunya Ràdio y TV3.
Es, sin duda, el comentarista político de mayor visibilidad en los medios de
mayor difusión radiotelevisiva públicos de Catalunya. Ello se debe, en gran
parte, a las posturas que promueve, próximas al partido gobernante hoy en
Catalunya. Tiene también una columna en ‘El País’ (Edición Calalunya), donde
cubre la cuota del nacionalismo conservador en las páginas de tal rotativo,
cuota negada, por cierto, a pensadores de izquierdas.
En un
reciente artículo de su columna, titulado “Desmesuras” (09.11.12) criticaba a
las izquierdas catalanas por hacer el juego a las voces procedentes del otro
lado del Ebro, que denuncian lo que es obvio, que el gobierno de CiU está
utilizando la movilización independentista (lo cual no quiere decir que tal
movimiento sea un instrumento de CiU, como erróneamente se percibe en gran
parte de España) para ocultar los recortes que tal gobierno ha hecho a lo largo
de su mandato. Según Joan B. Culla, esta crítica a los recortes por parte de
las izquierdas es malintencionada y refleja una doble moral, pues tales voces
critican al gobierno Mas por hacer algo –los recortes- que, en realidad, todas
las CCAA están haciendo. Según él, no es justo, por lo tanto, centrarse en los
recortes del gobierno Mas e ignorar todos los demás.
Ésta fue
también la respuesta que el propio presidente Mas dio a Mònica Terribas en el
diario Ara, en la que éste respondió, en su defensa a la crítica de los
recortes, con el argumento de que lo que él hacía era lo único posible, como
atestiguaba el hecho de que todas las demás CCAA estuvieran haciéndolo también.
El presidente Mas añadió que incluso en Andalucía, gobernada por una alianza
del PSOE con Izquierda Unida, se estaba haciendo lo mismo. Predeciblemente,
casi la misma expresión ha sido ahora escrita por el Sr. Culla en su artículo
de El País. Tanto el Sr. Culla como la Sra. Mònica Terribas presentaron, así,
los recortes del gobierno Mas como la única política posible, como lo demuestra
que todas las CCAA estén haciendo lo mismo.
Debido al
enorme dominio que las derechas catalanas tienen en los medios de mayor
difusión en Catalunya, tal argumento ya se considera tan obvio que no requiere
documentación. Ahora bien, si tales defensores del gobierno Mas mirasen los datos
–cosa que raramente hacen, pues perciben que su misión no es la de informar,
sino la de promocionar un ideario- verían que sí que hay alternativas a las
políticas de recortes del gobierno Mas. Me remito a los datos presentados por
Juan Torres, Alberto Garzón y yo, en el libro Hay Alternativas, que muestran
que por cada recorte que han hecho los gobiernos Rajoy y Mas, había y continúa
habiendo otras alternativas que ni siquiera han sido consideradas. Es más, si
analizaran los recortes hechos por las CCAA también podrían haber visto que no
todas las CCAA están haciendo lo mismo. Andalucía está siguiendo una política
de recortes que es muy distinta a la que está siguiendo el gobierno Mas. La
coalición PSOE-IU no ha recortado ni la sanidad ni la educación, ni ha impuesto
sistemas de copago en sanidad, como el gobierno Mas ha hecho.
Frente a
esta realidad, uno esperaría que la Sra. Mònica Terribas en su entrevista al
Sr. Mas hubiera hecho esta lógica pregunta: “¿Por qué usted, Sr. Mas, recorta
en sanidad y educación y el gobierno andaluz no lo hace?” Ni a la Sra. Terribas
ni al Sr. Culla, sin embargo, les interesa que tal pregunta se haga pues la
respuesta mostraría claramente la sensibilidad neoliberal que el gobierno Mas
representa. En realidad, el gobierno Mas es el más neoliberal de los gobiernos
existentes en España. Miembros de su equipo económico incluso han criticado al
Sr. Rajoy por ser demasiado blando en sus reformas laborales, exigiendo una
mayor dureza que facilite todavía más la bajada de salarios y el despido de los
trabajadores. Y el gobierno Mas aprobó la Ley que configuró la necesidad de
recortar gasto público a nivel autonómico, delegando incluso en el gobierno
central la potestad de sancionar a las CCAA que no siguieran tales políticas.
Ninguna de estas medidas y propuestas las hizo el gobierno andaluz de
izquierdas.
Es más, es
fácilmente demostrable que el argumento de que los recortes del gobierno Mas
eran necesarios, como consecuencia del “desastre” heredado del gobierno
tripartito anterior, no corresponde a la realidad. La deuda pública ha
aumentado enormemente durante el periodo Mas, consecuencia de las políticas
tomadas por el partido ahora gobernante, incluyendo los recortes que han
contribuido a la recesión económica y, con ello, a la reducción de los ingresos
públicos. Tal reducción de ingresos fue también facilitada por la bajada de
impuestos aprobada con el apoyo de CiU en el año 2006 y realizada más tarde por
el gobierno Mas, bajada de impuestos que aumentó, todavía más, el déficit y la
deuda pública tanto española como catalana. Hoy el gobierno Mas es uno de los
gobiernos más neoliberales existentes, no sólo en España, sino también en la
Eurozona. Como bien ha dicho el propio presidente Mas, “tenemos que mostrar a
Bruselas que somos serios en nuestras promesas”, clarificando que, para él,
seriedad significa recortes y lo que llama disciplina fiscal. Tales recortes
están deteriorando los servicios públicos, como la sanidad, lo cual está
beneficiando a los servicios sanitarios privados, de los cuales el Consejero de
Salud, el Sr. Boi Ruiz era, antes de ser nombrado Consejero, un máximo
exponente como dirigente de la patronal hospitalaria privada.
El PP como
el mejor aliado de CiU: la complementariedad de las derechas nacionalistas
Habiendo
dicho todo lo anterior, quisiera subrayar que carecen de credibilidad las
críticas al gobierno Mas procedentes de más allá del Ebro que vienen del
gobierno Rajoy y del partido de derechas español, el PP, que ha sido
responsable de políticas de recortes casi idénticas a las realizadas por el
gobierno Mas. El PP, por cierto, con sus declaraciones, está estimulando el
sentimiento independentista y su reacción españolista que electoralmente le
favorece. El mejor aliado de la derecha catalana siempre ha sido la derecha
española, incluso en su supuesta adversidad, más ficticia, por cierto, que
real.
En realidad,
existen semejanzas entre la ideología nacionalista de ambas formaciones
políticas, CiU y PP. Su nacionalismo es de carácter esencialista, utilizado para
movilizar a la población para que apoye sus políticas de clara orientación
neoliberal que está dañando a las clases populares de ambos territorios. Ambos
han tenido en sus orígenes una ideología supremacista, considerándose
superiores a sus vecinos, elemento especialmente acentuado en el nacionalismo
conservador español, que hablaba incluso de superioridad de raza. Su día
nacional se llamó durante muchos años el día de la Raza. Tal narrativa y
concepto no se presentaba con tal intensidad en el nacionalismo conservador
catalán, aún cuando solía utilizar términos despectivos, con connotaciones
étnicas para referirse a los ciudadanos procedentes de otras partes de España,
llamándolos “charnegos”. Algunos de los escritos del que fue más tarde
Presidente de Catalunya, el Sr. Jordi Pujol, hablaban incluso de una
inferioridad del andaluz.
Tales
componentes de la ideología nacionalista a ambos lados del Ebro han ido
cambiando con el tiempo, habiendo sido el cambio particularmente acentuado en
el caso catalán. Hoy el nacionalismo conservador catalán –las derechas
catalanas- han aceptado en su seno a los catalanes procedentes de otras partes
de España. Y ello como resultado de la influencia de las izquierdas con las
cuales la derecha catalana ha tenido que competir y que tenían una visión
opuesta a la conservadora. La historia de Catalunya (ocultada, por cierto, por
el nacionalismo conservador catalán) muestra que fueron precisamente las
izquierdas las que siempre defendieron a la nación catalana (defendiéndola como
un colectivo que compartía lengua e historia común, con especificidades
propias), incluido su derecho de autogobierno y autodeterminación (lo que ahora
se llama “poder de decidir”), luchando heroicamente durante la dictadura, por
tal defensa de Catalunya. Para estas izquierdas, (socialistas, comunistas y
anarcosindicalistas) la lucha por los intereses del mundo del trabajo llevaba
aparejada la defensa de Catalunya, integrando plenamente al trabajador recién
llegado de otras partes de España a Catalunya y a su identidad. Nadie luchó con
tanta intensidad por Catalunya y su propia identidad y gobierno como las
izquierdas, lideradas durante la lucha antifascista por el PSUC. Se ha
olvidado, por cierto, que los socialistas habían tenido también, durante la
clandestinidad, el compromiso de que Catalunya tuviera autogobierno y
autodeterminación, compromiso que la dirección del PSOE abandonó como resultado
de las presiones del Ejército, eje -con la Iglesia y la Monarquía- del
nacionalismo conservador español (tal como ha documentado el Historiador
catalán Josep Fontana).
El
nacionalismo español es el más opresivo y asfixiante pues niega la existencia
de otras naciones e impone su visión de España, presentándola como la única
España posible (ver mi artículo “El nacionalismo españolista” en Sistema
(05.10.12)). Tal nacionalismo, (que niega incluso que sea nacionalismo) tiene
su máxima expresión en el establishment español, basado principalmente en
Madrid. Tal visión aparece también en dirigentes del PSOE, entre los cuales José
Bono es el máximo exponente.
Las
barbaridades del Sr. Bono
José Bono,
declaró en Sitges que la negación de la posibilidad de dos identidades fue el
origen de la barbarie nazi. Asume erróneamente que los nacionalistas
conservadores catalanes están negando a los catalanes que se sienten también
españoles los mismos derechos que los de los que se sienten sólo catalanes,
insinuando, por lo tanto, que los primeros serían los judíos de la Catalunya
dominada por los nacionalistas catalanes (en caso de conseguir la
independencia), refiriéndose al nazismo como ejemplo de ello. Ni que decir
tiene que las declaraciones del Sr. José Bono fueron, como era predecible,
ampliamente difundidas por la televisión catalana TV3, controlada por el
gobierno Mas, y que han dañado enormemente al PSC (el partido de la misma
familia política de Bono) y ayudaron enormemente al partido gobernante en
Catalunya.
Acusar hoy a
los partidos nacionalistas catalanes de considerar a los catalanes que nos
sentimos españoles como judíos es algo más que una acusación profundamente
errónea y maliciosa: es una declaración antidemocrática que alcanza niveles
deleznables, orientada a crear odio. Su acusación es tan absurda que es
utilizada astuta e inteligentemente por CiU como representativa de la enorme
intolerancia presente en el nacionalismo españolista. Tal nacionalismo,
representado por Bono, es enormemente dañino no sólo para los independentistas
sino también para los españoles que nos sentimos catalanes que, como dije
anteriormente, tenemos otra visión de España –una España republicana
plurinacional- compartida con millones de españoles. Tal intolerancia y
exclusividad alcanzó extremos despreciables cuando el Sr. Bono siendo
Presidente del Congreso tuvo la desfachatez de recriminar a los republicanos
por enarbolar la bandera republicana en un acto de homenaje de las Cortes a las
brigadas internacionales, uno de las reprimendas más vergonzosas que hayan
ocurrido en aquella Cámara. El Sr. Bono ha escrito que aprendió de su padre
-que era falangista- su amor a España, reproduciendo así su visión de España,
heredada del fascismo. Han sido él y su concepción de España los que han negado
dos identidades a los catalanes que nos sentimos españoles, al negarnos el
poder de decidir, haciendo nuestra españolidad voluntaria y no forzada. Tal
visión de España ha hecho mucho daño a nuestro país y terminará, sin duda,
rompiéndolo.
La
desafortunada respuesta de Pere Navarro
Por
desgracia, la respuesta del candidato del PSC al Govern de la Generalitat, Pere
Navarro, a las barbaridades de Bono ha sido muy desafortunada. Frente a la
barbaridad de Bono, Pere Navarro indicó que “no contestaba a jubilados”, con lo
cual ofendió a los jubilados, por los cuales, por cierto, el socialismo catalán
y español han hecho muchísimo. El comentario de Pere Navarro parecía reflejar
que los argumentos de los ancianos, la gran mayoría de los jubilados, no deben
tenerse en cuenta, lo cual, además de ser ofensivo, es suicida electoralmente
pues los votantes más fieles que tiene el socialismo en Catalunya y en España
han sido precisamente los jubilados por vejez. Inconscientemente Pere Navarro
estaba reproduciendo una discriminación muy generalizada en contra de la
ancianidad, que debe denunciarse con toda contundencia.
El problema
de las izquierdas catalanas
Se ha
olvidado (olvido que las derechas catalanas han facilitado a través de la
mayoría de medios de información que controlan, instrumentalizan, o
influencian) que, tal como indiqué antes, fueron las izquierdas las que, bajo
condiciones enormemente represivas, pidieron el “derecho a decidir”. Tanto el
PSUC como el PSOE habían incluido tales reivindicaciones en sus propuestas. El
socialismo lo abandonó, pero el PSUC no. Y el problema es que las izquierdas
abandonaron la tradición y sensibilidad del PSUC, es decir, la identificación
de la lucha por la liberación del mundo del trabajo con la autodeterminación de
la nación catalana, autodeterminación necesaria para mostrar que la
incorporación de Catalunya a España es un acto voluntario y no impuesto. La
mayoría de catalanes se han sentido siempre españoles, al menos hasta hace
poco. Este desapego es resultado del dominio del PP en las instituciones
políticas del Estado y de su nacionalismo españolista (compartido por José
Bono) que un número creciente de catalanes encuentra asfixiante.
Las
izquierdas catalanas tendrían que haber enfatizado que el que más ama a
Catalunya es el que más se compromete con el bienestar de las clases populares
de Catalunya (ver mi artículo “¿Quiénes son los patriotas?” Público
(15.11.12)), que son la mayoría de la población, a través, entre otros medios,
de la expansión del estado del bienestar, denunciando a las derechas por
utilizar las banderas para defender intereses particulares y de clase. La
recuperación electoral de IC-V-EUiA se debe, en parte, a que ha ido
redescubriendo el “rojo” de su historia, que no tendría nunca que haber
diluido. Por lo demás, es importante para las izquierdas, incluyendo el PSC,
que pierdan sus complejos y que sigan la estrategia que el Partido Demócrata de
Estados Unidos utiliza en sus campañas electorales y que el Partido Republicano
defensivamente llama la estrategia de la “lucha de clases”, presentando a las
derechas por lo que son, el mero instrumento del poder de las elites financieras
y económicas gobernantes. Hoy estamos viendo en Catalunya y en España el ataque
más frontal que ha habido durante el periodo democrático al estado del
bienestar, estado del bienestar utilizado por las clases populares a los dos
lados del Ebro, que tienen más en común en la defensa de sus intereses de lo
que las separa. El objetivo de las derechas es impedir que tales clases
populares así lo perciban, creando enfrentamientos que las dividan. Pero la
cultura política catalana (hegemonizada por las derechas), excesivamente
versallesca, obstaculiza el desarrollo de tal estrategia. Y así les va a las
izquierdas.
Fuente: http://www.vnavarro.org/?p=8106

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